Hay miembros de las familias reales que pasan de puntillas por la historia institucional, y luego está Delphine de Bélgica. A estas alturas de la película, escandalizarse o llevarse las manos a la cabeza porque la artista aparezca en un acto de Estado vestida exactamente como le da la gana es no haber entendido absolutamente nada sobre quién es ni de dónde viene. Desde que los tribunales belgas ratificaron que era hija legítima del rey Alberto II, la escultora aceptó de buen grado el título de princesa y el tratamiento de su alteza real, pero dejó meridianamente claro que en el paquete no venía incluido el aburrido manual de protocolo ni las estrictas normas de etiqueta que se esperan de las damas de palacio.
Su vestido rosa desató una oleada de comentarios y hasta la acusaron de querer eclipsar a los reyes Felipe y Matilde. Ahora, la princesa responde con un contundente mensaje en defensa de su personalidad y de su libertad para vestir como quiera.
Hay miembros de las familias reales que pasan de puntillas por la historia institucional, y luego está Delphine de Bélgica. A estas alturas de la película, escandalizarse o llevarse las manos a la cabeza porque la artista aparezca en un acto de Estado vestida exactamente como le da la gana es no haber entendido absolutamente nada sobre quién es ni de dónde viene. Desde que los tribunales belgas ratificaron que era hija legítima del rey Alberto II, la escultora aceptó de buen grado el título de princesa y el tratamiento de su alteza real, pero dejó meridianamente claro que en el paquete no venía incluido el aburrido manual de protocolo ni las estrictas normas de etiqueta que se esperan de las damas de palacio.
LOC (La Otra Crónica). Noticias del corazón
