A falta de 49 días para la apertura de las urnas -será el domingo 29 de noviembre, tras el adelanto anunciado por el presidente, que aprovecha el fervor social y convierte el cerco por la crisis de vivienda en oportunidad electoral-, Pedro Sánchez ha exigido este domingo por la mañana en Ponferrada (León), escenario escogido para el segundo mitin de precampaña del PSOE, al Tribunal Supremo que devuelva el derecho a voto a los más de 400.000 personas que en los últimos cuatro años han adquirido la ciudadanía española a través de la ley de Memoria Democrática: «Le pido que frene este intento de atropello de Feijóo y Abascal porque en una democracia, el derecho a voto no se prohíbe, se garantiza», ha exigido el líder de los socialistas, arropado por los ministros de Transportes e Igualdad, Óscar Puente y Ana Redondo, así como por el líder del partido en Castilla y León, Carlos Martínez.El Alto Tribunal acordó el pasado 8 de septiembre —a instancias de Vox e Iustitia Europa, que acusan al todavía jefe del Ejecutivo de intentar «robar» los comicios — suspender cautelarmente el voto a todas aquellas personas que hubieran obtenido la ciudadanía española acogiéndose a la disposición adicional octava de la bautizada como ‘ley de nietos’, lo que paralizó de facto su inscripción en el Censo Electoral de Residentes Ausentes (CERA). La Sala de lo Contencioso-Administrativo frenaba así en seco el posible ‘coladero’ de votos, dejando en evidencia al Gobierno de Sánchez y a la Fiscalía, y denigrando la instrucción del Ministerio de Justicia que abrió la veda a la nacionalización de cualquier descendiente de exiliado español. Ahora, el adelanto electoral viene a aportar un elemento de complejidad extra a un asunto que, ya de por sí, era enrevesado.«Nunca les gustó la ley de Memoria Democrática. Han presentado una denuncia para no puedan votar 400.000 españoles que ya pudieron votar en 2023, 2024 y 2025, y que deberían votar en 2026. ¿Se puede, de verdad, decir a 400.000 españoles que ya han ejercito su derecho a voto que no van a poder hacerlo porque no lo quiere Feijóo y no le gusta a Abascal. ¿Es constitucional?», ha preguntado Sánchez al aire para, a continuación, quejarse de que «los nietos de los exiliados del franquismo no van a poder votar» dentro de mes y medio, pero «los nietos del régimen», sí.La del voto exterior (el conocido como voto CERA, el cual, cabe recordar, en las últimas generales del 23-J arrebató un escaño en Madrid al PSOE en favor del PP) no es la única sospecha que alberga la derecha española de cara a la próxima cita con las urnas. Los de Feijóo y Abascal llevan desde la convocatoria electoral alertando también sobre el voto por correo, ya que, como dijo ayer la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, temen que el presidente esté pergeñando «todas las trampas que pueda». A la inquietud manifestada por PP y Vox sobre los votos exterior y por correo se ha referido Sánchez este domingo como «bulos». «Feijóo era el presidente de Correos, se encargaba del voto por correo y le hemos escuchado decir ‘no me fío de los directivos de Correos’. O sea, que nos queda claro, Alberto. En Feijóo no confía ni Feijóo», ha señalado el secretario general del PSOE en tono burlón, quien, además, ha acusado al PP de alentar el fraude electoral para «desmovilizar» al electorado progresista: «Están en que a gente no ejercite el derecho a voto, en el ‘cuantos menos votos, mejor’». A renglón seguido, ha vuelto a hacer un llamamiento a las urnas a los ciudadanos, ya sea físicamente o vía correspondencia: «Es importante porque si llenamos las urnas, gana la gente y si no, los de arriba». «Recortar, recortar, recortar. Esa es su fórmula. La nuestra es votar, votar, votar», ha añadido. «Feijóo era el presidente de Correos, se encargaba del voto por correo y le hemos escuchado decir ‘no me fío de los directivos de Correos’. Nos queda