Estos días de parón estamos sobreviviendo a la falta de fútbol de clubes subiéndonos a cada debate que se nos presente. El del Balón de Oro no falta nunca, con mega campañas a favor de blancos, azulgranas o el que más simpático caiga en esas esferas, pero también el de la convocatoria de la selección española, campeona del mundo para más señas. Y en ambos concurre un concepto que seguramente sea invisible para gran parte del país pero que sí coincide y pesa en quienes nacimos, crecemos, nos reproducimos y moriremos aquí, en Andalucía.Álvaro Valles y Fabián representan una misma forma de abrirse paso en la vida a través del fútbol. Con una filiación bética común y con unas raíces muy marcadas. San José de La Rinconada y Los Palacios y Villafranca. Dos localidades compuestas que le han servido mucho al balompié y que tiene en ellos a sus máximas figuras actuales, que nunca han renegado de sus orígenes y que mantienen el acento que recibieron como legado.Valles tiene todos los títulos honoríficos como el mejor portero de este arranque de temporada. El que más porterías a cero ha dejado, el que más paradas hace, el que más en forma está. Los datos objetivos son a nivel continental. Además tiene buena edad y en la portería de la selección española, con indiscutibles como Unai Simón y David Raya, se abría el debate sobre el tercer integrante a causa de la baja de Joan García, la dimisión de Remiro y la suplencia de Robert Sánchez. Cualquiera hubiera apostado por Valles en ese caso. Aunque sea como reconocimiento. Como una palmadita en la espalda. Un bien hecho, chaval. Sin embargo, fue otro meta que ha hecho menos pero que sí es más joven. Decide Luis de la Fuente, indiscutible y gigante. Invisible Valles.Con Fabián y el Balón de Oro está ocurriendo algo similar. Sólo algunos gritamos desde nuestros púlpitos con sordina pero los decibelios de las campañas pro Mbappé y pro Lamine Yamal ya han hecho su trabajo. Quienes votan difícilmente han sabido que el centrocampista de Los Palacios ha sido el futbolista que en la temporada 2025-26, que es la que cuenta, ha ganado más trofeos. Todos con el PSG, incluyendo Ligue 1 y Champions, y el Mundial con España. Un palmarés soberbio, sin igual. Y siendo titular, con un papel relevante. Pero es como un patito feo ante los cisnes Mbappé y Lamine. Invisible Fabián.A los dos les ha faltado, seguramente, haber jugado en el Real Madrid o pernoctar dos semanas en La Masía. Entonces habrían tenido el pedigrí que no se otorga en estos campos del Sur. Lo triste es que los que ven y juzgan el fútbol y la vida desde esas ópticas no se dan cuenta de que la pureza está en el fútbol de la calle y de pueblo que saben interpretar estos dos futbolistas como la copa de un pino y que cuando se sorteaban los equipos entre los amigos en la plazoleta eran los primeros que elegían los capitanes. Ahí está su selección y su balón de oro. En la verdad del fútbol y en el cariño de su gente. Estos días de parón estamos sobreviviendo a la falta de fútbol de clubes subiéndonos a cada debate que se nos presente. El del Balón de Oro no falta nunca, con mega campañas a favor de blancos, azulgranas o el que más simpático caiga en esas esferas, pero también el de la convocatoria de la selección española, campeona del mundo para más señas. Y en ambos concurre un concepto que seguramente sea invisible para gran parte del país pero que sí coincide y pesa en quienes nacimos, crecemos, nos reproducimos y moriremos aquí, en Andalucía.Álvaro Valles y Fabián representan una misma forma de abrirse paso en la vida a través del fútbol. Con una filiación bética común y con unas raíces muy marcadas. San José de La Rinconada y Los Palacios y Villafranca. Dos localidades compuestas que le han servido mucho al balompié y que tiene en ellos a sus máximas figuras actuales, que nunca han renegado de sus orígenes y que mantienen el acento que recibieron como legado.Valles tiene todos los títulos honoríficos como el mejor portero de este arranque de temporada. El que más porterías a cero ha dejado, el que más paradas hace, el que más en forma está. Los datos objetivos son a nivel continental. Además tiene buena edad y en la portería de la selección española, con indiscutibles como Unai Simón y David Raya, se abría el debate sobre el tercer integrante a causa de la baja de Joan García, la dimisión de Remiro y la suplencia de Robert Sánchez. Cualquiera hubiera apostado por Valles en ese caso. Aunque sea como reconocimiento. Como una palmadita