Hay un viejo adagio en el fútbol español y es que hemos vivido tantos años de directivos vodevilescos porque los empresarios serios no quieren meterse en un negocio que depende de una pelotita, del azar y de un puñado de niños mimados. Florentino Pérez era la excepción. O eso nos hicieron creer. Ahora ya sabemos la verdad: es como el resto.
Hay un viejo adagio en el fútbol español y es que hemos vivido tantos años de directivos vodevilescos porque los empresarios serios no quieren meterse en un negocio que depende
Hay un viejo adagio en el fútbol español y es que hemos vivido tantos años de directivos vodevilescos porque los empresarios serios no quieren meterse en un negocio que depende de una pelotita, del azar y de un puñado de niños mimados. Florentino Pérez era la excepción. O eso nos hicieron creer. Ahora ya sabemos la verdad: es como el resto.
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