claro: en Feijóo no confía ni Feijóo», se ha burlado el líder socialista Dicho esto, el presidente Sánchez ha sacado pecho de su gestión en la Moncloa de los últimos ocho años al tiempo que ha reconocido que «queda mucho, muchísimo por hacer» de aquí a 2030. «Voy a hacer todo para garantizar una vivienda digna a los jóvenes y no tan jóvenes de este país», ha prometido un Sánchez que, en sus dos legislaturas, ha tenido ocurrencias como la creación un número de teléfono -el 047- para consultas sobre vivienda como solución a la crisis que esta afronta desde hace años, y que ahora se agarra al caso Maricarmen, la octogenaria desahuciada en Madrid, como ariete contra PP y Vox.Si gana las elecciones del 29-N, el dirigente socialista ha prometido un 6 por ciento de vivienda protegida, reducir cuatro puntos la tasa de abandono escolar, que las mujeres copen de aquí a 2030 la mitad del poder de este país y que un 80 por ciento de la generación eléctrica española provenga de las renovables. «Si hemos logrado todo esto con una pandemia, un volcán, guerras en Ucrania e Irán, y un Gobierno de coalición en minoría, ¿os imagináis cuánto podríamos lograr con una mayoría amplia y progresista en el Parlamento? Esa es la que pido para llegar más lejos y antes», ha zanjado. A falta de 49 días para la apertura de las urnas -será el domingo 29 de noviembre, tras el adelanto anunciado por el presidente, que aprovecha el fervor social y convierte el cerco por la crisis de vivienda en oportunidad electoral-, Pedro Sánchez ha exigido este domingo por la mañana en Ponferrada (León), escenario escogido para el segundo mitin de precampaña del PSOE, al Tribunal Supremo que devuelva el derecho a voto a los más de 400.000 personas que en los últimos cuatro años han adquirido la ciudadanía española a través de la ley de Memoria Democrática: «Le pido que frene este intento de atropello de Feijóo y Abascal porque en una democracia, el derecho a voto no se prohíbe, se garantiza», ha exigido el líder de los socialistas, arropado por los ministros de Transportes e Igualdad, Óscar Puente y Ana Redondo, así como por el líder del partido en Castilla y León, Carlos Martínez.El Alto Tribunal acordó el pasado 8 de septiembre —a instancias de Vox e Iustitia Europa, que acusan al todavía jefe del Ejecutivo de intentar «robar» los comicios — suspender cautelarmente el voto a todas aquellas personas que hubieran obtenido la ciudadanía española acogiéndose a la disposición adicional octava de la bautizada como ‘ley de nietos’, lo que paralizó de facto su inscripción en el Censo Electoral de Residentes Ausentes (CERA). La Sala de lo Contencioso-Administrativo frenaba así en seco el posible ‘coladero’ de votos, dejando en evidencia al Gobierno de Sánchez y a la Fiscalía, y denigrando la instrucción del Ministerio de Justicia que abrió la veda a la nacionalización de cualquier descendiente de exiliado español. Ahora, el adelanto electoral viene a aportar un elemento de complejidad extra a un asunto que, ya de por sí, era enrevesado.«Nunca les gustó la ley de Memoria Democrática. Han presentado una denuncia para no puedan votar 400.000 españoles que ya pudieron votar en 2023, 2024 y 2025, y que deberían votar en 2026. ¿Se puede, de verdad, decir a 400.000 españoles que ya han ejercito su derecho a voto que no van a poder hacerlo porque no lo quiere Feijóo y no le gusta a Abascal. ¿Es constitucional?», ha preguntado Sánchez al aire para, a continuación, quejarse de que «los nietos de los exiliados del franquismo no van a poder votar» dentro de mes y medio, pero «los nietos del régimen», sí.La del voto exterior (el conocido como voto CERA, el cual, cabe recordar, en las últimas generales del 23-J arrebató un escaño en Madrid al PSOE en favor del PP) no es la única sospecha que alberga la derecha española de cara a la próxima cita con las urnas. Los de Feijóo y Abascal llevan desde