Para Rafael, ingresado por un ictus en el Severo Ochoa de Leganés, el fútbol es mucho más que un deporte: es su principal vía de escape frente a la «nube negra» que supone la enfermedad. Cuando su hija, Lola Martín (de 55 años), descubrió que ver la final del Mundial desde una cama hospitalaria requería pagar un coste, no se quedó de brazos cruzados. Su campaña en change.org ha movilizado a 17.000 personas y ha logrado que la Comunidad de Madrid retransmita gratis el partido este domingo en todos sus centros públicos.El ingreso de un familiar en un hospital altera por completo la rutina de cualquier hogar. «Estar aquí es muy duro cuando son cosas graves. Tienes pánico a lo que van a decir los médicos, la vida se detiene», explica Martín a ABC. Lleva compaginando el último mes su vida laboral y personal con el cuidado de su padre. Además, ha sido un período marcado por el inicial ingreso en el Ramón y Cajal y su posterior traslado al Severo Ochoa de Leganés.El deseo de Rafael por ver a la selección, como buen futbolero que es, animó a su familia a intentar contratar el servicio de televisión de pago del hospital, cuyo coste es de 10 euros cada tres días. Aunque podían permitirse el desembolso, el sistema falló. Fue precisamente ese hecho el que llevó a su hija a replantearse toda la situación: ¿Cómo era posible que un paciente tuviera que pagar por encender la televisión mientras está ingresado? La situación encendió sus alarmas al tomar conciencia del impacto que este cobro genera en familias con estancias prolongadas o con menos recursos. «La idea surgió durante uno de los primeros partidos de España. El aparato no funcionó y me lo replanteé todo. Para mi no es un problema económico, pero para muchos otros sí lo es», relata Martín. Además, incide en la brecha digital: «Hay ancianos para los que no es fácil; la gente joven se apaña con sus dispositivos, pero la gente mayor no tiene esa opción». Ante este escenario, registró una petición que ha obtenido una respuesta rápida: la Consejería de Sanidad ha anunciado la retransmisión gratuita del encuentro de este domingo entre España y Argentina en toda la red hospitalaria de la región. Este acontecimiento puede marcar un precedente histórico en los hospitales de la Comunidad de Madrid. Mucho más que fútbolAl conocer la noticia, la reacción de Rafael desde su habitación en el Severo Ochoa ha sido de emoción y satisfacción, aunque con matices. «Mi padre se ha emocionado muchísimo y está orgulloso, pero nosotros no nos enfocamos únicamente en el Mundial. Es una situación que la Comunidad de Madrid tiene que remediar de forma definitiva; un hospital no es un lugar para hacer negocio», señala.Para ver la televisión hay que pagar 10 euros cada tres díasRafael cuenta con el respaldo una familia numerosa, con 13 hijos y varios nietos, que se ha turnado para acompañarle durante el ingreso. Para este domingo, el plan familiar ya está organizado: vivirá la final contra Argentina acompañado por su nieto, un aliciente que le ayuda a sobrellevar el cansancio derivado de su tratamiento.Una medida insuficienteA pesar del logro, Martín insiste en la gratuidad temporal de este domingo es un avance «insuficiente» y reclama una reforma estructural del servicio de entretenimiento en la sanidad pública madrileña. Su objetivo es que el acceso a la televisión sea gratuito y permanente para todos los pacientes ingresados, equiparándose así al modelo de gestión que ya aplican comunidades autónomas como Valencia y Extremadura.«El Mundial es solo una parte. Esta campaña está enfocada realmente en paliar la situación de la gente que está ingresada y no tiene compañía», concluye. Para la hija de Rafael, si las instituciones se centran en ofrecer vías de entretenimiento accesibles para los pacientes crónicos o de avanzada edad, se logrará humanizar y hacer mucho más llevadera la estancia en los centros sanitarios. «Es una situación que la Comunidad de Madrid tiene que remediar de forma definitiva»Mientras que los tratamientos médicos de alta complejidad están garantizados, detalles tan cotidianos como utilizar el mando a distancia pasan a un segundo plano. Esta dualidad genera desconcierto entre muchos usuarios como Rafael y Lola, quienes perciben las máquinas de cobro en las habitaciones de los hospitales como «un castigo añadido a su fragilidad física». Para Rafael, ingresado por