«Llevamos dos años preparándonos para esto. ¿Cómo no vamos a estar contentos?». Un dirigente de la cúpula del PP resume así el sentimiento colectivo del partido ahora que las elecciones están puestas en el calendario. La maquinaria electoral ya estaba engrasada tras el verano –fue la orden que dio Alberto Núñez Feijóo a sus filas–, pero en Génova la han puesto a funcionar al máximo con la vista puesta en el 29 de noviembre. El líder popular reunirá el próximo jueves a la Junta Directiva Nacional, máximo órgano entre congresos, para arengar a los principales cuadros de la formación y enviar el mensaje clave: esta vez no pueden fallar y todo el partido tiene que remar en la misma dirección. Es algo que durante mucho tiempo ha atormentado al jefe de la oposición y a sus colaboradores más estrechos. El trauma del 23 de julio de 2023 siguió vivo a lo largo de los meses. Costó superar una victoria electoral que se convirtió en fracaso al no poder llegar a la Moncloa. Entonces no había un plan B. Todos los escenarios conducían al Gobierno, pero fue Pedro Sánchez, acompañado de todos los partidos independentistas, nacionalistas y la extrema izquierda el que llegó a la presidencia del Gobierno. En la cúpula del PP consideran que estos tres años han sido «letales» para el andamiaje institucional. Insisten en que han sido tres años «perdidos». El diagnóstico que tienen elaborado desde hace tiempo y con el que afrontan la probable llegada a la Moncloa es muy claro: llevar a cabo una «reconstrucción nacional» que permita deshacer el daño a las instituciones y a la convivencia social que se ha consolidado en los dos mandatos de Sánchez. Esa reconstrucción es su objetivo y su mayor reto también. Feijóo sabe que no puede decepcionar en el cometido.La campaña electoral todavía debe terminar de organizarse, pero fuentes internas aseguran que «hay mucho trabajo adelantado». La realidad es que el PP cuenta con una campaña caliente, sucia, complicada desde el partido rival, que todavía controla los resortes del Gobierno. La antesala de esta convocatoria ha estado impregnada por la movilización social y las protestas por la vivienda. Una acampada en la Puerta del Sol que supera la semana completa y la promesa, lo dicen abiertamente en el Ejecutivo, de que esa lucha se mantendrá viva. El líder del PP se prepara así para unas semanas de máxima intensidad donde cree que esas movilizaciones se podrían multiplicar y, sobre todo, con discursos en los que el PSOE y el resto de la izquierda volverán a agitar la bandera contra «la derecha y la ultraderecha».El argumento puede sonar viejo. Lo desplegaron en 2023 y ahora el PP cuenta con que la presencia de Vox en los gobiernos autonómicos se ha normalizado. «Estuvieron dentro. Luego se salieron y ahora llevan unos meses en varios de ellos. Y la gente ha visto que no ha habido retrocesos. Que ese panorama negro que dibujan no existe», mantienen algunos dirigentes. Hay otros, en las comunidades, pero sobre todo en cerca de Feijóo, que asumen discursos muy duros de freno a la derecha.Al PP no le incomoda que la campaña electoral gire en torno a la vivienda. Consideran que el Gobierno queda en evidencia: «No ha hecho absolutamente nada»El líder del PP lo esbozó en su comparecencia en Génova de este lunes a través de dos ideas. El rechazo a la alternancia –Sánchez lo ha hecho antes en muchas ocasiones– y la convicción de que en esta campaña el presidente tratará de «esparcir el miedo» entre la población. Hay voces en el PP que consideran que ese discurso servirá para movilizar a la izquierda y, sobre todo, permitirá a Sánchez seguir engullendo buena parte del electorado de los partidos que se encuentran más a su izquierda. Consideran que la dificultad a lo largo de la campaña será combatir precisamente ese miedo.Sin temor a la viviendaPero la idea, según todas las fuentes consultadas, es abordar la campaña con optimismo. Con propuestas, con alternativas. Y, precisamente, que la vivienda tenga protagonismo no es algo que incomode al PP. En Génova saben que el Gobierno está convencido de que es un tema con el que movilizará a sus bases defendiendo el contenido de los últimos dos decretos leyes –que, de hecho, pretenden llevar a la Diputación Permanente del Congreso, ya con las Cortes disueltas–. Ese texto contenía un freno a los desahucios y la prórroga del alquiler, entre otras muchas medidas. Como publicó ABC, el mercado del alquiler perdió 4.290 viviendas en solo tres días tras conocerse las intenciones del Ejecutivo. Y, sin embargo, los populares insisten en que si tuvieran que elegir un asunto