«Esto es para sacarlo al menos una vez en los periódicos», me insiste, convencida, Pilar. Yo me comprometo a una, le he dicho. Por esta. En el fondo, viendo su desparpajo, sus dotes de comunicación y su visión de la vida, Pilar lo que tiene es madera de podcaster. Sí, ella y su compañera Pepi deberían lanzarse ya. Les sobra energía y material. Y ayudarían a mucha gente. Si no lo creen, pasen y lean:A Pilar, siguiendo las normas de presentación estándar, la introduciríamos señalando que tiene 72 años y que se quedó viuda hace 10. No es que esos datos numéricos no sean importantes, pero no la definen bien. Para ser fieles a la realidad, hay que fijarse en otras cosas, como que en sus paseos por Málaga se convierte en localizadora de escenarios para jugar a la petanca y es, a la vez, reclutadora de mayores potencialmente tristes. Ella sabe que salir de ahí es posible.Para saber cómo, volvamos a la primera palabra de este texto. El «esto» que Pilar quiere que cada semana se publique en el periódico es el proyecto ‘Siempre acompañados’ de la Fundación La Caixa, en el que ella participa, desde Cruz Roja Málaga. El programa ayuda, empuja, a mayores solos a luchar contra la soledad, a enfrentarse a ella, a vivir «de otra manera» -en palabras de Pilar-. Sobre todo, cuando los duelos llaman a la puerta.Ese vivir «de otra manera», para los mayores, supone un cambio de chip en su forma de relacionarse con la sociedad y con ellos mismos. Para lograrlo, el camino incluye un acompañamiento con expertos -de trabajadores sociales a psicólogos- y actividades grupales, entre otras acciones. ¿Por ejemplo? «Gimnasia, petanca, pero también reuniones sobre emociones, charlas sobre cómo usar el móvil…» «Lo de que esto hay que contarlo más te lo digo de verdad, porque tú sabes que España está envejecida. Y en nuestra quinta somos ciento y la madre», insiste Pilar. «Esto hay que cultivarlo y no dejarlo. Estas personas están haciendo, con este proyecto, vivir a mucha gente de otra manera», asegura Pilar. Viuda desde hace una década, con tres hijos y cuatro nietos, con los que hace muchos planes –«están por mí», afirma-, hace un año «pasó un trance». Una crisis. Fue doloroso y cruel, relata hoy. ¿Soledad? «Hay muchas soledades», nos explica Patricio Puga, experto de Cruz Roja Málaga. «A veces iba a un bar a tomarme algo sólo para sentirme acompañada», confiesa Pilar. Entre el Teléfono de la Esperanza y Cruz Roja le cambiaron la vida. «Hoy salgo de casa todos los días, me atrevo, quiero vivir en la calle, ver a gente, tengo una vida social…», desgrana. Y juega a la petanca. ¿La petanca no era más de ellos?, le pregunto. «Ellos nos enseñaron y ahora que sabemos, pues aquí estamos». Petanquista total: «A mis amigas les digo, lo importante primero es pasarlo bien y luego el juego, pero cuando voy por Málaga me voy fijando todo el rato donde hay un buen sitio para jugar y el día que localizo un sitio nuevo me pongo muy contenta», relata.Pilar y Pepi, participantes del programa contra la soledad de los mayores Fundación La Caixa. «Nada me consolaba»Su compañera de podcast, o de entrevista en este caso, se llama Pepi. Tiene 79 años. Perdió a su marido hace diez meses. Era su compañero de vida. Al principio, dice, «nada me consolaba». Lloraba de día y de noche. No pensó que habría forma alguna de superarlo. Tiene como Pilar, apoyo familiar. Pero a veces, confiesa, «necesita más intimidad». Hoy se acerca tres veces a la semana a Cruz Roja Málaga. Como Pilar, considera que este programa la ha ayudado a sostenerse y hacerse mucho más fuerte. A colocar, o recolocar, los recuerdos: hoy son algo que le da fuerza, no que se la resta.Vida social, petanca… estas mujeres han reordenado sus prioridades tras sus duelos para mantener la energía y la alegríaDice Pilar que es muy sensible y que a veces llora escuchando las historias de otras personas mayores. Lo ha hecho al