La primera ovación del abono fue para ella. Se la echó de menos en el callejón, presumiendo de su plaza junto a su gente. Y haciendo gala de un taurinismo apasionado y sin reservas. Doña María Pilar González del Valle fue la primera protagonista de una Feria de Begoña que siempre la tendrá presente. Hubiera disfrutado la señora marquesa con el juego de dos de los seis toros de La Quinta, ganadería que un año más volvió a destacar en este coso, donde además de embestir, lidia un toro guapo, Modélico, y en el tipo de su encaste. Quizá lo uno vaya relacionado con lo otro. Numantino, el que hizo cuarto, tuvo temple, ritmo y sobre todo profundidad en su embestida. Un buendía excelente, con el que Álvaro Lorenzo brilló en un quite y en las dos primeras series con la derecha, pero a decir verdad, a su faena luego le faltó la rotundidad que el toro sí tuvo en su embestida. La oreja se debió más a las arlesianas de cierre y la estocada final.Ya cortó otra del primer toro de la tarde y de la feria, un cárdeno también muy en la línea de este encaste, de muy buen estilo, que tuvo el defecto de venirse con el engaño. Animal obediente pero pegajoso con el que resolvió con el oficio y la facilidad que acostumbra y distingue al toledano en una faena de clásico concepto y limpio trazo.Feria de Begoña Plaza de toros de El Bibio (Gijón). Jueves, 13 de agosto de 2026. Media plaza. Primer festejo de la Feria de San Ignacio. Media plaza. Toros de La Quinta, de excelentes hechuras, muy en el tipo de su encaste. Destacaron por su clase el cuarto y el sexto. Tuvieron buen estilo el primero y un segundo al que le faltó transmisión. De menos opciones los dos restantes. Álvaro Lorenzo, de azul marino y oro: estocada casi entera (oreja); estocada y descabello (oreja tras aviso). Ginés Marín, de azul azafata y oro: estocada tendida (ovación); dos pinchazos y el toro se echa (silencio tras dos avisos). Clemente, de malva y oro: tres pinchazos y descabello (silencio tras aviso); estocada baja (oreja). El banderillero Fernando Pérez, cogido por el quinto, fue atendido a la enfermería de una cornada de cinco centímetros en el glúteo derecho. Saludó en banderillas Tomás Úbeda.También paseó un trofeo Clemente de Polluelo, el animal que cerró plaza, al que toreó con relajo y verticalidad sobre todo por el lado diestro, por donde más a gusto se sintió y mejor aprovechó su brava condición. Gustó en El Bibio la sensibilidad interpretativa del francés, que antes apenas había podido destacar frente a un tercero que le faltó poder.Y sin cortar orejas, es justo destacar que el mejor toreo de capa y los mejores naturales de la tarde llevaron la firma de Ginés Marín. Una pena que la calidad del segundo no estuviera acompañada de transmisión, porque los muletazos del extremeño fueron extraordinarios. El quinto, que cogió a Fernando Pérez en banderillas, fue el más deslucido y no permitió el lucimiento de Ginés, con quien también, sin duda, hubiera disfrutado la recordada marquesa. Cuánto se la va a echar de menos en esta feria. La primera ovación del abono fue para ella. Se la echó de menos en el callejón, presumiendo de su plaza junto a su gente. Y haciendo gala de un taurinismo apasionado y sin reservas. Doña María Pilar González del Valle fue la primera protagonista de una Feria de Begoña que siempre la tendrá presente. Hubiera disfrutado la señora marquesa con el juego de dos de los seis toros de La Quinta, ganadería que un año más volvió a destacar en este coso, donde además de embestir, lidia un toro guapo, Modélico, y en el tipo de su encaste. Quizá lo uno vaya relacionado con lo otro. Numantino, el que hizo cuarto, tuvo temple, ritmo y sobre todo profundidad en su embestida. Un buendía excelente, con el que Álvaro Lorenzo brilló en un quite y en las dos primeras series con la derecha, pero a decir verdad, a su faena luego le faltó la rotundidad que el toro sí tuvo en su embestida. La oreja se debió más a las arlesianas de cierre y la estocada final.Ya cortó otra del primer toro de la tarde y de la feria, un cárdeno también muy en la línea de este encaste, de muy buen estilo, que tuvo el defecto de venirse con el engaño. Animal obediente pero pegajoso con el que resolvió con el oficio y la facilidad que acostumbra y distingue al toledano en una faena de clásico concepto y limpio trazo.Feria de Begoña Plaza de toros de El Bibio (Gijón). Jueves, 13 de agosto de 2026. Media plaza. Primer festejo de la Feria de San Ignacio. Media plaza. Toros de La Quinta, de excelentes hechuras, muy en el tipo de su encaste. Destacaron por su clase el cuarto y el