un ictus en el Severo Ochoa de Leganés, el fútbol es mucho más que un deporte: es su principal vía de escape frente a la «nube negra» que supone la enfermedad. Cuando su hija, Lola Martín (de 55 años), descubrió que ver la final del Mundial desde una cama hospitalaria requería pagar un coste, no se quedó de brazos cruzados. Su campaña en change.org ha movilizado a 17.000 personas y ha logrado que la Comunidad de Madrid retransmita gratis el partido este domingo en todos sus centros públicos.El ingreso de un familiar en un hospital altera por completo la rutina de cualquier hogar. «Estar aquí es muy duro cuando son cosas graves. Tienes pánico a lo que van a decir los médicos, la vida se detiene», explica Martín a ABC. Lleva compaginando el último mes su vida laboral y personal con el cuidado de su padre. Además, ha sido un período marcado por el inicial ingreso en el Ramón y Cajal y su posterior traslado al Severo Ochoa de Leganés.El deseo de Rafael por ver a la selección, como buen futbolero que es, animó a su familia a intentar contratar el servicio de televisión de pago del hospital, cuyo coste es de 10 euros cada tres días. Aunque podían permitirse el desembolso, el sistema falló. Fue precisamente ese hecho el que llevó a su hija a replantearse toda la situación: ¿Cómo era posible que un paciente tuviera que pagar por encender la televisión mientras está ingresado? La situación encendió sus alarmas al tomar conciencia del impacto que este cobro genera en familias con estancias prolongadas o con menos recursos. «La idea surgió durante uno de los primeros partidos de España. El aparato no funcionó y me lo replanteé todo. Para mi no es un problema económico, pero para muchos otros sí lo es», relata Martín. Además, incide en la brecha digital: «Hay ancianos para los que no es fácil; la gente joven se apaña con sus dispositivos, pero la gente mayor no tiene esa opción». Ante este escenario, registró una petición que ha obtenido una respuesta rápida: la Consejería de Sanidad ha anunciado la retransmisión gratuita del encuentro de este domingo entre España y Argentina en toda la red hospitalaria de la región. Este acontecimiento puede marcar un precedente histórico en los hospitales de la Comunidad de Madrid. Mucho más que fútbolAl conocer la noticia, la reacción de Rafael desde su habitación en el Severo Ochoa ha sido de emoción y satisfacción, aunque con matices. «Mi padre se ha emocionado muchísimo y está orgulloso, pero nosotros no nos enfocamos únicamente en el Mundial. Es una situación que la Comunidad de Madrid tiene que remediar de forma definitiva; un hospital no es un lugar para hacer negocio», señala.Para ver la televisión hay que pagar 10 euros cada tres díasRafael cuenta con el respaldo una familia numerosa, con 13 hijos y varios nietos, que se ha turnado para acompañarle durante el ingreso. Para este domingo, el plan familiar ya está organizado: vivirá la final contra Argentina acompañado por su nieto, un aliciente que le ayuda a sobrellevar el cansancio derivado de su tratamiento.Una medida insuficienteA pesar del logro, Martín insiste en la gratuidad temporal de este domingo es un avance «insuficiente» y reclama una reforma estructural del servicio de entretenimiento en la sanidad pública madrileña. Su objetivo es que el acceso a la televisión sea gratuito y permanente para todos los pacientes ingresados, equiparándose así al modelo de gestión que ya aplican comunidades autónomas como Valencia y Extremadura.«El Mundial es solo una parte. Esta campaña está enfocada realmente en paliar la situación de la gente que está ingresada y no tiene compañía», concluye. Para la hija de Rafael, si las instituciones se centran en ofrecer vías de entretenimiento accesibles para los pacientes crónicos o de avanzada edad, se logrará humanizar y hacer mucho más llevadera la estancia en los centros sanitarios. «Es una situación que la Comunidad de Madrid tiene que remediar de forma definitiva»Mientras que los tratamientos médicos de alta complejidad están garantizados, detalles tan cotidianos como utilizar el mando a distancia pasan a un segundo plano. Esta dualidad genera desconcierto entre muchos usuarios como Rafael y Lola, quienes perciben las máquinas de cobro en las habitaciones de los hospitales como «un castigo añadido a su fragilidad física». Para Rafael, ingresado por un ictus en el Severo Ochoa