El acuerdo de gobierno para Extremadura no se cerró hasta el mismo jueves del anuncio. Fue una jornada intensa de reuniones y muchas llamadas. Por la mañana los negociadores de PP y Vox ultimaron el documento que contenía los 61 puntos. Algunas medidas desaparecieron del documento a lo largo del día y hubo otras que se redactaron en las horas del descuento. Por ejemplo, la flexibilización de varias normas autonómicas que, según el pacto, «arruinan al sector primario». El acuerdo prevé reformas en leyes como la de protección ambiental, de caza o de conservación de los espacios naturales. Con cada cambio en la redacción las direcciones nacionales debían dar su aval. En Génova la comunicación se iba produciendo casi en tiempo real . Y Alberto Núñez Feijóo recibía las novedades a través de su jefa de gabinete, Marta Varela, presente en todas las conversaciones junto al secretario general, Miguel Tellado, desde que decidieron intervenir la negociación hace semanas. Aquello fue para muchos el verdadero punto de inflexión con el documento marco que establecía los verdaderos puntos básicos para el PP. Ya por la tarde fue el turno exclusivo del equipo autonómico del PP -en el caso de Vox la cúpula siempre ha estado encima- para acordar la estructura de gobierno. En Génova insisten en que no han tenido ni voz ni voto en la nominación de las carteras ni en la designación de los consejeros, competencia exclusiva de la presidenta regional.Noticia relacionada general No No El acuerdo de Aragón, casi cerrado para evitar la campaña andaluza Paloma EstebanSegún fuentes de la negociación, las consejerías no estuvieron realmente cerradas hasta la misma tarde del jueves. Tanto es así que a lo largo del día en el PP existieron dudas sobre lo que haría finalmente Vox. No terminaban de concretar. Al final, el partido de Santiago Abascal se quedó con una vicepresidencia que lleva aparejada la consejería de Familia, Desregulación y Servicios Sociales y que ocupará Óscar Fernández. Y también, una segunda consejería que, como era previsible, será la de Agricultura, Ganadería y Medio Natural. Vox peleó por una consejería más que finalmente no consiguió. Retuvo, eso sí, las carteras con más enjundia ideológica y que se dirigen a su nicho de votantes. El campo ha sido fundamental para el crecimiento de Vox. Y en el caso de la vicepresidencia, tendrá competencias en asuntos sobre la inmigración.En la tarde del jueves se cerró la estructura de gobierno; Vox llegó a pelear por una tercera consejería, pero se quedó con dos y la vicepresidenciaLa negociación ha sido larga, aunque todo se desbloqueó a mayor velocidad tras las elecciones de Castilla y León. Según ha podido confirmar ABC, ha habido varios intercambios de documentos. Primero, uno más genérico. Luego hubo otro borrador mucho más detallado y, el último, con partidas presupuestarias incorporadas. En mitad de toda esa negociación hubo dos puntos críticos: primero, cuando Vox apuntó a Guardiola (43% de los votos) como un problema, situándola prácticamente como un escollo. Después los reproches se desplazaron a Génova por haber entrado en la negociación. Fuentes del PP asumían que Vox necesitaba «tiempo» para cambiar el relato de «la estafa» de la que les acusaba a tratarlos como un socio de coalición.En cuanto al contenido del acuerdo, los dos partidos muestran su satisfacción. Para el PP era muy importante mantener encapsuladas las leyes contra la violencia de género y de derechos LGTBI. Igualmente, Guardiola había situado como una línea roja las políticas de Igualdad . Esto fue uno de los grandes enfrentamientos de 2023, cuando Vox peleaba por incorporar el concepto «violencia doméstica». En este caso, no hubo nada de eso. Por contra, el partido de Abascal ha incorporado todo su programa en materia de inmigración, aunque muchos aspectos no son de competencia autonómica. Otros, en realidad, también figuran en el plan de inmigración del PP, que en su último congreso endureció con claridad su posición. El apartado más polémico mira a la «prioridad nacional» para asignar vivienda protegida y alquiler social de forma prioritaria a aquellas personas que mantienen un arraigo real y verificable en el territorio, igual que para «todas las ayudas, subvenciones y prestaciones públicas». En el PP insisten en que el acuerdo habla de que será un «principio inspirador» y que la legalidad se respetará en todo momento, dejando entrever que Vox de nuevo ha volcado sus exigencias en los recursos retóricos. El acuerdo de gobierno para