en la espalda. Un bien hecho, chaval. Sin embargo, fue otro meta que ha hecho menos pero que sí es más joven. Decide Luis de la Fuente, indiscutible y gigante. Invisible Valles.Con Fabián y el Balón de Oro está ocurriendo algo similar. Sólo algunos gritamos desde nuestros púlpitos con sordina pero los decibelios de las campañas pro Mbappé y pro Lamine Yamal ya han hecho su trabajo. Quienes votan difícilmente han sabido que el centrocampista de Los Palacios ha sido el futbolista que en la temporada 2025-26, que es la que cuenta, ha ganado más trofeos. Todos con el PSG, incluyendo Ligue 1 y Champions, y el Mundial con España. Un palmarés soberbio, sin igual. Y siendo titular, con un papel relevante. Pero es como un patito feo ante los cisnes Mbappé y Lamine. Invisible Fabián.A los dos les ha faltado, seguramente, haber jugado en el Real Madrid o pernoctar dos semanas en La Masía. Entonces habrían tenido el pedigrí que no se otorga en estos campos del Sur. Lo triste es que los que ven y juzgan el fútbol y la vida desde esas ópticas no se dan cuenta de que la pureza está en el fútbol de la calle y de pueblo que saben interpretar estos dos futbolistas como la copa de un pino y que cuando se sorteaban los equipos entre los amigos en la plazoleta eran los primeros que elegían los capitanes. Ahí está su selección y su balón de oro. En la verdad del fútbol y en el cariño de su gente. Estos días de parón estamos sobreviviendo a la falta de fútbol de clubes subiéndonos a cada debate que se nos presente. El del Balón de Oro no falta nunca, con mega campañas a favor de blancos, azulgranas o el que más simpático caiga en esas esferas, pero también el de la convocatoria de la selección española, campeona del mundo para más señas. Y en ambos concurre un concepto que seguramente sea invisible para gran parte del país pero que sí coincide y pesa en quienes nacimos, crecemos, nos reproducimos y moriremos aquí, en Andalucía.Álvaro Valles y Fabián representan una misma forma de abrirse paso en la vida a través del fútbol. Con una filiación bética común y con unas raíces muy marcadas. San José de La Rinconada y Los Palacios y Villafranca. Dos localidades compuestas que le han servido mucho al balompié y que tiene en ellos a sus máximas figuras actuales, que nunca han renegado de sus orígenes y que mantienen el acento que recibieron como legado.Valles tiene todos los títulos honoríficos como el mejor portero de este arranque de temporada. El que más porterías a cero ha dejado, el que más paradas hace, el que más en forma está. Los datos objetivos son a nivel continental. Además tiene buena edad y en la portería de la selección española, con indiscutibles como Unai Simón y David Raya, se abría el debate sobre el tercer integrante a causa de la baja de Joan García, la dimisión de Remiro y la suplencia de Robert Sánchez. Cualquiera hubiera apostado por Valles en ese caso. Aunque sea como reconocimiento. Como una palmadita en la espalda. Un bien hecho, chaval. Sin embargo, fue otro meta que ha hecho menos pero que sí es más joven. Decide Luis de la Fuente, indiscutible y gigante. Invisible Valles.Con Fabián y el Balón de Oro está ocurriendo algo similar. Sólo algunos gritamos desde nuestros púlpitos con sordina pero los decibelios de las campañas pro Mbappé y pro Lamine Yamal ya han hecho su trabajo. Quienes votan difícilmente han sabido que el centrocampista de Los Palacios ha sido el futbolista que en la temporada 2025-26, que es la que cuenta, ha ganado más trofeos. Todos con el PSG, incluyendo Ligue 1 y Champions, y el Mundial con España. Un palmarés soberbio, sin igual. Y siendo titular, con un papel relevante. Pero es como un patito feo ante los cisnes Mbappé y Lamine. Invisible Fabián.A los dos les ha faltado, seguramente, haber jugado en el Real Madrid o pernoctar dos semanas en La Masía. Entonces habrían tenido el pedigrí que no se otorga en estos campos del Sur. Lo triste es que los que ven y juzgan el fútbol y la vida desde esas ópticas no se dan cuenta de que la pureza está en el fútbol de la calle y de pueblo que saben interpretar estos dos futbolistas como la copa de un pino y que cuando se sorteaban los equipos entre los amigos en la plazoleta eran los primeros que elegían los capitanes. Ahí está su selección y su balón de oro. En la verdad del fútbol y en el cariño de su gente. RSS de noticias de deportes
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septiembre 26, 2026
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