Tienen poco de rutinarias estas elecciones del 29-N, en lo que a Galicia se refiere. Cuatro escaños, uno por provincia, están en el aire en las próximas elecciones generales, y a cada uno aspiran partidos distintos, en función de los diferentes escenarios que dibuja cada circunscripción. El resultado puede acabar siendo tremendamente favorable para el PP, pero el PSOE también podría salvar los muebles del naufragio que predicen las encuestas -absolutamente todas, salvo el CIS de Tezanos-, mientras que para el BNG su previsible ascenso podría acabar sin traducción en una mayor representación en las Cortes. E incluso Vox podría dar una campanada, no identificada por la demoscopia hasta la fecha. Hay para todos.La bolsa de votos más jugosa la representa Sumar, que en 2023 logró dos escaños en Galicia, merced a sus 75.000 papeletas en Pontevedra y sus 81.000 en La Coruña. Todos los sondeos apuntan a que este volumen de apoyos se va a volatilizar. Y si se siguiera la trazabilidad de esas papeletas en los últimos comicios autonómicos, el grueso se fueron hacia el nacionalismo. El BNG se quedó a 5.800 votos en Pontevedra de su primer escaño, y es donde más están puestas las esperanzas para incrementar la presencia nacionalista en el Congreso, más allá del acta de Néstor Rego en La Coruña, asegurada en toda la demoscopia. El PSOE lo tiene muy difícil en Pontevedra, donde quedó a casi 60.000 papeletas de su cuarto escaño, así que por mucho que pueda absorber la masa electoral de Sumar, lo tiene prácticamente imposible. El PP, a 13.000 votos del cuarto escaño, no considera imposible alcanzarlo, sobre todo en un escenario de extrema movilización del electorado de derechas, y con un Vox a casi 50.000 apoyos del diputado, lo que prácticamente lo deja fuera de juego. La apelación al voto útil en la derecha sí podría granjearle esa subida al PP, que algún sondeo interno le dibuja como probable.El otro escaño de Sumar está actualmente por La Coruña, pero tendría los días contados. Las opciones aquí parecían decantadas hacia el PSOE, a tan solo 12.800 papeletas del tercer escaño que le ‘birló’ el PP en 2023. Si Sumar se desploma, ahí hay 81.000 votos en busca de dueño dentro del espacio de la izquierda. La mayoría de las encuestas han arrojado un escenario según el cual los populares aguantan su cuarto escaño, pero el PSOE se les acercaría con su tercero a costa de Sumar. Sin embargo, en Génova cuentan con sondeos que no ven irreal soñar con el quinto diputado por La Coruña, por más que quedara a casi 47.000 votos hace tres años. En 2023, Vox se quedó en el 5% en la circunscripción, con 34.400 votos. Debería doblar esta cantidad para aspirar al escaño. En el último sondeo de Sondaxe, hace un año, rondaba el 8%. Aunque, en realidad, las principales esperanzas de los socialistas gallegos están depositadas en Lugo y Orense. En la primera en 2023 obtuvieron un muy mal resultado, con Besteiro -que entonces aspiraba al Congreso- como único diputado, triplicado por el PP. Pero, en realidad, al PSdeG solo le faltaron 6.350 votos para haber aguantado el 2/2 con el PP que se daba como el resultado más probable. Los populares conquistaron el 50% de las papeletas, y si eso no es su techo debiera estar muy cerca. Los socialistas creen que esa brecha es recuperable, sobre todo ahora que la lideresa popular en la provincia, Elena Candia, está enredada con la alcaldía de Lugo. El PP aquí solo puede resistir. La defensa podía apuntar a ser compleja, pero la confección de las listas del PSOE por Lugo ha reabierto una herida interna que está por ver en qué se termina traduciendo. El enfado del exalcalde José López Orozco, que se ofreció para ir al Senado pero ha acabado apartado de la carrera, puede provocar una desmovilización en la ciudad, donde todavía conserva un cierto predicamento, como se evidenció en las pasadas elecciones municipales.En Lugo el BNG quedó a 15.000 votos del diputado, con sus 17.190 apoyos. Puede parecer una gran distancia, pero en autonómicas el nacionalismo se disparó hasta las casi 47.000 papeletas. Ese es precisamente uno de los objetivos del Bloque: conservar en generales el músculo de las autonómicas, y no sucumbir a la polarización del voto entre PP y PSOE, que desinfla su empuje en beneficio de los socialistas. El nacionalismo cree que el escaño «está más cerca que nunca» -como insistieron esta semana-, si bien eso no se traduce en que el deseo pueda ser realidad. En esta provincia, Sumar solo obtuvo unos 10.000 votos, y alguno retendrá la nueva marca Frente Amplio, por lo que la tarea del Bloque está en el caladero socialista.MÁS