sobre el que debatir en esta campaña sería precisamente la vivienda. «¿De verdad piensan que va a colar que lo que no han hecho en ocho años se puede hacer en un decreto en dos días? ¿Dónde están las miles de viviendas que prometieron? El precio de la vivienda se ha disparado en los últimos años con el Gobierno de Sánchez a la cabeza», advierten en Génova. El PP juega además con una ventaja más: sus tres propuestas en materia de vivienda –incluida una proposición de ley en la que está la eliminación de las zonas tensionadas en los ayuntamientos– se aprobaron en el Congreso durante la admisión a trámite con Vox y Junts. En algunas, el PNV se abstuvo. Eso quiere decir, repiten, que hay una mayoría parlamentaria que se inclina por sus propuestas y no por las del Gobierno.Ceuta lo cambia todoOtro elemento que distingue la campaña del 23-J con la presente, además de la evolución de todos los casos de corrupción que han ido cercando a Sánchez, es la crisis de Ceuta que cumple más de dos meses. Ahora están comenzando los desalojos. «Es decir, que sí se podía», ironizan en Génova, recordando la inacción del Gobierno durante tanto tiempo. Feijóo viaja a la ciudad autónoma este miércoles en la que será su quinta visita desde que se produjo la invasión. La última vez lo hizo acompañado de una delegación europea encabezada por el líder del PP comunitario, Manfred Weber, consiguiendo la internacionalización de la situación en Ceuta que el Ejecutivo no promovió.Feijóo viaja por quinta vez a la ciudad autónoma convencido de que Sánchez no puede revertir la crisis de credibilidad tras sus vacaciones y su nula gestiónEl primer partido de la oposición sabe que Ceuta es la crisis de mayor dimensión que enfrenta Sánchez. Primero, en términos de credibilidad porque nadie podrá olvidar las vacaciones del presidente del Gobierno después de diagnosticar una violación de la integridad territorial del país. Y, segundo, porque en este tiempo en la Moncloa solo han querido exonerar a Marruecos de cualquier autoría y han tratado de minimizar la situación tan complicada que atraviesa la población ceutí. A diferencia del presidente, remarcan en el PP, «Feijóo acude sin complejos y decidido a Ceuta una vez más».Este martes el líder popular estará con el presidente autonómico, Juan Jesús Vivas; y con el de Melilla, Juan José Imbroda, en el Senado. Vivas también se ha convertido en un referente político y moral dentro del PP, pero también fuera, como quedó demostrado en las manifestaciones de principios de septiembre en ayuntamientos de toda España. El PP estuvo muy activo a lo largo del verano, apoyando a su dirigente y a los ciudadanos de Ceuta. Y no ha dudado en mirar de frente a Marruecos, incrementando el malestar del país vecino con el partido que en un futuro cercano podría gobernar España. «Cada palabra, cada parte de nuestra estrategia está pensada y medida», reiteran en Génova, conscientes de que si Feijóo llega a la Moncloa la primera carpeta encima de la mesa tendrá el nombre de la ciudad autónoma. «Llevamos dos años preparándonos para esto. ¿Cómo no vamos a estar contentos?». Un dirigente de la cúpula del PP resume así el sentimiento colectivo del partido ahora que las elecciones están puestas en el calendario. La maquinaria electoral ya estaba engrasada tras el verano –fue la orden que dio Alberto Núñez Feijóo a sus filas–, pero en Génova la han puesto a funcionar al máximo con la vista puesta en el 29 de noviembre. El líder popular reunirá el próximo jueves a la Junta Directiva Nacional, máximo órgano entre congresos, para arengar a los principales cuadros de la formación y enviar el mensaje clave: esta vez no pueden fallar y todo el partido tiene que remar en la misma dirección. Es algo que durante mucho tiempo ha atormentado al jefe de la oposición y a sus colaboradores más estrechos. El trauma del 23 de julio de 2023 siguió vivo a lo largo de los meses. Costó superar una victoria electoral que se convirtió en fracaso al no poder llegar a la Moncloa. Entonces no había un plan B. Todos los escenarios conducían al Gobierno, pero fue Pedro Sánchez, acompañado de todos los partidos independentistas, nacionalistas y la extrema izquierda el que llegó a la presidencia del Gobierno. En la cúpula del PP consideran que estos tres años han sido «letales» para el andamiaje institucional. Insisten en que han sido tres años «perdidos». El diagnóstico que tienen elaborado desde hace tiempo y con el que afrontan la probable llegada a la Moncloa es muy claro: llevar a cabo una «reconstrucción nacional» que permita deshacer el daño a las