Un «grave» altercado registrado este viernes, 7 de agosto, en el Centro Penitenciario de Alicante II, en Villena, ha vuelto a poner el foco en la entrada y consumo de sustancias estupefacientes en las prisiones. El incidente se produjo alrededor de las 20.00 horas en el Módulo 2, donde se generó una situación de tensión que requirió la intervención de varios trabajadores del centro.Así lo denuncia el sindicato mayoritario en el ámbito penitenciario ACAIP-UGT, quien explica que los funcionarios acudieron al lugar tras escuchar gritos y encontraron a dos internos en un estado de «extrema agitación y agresividad». Los propios reclusos habrían manifestado que habían consumido sustancias estupefacientes, concretamente ‘speed’, antes de protagonizar el episodio. Además, según señala el sindicato, al intentar los funcionarios reconducir la situación, los «internos arremetieron contra los trabajadores lanzando puñetazos, empujones y golpes contra el mobiliario». De este modo, para controlar el episodio, fue necesario la intervención de varios trabajadores y del jefe de servicios.MÁS INFORMACIÓN noticia Si Un fugitivo buscado por Lituania intenta escapar tras ser detenido en Alicante y agrede a un policía Durante el incidente, uno de los funcionarios de servicio resultó lesionado en un tobillo después de caer al suelo, en el marco del forcejeo que se produjo con los internos. Según la organización, el trabajador habría sufrido «un fuerte empujón» durante la intervención.En este línea, desde ACAIP-UGT indican que «venimos advirtiendo reiteradamente de un fenómeno en aumento y de difícil contención: el uso de cartas, documentos o papeles impregnados con drogas sintéticas, canabinoides o estimulantes de diseño». Según señalan, estas sustancias son «imposibles» de detectar mediante los controles y escáneres convencionales, puesto que se introducen «camufladas» de diferentes formas.Al respecto, el sindicato denuncia que el consumo de estos narcóticos provoca en los internos «estados impredecibles de brote psicótico, agitación extrema y violencia desmedida, multiplicando exponencialmente la cifra de incidentes y altercados graves en los departamentos cotidianos».En este sentido, advierten de que este tipo de urgencias médicas y conductas violentas «agravan aún más el problema estructural» de la Sanidad Penitenciaria. «Prisiones como Alicante II y la mayoría de los centros del Estado arrastran un déficit de personal médico que supera el 75%, llegando en muchos casos a la ausencia total de facultativos en turnos de tarde o fin de semana», explican.Así, denuncian que reducir físicamente a internos con cuadros de intoxicación aguda para aplicarles inyectables sin la presencia inmediata de personal sanitario especializado, «genera un riesgo inaceptable tanto para la salud de los propios reclusos como para la integridad de los trabajadores».Por todo ello, desde ACAIP-UGT instan a la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias a crear nuevos protocolos y medios de detección dotados de tecnología «capaz de identificar drogas sintéticas e impregnaciones químicas en la correspondencia».También exigen la implantación de equipamiento moderno de contención e intervención ya previstos en el reglamento para reducir el riesgo de lesiones en reducciones complejas, acompañada de formación específica y continua que incluya planes de capacitación práctica para el personal sobre intervención ante brotes psicóticos o intoxicaciones por nuevas sustancias psicoactivas. Un «grave» altercado registrado este viernes, 7 de agosto, en el Centro Penitenciario de Alicante II, en Villena, ha vuelto a poner el foco en la entrada y consumo de sustancias estupefacientes en las prisiones. El incidente se produjo alrededor de las 20.00 horas en el Módulo 2, donde se generó una situación de tensión que requirió la intervención de varios trabajadores del centro.Así lo denuncia el sindicato mayoritario en el ámbito penitenciario ACAIP-UGT, quien explica que los funcionarios acudieron al lugar tras escuchar gritos y encontraron a dos internos en un estado de «extrema agitación y agresividad». Los propios reclusos habrían manifestado que habían consumido sustancias estupefacientes, concretamente ‘speed’, antes de protagonizar el episodio. Además, según señala el sindicato, al intentar los funcionarios reconducir la situación, los «internos arremetieron contra los trabajadores lanzando puñetazos, empujones y golpes contra el mobiliario». De este modo, para controlar el episodio, fue necesario la intervención de varios trabajadores y del jefe de servicios.MÁS INFORMACIÓN noticia Si Un fugitivo buscado por Lituania intenta escapar tras ser detenido en Alicante y agrede a un policía Durante el incidente, uno de los funcionarios de servicio resultó lesionado en un tobillo después de caer al suelo, en el marco del forcejeo que se produjo con los internos. Según la organización, el trabajador habría sufrido «un fuerte empujón» durante la intervención.En este línea, desde ACAIP-UGT indican que «venimos advirtiendo reiteradamente de un fenómeno en aumento y de difícil contención: el uso de cartas, documentos o papeles impregnados con drogas sintéticas, canabinoides o estimulantes de diseño». Según señalan, estas sustancias son «imposibles» de