La colección de fotografía histórica es la más reciente del Prado (se ha formado en el siglo XXI, gracias sobre todo a donaciones, en torno a dos tercios del total), pero no la menos numerosa (atesora más de 10.000 imágenes). Y, sin duda, es la más desconocida. El pasado mes de febrero la fotografía ocupaba la sala 60 del edificio Villanueva en el Prado, dedicada a exhumar parte de las colecciones del XIX que suelen estar en los almacenes de la pinacoteca, dentro del programa ‘Almacén abierto’. Se presentaba entonces la muestra ‘El Prado multiplicado: la fotografía como memoria compartida’ , la primera de fotografía con fondos propios del Prado íntegramente. Su comisaria, Beatriz Sánchez Torija, reunió entonces 44 fotografías históricas, todas copias de época: cartas de visita, tarjetas estereostópicas, albúminas, fototipias, postales… A la izquierda, María Luisa de la Riva en su estudio de París. Autoría desconocida. Papel a la gelatina h. 1900. A la derecha, los pintores Jaime Morera y Agustín Lhardy como cocineros. Edgardo Debas (1845-1891). Tarjeta, París. Papel a la albúmina sobre un segundo soporte de cartón h. 1880. Museo del PradoDos meses después, este espacio vuelve a estar tomado por la fotografía en una nueva exposición, que cuenta con la misma comisaria y podrá visitarse hasta el 5 de julio. Su título, ‘El universo del artista ante la cámara’ . En este caso, explora cómo la llegada de la fotografía en el siglo XIX transformó la manera de representar, documentar y proyectar la identidad del artista (posaban solos o en grupo) y sus espacios de creación. En la segunda mitad del siglo XIX acudir a los estudios fotográficos se convirtió en todo un acontecimiento social. A través de 32 imágenes -desde la década de 1850 hasta la década de 1930-, podemos apreciar cómo los artistas repiensan su identidad en retratos , vemos cómo eran sus talleres y sus procesos creativos . Las obras proceden de archivos de artistas como Luis y Federico de Madrazo, Dióscoro Puebla, Cecilio Pla, Miguel Blay, Agustín Querol… Los fotógrafos que los inmortalizan son profesionales (los hay también amateurs), algunos tienen formación artística. Los hay célebres, pero también anónimos. Abre la muestra una fotografía, adquirida en 2012, de un grupo numeroso de artistas tomada en el estudio de Ángel Alonso Martínez. Posan creadores que se formaban en la Academia de Bellas Artes de San Fernando, sus profesores… El espacio cuenta con un tejado a dos aguas con cristaleras.Noticia relacionada No No Cuéntame cómo pasó: los cambios del Prado en los últimos 150 años Natividad PulidoLos estudios de los artistas suelen ser espacios privados, a los que el público no tiene acceso, y donde las musas suelen acudir a inspirarlos. Algunos de ellos son lugares de culto, lugares míticos, casi sagrados. Los hay muy célebres, como los de Francis Bacon y Lucian Freud en Londres (el primero, con un síndrome de Diógenes creativo, estaba a rebosar; el segundo, con anotaciones escritas en paredes y puertas a modo de grafitis). O el de Picasso en la rue des Grands Augustins de París, donde dio vida al ‘Guernica’ , y cuyo proceso de creación fue inmortalizado por Dora Maar, su entonces musa y amante. En otro estudio parisino, el del fotógrafo Nadar, en el número 35 del Boulevard des Capucines, nació en 1774 el impresionismo .Artistas españoles en Roma. Estudio de Altobelli y Molins (act. 1858-65). Museo del PradoPero en el siglo XIX, los estudios de los artistas no solo funcionaban como ámbitos de producción artística, sino también como puntos de encuentro, espacios para la docencia, y hasta gabinetes de maravillas, donde había todo tipo de objetos. Es el caso del estudio de Mariano Fortuny en Roma. Lo vemos en una fotografía panorámica (es la suma de dos imágenes) de autoría desconocida, tomada hacia 1871. En la muestra hay imágenes del estudio de Federico de Madrazo en Madrid, de Benlliure con el escritor Federico García Sanchiz en el taller del escultor, la familia Madrazo en el patio del cuarto dorado de la Alhambra, artistas españoles en Roma en el estudio de Altobelli y Molins, los pintores Jaime Morera y Agustín Lhardy como cocineros, Agustín Querol junto a la alegoría de las artes del frontón de la Biblioteca Nacional… No solo hay creadores, también creadoras, en la exposición. Es el caso del retrato de María Luisa de la Riva en su estudio parisino, la pintora Fernanda Francés y las alumnas de Cecilio Pla… Aparte del soporte habitual (papel o cartón), hay fotografías sobre hierro y sobre cristal. Solo hay una en color, un autocromo estereoscópico (imagen del escultor Miguel Blay , de autoría desconocida, hacia 1904-1910). La mayoría de las fotos presentes en la exposición son inéditas. «La fotografía – advierte la comisaria de la muestra- era una aliada, una compañera de los pintores y escultores». La colección de fotografía