Toda quimera se esfuma. La de la unidad de la izquierda no iba a ser una excepción, aunque hubiera quien pensara que las cosas acabarían por encarrilarse este viernes, a lo largo de las 24 horas antes del cierre del plazo para el registro de coaliciones que concurrirán a las generales del 29 de noviembre. «Una sola papeleta. Solo nos piden eso», confiaban a mediodía de este viernes fuentes del nuevo Frente Amplio al tiempo que reconocían que esta nueva negociación sobre la bocina era «descorazonadora» tanto para los partidos del espacio como para el electorado progresista, que ahora habrá de escoger entre tres listas —PSOE, Podemos y Frente Amplio—, al menos, en Barcelona y Madrid. En ambas circunscripciones, las dos de mayor magnitud —en cada una se elige a más de 30 diputados—, la guerra fratricida y el juego de sillas se han impuesto a la izquierda del PSOE, imposibilitando la unión entre el partido fundado por Pablo Iglesias y los herederos de Sumar, que, finalmente, se presentarán por separado a la cita con las urnas de dentro de mes y medio a excepción de un par de acuerdos territoriales de periferia cerrados sobre la bocina (marca de la casa). Son los casos de Canarias y la Comunidad Valenciana, donde los morados sí se han aliado con Izquierda Unida e incluso Movimiento Sumar, en el caso del archipiélago. «Al final, va a resultar que Madrid sí que es España en unas elecciones generales», lamentaba un dirigente del nuevo frente, heredero del Sumar de Yolanda Díaz (a la todavía vicepresidenta segunda le pilla fuera de juego) e integrado por Comuns, Movimiento Sumar, IU, Más Madrid y otras organizaciones residuales como Baztarre, Unidad del Pueblo Canario, Iniciativa del Pueblo Andaluz, Izquierda Asturiana, Somos Asturies, Recortes Cero, el Partido Humanista y el Partido Verde (antiguo Verdes Equo). También Chunta en Aragón y Ara Més en Baleares a condición de capitanear en sus respectivas comunidades. Caso distinto es el de Compromís , que, sin asumir las siglas, ha cerrado asimismo un acuerdo electoral ‘in extremis’ (en el que, además, como ya se ha mencionado, están Podemos y también la filial valenciana de ERC) pese a que hubo amago de dos listas por el choque entre IU y Compromís a cuenta de los puestos de salida. «Nosotros vamos a estar negociando hasta las 23.59 horas. Todo es posible, no todo el pescado está vendido», decían los más optimistas. Aquellos que desde primera hora de la mañana, en cambio, creían ya que la suerte estaba echada hasta se permitían bromear: «Está todo el pescado vendido o chao pescao, según lo mires». Ha sido un viernes de llamamientos a la «rectificación» por parte de los dirigentes del Frente Amplio, entre ellos, Colau, que ha participado en Zaragoza en el anuncio del pacto con Chunta, confirmando su candidatura a la Presidencia del Gobierno. «Claro que hay contactos con diferentes líderes de Podemos», aseguraba la exalcaldesa de Barcelona. «¿Con Podemos? No [nos estamos reuniendo]», señalaba, por el contrario, la candidata de Movimiento Sumar, Verónica Barbero, que aseguraba que ni siquiera se estaban dando negociaciones con los morados. La realidad es que, al menos, en la primera mitad del día no hubo diálogo alguno, según ha podido saber este diario. Cosa distinta fue la tarde-noche. A falta de dos horas para que expirara el plazo y habida cuenta de los pocos visos de que un acuerdo prosperara, ambas partes se echaron a ganar el relato en la opinión, trasladando la negociación a los medios de comunicación con filtraciones en ambas direcciones. Tanto el Frente Amplio como Podemos buscaban a toda costa no ser percibidos como el culpable de la división de la izquierda. «Por nosotros no va a ser», defendían a un lado y a otro. Los unos por los otros y la casa sin barrer. Así las cosas, el afán por blindar el escaño de Irene Montero ha alejado a los morados de