sexto. Tuvieron buen estilo el primero y un segundo al que le faltó transmisión. De menos opciones los dos restantes. Álvaro Lorenzo, de azul marino y oro: estocada casi entera (oreja); estocada y descabello (oreja tras aviso). Ginés Marín, de azul azafata y oro: estocada tendida (ovación); dos pinchazos y el toro se echa (silencio tras dos avisos). Clemente, de malva y oro: tres pinchazos y descabello (silencio tras aviso); estocada baja (oreja). El banderillero Fernando Pérez, cogido por el quinto, fue atendido a la enfermería de una cornada de cinco centímetros en el glúteo derecho. Saludó en banderillas Tomás Úbeda.También paseó un trofeo Clemente de Polluelo, el animal que cerró plaza, al que toreó con relajo y verticalidad sobre todo por el lado diestro, por donde más a gusto se sintió y mejor aprovechó su brava condición. Gustó en El Bibio la sensibilidad interpretativa del francés, que antes apenas había podido destacar frente a un tercero que le faltó poder.Y sin cortar orejas, es justo destacar que el mejor toreo de capa y los mejores naturales de la tarde llevaron la firma de Ginés Marín. Una pena que la calidad del segundo no estuviera acompañada de transmisión, porque los muletazos del extremeño fueron extraordinarios. El quinto, que cogió a Fernando Pérez en banderillas, fue el más deslucido y no permitió el lucimiento de Ginés, con quien también, sin duda, hubiera disfrutado la recordada marquesa. Cuánto se la va a echar de menos en esta feria. La primera ovación del abono fue para ella. Se la echó de menos en el callejón, presumiendo de su plaza junto a su gente. Y haciendo gala de un taurinismo apasionado y sin reservas. Doña María Pilar González del Valle fue la primera protagonista de una Feria de Begoña que siempre la tendrá presente. Hubiera disfrutado la señora marquesa con el juego de dos de los seis toros de La Quinta, ganadería que un año más volvió a destacar en este coso, donde además de embestir, lidia un toro guapo, Modélico, y en el tipo de su encaste. Quizá lo uno vaya relacionado con lo otro. Numantino, el que hizo cuarto, tuvo temple, ritmo y sobre todo profundidad en su embestida. Un buendía excelente, con el que Álvaro Lorenzo brilló en un quite y en las dos primeras series con la derecha, pero a decir verdad, a su faena luego le faltó la rotundidad que el toro sí tuvo en su embestida. La oreja se debió más a las arlesianas de cierre y la estocada final.Ya cortó otra del primer toro de la tarde y de la feria, un cárdeno también muy en la línea de este encaste, de muy buen estilo, que tuvo el defecto de venirse con el engaño. Animal obediente pero pegajoso con el que resolvió con el oficio y la facilidad que acostumbra y distingue al toledano en una faena de clásico concepto y limpio trazo.Feria de Begoña Plaza de toros de El Bibio (Gijón). Jueves, 13 de agosto de 2026. Media plaza. Primer festejo de la Feria de San Ignacio. Media plaza. Toros de La Quinta, de excelentes hechuras, muy en el tipo de su encaste. Destacaron por su clase el cuarto y el sexto. Tuvieron buen estilo el primero y un segundo al que le faltó transmisión. De menos opciones los dos restantes. Álvaro Lorenzo, de azul marino y oro: estocada casi entera (oreja); estocada y descabello (oreja tras aviso). Ginés Marín, de azul azafata y oro: estocada tendida (ovación); dos pinchazos y el toro se echa (silencio tras dos avisos). Clemente, de malva y oro: tres pinchazos y descabello (silencio tras aviso); estocada baja (oreja). El banderillero Fernando Pérez, cogido por el quinto, fue atendido a la enfermería de una cornada de cinco centímetros en el glúteo derecho. Saludó en banderillas Tomás Úbeda.También paseó un trofeo Clemente de Polluelo, el animal que cerró plaza, al que toreó con relajo y verticalidad sobre todo por el lado diestro, por donde más a gusto se sintió y mejor aprovechó su brava condición. Gustó en El Bibio la sensibilidad interpretativa del francés, que antes apenas había podido destacar frente a un tercero que le faltó poder.Y sin cortar orejas, es justo destacar que el mejor toreo de capa y los mejores naturales de la tarde llevaron la firma de Ginés Marín. Una pena que la calidad del segundo no estuviera acompañada de transmisión, porque los muletazos del extremeño fueron extraordinarios. El quinto, que cogió a Fernando Pérez en banderillas, fue el más deslucido y no permitió el lucimiento de Ginés, con quien también, sin duda, hubiera disfrutado la recordada marquesa. Cuánto se la va a echar de menos en esta feria. RSS de noticias de cultura
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