Cada día existen más evidencias científicas que confirman que hacer ejercicio físico de manera regular reduce las probabilidades de padecer algunos tipos de cáncer. Si bien es cierto que hay factores de riesgo que no se pueden controlar (genética), existen otros (hábitos de vida, alimentación, ejercicio…) que sí podemos modificar.Son más de 200 los estudios que han examinado la relación entre la actividad física y la prevención de determinados cánceres y sus conclusiones son esperanzadoras. El ejercicio influye de manera decisiva en el riesgo de padecer cáncer de colon y mama; algo menos en el de endometrio y no se descarta su relación con los de próstata, gástricos y de ovario.Y es que el músculo juega un papel importantísimo en la salud. Lo mismo ocurre con la restricción calórica controlada, según la evidencia científica. «El ejercicio de fuerza, una buena nutrición y cuidar la salud mental son pilares fundamentales para sobrellevar esta dura enfermedad», explica el divulgador y nutricionista Pablo Ojeda una entrevista en ‘La ventana de Trapote’, el programa semanal de Mira TV centrado en temas sociales, culturales e informativos.Autofagia y ayuno intermitente: cómo están relacionados y de qué manera beneficia a nuestra saludEl especialista ha querido poner el foco en estos factores, centrándose en la alimentación, el movimiento y el ayuno intermitente, que se ha consolidado como una estrategia nutricional para perder peso y mejorar ciertos marcadores metabólicos. En la entrevista dentro del citado espacio, el popular nutricionista sostiene que esta pauta puede beneficiar de forma notable a personas que reciben quimioterapia, siempre dentro de un enfoque prudente y no como una solución válida para todo el mundo.Según explicó, el interés del ayuno intermitente está relacionado con la autofagia, un proceso de limpieza y reciclaje celular que se activa en situaciones de ayuno o estrés metabólico. La idea, explica el divulgador, es que las células eliminan componentes dañados y reutilizan parte de ese material. El National Cancer Institute estadounidense describe la autofagia como un mecanismo por el que la célula descompone y recicla proteínas viejas, dañadas o anormales, y señala que también puede ayudar a defender al organismo frente a infecciones y, quizá, a impedir que células normales se transformen en cancerosas. Sin embargo, que exista esa base biológica no significa que el ayuno sea automáticamente beneficioso en todos los pacientes ni que deba aplicarse sin supervisión médica.Tiempos clave de la autofagia basados en la ciencia:12-16 horas: Comienzan a aparecer los primeros indicios de autofagia, especialmente con el ayuno nocturno. 16-24 horas: Se considera el rango donde la autofagia se activa significativamente. Protocolos como el 16:8 (16 horas de ayuno) son efectivos para iniciar este proceso. 24-48 horas: La autofagia alcanza su punto máximo de actividad.La evidencia científica actual apunta a que hay líneas de investigación prometedoras, pero todavía no conclusiones definitivas. Algunos estudios han observado que restringir la ingesta calórica durante determinadas horas podría modificar el entorno celular tumoral y favorecer una mejor respuesta del organismo, especialmente en combinación con ciertos tratamientos. También hay trabajos que sugieren mejoras en la tolerancia a la quimioterapia o en la respuesta a la inmunoterapia en tipos concretos de cáncer. Aun así, la mayoría de estas investigaciones son preliminares, se basan en muestras reducidas o en modelos experimentales, y no permiten convertir el ayuno intermitente en una recomendación general para todos los pacientes oncológicos.La pérdida de masa muscular es una de las amenazas más frecuentes en procesos oncológicosEl nutricionista también insiste en otro punto que sí cuenta con un respaldo más sólido: la importancia del ejercicio físico, especialmente el de fuerza. Durante procesos oncológicos, una de las amenazas más frecuentes es la pérdida de masa muscular, algo que debilita al paciente y puede hacerle afrontar peor los tratamientos. «A menor masa muscular tu cuerpo se va debilitando mucho», indica.Por eso, mantener el músculo mediante entrenamiento adaptado puede ser una herramienta muy útil. A ello se suma la nutrición adecuada, que ayuda a conservar energía, tejidos y capacidad funcional, y la salud mental, clave para sostener el proceso de enfermedad con mejor apoyo emocional. Cada día existen más evidencias