volver a escuchar la de Pepi. Pero esa sensibilidad no es incompatible, sino complementaria, con su activismo. Asegura que a toda persona mayor que ve a la que le podría ayudar el programa le recomienda que venga. Es tal su energía que sabe que da para más: «A mí me encantaría ir a sitios a darle fuerza a las personas. Lo hago a mi manera, porque yo también me estoy queriendo bastante. Yo ya no me olvido de mí, ¿sabes?».Esa es la gran lección que han aprendido. Tanto ella, como Pepi. A cuidarse y a ponerse primero. Como ellas, 330 personas mayores han pasado por Cruz Roja Málaga dentro del programa ‘Siempre acompañados’ en los últimos cinco años, explica Patricio Puga, trabajador social. Con 39 años, no esconde que él aprende mucho también de la gente mayor. De cómo saben reordenarse y escucharse. De cómo se recolocan y encuentran nuevos propósitos en la vida. Envejecimiento activo lo llaman, pero para quien trabaja con estos mayores, no es el nombre de un concepto sino de personas: Pilar, Pepi…La iniciativa hace frente a situaciones de edadismo, fragilidad y falta de compañía El programa, recuerdan desde Fundación La Caixa, «hace frente a situaciones de edadismo, fragilidad y soledad no deseada». El año pasado, 2025, en toda España, atendió de forma personalizada a más de 3.600 personas «en acciones de intervención individuales y grupales», y a más de 7.000 personas en actividades y acciones de sensibilización en las diferentes ciudades donde está presente. Según el último estudio realizado, después de su paso por el programa, «más del 80% de los participantes perciben un aumento de la confianza en sí mismos, comprenden mejor las emociones y conectan más con los amigos y familiares».Será eso, conexión, lo que transmiten Pilar y Pepi, hoy aquí. Tanta, pero tanta, que les da para un podcast. «Esto es para sacarlo al menos una vez en los periódicos», me insiste, convencida, Pilar. Yo me comprometo a una, le he dicho. Por esta. En el fondo, viendo su desparpajo, sus dotes de comunicación y su visión de la vida, Pilar lo que tiene es madera de podcaster. Sí, ella y su compañera Pepi deberían lanzarse ya. Les sobra energía y material. Y ayudarían a mucha gente. Si no lo creen, pasen y lean:A Pilar, siguiendo las normas de presentación estándar, la introduciríamos señalando que tiene 72 años y que se quedó viuda hace 10. No es que esos datos numéricos no sean importantes, pero no la definen bien. Para ser fieles a la realidad, hay que fijarse en otras cosas, como que en sus paseos por Málaga se convierte en localizadora de escenarios para jugar a la petanca y es, a la vez, reclutadora de mayores potencialmente tristes. Ella sabe que salir de ahí es posible.Para saber cómo, volvamos a la primera palabra de este texto. El «esto» que Pilar quiere que cada semana se publique en el periódico es el proyecto ‘Siempre acompañados’ de la Fundación La Caixa, en el que ella participa, desde Cruz Roja Málaga. El programa ayuda, empuja, a mayores solos a luchar contra la soledad, a enfrentarse a ella, a vivir «de otra manera» -en palabras de Pilar-. Sobre todo, cuando los duelos llaman a la puerta.Ese vivir «de otra manera», para los mayores, supone un cambio de chip en su forma de relacionarse con la sociedad y con ellos mismos. Para lograrlo, el camino incluye un acompañamiento con expertos -de trabajadores sociales a psicólogos- y actividades grupales, entre otras acciones. ¿Por ejemplo? «Gimnasia, petanca, pero también reuniones sobre emociones, charlas sobre cómo usar el móvil…» «Lo de que esto hay que contarlo más te lo digo de verdad, porque tú sabes que España está envejecida. Y en nuestra quinta somos ciento y la madre», insiste Pilar. «Esto hay que cultivarlo y no dejarlo. Estas personas están haciendo, con este proyecto, vivir a mucha gente de otra manera», asegura Pilar. Viuda desde hace una década, con tres hijos y cuatro nietos, con