un Frente Amplio que dice haberle ofertado «el número dos o tres» en la lista de la capital, tal y como aseguró en la televisión pública el coportavoz de Más Madrid en la Asamblea de la región y cabecilla del sector crítico a la dirección del partido, el ‘outsider’ Emilio Delgado, aupado a número uno por Madrid por el Frente Amplio. Una oferta, en todo caso, desmentida por el secretario de Organización morado, Pablo Fernández: «No es cierto», dijo también en TVE. Sea como fuere, la lista por Madrid ha sido siempre el principal escollo, sobre todo, después de que el partido de Mónica García (con la que la relación está más que deteriorada) anunciará su intención de confeccionarla a su imagen y semejanza, haciendo valer su posición de fuerza izquierdista líder en el territorio frente a un Podemos extraparlamentario. Una pretensión que chocaba frontalmente con los planes de la formación que dirige Ione Belarra en la actualidad. Unas primarias ‘fake’La exministra de Igualdad llevó a término sus primarias abiertas conjuntas, unos comicios organizados exclusivamente por y para Podemos a los que solo ha concurrido esta organización. La votación, no obstante, estuvo abierta hasta el jueves por la noche. A mediodía del viernes se descubrió la pólvora: la actual eurodiputada y número dos del partido se impuso a sus inexistentes rivales con poco más de 24.000 votos (exactamente, con 24.136, menos aún de las que encumbraron a Belarra —24.448— en la última asamblea estatal de Podemos el año pasado).Por otra parte, en Cataluña, Podemos y Esquerra Republicana alcanzaron el Día de la Fiesta Nacional un inédito a la par que desconcertante acuerdo. Los de Oriol Junqueras incorporarán a su lista por Barcelona a una concejal de Podemos en Sabadell y a la líder del partido en el territorio como números seis y diez respectivamente (cabe recordar que los republicanos sacaron solo cuatro escaños en esta circunscripción en las últimas generales). A cambio, Gabriel Rufián (que ha optado por quedarse en ERC como portavoz en Madrid, pese a postularse en febrero como líder de la izquierda estatal) hará campaña por Montero en el resto del país. No obstante, Rufián salía a matizar este viernes que no hará campaña por Montero en las provincias con fuerzas soberanistas . Informa Juan Casillas . Además, según ha podido saber ABC de acuerdo a fuentes del entorno del republicano, que lleva días siendo el blanco de críticas del Frente Amplio —especialmente de Comuns, su competencia directa en Cataluña, que le acusa de lanzar una «opa hostil» contra la izquierda—, este habría pedido a la exministra de Igualdad que aceptara la supuesta oferta para ser número dos por Madrid, por detrás de Delgado, para que se diera la unidad. Rufián pidió a Montero que aceptara una oferta para ser número dos por Madrid, por detrás de Emilio Delgado, para conseguir la ansiada unidadEn Podemos también hubo presiones internas desoídas en Galapagar. Al menos dos de sus actuales dirigentes, la líder del partido en Extremadura (donde la coalición de Podemos e IU triunfa ya desde hace varias legislaturas) y uno de los cuatro diputados nacionales alzaron la voz en aras a «cerrar una unidad general» y no troceada. «Existe una brecha cada vez mayor entre lo que sucede en Madrid y la política que hacemos en las periferias. Muy harta de quienes solo piensan en ganar el relato», lamentó Irene de Miguel. Javier Sánchez-Serna, por su parte, escribió en redes: «Si no hay unidad, quedaremos desacreditados para muchos años. Pido a todos los partidos, también al mío, a que hagan un esfuerzo sincero por cerrar una unidad general». Después llegó Pablo Iglesias a sentar cátedra, dejando a entrever a mitad de la tarde del viernes el resultado de unas infructuosas negociaciones. Su coartada para concurrir en solitario en Madrid y en coalición con ERC en Cataluña, que «la pluralidad