León XIV hizo un discurso histórico este lunes en el Congreso de los Diputados. Histórico por lo inédito de que un Papa se dirigiera en una sesión solemne a sus señorías y rompedor por lo integrador. Una intervención en la que todos caben; en la que todas las fuerzas pueden sentirse cómodas y, al mismo tiempo, interpeladas en la crítica. Una alocución de la que todos los partidos pueden hacer una lectura para los propios. Sin embargo, el ejercicio más notable de patrimonialización vino desde el Gobierno. En Moncloa no ocultan que la visita del Papa ha supuesto una bocanada de oxígeno en pleno maremágnum de polémicas. Un respiro que un diputado definía como «una tregua moral». «Nos ha venido Dios a ver y nunca mejor dicho» , terciaban fuentes gubernamentales, que contaban con que el temporal de escándalos amainaría durante, al menos, los seis días de la visita papal. «Hoy hay que estar a lo que hay que estar, nada de desviar la atención», proclamaba una fuente socialista, rehuyendo cualquier debate adverso de los que habitualmente copan el discurso público y que capitalizan los corrillos en el Congreso. En el Ejecutivo se centran en el mensaje de «dignidad y el valor de la persona», un «enfoque humanista» de la intervención que hizo León XIV en las Cortes. «Es una maravilla, estamos encantados», resumen desde Moncloa, donde no pierden la oportunidad de exhibir un «total alineamiento» con el Pontífice en los que, a su juicio, son los «dos grandes debates» del momento: «La cooperación en materia migratoria y el compromiso con la paz y la estabilidad internacional». Esto le sirve al Ejecutivo para vender una sintonía casi absoluta con León XIV.Sin embargo, el Papa también hizo una enmienda a los postulados que defiende o encarna el Gobierno. Hablando de la dignidad humana, sí, pero desde la concepción y hasta el final (como referencias críticas al aborto y eutanasia); contra la polarización y la «descalificación permanente del adversario» o del español como lengua común. A esto se sumaron también las referencias a Isabel la Católica, la Escuela de Salamanca y Francisco de Vitoria. En Moncloa, sin embargo, prefieren centrarse en las menciones que les avalan, como aquellas en defensa de los más débiles, que identifican con una crítica a la ‘prioridad nacional’ que han firmado PP y Vox en las autonomías. «Allí donde una persona es discriminada por su origen nacional, étnico, religioso o lingüístico, o por su condición social o económica, se vulnera gravemente el principio universal de la igual dignidad de todos los seres humanos», señaló Prevost y replicaron desde las terminales socialistas.Noticia relacionada general No No El Papa pide al Congreso una «renovación moral» y lanza un mensaje ante Sánchez contra el aborto y la eutanasia Javier Martínez-Brocal«Ha sido un discurso muy equilibrado», señala un dirigente. «Ha sido maravilloso, maravilloso», se muestra exultante un ministro. Pero hay quienes van más allá y abrazan directamente la figura de León XIV como uno de los suyos. «El Papa es nuestro, lo consideramos nuestro. Ha hecho un discurso progresista» , sentenciaba un diputado, tras su intervención. En el Gobierno han buscado en el discurso de León XIV el asidero que necesitaban para mantener una estrategia de instrumentalización que llevan desplegando con mayor intensidad conforme se acercaba la visita a España. Un impasse de casi una semana que les permite coger aire en un momento en el que se encuentran exhaustos por los escándalos de corrupción. León XIV hizo un discurso histórico este lunes en el Congreso de los Diputados. Histórico por lo inédito de que un Papa se dirigiera en una sesión solemne a sus señorías y rompedor por lo integrador. Una intervención en la que todos caben; en la que todas las fuerzas pueden sentirse cómodas y, al mismo tiempo, interpeladas en la crítica. Una alocución de la que todos los partidos pueden hacer una lectura para los propios. Sin embargo, el ejercicio más notable de patrimonialización vino desde el Gobierno. En Moncloa no ocultan que la visita del Papa ha supuesto una bocanada de oxígeno en pleno maremágnum de polémicas. Un respiro que un diputado definía como «una tregua moral». «Nos ha venido Dios a ver y nunca mejor dicho» , terciaban fuentes gubernamentales, que contaban con que el temporal de escándalos amainaría durante, al menos, los seis días de la visita papal. «Hoy hay que estar a lo que hay que estar, nada de desviar la atención», proclamaba una fuente socialista, rehuyendo cualquier debate adverso de los que habitualmente copan el discurso público y que capitalizan los corrillos en el Congreso. En el Ejecutivo se centran en el mensaje de «dignidad y el valor de la persona», un «enfoque humanista» de la intervención que hizo León XIV en las Cortes. «Es una maravilla, estamos encantados», resumen desde Moncloa, donde no pierden la oportunidad de exhibir un «total alineamiento» con el Pontífice en los que, a su juicio, son los «dos grandes debates» del momento: «La cooperación en materia migratoria y el compromiso con la paz y la estabilidad internacional». Esto le sirve al Ejecutivo para vender una sintonía casi absoluta con León XIV.Sin embargo, el Papa también hizo una enmienda a los postulados que defiende o encarna el Gobierno. Hablando de la dignidad