los que hace muchos planes –«están por mí», afirma-, hace un año «pasó un trance». Una crisis. Fue doloroso y cruel, relata hoy. ¿Soledad? «Hay muchas soledades», nos explica Patricio Puga, experto de Cruz Roja Málaga. «A veces iba a un bar a tomarme algo sólo para sentirme acompañada», confiesa Pilar. Entre el Teléfono de la Esperanza y Cruz Roja le cambiaron la vida. «Hoy salgo de casa todos los días, me atrevo, quiero vivir en la calle, ver a gente, tengo una vida social…», desgrana. Y juega a la petanca. ¿La petanca no era más de ellos?, le pregunto. «Ellos nos enseñaron y ahora que sabemos, pues aquí estamos». Petanquista total: «A mis amigas les digo, lo importante primero es pasarlo bien y luego el juego, pero cuando voy por Málaga me voy fijando todo el rato donde hay un buen sitio para jugar y el día que localizo un sitio nuevo me pongo muy contenta», relata.Pilar y Pepi, participantes del programa contra la soledad de los mayores Fundación La Caixa. «Nada me consolaba»Su compañera de podcast, o de entrevista en este caso, se llama Pepi. Tiene 79 años. Perdió a su marido hace diez meses. Era su compañero de vida. Al principio, dice, «nada me consolaba». Lloraba de día y de noche. No pensó que habría forma alguna de superarlo. Tiene como Pilar, apoyo familiar. Pero a veces, confiesa, «necesita más intimidad». Hoy se acerca tres veces a la semana a Cruz Roja Málaga. Como Pilar, considera que este programa la ha ayudado a sostenerse y hacerse mucho más fuerte. A colocar, o recolocar, los recuerdos: hoy son algo que le da fuerza, no que se la resta.Vida social, petanca… estas mujeres han reordenado sus prioridades tras sus duelos para mantener la energía y la alegríaDice Pilar que es muy sensible y que a veces llora escuchando las historias de otras personas mayores. Lo ha hecho al volver a escuchar la de Pepi. Pero esa sensibilidad no es incompatible, sino complementaria, con su activismo. Asegura que a toda persona mayor que ve a la que le podría ayudar el programa le recomienda que venga. Es tal su energía que sabe que da para más: «A mí me encantaría ir a sitios a darle fuerza a las personas. Lo hago a mi manera, porque yo también me estoy queriendo bastante. Yo ya no me olvido de mí, ¿sabes?».Esa es la gran lección que han aprendido. Tanto ella, como Pepi. A cuidarse y a ponerse primero. Como ellas, 330 personas mayores han pasado por Cruz Roja Málaga dentro del programa ‘Siempre acompañados’ en los últimos cinco años, explica Patricio Puga, trabajador social. Con 39 años, no esconde que él aprende mucho también de la gente mayor. De cómo saben reordenarse y escucharse. De cómo se recolocan y encuentran nuevos propósitos en la vida. Envejecimiento activo lo llaman, pero para quien trabaja con estos mayores, no es el nombre de un concepto sino de personas: Pilar, Pepi…La iniciativa hace frente a situaciones de edadismo, fragilidad y falta de compañía El programa, recuerdan desde Fundación La Caixa, «hace frente a situaciones de edadismo, fragilidad y soledad no deseada». El año pasado, 2025, en toda España, atendió de forma personalizada a más de 3.600 personas «en acciones de intervención individuales y grupales», y a más de 7.000 personas en actividades y acciones de sensibilización en las diferentes ciudades donde está presente. Según el último estudio realizado, después de su paso por el programa, «más del 80% de los participantes perciben un aumento de la confianza en sí mismos, comprenden mejor las emociones y conectan más con los amigos y familiares».Será eso, conexión, lo que transmiten Pilar y Pepi, hoy aquí. Tanta, pero tanta, que les da para un podcast. «Esto es para sacarlo al menos una vez en los periódicos», me insiste, convencida, Pilar. Yo me comprometo a una, le he dicho. Por esta. En el fondo, viendo su desparpajo, sus dotes de comunicación y su visión de la vida, Pilar lo que tiene es madera