es compleja y las izquierdas, también». Toda vez Frente Amplio no ha querido participar de la escenificación de ‘primarias’ de Podemos, las condiciones para llegar a acuerdos allá donde el sistema electoral sí penaliza la división en la izquierda (siempre según el fundador de Podemos) son dos: pactar solo con IU o las fuerzas soberanistas de cada territorio (a excepción de Canarias, donde Movimiento Sumar, los restos del proyecto de Díaz, también forma parte de la alianza) y desechar la marca Frente Amplio en la papeleta como ha ocurrido en Canarias (Unidad del Pueblo Canario) y la Comunitat (Compromís-Front Valencià). «Esto es solo el primer psicodrama de todos. Ahora vienen las listas. Van a ser días largos», auguran en el espacio«Esto es solo el primer psicodrama de todos. Ahora vienen las listas. Van a ser días largos», auguran fuentes conocedoras de las negociaciones. Otras voces, a las que este viernes les era difícil impostar una sonrisa, dicen tener ya la mirada puesta en campaña: «Estamos con ganas de salir del barro de una vez«, ansían. Por el momento, este sábado tendrá lugar en Madrid la puesta de largo del Frente Amplio con Colau como cabeza de cartel junto a ministros del actual Gobierno como Ernest Urtasun o Pablo Bustinduy. Toda quimera se esfuma. La de la unidad de la izquierda no iba a ser una excepción, aunque hubiera quien pensara que las cosas acabarían por encarrilarse este viernes, a lo largo de las 24 horas antes del cierre del plazo para el registro de coaliciones que concurrirán a las generales del 29 de noviembre. «Una sola papeleta. Solo nos piden eso», confiaban a mediodía de este viernes fuentes del nuevo Frente Amplio al tiempo que reconocían que esta nueva negociación sobre la bocina era «descorazonadora» tanto para los partidos del espacio como para el electorado progresista, que ahora habrá de escoger entre tres listas —PSOE, Podemos y Frente Amplio—, al menos, en Barcelona y Madrid. En ambas circunscripciones, las dos de mayor magnitud —en cada una se elige a más de 30 diputados—, la guerra fratricida y el juego de sillas se han impuesto a la izquierda del PSOE, imposibilitando la unión entre el partido fundado por Pablo Iglesias y los herederos de Sumar, que, finalmente, se presentarán por separado a la cita con las urnas de dentro de mes y medio a excepción de un par de acuerdos territoriales de periferia cerrados sobre la bocina (marca de la casa). Son los casos de Canarias y la Comunidad Valenciana, donde los morados sí se han aliado con Izquierda Unida e incluso Movimiento Sumar, en el caso del archipiélago. «Al final, va a resultar que Madrid sí que es España en unas elecciones generales», lamentaba un dirigente del nuevo frente, heredero del Sumar de Yolanda Díaz (a la todavía vicepresidenta segunda le pilla fuera de juego) e integrado por Comuns, Movimiento Sumar, IU, Más Madrid y otras organizaciones residuales como Baztarre, Unidad del Pueblo Canario, Iniciativa del Pueblo Andaluz, Izquierda Asturiana, Somos Asturies, Recortes Cero, el Partido Humanista y el Partido Verde (antiguo Verdes Equo). También Chunta en Aragón y Ara Més en Baleares a condición de capitanear en sus respectivas comunidades. Caso distinto es el de Compromís , que, sin asumir las siglas, ha cerrado asimismo un acuerdo electoral ‘in extremis’ (en el que, además, como ya se ha mencionado, están Podemos y también la filial valenciana de ERC) pese a que hubo amago de dos listas por el choque entre IU y Compromís a cuenta de los puestos de salida. «Nosotros vamos a estar negociando hasta las 23.59 horas. Todo es posible, no todo el pescado está vendido», decían los más optimistas. Aquellos que desde primera hora de la mañana, en cambio, creían ya que la suerte estaba echada hasta se permitían bromear: «Está todo el pescado vendido o chao pescao, según lo mires». Ha sido un viernes de