científicas que confirman que hacer ejercicio físico de manera regular reduce las probabilidades de padecer algunos tipos de cáncer. Si bien es cierto que hay factores de riesgo que no se pueden controlar (genética), existen otros (hábitos de vida, alimentación, ejercicio…) que sí podemos modificar.Son más de 200 los estudios que han examinado la relación entre la actividad física y la prevención de determinados cánceres y sus conclusiones son esperanzadoras. El ejercicio influye de manera decisiva en el riesgo de padecer cáncer de colon y mama; algo menos en el de endometrio y no se descarta su relación con los de próstata, gástricos y de ovario.Y es que el músculo juega un papel importantísimo en la salud. Lo mismo ocurre con la restricción calórica controlada, según la evidencia científica. «El ejercicio de fuerza, una buena nutrición y cuidar la salud mental son pilares fundamentales para sobrellevar esta dura enfermedad», explica el divulgador y nutricionista Pablo Ojeda una entrevista en ‘La ventana de Trapote’, el programa semanal de Mira TV centrado en temas sociales, culturales e informativos.Autofagia y ayuno intermitente: cómo están relacionados y de qué manera beneficia a nuestra saludEl especialista ha querido poner el foco en estos factores, centrándose en la alimentación, el movimiento y el ayuno intermitente, que se ha consolidado como una estrategia nutricional para perder peso y mejorar ciertos marcadores metabólicos. En la entrevista dentro del citado espacio, el popular nutricionista sostiene que esta pauta puede beneficiar de forma notable a personas que reciben quimioterapia, siempre dentro de un enfoque prudente y no como una solución válida para todo el mundo.Según explicó, el interés del ayuno intermitente está relacionado con la autofagia, un proceso de limpieza y reciclaje celular que se activa en situaciones de ayuno o estrés metabólico. La idea, explica el divulgador, es que las células eliminan componentes dañados y reutilizan parte de ese material. El National Cancer Institute estadounidense describe la autofagia como un mecanismo por el que la célula descompone y recicla proteínas viejas, dañadas o anormales, y señala que también puede ayudar a defender al organismo frente a infecciones y, quizá, a impedir que células normales se transformen en cancerosas. Sin embargo, que exista esa base biológica no significa que el ayuno sea automáticamente beneficioso en todos los pacientes ni que deba aplicarse sin supervisión médica.Tiempos clave de la autofagia basados en la ciencia:12-16 horas: Comienzan a aparecer los primeros indicios de autofagia, especialmente con el ayuno nocturno. 16-24 horas: Se considera el rango donde la autofagia se activa significativamente. Protocolos como el 16:8 (16 horas de ayuno) son efectivos para iniciar este proceso. 24-48 horas: La autofagia alcanza su punto máximo de actividad.La evidencia científica actual apunta a que hay líneas de investigación prometedoras, pero todavía no conclusiones definitivas. Algunos estudios han observado que restringir la ingesta calórica durante determinadas horas podría modificar el entorno celular tumoral y favorecer una mejor respuesta del organismo, especialmente en combinación con ciertos tratamientos. También hay trabajos que sugieren mejoras en la tolerancia a la quimioterapia o en la respuesta a la inmunoterapia en tipos concretos de cáncer. Aun así, la mayoría de estas investigaciones son preliminares, se basan en muestras reducidas o en modelos experimentales, y no permiten convertir el ayuno intermitente en una recomendación general para todos los pacientes oncológicos.La pérdida de masa muscular es una de las amenazas más frecuentes en procesos oncológicosEl nutricionista también insiste en otro punto que sí cuenta con un respaldo más sólido: la importancia del ejercicio físico, especialmente el de fuerza. Durante procesos oncológicos, una de las amenazas más frecuentes es la pérdida de masa muscular, algo que debilita al paciente y puede hacerle afrontar peor los tratamientos. «A menor masa muscular tu cuerpo se va debilitando mucho», indica.Por eso, mantener el músculo mediante entrenamiento adaptado puede ser una herramienta muy útil. A ello se suma la nutrición adecuada, que ayuda a conservar energía, tejidos y capacidad funcional, y la salud mental, clave para sostener el proceso de enfermedad con mejor apoyo emocional. Cada día existen más evidencias científicas que confirman