instituciones y a la convivencia social que se ha consolidado en los dos mandatos de Sánchez. Esa reconstrucción es su objetivo y su mayor reto también. Feijóo sabe que no puede decepcionar en el cometido.La campaña electoral todavía debe terminar de organizarse, pero fuentes internas aseguran que «hay mucho trabajo adelantado». La realidad es que el PP cuenta con una campaña caliente, sucia, complicada desde el partido rival, que todavía controla los resortes del Gobierno. La antesala de esta convocatoria ha estado impregnada por la movilización social y las protestas por la vivienda. Una acampada en la Puerta del Sol que supera la semana completa y la promesa, lo dicen abiertamente en el Ejecutivo, de que esa lucha se mantendrá viva. El líder del PP se prepara así para unas semanas de máxima intensidad donde cree que esas movilizaciones se podrían multiplicar y, sobre todo, con discursos en los que el PSOE y el resto de la izquierda volverán a agitar la bandera contra «la derecha y la ultraderecha».El argumento puede sonar viejo. Lo desplegaron en 2023 y ahora el PP cuenta con que la presencia de Vox en los gobiernos autonómicos se ha normalizado. «Estuvieron dentro. Luego se salieron y ahora llevan unos meses en varios de ellos. Y la gente ha visto que no ha habido retrocesos. Que ese panorama negro que dibujan no existe», mantienen algunos dirigentes. Hay otros, en las comunidades, pero sobre todo en cerca de Feijóo, que asumen discursos muy duros de freno a la derecha.Al PP no le incomoda que la campaña electoral gire en torno a la vivienda. Consideran que el Gobierno queda en evidencia: «No ha hecho absolutamente nada»El líder del PP lo esbozó en su comparecencia en Génova de este lunes a través de dos ideas. El rechazo a la alternancia –Sánchez lo ha hecho antes en muchas ocasiones– y la convicción de que en esta campaña el presidente tratará de «esparcir el miedo» entre la población. Hay voces en el PP que consideran que ese discurso servirá para movilizar a la izquierda y, sobre todo, permitirá a Sánchez seguir engullendo buena parte del electorado de los partidos que se encuentran más a su izquierda. Consideran que la dificultad a lo largo de la campaña será combatir precisamente ese miedo.Sin temor a la viviendaPero la idea, según todas las fuentes consultadas, es abordar la campaña con optimismo. Con propuestas, con alternativas. Y, precisamente, que la vivienda tenga protagonismo no es algo que incomode al PP. En Génova saben que el Gobierno está convencido de que es un tema con el que movilizará a sus bases defendiendo el contenido de los últimos dos decretos leyes –que, de hecho, pretenden llevar a la Diputación Permanente del Congreso, ya con las Cortes disueltas–. Ese texto contenía un freno a los desahucios y la prórroga del alquiler, entre otras muchas medidas. Como publicó ABC, el mercado del alquiler perdió 4.290 viviendas en solo tres días tras conocerse las intenciones del Ejecutivo. Y, sin embargo, los populares insisten en que si tuvieran que elegir un asunto sobre el que debatir en esta campaña sería precisamente la vivienda. «¿De verdad piensan que va a colar que lo que no han hecho en ocho años se puede hacer en un decreto en dos días? ¿Dónde están las miles de viviendas que prometieron? El precio de la vivienda se ha disparado en los últimos años con el Gobierno de Sánchez a la cabeza», advierten en Génova. El PP juega además con una ventaja más: sus tres propuestas en materia de vivienda –incluida una proposición de ley en la que está la eliminación de las zonas tensionadas en los ayuntamientos– se aprobaron en el Congreso durante la admisión a trámite con Vox y Junts. En algunas, el PNV se abstuvo. Eso quiere decir, repiten, que hay una mayoría parlamentaria que se inclina por sus propuestas y no por las del Gobierno.Ceuta lo cambia todoOtro elemento que distingue la campaña del 23-J con la presente, además de la evolución de todos los casos de corrupción que han ido cercando a Sánchez, es la crisis de Ceuta que cumple más de dos meses. Ahora están comenzando los desalojos. «Es decir, que sí se podía», ironizan en Génova, recordando la inacción del Gobierno durante tanto tiempo. Feijóo viaja a la ciudad autónoma este miércoles en la que será su quinta visita desde que se produjo la invasión. La última vez lo hizo acompañado de una delegación europea encabezada por el líder del PP comunitario, Manfred Weber, consiguiendo la internacionalización de la situación en Ceuta que el Ejecutivo no promovió.Feijóo viaja por quinta vez a la ciudad autónoma convencido de que Sánchez no puede