llamamientos a la «rectificación» por parte de los dirigentes del Frente Amplio, entre ellos, Colau, que ha participado en Zaragoza en el anuncio del pacto con Chunta, confirmando su candidatura a la Presidencia del Gobierno. «Claro que hay contactos con diferentes líderes de Podemos», aseguraba la exalcaldesa de Barcelona. «¿Con Podemos? No [nos estamos reuniendo]», señalaba, por el contrario, la candidata de Movimiento Sumar, Verónica Barbero, que aseguraba que ni siquiera se estaban dando negociaciones con los morados. La realidad es que, al menos, en la primera mitad del día no hubo diálogo alguno, según ha podido saber este diario. Cosa distinta fue la tarde-noche. A falta de dos horas para que expirara el plazo y habida cuenta de los pocos visos de que un acuerdo prosperara, ambas partes se echaron a ganar el relato en la opinión, trasladando la negociación a los medios de comunicación con filtraciones en ambas direcciones. Tanto el Frente Amplio como Podemos buscaban a toda costa no ser percibidos como el culpable de la división de la izquierda. «Por nosotros no va a ser», defendían a un lado y a otro. Los unos por los otros y la casa sin barrer. Así las cosas, el afán por blindar el escaño de Irene Montero ha alejado a los morados de un Frente Amplio que dice haberle ofertado «el número dos o tres» en la lista de la capital, tal y como aseguró en la televisión pública el coportavoz de Más Madrid en la Asamblea de la región y cabecilla del sector crítico a la dirección del partido, el ‘outsider’ Emilio Delgado, aupado a número uno por Madrid por el Frente Amplio. Una oferta, en todo caso, desmentida por el secretario de Organización morado, Pablo Fernández: «No es cierto», dijo también en TVE. Sea como fuere, la lista por Madrid ha sido siempre el principal escollo, sobre todo, después de que el partido de Mónica García (con la que la relación está más que deteriorada) anunciará su intención de confeccionarla a su imagen y semejanza, haciendo valer su posición de fuerza izquierdista líder en el territorio frente a un Podemos extraparlamentario. Una pretensión que chocaba frontalmente con los planes de la formación que dirige Ione Belarra en la actualidad. Unas primarias ‘fake’La exministra de Igualdad llevó a término sus primarias abiertas conjuntas, unos comicios organizados exclusivamente por y para Podemos a los que solo ha concurrido esta organización. La votación, no obstante, estuvo abierta hasta el jueves por la noche. A mediodía del viernes se descubrió la pólvora: la actual eurodiputada y número dos del partido se impuso a sus inexistentes rivales con poco más de 24.000 votos (exactamente, con 24.136, menos aún de las que encumbraron a Belarra —24.448— en la última asamblea estatal de Podemos el año pasado).Por otra parte, en Cataluña, Podemos y Esquerra Republicana alcanzaron el Día de la Fiesta Nacional un inédito a la par que desconcertante acuerdo. Los de Oriol Junqueras incorporarán a su lista por Barcelona a una concejal de Podemos en Sabadell y a la líder del partido en el territorio como números seis y diez respectivamente (cabe recordar que los republicanos sacaron solo cuatro escaños en esta circunscripción en las últimas generales). A cambio, Gabriel Rufián (que ha optado por quedarse en ERC como portavoz en Madrid, pese a postularse en febrero como líder de la izquierda estatal) hará campaña por Montero en el resto del país. No obstante, Rufián salía a matizar este viernes que no hará campaña por Montero en las provincias con fuerzas soberanistas . Informa Juan Casillas . Además, según ha podido saber ABC de acuerdo a fuentes del entorno del republicano, que lleva días siendo el blanco de críticas del Frente Amplio —especialmente de Comuns, su competencia directa en Cataluña, que le acusa de lanzar una «opa hostil» contra la izquierda—, este habría pedido a la exministra