histórica es la más reciente del Prado (se ha formado en el siglo XXI, gracias sobre todo a donaciones, en torno a dos tercios del total), pero no la menos numerosa (atesora más de 10.000 imágenes). Y, sin duda, es la más desconocida. El pasado mes de febrero la fotografía ocupaba la sala 60 del edificio Villanueva en el Prado, dedicada a exhumar parte de las colecciones del XIX que suelen estar en los almacenes de la pinacoteca, dentro del programa ‘Almacén abierto’. Se presentaba entonces la muestra ‘El Prado multiplicado: la fotografía como memoria compartida’ , la primera de fotografía con fondos propios del Prado íntegramente. Su comisaria, Beatriz Sánchez Torija, reunió entonces 44 fotografías históricas, todas copias de época: cartas de visita, tarjetas estereostópicas, albúminas, fototipias, postales… A la izquierda, María Luisa de la Riva en su estudio de París. Autoría desconocida. Papel a la gelatina h. 1900. A la derecha, los pintores Jaime Morera y Agustín Lhardy como cocineros. Edgardo Debas (1845-1891). Tarjeta, París. Papel a la albúmina sobre un segundo soporte de cartón h. 1880. Museo del PradoDos meses después, este espacio vuelve a estar tomado por la fotografía en una nueva exposición, que cuenta con la misma comisaria y podrá visitarse hasta el 5 de julio. Su título, ‘El universo del artista ante la cámara’ . En este caso, explora cómo la llegada de la fotografía en el siglo XIX transformó la manera de representar, documentar y proyectar la identidad del artista (posaban solos o en grupo) y sus espacios de creación. En la segunda mitad del siglo XIX acudir a los estudios fotográficos se convirtió en todo un acontecimiento social. A través de 32 imágenes -desde la década de 1850 hasta la década de 1930-, podemos apreciar cómo los artistas repiensan su identidad en retratos , vemos cómo eran sus talleres y sus procesos creativos . Las obras proceden de archivos de artistas como Luis y Federico de Madrazo, Dióscoro Puebla, Cecilio Pla, Miguel Blay, Agustín Querol… Los fotógrafos que los inmortalizan son profesionales (los hay también amateurs), algunos tienen formación artística. Los hay célebres, pero también anónimos. Abre la muestra una fotografía, adquirida en 2012, de un grupo numeroso de artistas tomada en el estudio de Ángel Alonso Martínez. Posan creadores que se formaban en la Academia de Bellas Artes de San Fernando, sus profesores… El espacio cuenta con un tejado a dos aguas con cristaleras.Noticia relacionada No No Cuéntame cómo pasó: los cambios del Prado en los últimos 150 años Natividad PulidoLos estudios de los artistas suelen ser espacios privados, a los que el público no tiene acceso, y donde las musas suelen acudir a inspirarlos. Algunos de ellos son lugares de culto, lugares míticos, casi sagrados. Los hay muy célebres, como los de Francis Bacon y Lucian Freud en Londres (el primero, con un síndrome de Diógenes creativo, estaba a rebosar; el segundo, con anotaciones escritas en paredes y puertas a modo de grafitis). O el de Picasso en la rue des Grands Augustins de París, donde dio vida al ‘Guernica’ , y cuyo proceso de creación fue inmortalizado por Dora Maar, su entonces musa y amante. En otro estudio parisino, el del fotógrafo Nadar, en el número 35 del Boulevard des Capucines, nació en 1774 el impresionismo .Artistas españoles en Roma. Estudio de Altobelli y Molins (act. 1858-65). Museo del PradoPero en el siglo XIX, los estudios de los artistas no solo funcionaban como ámbitos de producción artística, sino también como puntos de encuentro, espacios para la docencia, y hasta gabinetes de maravillas, donde había todo tipo de objetos. Es el caso del estudio de Mariano Fortuny en Roma. Lo vemos en una fotografía panorámica (es la suma de dos imágenes) de autoría desconocida, tomada hacia 1871. En la muestra hay imágenes del estudio de Federico de Madrazo en Madrid, de Benlliure con el escritor Federico García Sanchiz en el taller del escultor, la familia Madrazo en el patio del cuarto dorado de la Alhambra, artistas españoles en Roma en el estudio de Altobelli y Molins, los pintores Jaime Morera y Agustín Lhardy como cocineros, Agustín Querol junto a la alegoría de las artes del frontón de la Biblioteca Nacional… No solo hay creadores, también creadoras, en la exposición. Es el caso del retrato de María Luisa de la Riva en su estudio parisino, la pintora Fernanda Francés y las alumnas de Cecilio Pla… Aparte del soporte habitual (papel o cartón), hay fotografías sobre hierro y sobre cristal. Solo hay una en color, un autocromo estereoscópico (imagen del escultor Miguel Blay , de autoría desconocida, hacia 1904-1910). La mayoría de las fotos presentes en la exposición son inéditas. «La fotografía – advierte la comisaria de la muestra- era una aliada, una compañera de los pintores y escultores». La colección de fotografía histórica es la más reciente