detectar mediante los controles y escáneres convencionales, puesto que se introducen «camufladas» de diferentes formas.Al respecto, el sindicato denuncia que el consumo de estos narcóticos provoca en los internos «estados impredecibles de brote psicótico, agitación extrema y violencia desmedida, multiplicando exponencialmente la cifra de incidentes y altercados graves en los departamentos cotidianos».En este sentido, advierten de que este tipo de urgencias médicas y conductas violentas «agravan aún más el problema estructural» de la Sanidad Penitenciaria. «Prisiones como Alicante II y la mayoría de los centros del Estado arrastran un déficit de personal médico que supera el 75%, llegando en muchos casos a la ausencia total de facultativos en turnos de tarde o fin de semana», explican.Así, denuncian que reducir físicamente a internos con cuadros de intoxicación aguda para aplicarles inyectables sin la presencia inmediata de personal sanitario especializado, «genera un riesgo inaceptable tanto para la salud de los propios reclusos como para la integridad de los trabajadores».Por todo ello, desde ACAIP-UGT instan a la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias a crear nuevos protocolos y medios de detección dotados de tecnología «capaz de identificar drogas sintéticas e impregnaciones químicas en la correspondencia».También exigen la implantación de equipamiento moderno de contención e intervención ya previstos en el reglamento para reducir el riesgo de lesiones en reducciones complejas, acompañada de formación específica y continua que incluya planes de capacitación práctica para el personal sobre intervención ante brotes psicóticos o intoxicaciones por nuevas sustancias psicoactivas. Un «grave» altercado registrado este viernes, 7 de agosto, en el Centro Penitenciario de Alicante II, en Villena, ha vuelto a poner el foco en la entrada y consumo de sustancias estupefacientes en las prisiones. El incidente se produjo alrededor de las 20.00 horas en el Módulo 2, donde se generó una situación de tensión que requirió la intervención de varios trabajadores del centro.Así lo denuncia el sindicato mayoritario en el ámbito penitenciario ACAIP-UGT, quien explica que los funcionarios acudieron al lugar tras escuchar gritos y encontraron a dos internos en un estado de «extrema agitación y agresividad». Los propios reclusos habrían manifestado que habían consumido sustancias estupefacientes, concretamente ‘speed’, antes de protagonizar el episodio. Además, según señala el sindicato, al intentar los funcionarios reconducir la situación, los «internos arremetieron contra los trabajadores lanzando puñetazos, empujones y golpes contra el mobiliario». De este modo, para controlar el episodio, fue necesario la intervención de varios trabajadores y del jefe de servicios.MÁS INFORMACIÓN noticia Si Un fugitivo buscado por Lituania intenta escapar tras ser detenido en Alicante y agrede a un policía Durante el incidente, uno de los funcionarios de servicio resultó lesionado en un tobillo después de caer al suelo, en el marco del forcejeo que se produjo con los internos. Según la organización, el trabajador habría sufrido «un fuerte empujón» durante la intervención.En este línea, desde ACAIP-UGT indican que «venimos advirtiendo reiteradamente de un fenómeno en aumento y de difícil contención: el uso de cartas, documentos o papeles impregnados con drogas sintéticas, canabinoides o estimulantes de diseño». Según señalan, estas sustancias son «imposibles» de detectar mediante los controles y escáneres convencionales, puesto que se introducen «camufladas» de diferentes formas.Al respecto, el sindicato denuncia que el consumo de estos narcóticos provoca en los internos «estados impredecibles de brote psicótico, agitación extrema y violencia desmedida, multiplicando exponencialmente la cifra de incidentes y altercados graves en los departamentos cotidianos».En este sentido, advierten de que este tipo de urgencias médicas y conductas violentas «agravan aún más el problema estructural» de la Sanidad Penitenciaria. «Prisiones como Alicante II y la mayoría de los centros del Estado arrastran un déficit de personal médico que supera el 75%, llegando en muchos casos a la ausencia total de facultativos en turnos de tarde o fin de semana», explican.Así, denuncian que reducir físicamente a internos con cuadros de intoxicación aguda para aplicarles inyectables sin la presencia inmediata de personal sanitario especializado, «genera un riesgo inaceptable tanto para la salud de los propios reclusos como para la integridad de los trabajadores».Por todo ello, desde ACAIP-UGT instan a la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias a crear nuevos protocolos y medios de detección dotados de tecnología «capaz de identificar drogas sintéticas e impregnaciones químicas en la correspondencia».También exigen la implantación de equipamiento moderno de contención e intervención ya previstos en el reglamento para reducir el riesgo de lesiones en reducciones complejas, acompañada de formación específica y continua que incluya planes de capacitación práctica para el personal sobre intervención ante brotes psicóticos o intoxicaciones por nuevas sustancias psicoactivas. 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