
Miguel de Cervantes escribió que «quien lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho». Por su parte, Emilia Pardo Bazán afirmó que «cada libro que se lee es un paso adelante», lo que establece una relación directa entre la lectura y cualquier tipo de avance, ya sea físico o metafísico. Reflexiones de este tipo encierran una verdad: leer no es un adorno cultural, es una herramienta de poder. Leer ya no puede reducirse a la mera decodificación de signos; implica inferir, contrastar fuentes, evaluar argumentos y sostener la atención en entornos de alta dispersión cognitiva. La escuela, la estructura social y la experiencia íntima convierten la actividad lectora en la infraestructura básica sobre la que se construyen el resto de los aprendizajes, en una condición indispensable para la participación informada y en un indicador crítico de equidad.
Si queremos jóvenes capaces de orientarse en el siglo XXI, necesitamos que chicos y chicas lean con profundidad, disfruten y se reconozcan en los libros 
Miguel de Cervantes escribió que «quien lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho». Por su parte, Emilia Pardo Bazán afirmó que «cada libro que se lee es un paso adelante», lo que establece una relación directa entre la lectura y cualquier tipo de avance, ya sea físico o metafísico. Reflexiones de este tipo encierran una verdad: leer no es un adorno cultural, es una herramienta de poder. Leer ya no puede reducirse a la mera decodificación de signos; implica inferir, contrastar fuentes, evaluar argumentos y sostener la atención en entornos de alta dispersión cognitiva. La escuela, la estructura social y la experiencia íntima convierten la actividad lectora en la infraestructura básica sobre la que se construyen el resto de los aprendizajes, en una condición indispensable para la participación informada y en un indicador crítico de equidad.
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