INFORMACIÓN noticia Si El censo exterior en Galicia se acerca a la suma de la población de Vigo y La CoruñaEn Orense, el PSOE quedó a apenas 5.200 apoyos del segundo escaño. Es otra de las circunscripciones marcadas en rojo por Besteiro, que en estos días de precampaña va a intensificar sus visitas aquí, al igual que en su Lugo natal. Si incluso en este escenario tan poco proclive el PSdeG es capaz de subir dos escaños, la moral de la tropa podrá recuperarse del batacazo de las autonómicas, y sobre todo reforzará su liderazgo, ahora que parece haber decidido -de una vez por todas- plantarle cara al nacionalismo y abandonar el seguidismo de sus postulados. Aquí el BNG quedó también a 15.000 votos de su escaño -que no ha obtenido nunca, al igual que en Lugo-, y ninguna encuesta le da opciones. De nuevo, la ensoñación de repetir lo logrado en las gallegas de 2024, con 44.000 votos. Las cuatro circunscripciones gallegas reflejan umbrales para acceder al diputado bien diferentes. Por ejemplo, en La Coruña el BNG lo logró con solo el 10% de las papeletas; sin embargo, en Lugo y Orense el porcentaje necesario es mucho más elevado, al repartir solo cuatro escaños cada una y estar muy fuertes tanto PSOE como PP. De hecho, los socialistas con el 30% de las papeletas en ambas provincias solo lograron un acta, con el PP por encima del 50%. Y luego está la incógnita del voto emigrante, con o sin ‘ley de nietos’, que en generales no ha modificado el reparto en Galicia en las últimas convocatorias. Tienen poco de rutinarias estas elecciones del 29-N, en lo que a Galicia se refiere. Cuatro escaños, uno por provincia, están en el aire en las próximas elecciones generales, y a cada uno aspiran partidos distintos, en función de los diferentes escenarios que dibuja cada circunscripción. El resultado puede acabar siendo tremendamente favorable para el PP, pero el PSOE también podría salvar los muebles del naufragio que predicen las encuestas -absolutamente todas, salvo el CIS de Tezanos-, mientras que para el BNG su previsible ascenso podría acabar sin traducción en una mayor representación en las Cortes. E incluso Vox podría dar una campanada, no identificada por la demoscopia hasta la fecha. Hay para todos.La bolsa de votos más jugosa la representa Sumar, que en 2023 logró dos escaños en Galicia, merced a sus 75.000 papeletas en Pontevedra y sus 81.000 en La Coruña. Todos los sondeos apuntan a que este volumen de apoyos se va a volatilizar. Y si se siguiera la trazabilidad de esas papeletas en los últimos comicios autonómicos, el grueso se fueron hacia el nacionalismo. El BNG se quedó a 5.800 votos en Pontevedra de su primer escaño, y es donde más están puestas las esperanzas para incrementar la presencia nacionalista en el Congreso, más allá del acta de Néstor Rego en La Coruña, asegurada en toda la demoscopia. El PSOE lo tiene muy difícil en Pontevedra, donde quedó a casi 60.000 papeletas de su cuarto escaño, así que por mucho que pueda absorber la masa electoral de Sumar, lo tiene prácticamente imposible. El PP, a 13.000 votos del cuarto escaño, no considera imposible alcanzarlo, sobre todo en un escenario de extrema movilización del electorado de derechas, y con un Vox a casi 50.000 apoyos del diputado, lo que prácticamente lo deja fuera de juego. La apelación al voto útil en la derecha sí podría granjearle esa subida al PP, que algún sondeo interno le dibuja como probable.El otro escaño de Sumar está actualmente por La Coruña, pero tendría los días contados. Las opciones aquí parecían decantadas hacia el PSOE, a tan solo 12.800 papeletas del tercer escaño que le ‘birló’ el PP en 2023. Si Sumar se desploma, ahí hay 81.000 votos en busca de dueño dentro del espacio de la izquierda. La mayoría de las encuestas han arrojado un escenario según el cual los populares aguantan su cuarto escaño, pero el PSOE se les acercaría con su tercero a costa de Sumar. Sin embargo, en Génova cuentan con sondeos que no ven irreal soñar con el quinto diputado por La Coruña, por más que quedara a casi 47.000 votos hace tres años. En 2023, Vox se quedó en el 5% en la circunscripción, con 34.400 votos. Debería doblar esta cantidad para aspirar al escaño. En el último sondeo de Sondaxe, hace un año, rondaba el 8%. Aunque, en realidad, las principales esperanzas de los socialistas gallegos están depositadas en Lugo y Orense. En la primera en 2023 obtuvieron un muy mal resultado, con Besteiro -que entonces aspiraba al Congreso- como único diputado, triplicado por el PP. Pero, en realidad, al PSdeG solo le faltaron 6.350 votos para haber aguantado el 2/2 con el PP que