del Prado (se ha formado en el siglo XXI, gracias sobre todo a donaciones, en torno a dos tercios del total), pero no la menos numerosa (atesora más de 10.000 imágenes). Y, sin duda, es la más desconocida. El pasado mes de febrero la fotografía ocupaba la sala 60 del edificio Villanueva en el Prado, dedicada a exhumar parte de las colecciones del XIX que suelen estar en los almacenes de la pinacoteca, dentro del programa ‘Almacén abierto’. Se presentaba entonces la muestra ‘El Prado multiplicado: la fotografía como memoria compartida’ , la primera de fotografía con fondos propios del Prado íntegramente. Su comisaria, Beatriz Sánchez Torija, reunió entonces 44 fotografías históricas, todas copias de época: cartas de visita, tarjetas estereostópicas, albúminas, fototipias, postales… A la izquierda, María Luisa de la Riva en su estudio de París. Autoría desconocida. Papel a la gelatina h. 1900. A la derecha, los pintores Jaime Morera y Agustín Lhardy como cocineros. Edgardo Debas (1845-1891). Tarjeta, París. Papel a la albúmina sobre un segundo soporte de cartón h. 1880. Museo del PradoDos meses después, este espacio vuelve a estar tomado por la fotografía en una nueva exposición, que cuenta con la misma comisaria y podrá visitarse hasta el 5 de julio. Su título, ‘El universo del artista ante la cámara’ . En este caso, explora cómo la llegada de la fotografía en el siglo XIX transformó la manera de representar, documentar y proyectar la identidad del artista (posaban solos o en grupo) y sus espacios de creación. En la segunda mitad del siglo XIX acudir a los estudios fotográficos se convirtió en todo un acontecimiento social. A través de 32 imágenes -desde la década de 1850 hasta la década de 1930-, podemos apreciar cómo los artistas repiensan su identidad en retratos , vemos cómo eran sus talleres y sus procesos creativos . Las obras proceden de archivos de artistas como Luis y Federico de Madrazo, Dióscoro Puebla, Cecilio Pla, Miguel Blay, Agustín Querol… Los fotógrafos que los inmortalizan son profesionales (los hay también amateurs), algunos tienen formación artística. Los hay célebres, pero también anónimos. Abre la muestra una fotografía, adquirida en 2012, de un grupo numeroso de artistas tomada en el estudio de Ángel Alonso Martínez. Posan creadores que se formaban en la Academia de Bellas Artes de San Fernando, sus profesores… El espacio cuenta con un tejado a dos aguas con cristaleras.Noticia relacionada No No Cuéntame cómo pasó: los cambios del Prado en los últimos 150 años Natividad PulidoLos estudios de los artistas suelen ser espacios privados, a los que el público no tiene acceso, y donde las musas suelen acudir a inspirarlos. Algunos de ellos son lugares de culto, lugares míticos, casi sagrados. Los hay muy célebres, como los de Francis Bacon y Lucian Freud en Londres (el primero, con un síndrome de Diógenes creativo, estaba a rebosar; el segundo, con anotaciones escritas en paredes y puertas a modo de grafitis). O el de Picasso en la rue des Grands Augustins de París, donde dio vida al ‘Guernica’ , y cuyo proceso de creación fue inmortalizado por Dora Maar, su entonces musa y amante. En otro estudio parisino, el del fotógrafo Nadar, en el número 35 del Boulevard des Capucines, nació en 1774 el impresionismo .Artistas españoles en Roma. Estudio de Altobelli y Molins (act. 1858-65). Museo del PradoPero en el siglo XIX, los estudios de los artistas no solo funcionaban como ámbitos de producción artística, sino también como puntos de encuentro, espacios para la docencia, y hasta gabinetes de maravillas, donde había todo tipo de objetos. Es el caso del estudio de Mariano Fortuny en Roma. Lo vemos en una fotografía panorámica (es la suma de dos imágenes) de autoría desconocida, tomada hacia 1871. En la muestra hay imágenes del estudio de Federico de Madrazo en Madrid, de Benlliure con el escritor Federico García Sanchiz en el taller del escultor, la familia Madrazo en el patio del cuarto dorado de la Alhambra, artistas españoles en Roma en el estudio de Altobelli y Molins, los pintores Jaime Morera y Agustín Lhardy como cocineros, Agustín Querol junto a la alegoría de las artes del frontón de la Biblioteca Nacional… No solo hay creadores, también creadoras, en la exposición. Es el caso del retrato de María Luisa de la Riva en su estudio parisino, la pintora Fernanda Francés y las alumnas de Cecilio Pla… Aparte del soporte habitual (papel o cartón), hay fotografías sobre hierro y sobre cristal. Solo hay una en color, un autocromo estereoscópico (imagen del escultor Miguel Blay , de autoría desconocida, hacia 1904-1910). La mayoría de las fotos presentes en la exposición son inéditas. «La fotografía – advierte la comisaria de la muestra- era una aliada, una compañera de los pintores y escultores». RSS de noticias de cultura
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