Extremadura no se cerró hasta el mismo jueves del anuncio. Fue una jornada intensa de reuniones y muchas llamadas. Por la mañana los negociadores de PP y Vox ultimaron el documento que contenía los 61 puntos. Algunas medidas desaparecieron del documento a lo largo del día y hubo otras que se redactaron en las horas del descuento. Por ejemplo, la flexibilización de varias normas autonómicas que, según el pacto, «arruinan al sector primario». El acuerdo prevé reformas en leyes como la de protección ambiental, de caza o de conservación de los espacios naturales. Con cada cambio en la redacción las direcciones nacionales debían dar su aval. En Génova la comunicación se iba produciendo casi en tiempo real . Y Alberto Núñez Feijóo recibía las novedades a través de su jefa de gabinete, Marta Varela, presente en todas las conversaciones junto al secretario general, Miguel Tellado, desde que decidieron intervenir la negociación hace semanas. Aquello fue para muchos el verdadero punto de inflexión con el documento marco que establecía los verdaderos puntos básicos para el PP. Ya por la tarde fue el turno exclusivo del equipo autonómico del PP -en el caso de Vox la cúpula siempre ha estado encima- para acordar la estructura de gobierno. En Génova insisten en que no han tenido ni voz ni voto en la nominación de las carteras ni en la designación de los consejeros, competencia exclusiva de la presidenta regional.Noticia relacionada general No No El acuerdo de Aragón, casi cerrado para evitar la campaña andaluza Paloma EstebanSegún fuentes de la negociación, las consejerías no estuvieron realmente cerradas hasta la misma tarde del jueves. Tanto es así que a lo largo del día en el PP existieron dudas sobre lo que haría finalmente Vox. No terminaban de concretar. Al final, el partido de Santiago Abascal se quedó con una vicepresidencia que lleva aparejada la consejería de Familia, Desregulación y Servicios Sociales y que ocupará Óscar Fernández. Y también, una segunda consejería que, como era previsible, será la de Agricultura, Ganadería y Medio Natural. Vox peleó por una consejería más que finalmente no consiguió. Retuvo, eso sí, las carteras con más enjundia ideológica y que se dirigen a su nicho de votantes. El campo ha sido fundamental para el crecimiento de Vox. Y en el caso de la vicepresidencia, tendrá competencias en asuntos sobre la inmigración.En la tarde del jueves se cerró la estructura de gobierno; Vox llegó a pelear por una tercera consejería, pero se quedó con dos y la vicepresidenciaLa negociación ha sido larga, aunque todo se desbloqueó a mayor velocidad tras las elecciones de Castilla y León. Según ha podido confirmar ABC, ha habido varios intercambios de documentos. Primero, uno más genérico. Luego hubo otro borrador mucho más detallado y, el último, con partidas presupuestarias incorporadas. En mitad de toda esa negociación hubo dos puntos críticos: primero, cuando Vox apuntó a Guardiola (43% de los votos) como un problema, situándola prácticamente como un escollo. Después los reproches se desplazaron a Génova por haber entrado en la negociación. Fuentes del PP asumían que Vox necesitaba «tiempo» para cambiar el relato de «la estafa» de la que les acusaba a tratarlos como un socio de coalición.En cuanto al contenido del acuerdo, los dos partidos muestran su satisfacción. Para el PP era muy importante mantener encapsuladas las leyes contra la violencia de género y de derechos LGTBI. Igualmente, Guardiola había situado como una línea roja las políticas de Igualdad . Esto fue uno de los grandes enfrentamientos de 2023, cuando Vox peleaba por incorporar el concepto «violencia doméstica». En este caso, no hubo nada de eso. Por contra, el partido de Abascal ha incorporado todo su programa en materia de inmigración, aunque muchos aspectos no son de competencia autonómica. Otros, en realidad, también figuran en el plan de inmigración del PP, que en su último congreso endureció con claridad su posición. El apartado más polémico mira a la «prioridad nacional» para asignar vivienda protegida y alquiler social de forma prioritaria a aquellas personas que mantienen un arraigo real y verificable en el territorio, igual que para «todas las ayudas, subvenciones y prestaciones públicas». En el PP insisten en que el acuerdo habla de que será un «principio inspirador» y que la legalidad se respetará en todo momento, dejando entrever que Vox de nuevo ha volcado sus exigencias en los recursos retóricos. El acuerdo de gobierno para Extremadura no se cerró