se daba como el resultado más probable. Los populares conquistaron el 50% de las papeletas, y si eso no es su techo debiera estar muy cerca. Los socialistas creen que esa brecha es recuperable, sobre todo ahora que la lideresa popular en la provincia, Elena Candia, está enredada con la alcaldía de Lugo. El PP aquí solo puede resistir. La defensa podía apuntar a ser compleja, pero la confección de las listas del PSOE por Lugo ha reabierto una herida interna que está por ver en qué se termina traduciendo. El enfado del exalcalde José López Orozco, que se ofreció para ir al Senado pero ha acabado apartado de la carrera, puede provocar una desmovilización en la ciudad, donde todavía conserva un cierto predicamento, como se evidenció en las pasadas elecciones municipales.En Lugo el BNG quedó a 15.000 votos del diputado, con sus 17.190 apoyos. Puede parecer una gran distancia, pero en autonómicas el nacionalismo se disparó hasta las casi 47.000 papeletas. Ese es precisamente uno de los objetivos del Bloque: conservar en generales el músculo de las autonómicas, y no sucumbir a la polarización del voto entre PP y PSOE, que desinfla su empuje en beneficio de los socialistas. El nacionalismo cree que el escaño «está más cerca que nunca» -como insistieron esta semana-, si bien eso no se traduce en que el deseo pueda ser realidad. En esta provincia, Sumar solo obtuvo unos 10.000 votos, y alguno retendrá la nueva marca Frente Amplio, por lo que la tarea del Bloque está en el caladero socialista.MÁS INFORMACIÓN noticia Si El censo exterior en Galicia se acerca a la suma de la población de Vigo y La CoruñaEn Orense, el PSOE quedó a apenas 5.200 apoyos del segundo escaño. Es otra de las circunscripciones marcadas en rojo por Besteiro, que en estos días de precampaña va a intensificar sus visitas aquí, al igual que en su Lugo natal. Si incluso en este escenario tan poco proclive el PSdeG es capaz de subir dos escaños, la moral de la tropa podrá recuperarse del batacazo de las autonómicas, y sobre todo reforzará su liderazgo, ahora que parece haber decidido -de una vez por todas- plantarle cara al nacionalismo y abandonar el seguidismo de sus postulados. Aquí el BNG quedó también a 15.000 votos de su escaño -que no ha obtenido nunca, al igual que en Lugo-, y ninguna encuesta le da opciones. De nuevo, la ensoñación de repetir lo logrado en las gallegas de 2024, con 44.000 votos. Las cuatro circunscripciones gallegas reflejan umbrales para acceder al diputado bien diferentes. Por ejemplo, en La Coruña el BNG lo logró con solo el 10% de las papeletas; sin embargo, en Lugo y Orense el porcentaje necesario es mucho más elevado, al repartir solo cuatro escaños cada una y estar muy fuertes tanto PSOE como PP. De hecho, los socialistas con el 30% de las papeletas en ambas provincias solo lograron un acta, con el PP por encima del 50%. Y luego está la incógnita del voto emigrante, con o sin ‘ley de nietos’, que en generales no ha modificado el reparto en Galicia en las últimas convocatorias. Tienen poco de rutinarias estas elecciones del 29-N, en lo que a Galicia se refiere. Cuatro escaños, uno por provincia, están en el aire en las próximas elecciones generales, y a cada uno aspiran partidos distintos, en función de los diferentes escenarios que dibuja cada circunscripción. El resultado puede acabar siendo tremendamente favorable para el PP, pero el PSOE también podría salvar los muebles del naufragio que predicen las encuestas -absolutamente todas, salvo el CIS de Tezanos-, mientras que para el BNG su previsible ascenso podría acabar sin traducción en una mayor representación en las Cortes. E incluso Vox podría dar una campanada, no identificada por la demoscopia hasta la fecha. Hay para todos.La bolsa de votos más jugosa la representa Sumar, que en 2023 logró dos escaños en Galicia, merced a sus 75.000 papeletas en Pontevedra y sus 81.000 en La Coruña. Todos los sondeos apuntan a que este volumen de apoyos se va a volatilizar. Y si se siguiera la trazabilidad de esas papeletas en los últimos comicios autonómicos, el grueso se fueron hacia el nacionalismo. El BNG se quedó a 5.800 votos en Pontevedra de su primer escaño, y es donde más están puestas las esperanzas para incrementar la presencia nacionalista en el Congreso, más allá del acta de Néstor Rego en La Coruña, asegurada en toda la demoscopia. El PSOE lo tiene muy difícil en Pontevedra, donde quedó a casi 60.000 papeletas de su cuarto escaño, así que por mucho que pueda absorber la masa electoral de Sumar, lo tiene prácticamente imposible. El PP, a 13.000 votos del cuarto escaño, no considera