revertir la crisis de credibilidad tras sus vacaciones y su nula gestiónEl primer partido de la oposición sabe que Ceuta es la crisis de mayor dimensión que enfrenta Sánchez. Primero, en términos de credibilidad porque nadie podrá olvidar las vacaciones del presidente del Gobierno después de diagnosticar una violación de la integridad territorial del país. Y, segundo, porque en este tiempo en la Moncloa solo han querido exonerar a Marruecos de cualquier autoría y han tratado de minimizar la situación tan complicada que atraviesa la población ceutí. A diferencia del presidente, remarcan en el PP, «Feijóo acude sin complejos y decidido a Ceuta una vez más».Este martes el líder popular estará con el presidente autonómico, Juan Jesús Vivas; y con el de Melilla, Juan José Imbroda, en el Senado. Vivas también se ha convertido en un referente político y moral dentro del PP, pero también fuera, como quedó demostrado en las manifestaciones de principios de septiembre en ayuntamientos de toda España. El PP estuvo muy activo a lo largo del verano, apoyando a su dirigente y a los ciudadanos de Ceuta. Y no ha dudado en mirar de frente a Marruecos, incrementando el malestar del país vecino con el partido que en un futuro cercano podría gobernar España. «Cada palabra, cada parte de nuestra estrategia está pensada y medida», reiteran en Génova, conscientes de que si Feijóo llega a la Moncloa la primera carpeta encima de la mesa tendrá el nombre de la ciudad autónoma. «Llevamos dos años preparándonos para esto. ¿Cómo no vamos a estar contentos?». Un dirigente de la cúpula del PP resume así el sentimiento colectivo del partido ahora que las elecciones están puestas en el calendario. La maquinaria electoral ya estaba engrasada tras el verano –fue la orden que dio Alberto Núñez Feijóo a sus filas–, pero en Génova la han puesto a funcionar al máximo con la vista puesta en el 29 de noviembre. El líder popular reunirá el próximo jueves a la Junta Directiva Nacional, máximo órgano entre congresos, para arengar a los principales cuadros de la formación y enviar el mensaje clave: esta vez no pueden fallar y todo el partido tiene que remar en la misma dirección. Es algo que durante mucho tiempo ha atormentado al jefe de la oposición y a sus colaboradores más estrechos. El trauma del 23 de julio de 2023 siguió vivo a lo largo de los meses. Costó superar una victoria electoral que se convirtió en fracaso al no poder llegar a la Moncloa. Entonces no había un plan B. Todos los escenarios conducían al Gobierno, pero fue Pedro Sánchez, acompañado de todos los partidos independentistas, nacionalistas y la extrema izquierda el que llegó a la presidencia del Gobierno. En la cúpula del PP consideran que estos tres años han sido «letales» para el andamiaje institucional. Insisten en que han sido tres años «perdidos». El diagnóstico que tienen elaborado desde hace tiempo y con el que afrontan la probable llegada a la Moncloa es muy claro: llevar a cabo una «reconstrucción nacional» que permita deshacer el daño a las instituciones y a la convivencia social que se ha consolidado en los dos mandatos de Sánchez. Esa reconstrucción es su objetivo y su mayor reto también. Feijóo sabe que no puede decepcionar en el cometido.La campaña electoral todavía debe terminar de organizarse, pero fuentes internas aseguran que «hay mucho trabajo adelantado». La realidad es que el PP cuenta con una campaña caliente, sucia, complicada desde el partido rival, que todavía controla los resortes del Gobierno. La antesala de esta convocatoria ha estado impregnada por la movilización social y las protestas por la vivienda. Una acampada en la Puerta del Sol que supera la semana completa y la promesa, lo dicen abiertamente en el Ejecutivo, de que esa lucha se mantendrá viva. El líder del PP se prepara así para unas semanas de máxima intensidad donde cree que esas movilizaciones se podrían multiplicar y, sobre todo, con discursos en los que el PSOE y el resto de la izquierda volverán a agitar la bandera contra «la derecha y la ultraderecha».El argumento puede sonar viejo. Lo desplegaron en 2023 y ahora el PP cuenta con que la presencia de Vox en los gobiernos autonómicos se ha normalizado. «Estuvieron dentro. Luego se salieron y ahora llevan unos meses en varios de ellos. Y la gente ha visto que no ha habido retrocesos. Que ese panorama negro que dibujan no existe», mantienen algunos dirigentes. Hay otros, en las comunidades, pero sobre todo en cerca de Feijóo, que asumen discursos muy duros de freno a la derecha.Al PP no le incomoda que la campaña electoral gire en torno