de Leganés, el fútbol es mucho más que un deporte: es su principal vía de escape frente a la «nube negra» que supone la enfermedad. Cuando su hija, Lola Martín (de 55 años), descubrió que ver la final del Mundial desde una cama hospitalaria requería pagar un coste, no se quedó de brazos cruzados. Su campaña en change.org ha movilizado a 17.000 personas y ha logrado que la Comunidad de Madrid retransmita gratis el partido este domingo en todos sus centros públicos.El ingreso de un familiar en un hospital altera por completo la rutina de cualquier hogar. «Estar aquí es muy duro cuando son cosas graves. Tienes pánico a lo que van a decir los médicos, la vida se detiene», explica Martín a ABC. Lleva compaginando el último mes su vida laboral y personal con el cuidado de su padre. Además, ha sido un período marcado por el inicial ingreso en el Ramón y Cajal y su posterior traslado al Severo Ochoa de Leganés.El deseo de Rafael por ver a la selección, como buen futbolero que es, animó a su familia a intentar contratar el servicio de televisión de pago del hospital, cuyo coste es de 10 euros cada tres días. Aunque podían permitirse el desembolso, el sistema falló. Fue precisamente ese hecho el que llevó a su hija a replantearse toda la situación: ¿Cómo era posible que un paciente tuviera que pagar por encender la televisión mientras está ingresado? La situación encendió sus alarmas al tomar conciencia del impacto que este cobro genera en familias con estancias prolongadas o con menos recursos. «La idea surgió durante uno de los primeros partidos de España. El aparato no funcionó y me lo replanteé todo. Para mi no es un problema económico, pero para muchos otros sí lo es», relata Martín. Además, incide en la brecha digital: «Hay ancianos para los que no es fácil; la gente joven se apaña con sus dispositivos, pero la gente mayor no tiene esa opción». Ante este escenario, registró una petición que ha obtenido una respuesta rápida: la Consejería de Sanidad ha anunciado la retransmisión gratuita del encuentro de este domingo entre España y Argentina en toda la red hospitalaria de la región. Este acontecimiento puede marcar un precedente histórico en los hospitales de la Comunidad de Madrid. Mucho más que fútbolAl conocer la noticia, la reacción de Rafael desde su habitación en el Severo Ochoa ha sido de emoción y satisfacción, aunque con matices. «Mi padre se ha emocionado muchísimo y está orgulloso, pero nosotros no nos enfocamos únicamente en el Mundial. Es una situación que la Comunidad de Madrid tiene que remediar de forma definitiva; un hospital no es un lugar para hacer negocio», señala.Para ver la televisión hay que pagar 10 euros cada tres díasRafael cuenta con el respaldo una familia numerosa, con 13 hijos y varios nietos, que se ha turnado para acompañarle durante el ingreso. Para este domingo, el plan familiar ya está organizado: vivirá la final contra Argentina acompañado por su nieto, un aliciente que le ayuda a sobrellevar el cansancio derivado de su tratamiento.Una medida insuficienteA pesar del logro, Martín insiste en la gratuidad temporal de este domingo es un avance «insuficiente» y reclama una reforma estructural del servicio de entretenimiento en la sanidad pública madrileña. Su objetivo es que el acceso a la televisión sea gratuito y permanente para todos los pacientes ingresados, equiparándose así al modelo de gestión que ya aplican comunidades autónomas como Valencia y Extremadura.«El Mundial es solo una parte. Esta campaña está enfocada realmente en paliar la situación de la gente que está ingresada y no tiene compañía», concluye. Para la hija de Rafael, si las instituciones se centran en ofrecer vías de entretenimiento accesibles para los pacientes crónicos o de avanzada edad, se logrará humanizar y hacer mucho más llevadera la estancia en los centros sanitarios. «Es una situación que la Comunidad de Madrid tiene que remediar de forma definitiva»Mientras que los tratamientos médicos de alta complejidad están garantizados, detalles tan cotidianos como utilizar el mando a distancia pasan a un segundo plano. Esta dualidad genera desconcierto entre muchos usuarios como Rafael y Lola, quienes perciben las máquinas de cobro en las habitaciones de los hospitales como «un castigo añadido a su fragilidad física». RSS de noticias de espana
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