hasta el mismo jueves del anuncio. Fue una jornada intensa de reuniones y muchas llamadas. Por la mañana los negociadores de PP y Vox ultimaron el documento que contenía los 61 puntos. Algunas medidas desaparecieron del documento a lo largo del día y hubo otras que se redactaron en las horas del descuento. Por ejemplo, la flexibilización de varias normas autonómicas que, según el pacto, «arruinan al sector primario». El acuerdo prevé reformas en leyes como la de protección ambiental, de caza o de conservación de los espacios naturales. Con cada cambio en la redacción las direcciones nacionales debían dar su aval. En Génova la comunicación se iba produciendo casi en tiempo real . Y Alberto Núñez Feijóo recibía las novedades a través de su jefa de gabinete, Marta Varela, presente en todas las conversaciones junto al secretario general, Miguel Tellado, desde que decidieron intervenir la negociación hace semanas. Aquello fue para muchos el verdadero punto de inflexión con el documento marco que establecía los verdaderos puntos básicos para el PP. Ya por la tarde fue el turno exclusivo del equipo autonómico del PP -en el caso de Vox la cúpula siempre ha estado encima- para acordar la estructura de gobierno. En Génova insisten en que no han tenido ni voz ni voto en la nominación de las carteras ni en la designación de los consejeros, competencia exclusiva de la presidenta regional.Noticia relacionada general No No El acuerdo de Aragón, casi cerrado para evitar la campaña andaluza Paloma EstebanSegún fuentes de la negociación, las consejerías no estuvieron realmente cerradas hasta la misma tarde del jueves. Tanto es así que a lo largo del día en el PP existieron dudas sobre lo que haría finalmente Vox. No terminaban de concretar. Al final, el partido de Santiago Abascal se quedó con una vicepresidencia que lleva aparejada la consejería de Familia, Desregulación y Servicios Sociales y que ocupará Óscar Fernández. Y también, una segunda consejería que, como era previsible, será la de Agricultura, Ganadería y Medio Natural. Vox peleó por una consejería más que finalmente no consiguió. Retuvo, eso sí, las carteras con más enjundia ideológica y que se dirigen a su nicho de votantes. El campo ha sido fundamental para el crecimiento de Vox. Y en el caso de la vicepresidencia, tendrá competencias en asuntos sobre la inmigración.En la tarde del jueves se cerró la estructura de gobierno; Vox llegó a pelear por una tercera consejería, pero se quedó con dos y la vicepresidenciaLa negociación ha sido larga, aunque todo se desbloqueó a mayor velocidad tras las elecciones de Castilla y León. Según ha podido confirmar ABC, ha habido varios intercambios de documentos. Primero, uno más genérico. Luego hubo otro borrador mucho más detallado y, el último, con partidas presupuestarias incorporadas. En mitad de toda esa negociación hubo dos puntos críticos: primero, cuando Vox apuntó a Guardiola (43% de los votos) como un problema, situándola prácticamente como un escollo. Después los reproches se desplazaron a Génova por haber entrado en la negociación. Fuentes del PP asumían que Vox necesitaba «tiempo» para cambiar el relato de «la estafa» de la que les acusaba a tratarlos como un socio de coalición.En cuanto al contenido del acuerdo, los dos partidos muestran su satisfacción. Para el PP era muy importante mantener encapsuladas las leyes contra la violencia de género y de derechos LGTBI. Igualmente, Guardiola había situado como una línea roja las políticas de Igualdad . Esto fue uno de los grandes enfrentamientos de 2023, cuando Vox peleaba por incorporar el concepto «violencia doméstica». En este caso, no hubo nada de eso. Por contra, el partido de Abascal ha incorporado todo su programa en materia de inmigración, aunque muchos aspectos no son de competencia autonómica. Otros, en realidad, también figuran en el plan de inmigración del PP, que en su último congreso endureció con claridad su posición. El apartado más polémico mira a la «prioridad nacional» para asignar vivienda protegida y alquiler social de forma prioritaria a aquellas personas que mantienen un arraigo real y verificable en el territorio, igual que para «todas las ayudas, subvenciones y prestaciones públicas». En el PP insisten en que el acuerdo habla de que será un «principio inspirador» y que la legalidad se respetará en todo momento, dejando entrever que Vox de nuevo ha volcado sus exigencias en los recursos retóricos. RSS de noticias de espana
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