de Igualdad que aceptara la supuesta oferta para ser número dos por Madrid, por detrás de Delgado, para que se diera la unidad. Rufián pidió a Montero que aceptara una oferta para ser número dos por Madrid, por detrás de Emilio Delgado, para conseguir la ansiada unidadEn Podemos también hubo presiones internas desoídas en Galapagar. Al menos dos de sus actuales dirigentes, la líder del partido en Extremadura (donde la coalición de Podemos e IU triunfa ya desde hace varias legislaturas) y uno de los cuatro diputados nacionales alzaron la voz en aras a «cerrar una unidad general» y no troceada. «Existe una brecha cada vez mayor entre lo que sucede en Madrid y la política que hacemos en las periferias. Muy harta de quienes solo piensan en ganar el relato», lamentó Irene de Miguel. Javier Sánchez-Serna, por su parte, escribió en redes: «Si no hay unidad, quedaremos desacreditados para muchos años. Pido a todos los partidos, también al mío, a que hagan un esfuerzo sincero por cerrar una unidad general». Después llegó Pablo Iglesias a sentar cátedra, dejando a entrever a mitad de la tarde del viernes el resultado de unas infructuosas negociaciones. Su coartada para concurrir en solitario en Madrid y en coalición con ERC en Cataluña, que «la pluralidad es compleja y las izquierdas, también». Toda vez Frente Amplio no ha querido participar de la escenificación de ‘primarias’ de Podemos, las condiciones para llegar a acuerdos allá donde el sistema electoral sí penaliza la división en la izquierda (siempre según el fundador de Podemos) son dos: pactar solo con IU o las fuerzas soberanistas de cada territorio (a excepción de Canarias, donde Movimiento Sumar, los restos del proyecto de Díaz, también forma parte de la alianza) y desechar la marca Frente Amplio en la papeleta como ha ocurrido en Canarias (Unidad del Pueblo Canario) y la Comunitat (Compromís-Front Valencià). «Esto es solo el primer psicodrama de todos. Ahora vienen las listas. Van a ser días largos», auguran en el espacio«Esto es solo el primer psicodrama de todos. Ahora vienen las listas. Van a ser días largos», auguran fuentes conocedoras de las negociaciones. Otras voces, a las que este viernes les era difícil impostar una sonrisa, dicen tener ya la mirada puesta en campaña: «Estamos con ganas de salir del barro de una vez«, ansían. Por el momento, este sábado tendrá lugar en Madrid la puesta de largo del Frente Amplio con Colau como cabeza de cartel junto a ministros del actual Gobierno como Ernest Urtasun o Pablo Bustinduy. Toda quimera se esfuma. La de la unidad de la izquierda no iba a ser una excepción, aunque hubiera quien pensara que las cosas acabarían por encarrilarse este viernes, a lo largo de las 24 horas antes del cierre del plazo para el registro de coaliciones que concurrirán a las generales del 29 de noviembre. «Una sola papeleta. Solo nos piden eso», confiaban a mediodía de este viernes fuentes del nuevo Frente Amplio al tiempo que reconocían que esta nueva negociación sobre la bocina era «descorazonadora» tanto para los partidos del espacio como para el electorado progresista, que ahora habrá de escoger entre tres listas —PSOE, Podemos y Frente Amplio—, al menos, en Barcelona y Madrid. En ambas circunscripciones, las dos de mayor magnitud —en cada una se elige a más de 30 diputados—, la guerra fratricida y el juego de sillas se han impuesto a la izquierda del PSOE, imposibilitando la unión entre el partido fundado por Pablo Iglesias y los herederos de Sumar, que, finalmente, se presentarán por separado a la cita con las urnas de dentro de mes y medio a excepción de un par de acuerdos territoriales de periferia cerrados sobre la bocina (marca de la casa). Son los casos de Canarias y la Comunidad Valenciana, donde los morados sí se han aliado con Izquierda Unida e incluso Movimiento Sumar, en el caso del archipiélago. «Al