la convocatoria electoral alertando también sobre el voto por correo, ya que, como dijo ayer la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, temen que el presidente esté pergeñando «todas las trampas que pueda». A la inquietud manifestada por PP y Vox sobre los votos exterior y por correo se ha referido Sánchez este domingo como «bulos». «Feijóo era el presidente de Correos, se encargaba del voto por correo y le hemos escuchado decir ‘no me fío de los directivos de Correos’. O sea, que nos queda claro, Alberto. En Feijóo no confía ni Feijóo», ha señalado el secretario general del PSOE en tono burlón, quien, además, ha acusado al PP de alentar el fraude electoral para «desmovilizar» al electorado progresista: «Están en que a gente no ejercite el derecho a voto, en el ‘cuantos menos votos, mejor’». A renglón seguido, ha vuelto a hacer un llamamiento a las urnas a los ciudadanos, ya sea físicamente o vía correspondencia: «Es importante porque si llenamos las urnas, gana la gente y si no, los de arriba». «Recortar, recortar, recortar. Esa es su fórmula. La nuestra es votar, votar, votar», ha añadido. «Feijóo era el presidente de Correos, se encargaba del voto por correo y le hemos escuchado decir ‘no me fío de los directivos de Correos’. Nos queda claro: en Feijóo no confía ni Feijóo», se ha burlado el líder socialista Dicho esto, el presidente Sánchez ha sacado pecho de su gestión en la Moncloa de los últimos ocho años al tiempo que ha reconocido que «queda mucho, muchísimo por hacer» de aquí a 2030. «Voy a hacer todo para garantizar una vivienda digna a los jóvenes y no tan jóvenes de este país», ha prometido un Sánchez que, en sus dos legislaturas, ha tenido ocurrencias como la creación un número de teléfono -el 047- para consultas sobre vivienda como solución a la crisis que esta afronta desde hace años, y que ahora se agarra al caso Maricarmen, la octogenaria desahuciada en Madrid, como ariete contra PP y Vox.Si gana las elecciones del 29-N, el dirigente socialista ha prometido un 6 por ciento de vivienda protegida, reducir cuatro puntos la tasa de abandono escolar, que las mujeres copen de aquí a 2030 la mitad del poder de este país y que un 80 por ciento de la generación eléctrica española provenga de las renovables. «Si hemos logrado todo esto con una pandemia, un volcán, guerras en Ucrania e Irán, y un Gobierno de coalición en minoría, ¿os imagináis cuánto podríamos lograr con una mayoría amplia y progresista en el Parlamento? Esa es la que pido para llegar más lejos y antes», ha zanjado. A falta de 49 días para la apertura de las urnas -será el domingo 29 de noviembre, tras el adelanto anunciado por el presidente, que aprovecha el fervor social y convierte el cerco por la crisis de vivienda en oportunidad electoral-, Pedro Sánchez ha exigido este domingo por la mañana en Ponferrada (León), escenario escogido para el segundo mitin de precampaña del PSOE, al Tribunal Supremo que devuelva el derecho a voto a los más de 400.000 personas que en los últimos cuatro años han adquirido la ciudadanía española a través de la ley de Memoria Democrática: «Le pido que frene este intento de atropello de Feijóo y Abascal porque en una democracia, el derecho a voto no se prohíbe, se garantiza», ha exigido el líder de los socialistas, arropado por los ministros de Transportes e Igualdad, Óscar Puente y Ana Redondo, así como por el líder del partido en Castilla y León, Carlos Martínez.El Alto Tribunal acordó el pasado 8 de septiembre —a instancias de Vox e Iustitia Europa, que acusan al todavía jefe del Ejecutivo de intentar «robar» los comicios — suspender cautelarmente el voto a todas aquellas personas que hubieran obtenido la ciudadanía española acogiéndose a la disposición adicional octava de la bautizada como ‘ley de nietos’, lo que paralizó de facto su inscripción en el Censo Electoral de Residentes Ausentes (CERA). La Sala de lo Contencioso-Administrativo frenaba así en seco el posible ‘coladero’ de votos, dejando en evidencia al Gobierno de Sánchez y a la Fiscalía, y denigrando la instrucción del Ministerio de Justicia que abrió la veda a la nacionalización de cualquier descendiente de exiliado español. Ahora, el adelanto electoral viene a aportar un elemento de complejidad extra a un asunto que, ya de por sí, era enrevesado.