Francia y Alemania han decidido c oncertar sus posiciones sobre el control del comercio con China y han enviado una carta conjunta a la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, en la que le piden que cree un instrumento para poder responder a determinadas maniobras de Pekin que consideran perjudiciales para la estructura industrial europea. El presidente de la República francesa, Emmanuel Macron, y el canciller alemán, Frederich Merz, han enviado una carta a Von der Leyen en la que, sin mencionar expresamente a China, afirman que «el sistema comercial abierto y basado en normas se ve gravemente afectado por la instrumentalización del comercio, las prácticas sistémicas que distorsionan el mercado y los desequilibrios macroeconómicos mundiales» lo que perjudica «nuestra posición como productor industrial clave y soberano, y nuestra capacidad de innovación, lo que conduce a una mayor dependencia y a riesgos geoeconómicos». Por ello piden que se establezca «un nuevo instrumento de diversificación para reducir las dependencias europeas, resolver la concentración existente en las cadenas de suministro y prevenir riesgos emergentes de concentración» y que «nos permita contrarrestar aquellos casos en los que terceros países intenten deliberadamente socavar el restablecimiento de la igualdad de condiciones y unas condiciones de mercado justas mediante medios políticos o económicos, provocando distorsiones graves y sistémicas en nuestro mercado interior». Ese mecanismo podría llegar a excluir a ese país del acceso al mercado único y debería estar en manos de la Comisión y contar con el respaldo del Consejo para activarlo con una mayoría cualificada inversa, es decir que hace falta esa mayoría de países para oponerse a su aplicación. Francia ha tenido tradicionalmente una posición más contundente respecto al comercio con China, mientras que Alemania se negaba hasta ahora a inquietar al que hasta ahora ha sido uno de sus principales socios comerciales.Los embajadores de los países miembros discuten este martes precisamente sobre las relaciones comerciales con el gigante asiático. Francia y Alemania han decidido c oncertar sus posiciones sobre el control del comercio con China y han enviado una carta conjunta a la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, en la que le piden que cree un instrumento para poder responder a determinadas maniobras de Pekin que consideran perjudiciales para la estructura industrial europea. El presidente de la República francesa, Emmanuel Macron, y el canciller alemán, Frederich Merz, han enviado una carta a Von der Leyen en la que, sin mencionar expresamente a China, afirman que «el sistema comercial abierto y basado en normas se ve gravemente afectado por la instrumentalización del comercio, las prácticas sistémicas que distorsionan el mercado y los desequilibrios macroeconómicos mundiales» lo que perjudica «nuestra posición como productor industrial clave y soberano, y nuestra capacidad de innovación, lo que conduce a una mayor dependencia y a riesgos geoeconómicos». Por ello piden que se establezca «un nuevo instrumento de diversificación para reducir las dependencias europeas, resolver la concentración existente en las cadenas de suministro y prevenir riesgos emergentes de concentración» y que «nos permita contrarrestar aquellos casos en los que terceros países intenten deliberadamente socavar el restablecimiento de la igualdad de condiciones y unas condiciones de mercado justas mediante medios políticos o económicos, provocando distorsiones graves y sistémicas en nuestro mercado interior». Ese mecanismo podría llegar a excluir a ese país del acceso al mercado único y debería estar en manos de la Comisión y contar con el respaldo del Consejo para activarlo con una mayoría cualificada inversa, es decir que hace falta esa mayoría de países para oponerse a su aplicación. Francia ha tenido tradicionalmente una posición más contundente respecto al comercio con China, mientras que Alemania se negaba hasta ahora a inquietar al que hasta ahora ha sido uno de sus principales socios comerciales.Los embajadores de los países miembros discuten este martes precisamente sobre las relaciones comerciales con el gigante asiático. Francia y Alemania han decidido c oncertar sus posiciones sobre el control del comercio con China y han enviado una carta conjunta a la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, en la que le piden que cree un instrumento para poder responder a determinadas maniobras de Pekin que consideran perjudiciales para la estructura industrial europea. El presidente de la República francesa, Emmanuel Macron, y el canciller alemán, Frederich Merz, han enviado una carta a Von der Leyen en la que, sin mencionar expresamente a China, afirman que «el sistema comercial abierto y basado en normas se ve gravemente afectado por la instrumentalización del comercio, las prácticas sistémicas que distorsionan el mercado y los desequilibrios macroeconómicos mundiales» lo que perjudica «nuestra posición como productor industrial clave y soberano, y nuestra capacidad de innovación, lo que conduce a una mayor dependencia y a riesgos geoeconómicos». Por ello piden que se establezca «un nuevo instrumento de diversificación para reducir las dependencias europeas, resolver la concentración existente en las cadenas de suministro y prevenir riesgos emergentes de concentración» y que «nos permita contrarrestar aquellos casos en los que terceros países intenten deliberadamente socavar el restablecimiento de la igualdad de condiciones y unas condiciones de mercado justas mediante medios políticos o económicos, provocando distorsiones graves y sistémicas en nuestro mercado interior». Ese mecanismo podría llegar a excluir a ese país del acceso al mercado único y debería estar en manos de la Comisión y contar con el respaldo del Consejo para activarlo con una mayoría cualificada inversa, es decir que hace falta esa mayoría de países para oponerse a su aplicación. Francia ha tenido tradicionalmente una posición más contundente respecto al comercio con China, mientras que Alemania se negaba hasta ahora a inquietar al que hasta ahora ha sido uno de sus principales socios comerciales.Los embajadores de los países miembros discuten este martes precisamente sobre las relaciones comerciales con el gigante asiático. RSS de noticias de economia
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