final, va a resultar que Madrid sí que es España en unas elecciones generales», lamentaba un dirigente del nuevo frente, heredero del Sumar de Yolanda Díaz (a la todavía vicepresidenta segunda le pilla fuera de juego) e integrado por Comuns, Movimiento Sumar, IU, Más Madrid y otras organizaciones residuales como Baztarre, Unidad del Pueblo Canario, Iniciativa del Pueblo Andaluz, Izquierda Asturiana, Somos Asturies, Recortes Cero, el Partido Humanista y el Partido Verde (antiguo Verdes Equo). También Chunta en Aragón y Ara Més en Baleares a condición de capitanear en sus respectivas comunidades. Caso distinto es el de Compromís , que, sin asumir las siglas, ha cerrado asimismo un acuerdo electoral ‘in extremis’ (en el que, además, como ya se ha mencionado, están Podemos y también la filial valenciana de ERC) pese a que hubo amago de dos listas por el choque entre IU y Compromís a cuenta de los puestos de salida. «Nosotros vamos a estar negociando hasta las 23.59 horas. Todo es posible, no todo el pescado está vendido», decían los más optimistas. Aquellos que desde primera hora de la mañana, en cambio, creían ya que la suerte estaba echada hasta se permitían bromear: «Está todo el pescado vendido o chao pescao, según lo mires». Ha sido un viernes de llamamientos a la «rectificación» por parte de los dirigentes del Frente Amplio, entre ellos, Colau, que ha participado en Zaragoza en el anuncio del pacto con Chunta, confirmando su candidatura a la Presidencia del Gobierno. «Claro que hay contactos con diferentes líderes de Podemos», aseguraba la exalcaldesa de Barcelona. «¿Con Podemos? No [nos estamos reuniendo]», señalaba, por el contrario, la candidata de Movimiento Sumar, Verónica Barbero, que aseguraba que ni siquiera se estaban dando negociaciones con los morados. La realidad es que, al menos, en la primera mitad del día no hubo diálogo alguno, según ha podido saber este diario. Cosa distinta fue la tarde-noche. A falta de dos horas para que expirara el plazo y habida cuenta de los pocos visos de que un acuerdo prosperara, ambas partes se echaron a ganar el relato en la opinión, trasladando la negociación a los medios de comunicación con filtraciones en ambas direcciones. Tanto el Frente Amplio como Podemos buscaban a toda costa no ser percibidos como el culpable de la división de la izquierda. «Por nosotros no va a ser», defendían a un lado y a otro. Los unos por los otros y la casa sin barrer. Así las cosas, el afán por blindar el escaño de Irene Montero ha alejado a los morados de un Frente Amplio que dice haberle ofertado «el número dos o tres» en la lista de la capital, tal y como aseguró en la televisión pública el coportavoz de Más Madrid en la Asamblea de la región y cabecilla del sector crítico a la dirección del partido, el ‘outsider’ Emilio Delgado, aupado a número uno por Madrid por el Frente Amplio. Una oferta, en todo caso, desmentida por el secretario de Organización morado, Pablo Fernández: «No es cierto», dijo también en TVE. Sea como fuere, la lista por Madrid ha sido siempre el principal escollo, sobre todo, después de que el partido de Mónica García (con la que la relación está más que deteriorada) anunciará su intención de confeccionarla a su imagen y semejanza, haciendo valer su posición de fuerza izquierdista líder en el territorio frente a un Podemos extraparlamentario. Una pretensión que chocaba frontalmente con los planes de la formación que dirige Ione Belarra en la actualidad. Unas primarias ‘fake’La exministra de Igualdad llevó a término sus primarias abiertas conjuntas, unos comicios organizados exclusivamente por y para Podemos a los que solo ha concurrido esta organización. La votación, no obstante, estuvo abierta hasta el jueves por la noche. A mediodía del viernes se descubrió la pólvora: la actual eurodiputada y número dos del partido se impuso a sus inexistentes