que hacer ejercicio físico de manera regular reduce las probabilidades de padecer algunos tipos de cáncer. Si bien es cierto que hay factores de riesgo que no se pueden controlar (genética), existen otros (hábitos de vida, alimentación, ejercicio…) que sí podemos modificar.Son más de 200 los estudios que han examinado la relación entre la actividad física y la prevención de determinados cánceres y sus conclusiones son esperanzadoras. El ejercicio influye de manera decisiva en el riesgo de padecer cáncer de colon y mama; algo menos en el de endometrio y no se descarta su relación con los de próstata, gástricos y de ovario.Y es que el músculo juega un papel importantísimo en la salud. Lo mismo ocurre con la restricción calórica controlada, según la evidencia científica. «El ejercicio de fuerza, una buena nutrición y cuidar la salud mental son pilares fundamentales para sobrellevar esta dura enfermedad», explica el divulgador y nutricionista Pablo Ojeda una entrevista en ‘La ventana de Trapote’, el programa semanal de Mira TV centrado en temas sociales, culturales e informativos.Autofagia y ayuno intermitente: cómo están relacionados y de qué manera beneficia a nuestra saludEl especialista ha querido poner el foco en estos factores, centrándose en la alimentación, el movimiento y el ayuno intermitente, que se ha consolidado como una estrategia nutricional para perder peso y mejorar ciertos marcadores metabólicos. En la entrevista dentro del citado espacio, el popular nutricionista sostiene que esta pauta puede beneficiar de forma notable a personas que reciben quimioterapia, siempre dentro de un enfoque prudente y no como una solución válida para todo el mundo.Según explicó, el interés del ayuno intermitente está relacionado con la autofagia, un proceso de limpieza y reciclaje celular que se activa en situaciones de ayuno o estrés metabólico. La idea, explica el divulgador, es que las células eliminan componentes dañados y reutilizan parte de ese material. El National Cancer Institute estadounidense describe la autofagia como un mecanismo por el que la célula descompone y recicla proteínas viejas, dañadas o anormales, y señala que también puede ayudar a defender al organismo frente a infecciones y, quizá, a impedir que células normales se transformen en cancerosas. Sin embargo, que exista esa base biológica no significa que el ayuno sea automáticamente beneficioso en todos los pacientes ni que deba aplicarse sin supervisión médica.Tiempos clave de la autofagia basados en la ciencia:12-16 horas: Comienzan a aparecer los primeros indicios de autofagia, especialmente con el ayuno nocturno. 16-24 horas: Se considera el rango donde la autofagia se activa significativamente. Protocolos como el 16:8 (16 horas de ayuno) son efectivos para iniciar este proceso. 24-48 horas: La autofagia alcanza su punto máximo de actividad.La evidencia científica actual apunta a que hay líneas de investigación prometedoras, pero todavía no conclusiones definitivas. Algunos estudios han observado que restringir la ingesta calórica durante determinadas horas podría modificar el entorno celular tumoral y favorecer una mejor respuesta del organismo, especialmente en combinación con ciertos tratamientos. También hay trabajos que sugieren mejoras en la tolerancia a la quimioterapia o en la respuesta a la inmunoterapia en tipos concretos de cáncer. Aun así, la mayoría de estas investigaciones son preliminares, se basan en muestras reducidas o en modelos experimentales, y no permiten convertir el ayuno intermitente en una recomendación general para todos los pacientes oncológicos.La pérdida de masa muscular es una de las amenazas más frecuentes en procesos oncológicosEl nutricionista también insiste en otro punto que sí cuenta con un respaldo más sólido: la importancia del ejercicio físico, especialmente el de fuerza. Durante procesos oncológicos, una de las amenazas más frecuentes es la pérdida de masa muscular, algo que debilita al paciente y puede hacerle afrontar peor los tratamientos. «A menor masa muscular tu cuerpo se va debilitando mucho», indica.Por eso, mantener el músculo mediante entrenamiento adaptado puede ser una herramienta muy útil. A ello se suma la nutrición adecuada, que ayuda a conservar energía, tejidos y capacidad funcional, y la salud mental, clave para sostener el proceso de enfermedad con mejor apoyo emocional. RSS de noticias de bienestar
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