imposible alcanzarlo, sobre todo en un escenario de extrema movilización del electorado de derechas, y con un Vox a casi 50.000 apoyos del diputado, lo que prácticamente lo deja fuera de juego. La apelación al voto útil en la derecha sí podría granjearle esa subida al PP, que algún sondeo interno le dibuja como probable.El otro escaño de Sumar está actualmente por La Coruña, pero tendría los días contados. Las opciones aquí parecían decantadas hacia el PSOE, a tan solo 12.800 papeletas del tercer escaño que le ‘birló’ el PP en 2023. Si Sumar se desploma, ahí hay 81.000 votos en busca de dueño dentro del espacio de la izquierda. La mayoría de las encuestas han arrojado un escenario según el cual los populares aguantan su cuarto escaño, pero el PSOE se les acercaría con su tercero a costa de Sumar. Sin embargo, en Génova cuentan con sondeos que no ven irreal soñar con el quinto diputado por La Coruña, por más que quedara a casi 47.000 votos hace tres años. En 2023, Vox se quedó en el 5% en la circunscripción, con 34.400 votos. Debería doblar esta cantidad para aspirar al escaño. En el último sondeo de Sondaxe, hace un año, rondaba el 8%. Aunque, en realidad, las principales esperanzas de los socialistas gallegos están depositadas en Lugo y Orense. En la primera en 2023 obtuvieron un muy mal resultado, con Besteiro -que entonces aspiraba al Congreso- como único diputado, triplicado por el PP. Pero, en realidad, al PSdeG solo le faltaron 6.350 votos para haber aguantado el 2/2 con el PP que se daba como el resultado más probable. Los populares conquistaron el 50% de las papeletas, y si eso no es su techo debiera estar muy cerca. Los socialistas creen que esa brecha es recuperable, sobre todo ahora que la lideresa popular en la provincia, Elena Candia, está enredada con la alcaldía de Lugo. El PP aquí solo puede resistir. La defensa podía apuntar a ser compleja, pero la confección de las listas del PSOE por Lugo ha reabierto una herida interna que está por ver en qué se termina traduciendo. El enfado del exalcalde José López Orozco, que se ofreció para ir al Senado pero ha acabado apartado de la carrera, puede provocar una desmovilización en la ciudad, donde todavía conserva un cierto predicamento, como se evidenció en las pasadas elecciones municipales.En Lugo el BNG quedó a 15.000 votos del diputado, con sus 17.190 apoyos. Puede parecer una gran distancia, pero en autonómicas el nacionalismo se disparó hasta las casi 47.000 papeletas. Ese es precisamente uno de los objetivos del Bloque: conservar en generales el músculo de las autonómicas, y no sucumbir a la polarización del voto entre PP y PSOE, que desinfla su empuje en beneficio de los socialistas. El nacionalismo cree que el escaño «está más cerca que nunca» -como insistieron esta semana-, si bien eso no se traduce en que el deseo pueda ser realidad. En esta provincia, Sumar solo obtuvo unos 10.000 votos, y alguno retendrá la nueva marca Frente Amplio, por lo que la tarea del Bloque está en el caladero socialista.MÁS INFORMACIÓN noticia Si El censo exterior en Galicia se acerca a la suma de la población de Vigo y La CoruñaEn Orense, el PSOE quedó a apenas 5.200 apoyos del segundo escaño. Es otra de las circunscripciones marcadas en rojo por Besteiro, que en estos días de precampaña va a intensificar sus visitas aquí, al igual que en su Lugo natal. Si incluso en este escenario tan poco proclive el PSdeG es capaz de subir dos escaños, la moral de la tropa podrá recuperarse del batacazo de las autonómicas, y sobre todo reforzará su liderazgo, ahora que parece haber decidido -de una vez por todas- plantarle cara al nacionalismo y abandonar el seguidismo de sus postulados. Aquí el BNG quedó también a 15.000 votos de su escaño -que no ha obtenido nunca, al igual que en Lugo-, y ninguna encuesta le da opciones. De nuevo, la ensoñación de repetir lo logrado en las gallegas de 2024, con 44.000 votos. Las cuatro circunscripciones gallegas reflejan umbrales para acceder al diputado bien diferentes. Por ejemplo, en La Coruña el BNG lo logró con solo el 10% de las papeletas; sin embargo, en Lugo y Orense el porcentaje necesario es mucho más elevado, al repartir solo cuatro escaños cada una y estar muy fuertes tanto PSOE como PP. De hecho, los socialistas con el 30% de las papeletas en ambas provincias solo lograron un acta, con el PP por encima del 50%. Y luego está la incógnita del voto emigrante, con o sin ‘ley de nietos’, que en generales no ha modificado el reparto en Galicia en las últimas convocatorias. RSS de noticias de espana
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