humana, sí, pero desde la concepción y hasta el final (como referencias críticas al aborto y eutanasia); contra la polarización y la «descalificación permanente del adversario» o del español como lengua común. A esto se sumaron también las referencias a Isabel la Católica, la Escuela de Salamanca y Francisco de Vitoria. En Moncloa, sin embargo, prefieren centrarse en las menciones que les avalan, como aquellas en defensa de los más débiles, que identifican con una crítica a la ‘prioridad nacional’ que han firmado PP y Vox en las autonomías. «Allí donde una persona es discriminada por su origen nacional, étnico, religioso o lingüístico, o por su condición social o económica, se vulnera gravemente el principio universal de la igual dignidad de todos los seres humanos», señaló Prevost y replicaron desde las terminales socialistas.Noticia relacionada general No No El Papa pide al Congreso una «renovación moral» y lanza un mensaje ante Sánchez contra el aborto y la eutanasia Javier Martínez-Brocal«Ha sido un discurso muy equilibrado», señala un dirigente. «Ha sido maravilloso, maravilloso», se muestra exultante un ministro. Pero hay quienes van más allá y abrazan directamente la figura de León XIV como uno de los suyos. «El Papa es nuestro, lo consideramos nuestro. Ha hecho un discurso progresista» , sentenciaba un diputado, tras su intervención. En el Gobierno han buscado en el discurso de León XIV el asidero que necesitaban para mantener una estrategia de instrumentalización que llevan desplegando con mayor intensidad conforme se acercaba la visita a España. Un impasse de casi una semana que les permite coger aire en un momento en el que se encuentran exhaustos por los escándalos de corrupción. León XIV hizo un discurso histórico este lunes en el Congreso de los Diputados. Histórico por lo inédito de que un Papa se dirigiera en una sesión solemne a sus señorías y rompedor por lo integrador. Una intervención en la que todos caben; en la que todas las fuerzas pueden sentirse cómodas y, al mismo tiempo, interpeladas en la crítica. Una alocución de la que todos los partidos pueden hacer una lectura para los propios. Sin embargo, el ejercicio más notable de patrimonialización vino desde el Gobierno. En Moncloa no ocultan que la visita del Papa ha supuesto una bocanada de oxígeno en pleno maremágnum de polémicas. Un respiro que un diputado definía como «una tregua moral». «Nos ha venido Dios a ver y nunca mejor dicho» , terciaban fuentes gubernamentales, que contaban con que el temporal de escándalos amainaría durante, al menos, los seis días de la visita papal. «Hoy hay que estar a lo que hay que estar, nada de desviar la atención», proclamaba una fuente socialista, rehuyendo cualquier debate adverso de los que habitualmente copan el discurso público y que capitalizan los corrillos en el Congreso. En el Ejecutivo se centran en el mensaje de «dignidad y el valor de la persona», un «enfoque humanista» de la intervención que hizo León XIV en las Cortes. «Es una maravilla, estamos encantados», resumen desde Moncloa, donde no pierden la oportunidad de exhibir un «total alineamiento» con el Pontífice en los que, a su juicio, son los «dos grandes debates» del momento: «La cooperación en materia migratoria y el compromiso con la paz y la estabilidad internacional». Esto le sirve al Ejecutivo para vender una sintonía casi absoluta con León XIV.Sin embargo, el Papa también hizo una enmienda a los postulados que defiende o encarna el Gobierno. Hablando de la dignidad humana, sí, pero desde la concepción y hasta el final (como referencias críticas al aborto y eutanasia); contra la polarización y la «descalificación permanente del adversario» o del español como lengua común. A esto se sumaron también las referencias a Isabel la Católica, la Escuela de Salamanca y Francisco de Vitoria. En Moncloa, sin embargo, prefieren centrarse en las menciones que les avalan, como aquellas en defensa de los más débiles, que identifican con una crítica a la ‘prioridad nacional’ que han firmado PP y Vox en las autonomías. «Allí donde una persona es discriminada por su origen nacional, étnico, religioso o lingüístico, o por su condición social o económica, se vulnera gravemente el principio universal de la igual dignidad de todos los seres humanos», señaló Prevost y replicaron desde las terminales socialistas.Noticia relacionada general No No El Papa pide al Congreso una «renovación moral» y lanza un mensaje ante Sánchez contra el aborto y la eutanasia Javier Martínez-Brocal«Ha sido un discurso muy equilibrado», señala un dirigente. «Ha sido maravilloso, maravilloso», se muestra exultante un ministro. Pero hay quienes van más allá y abrazan directamente la figura de León XIV como uno de los suyos. «El Papa es nuestro, lo consideramos nuestro. Ha hecho un discurso progresista» , sentenciaba un diputado, tras su intervención. En el Gobierno han buscado en el discurso de León XIV el asidero que necesitaban para mantener una estrategia de instrumentalización que llevan desplegando con mayor intensidad conforme se acercaba la visita a España. Un impasse de casi una semana que les permite coger aire en un momento en el que se encuentran exhaustos por los escándalos de corrupción. RSS de noticias de espana
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