a la vivienda. Consideran que el Gobierno queda en evidencia: «No ha hecho absolutamente nada»El líder del PP lo esbozó en su comparecencia en Génova de este lunes a través de dos ideas. El rechazo a la alternancia –Sánchez lo ha hecho antes en muchas ocasiones– y la convicción de que en esta campaña el presidente tratará de «esparcir el miedo» entre la población. Hay voces en el PP que consideran que ese discurso servirá para movilizar a la izquierda y, sobre todo, permitirá a Sánchez seguir engullendo buena parte del electorado de los partidos que se encuentran más a su izquierda. Consideran que la dificultad a lo largo de la campaña será combatir precisamente ese miedo.Sin temor a la viviendaPero la idea, según todas las fuentes consultadas, es abordar la campaña con optimismo. Con propuestas, con alternativas. Y, precisamente, que la vivienda tenga protagonismo no es algo que incomode al PP. En Génova saben que el Gobierno está convencido de que es un tema con el que movilizará a sus bases defendiendo el contenido de los últimos dos decretos leyes –que, de hecho, pretenden llevar a la Diputación Permanente del Congreso, ya con las Cortes disueltas–. Ese texto contenía un freno a los desahucios y la prórroga del alquiler, entre otras muchas medidas. Como publicó ABC, el mercado del alquiler perdió 4.290 viviendas en solo tres días tras conocerse las intenciones del Ejecutivo. Y, sin embargo, los populares insisten en que si tuvieran que elegir un asunto sobre el que debatir en esta campaña sería precisamente la vivienda. «¿De verdad piensan que va a colar que lo que no han hecho en ocho años se puede hacer en un decreto en dos días? ¿Dónde están las miles de viviendas que prometieron? El precio de la vivienda se ha disparado en los últimos años con el Gobierno de Sánchez a la cabeza», advierten en Génova. El PP juega además con una ventaja más: sus tres propuestas en materia de vivienda –incluida una proposición de ley en la que está la eliminación de las zonas tensionadas en los ayuntamientos– se aprobaron en el Congreso durante la admisión a trámite con Vox y Junts. En algunas, el PNV se abstuvo. Eso quiere decir, repiten, que hay una mayoría parlamentaria que se inclina por sus propuestas y no por las del Gobierno.Ceuta lo cambia todoOtro elemento que distingue la campaña del 23-J con la presente, además de la evolución de todos los casos de corrupción que han ido cercando a Sánchez, es la crisis de Ceuta que cumple más de dos meses. Ahora están comenzando los desalojos. «Es decir, que sí se podía», ironizan en Génova, recordando la inacción del Gobierno durante tanto tiempo. Feijóo viaja a la ciudad autónoma este miércoles en la que será su quinta visita desde que se produjo la invasión. La última vez lo hizo acompañado de una delegación europea encabezada por el líder del PP comunitario, Manfred Weber, consiguiendo la internacionalización de la situación en Ceuta que el Ejecutivo no promovió.Feijóo viaja por quinta vez a la ciudad autónoma convencido de que Sánchez no puede revertir la crisis de credibilidad tras sus vacaciones y su nula gestiónEl primer partido de la oposición sabe que Ceuta es la crisis de mayor dimensión que enfrenta Sánchez. Primero, en términos de credibilidad porque nadie podrá olvidar las vacaciones del presidente del Gobierno después de diagnosticar una violación de la integridad territorial del país. Y, segundo, porque en este tiempo en la Moncloa solo han querido exonerar a Marruecos de cualquier autoría y han tratado de minimizar la situación tan complicada que atraviesa la población ceutí. A diferencia del presidente, remarcan en el PP, «Feijóo acude sin complejos y decidido a Ceuta una vez más».Este martes el líder popular estará con el presidente autonómico, Juan Jesús Vivas; y con el de Melilla, Juan José Imbroda, en el Senado. Vivas también se ha convertido en un referente político y moral dentro del PP, pero también fuera, como quedó demostrado en las manifestaciones de principios de septiembre en ayuntamientos de toda España. El PP estuvo muy activo a lo largo del verano, apoyando a su dirigente y a los ciudadanos de Ceuta. Y no ha dudado en mirar de frente a Marruecos, incrementando el malestar del país vecino con el partido que en un futuro cercano podría gobernar España. «Cada palabra, cada parte de nuestra estrategia está pensada y medida», reiteran en Génova, conscientes de que si Feijóo llega a la Moncloa la primera carpeta encima de la mesa tendrá el nombre de la ciudad autónoma. RSS de noticias de espana
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