«Nunca les gustó la ley de Memoria Democrática. Han presentado una denuncia para no puedan votar 400.000 españoles que ya pudieron votar en 2023, 2024 y 2025, y que deberían votar en 2026. ¿Se puede, de verdad, decir a 400.000 españoles que ya han ejercito su derecho a voto que no van a poder hacerlo porque no lo quiere Feijóo y no le gusta a Abascal. ¿Es constitucional?», ha preguntado Sánchez al aire para, a continuación, quejarse de que «los nietos de los exiliados del franquismo no van a poder votar» dentro de mes y medio, pero «los nietos del régimen», sí.La del voto exterior (el conocido como voto CERA, el cual, cabe recordar, en las últimas generales del 23-J arrebató un escaño en Madrid al PSOE en favor del PP) no es la única sospecha que alberga la derecha española de cara a la próxima cita con las urnas. Los de Feijóo y Abascal llevan desde la convocatoria electoral alertando también sobre el voto por correo, ya que, como dijo ayer la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, temen que el presidente esté pergeñando «todas las trampas que pueda». A la inquietud manifestada por PP y Vox sobre los votos exterior y por correo se ha referido Sánchez este domingo como «bulos». «Feijóo era el presidente de Correos, se encargaba del voto por correo y le hemos escuchado decir ‘no me fío de los directivos de Correos’. O sea, que nos queda claro, Alberto. En Feijóo no confía ni Feijóo», ha señalado el secretario general del PSOE en tono burlón, quien, además, ha acusado al PP de alentar el fraude electoral para «desmovilizar» al electorado progresista: «Están en que a gente no ejercite el derecho a voto, en el ‘cuantos menos votos, mejor’». A renglón seguido, ha vuelto a hacer un llamamiento a las urnas a los ciudadanos, ya sea físicamente o vía correspondencia: «Es importante porque si llenamos las urnas, gana la gente y si no, los de arriba». «Recortar, recortar, recortar. Esa es su fórmula. La nuestra es votar, votar, votar», ha añadido. «Feijóo era el presidente de Correos, se encargaba del voto por correo y le hemos escuchado decir ‘no me fío de los directivos de Correos’. Nos queda claro: en Feijóo no confía ni Feijóo», se ha burlado el líder socialista Dicho esto, el presidente Sánchez ha sacado pecho de su gestión en la Moncloa de los últimos ocho años al tiempo que ha reconocido que «queda mucho, muchísimo por hacer» de aquí a 2030. «Voy a hacer todo para garantizar una vivienda digna a los jóvenes y no tan jóvenes de este país», ha prometido un Sánchez que, en sus dos legislaturas, ha tenido ocurrencias como la creación un número de teléfono -el 047- para consultas sobre vivienda como solución a la crisis que esta afronta desde hace años, y que ahora se agarra al caso Maricarmen, la octogenaria desahuciada en Madrid, como ariete contra PP y Vox.Si gana las elecciones del 29-N, el dirigente socialista ha prometido un 6 por ciento de vivienda protegida, reducir cuatro puntos la tasa de abandono escolar, que las mujeres copen de aquí a 2030 la mitad del poder de este país y que un 80 por ciento de la generación eléctrica española provenga de las renovables. «Si hemos logrado todo esto con una pandemia, un volcán, guerras en Ucrania e Irán, y un Gobierno de coalición en minoría, ¿os imagináis cuánto podríamos lograr con una mayoría amplia y progresista en el Parlamento? Esa es la que pido para llegar más lejos y antes», ha zanjado. RSS de noticias de espana
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