rivales con poco más de 24.000 votos (exactamente, con 24.136, menos aún de las que encumbraron a Belarra —24.448— en la última asamblea estatal de Podemos el año pasado).Por otra parte, en Cataluña, Podemos y Esquerra Republicana alcanzaron el Día de la Fiesta Nacional un inédito a la par que desconcertante acuerdo. Los de Oriol Junqueras incorporarán a su lista por Barcelona a una concejal de Podemos en Sabadell y a la líder del partido en el territorio como números seis y diez respectivamente (cabe recordar que los republicanos sacaron solo cuatro escaños en esta circunscripción en las últimas generales). A cambio, Gabriel Rufián (que ha optado por quedarse en ERC como portavoz en Madrid, pese a postularse en febrero como líder de la izquierda estatal) hará campaña por Montero en el resto del país. No obstante, Rufián salía a matizar este viernes que no hará campaña por Montero en las provincias con fuerzas soberanistas . Informa Juan Casillas . Además, según ha podido saber ABC de acuerdo a fuentes del entorno del republicano, que lleva días siendo el blanco de críticas del Frente Amplio —especialmente de Comuns, su competencia directa en Cataluña, que le acusa de lanzar una «opa hostil» contra la izquierda—, este habría pedido a la exministra de Igualdad que aceptara la supuesta oferta para ser número dos por Madrid, por detrás de Delgado, para que se diera la unidad. Rufián pidió a Montero que aceptara una oferta para ser número dos por Madrid, por detrás de Emilio Delgado, para conseguir la ansiada unidadEn Podemos también hubo presiones internas desoídas en Galapagar. Al menos dos de sus actuales dirigentes, la líder del partido en Extremadura (donde la coalición de Podemos e IU triunfa ya desde hace varias legislaturas) y uno de los cuatro diputados nacionales alzaron la voz en aras a «cerrar una unidad general» y no troceada. «Existe una brecha cada vez mayor entre lo que sucede en Madrid y la política que hacemos en las periferias. Muy harta de quienes solo piensan en ganar el relato», lamentó Irene de Miguel. Javier Sánchez-Serna, por su parte, escribió en redes: «Si no hay unidad, quedaremos desacreditados para muchos años. Pido a todos los partidos, también al mío, a que hagan un esfuerzo sincero por cerrar una unidad general». Después llegó Pablo Iglesias a sentar cátedra, dejando a entrever a mitad de la tarde del viernes el resultado de unas infructuosas negociaciones. Su coartada para concurrir en solitario en Madrid y en coalición con ERC en Cataluña, que «la pluralidad es compleja y las izquierdas, también». Toda vez Frente Amplio no ha querido participar de la escenificación de ‘primarias’ de Podemos, las condiciones para llegar a acuerdos allá donde el sistema electoral sí penaliza la división en la izquierda (siempre según el fundador de Podemos) son dos: pactar solo con IU o las fuerzas soberanistas de cada territorio (a excepción de Canarias, donde Movimiento Sumar, los restos del proyecto de Díaz, también forma parte de la alianza) y desechar la marca Frente Amplio en la papeleta como ha ocurrido en Canarias (Unidad del Pueblo Canario) y la Comunitat (Compromís-Front Valencià). «Esto es solo el primer psicodrama de todos. Ahora vienen las listas. Van a ser días largos», auguran en el espacio«Esto es solo el primer psicodrama de todos. Ahora vienen las listas. Van a ser días largos», auguran fuentes conocedoras de las negociaciones. Otras voces, a las que este viernes les era difícil impostar una sonrisa, dicen tener ya la mirada puesta en campaña: «Estamos con ganas de salir del barro de una vez«, ansían. Por el momento, este sábado tendrá lugar en Madrid la puesta de largo del Frente Amplio con Colau como cabeza de cartel junto a ministros del actual Gobierno como Ernest Urtasun o Pablo Bustinduy. RSS de noticias de espana
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