de podcaster. Sí, ella y su compañera Pepi deberían lanzarse ya. Les sobra energía y material. Y ayudarían a mucha gente. Si no lo creen, pasen y lean:A Pilar, siguiendo las normas de presentación estándar, la introduciríamos señalando que tiene 72 años y que se quedó viuda hace 10. No es que esos datos numéricos no sean importantes, pero no la definen bien. Para ser fieles a la realidad, hay que fijarse en otras cosas, como que en sus paseos por Málaga se convierte en localizadora de escenarios para jugar a la petanca y es, a la vez, reclutadora de mayores potencialmente tristes. Ella sabe que salir de ahí es posible.Para saber cómo, volvamos a la primera palabra de este texto. El «esto» que Pilar quiere que cada semana se publique en el periódico es el proyecto ‘Siempre acompañados’ de la Fundación La Caixa, en el que ella participa, desde Cruz Roja Málaga. El programa ayuda, empuja, a mayores solos a luchar contra la soledad, a enfrentarse a ella, a vivir «de otra manera» -en palabras de Pilar-. Sobre todo, cuando los duelos llaman a la puerta.Ese vivir «de otra manera», para los mayores, supone un cambio de chip en su forma de relacionarse con la sociedad y con ellos mismos. Para lograrlo, el camino incluye un acompañamiento con expertos -de trabajadores sociales a psicólogos- y actividades grupales, entre otras acciones. ¿Por ejemplo? «Gimnasia, petanca, pero también reuniones sobre emociones, charlas sobre cómo usar el móvil…» «Lo de que esto hay que contarlo más te lo digo de verdad, porque tú sabes que España está envejecida. Y en nuestra quinta somos ciento y la madre», insiste Pilar. «Esto hay que cultivarlo y no dejarlo. Estas personas están haciendo, con este proyecto, vivir a mucha gente de otra manera», asegura Pilar. Viuda desde hace una década, con tres hijos y cuatro nietos, con los que hace muchos planes –«están por mí», afirma-, hace un año «pasó un trance». Una crisis. Fue doloroso y cruel, relata hoy. ¿Soledad? «Hay muchas soledades», nos explica Patricio Puga, experto de Cruz Roja Málaga. «A veces iba a un bar a tomarme algo sólo para sentirme acompañada», confiesa Pilar. Entre el Teléfono de la Esperanza y Cruz Roja le cambiaron la vida. «Hoy salgo de casa todos los días, me atrevo, quiero vivir en la calle, ver a gente, tengo una vida social…», desgrana. Y juega a la petanca. ¿La petanca no era más de ellos?, le pregunto. «Ellos nos enseñaron y ahora que sabemos, pues aquí estamos». Petanquista total: «A mis amigas les digo, lo importante primero es pasarlo bien y luego el juego, pero cuando voy por Málaga me voy fijando todo el rato donde hay un buen sitio para jugar y el día que localizo un sitio nuevo me pongo muy contenta», relata.Pilar y Pepi, participantes del programa contra la soledad de los mayores Fundación La Caixa. «Nada me consolaba»Su compañera de podcast, o de entrevista en este caso, se llama Pepi. Tiene 79 años. Perdió a su marido hace diez meses. Era su compañero de vida. Al principio, dice, «nada me consolaba». Lloraba de día y de noche. No pensó que habría forma alguna de superarlo. Tiene como Pilar, apoyo familiar. Pero a veces, confiesa, «necesita más intimidad». Hoy se acerca tres veces a la semana a Cruz Roja Málaga. Como Pilar, considera que este programa la ha ayudado a sostenerse y hacerse mucho más fuerte. A colocar, o recolocar, los recuerdos: hoy son algo que le da fuerza, no que se la resta.Vida social, petanca… estas mujeres han reordenado sus prioridades tras sus duelos para mantener la energía y la alegríaDice Pilar que es muy sensible y que a veces llora escuchando las historias de otras personas mayores. Lo ha hecho al volver a escuchar la de Pepi. Pero esa sensibilidad no es incompatible, sino complementaria, con su activismo. Asegura que a toda persona mayor que ve a la que le podría ayudar el programa le recomienda que venga. Es tal su energía que sabe que da para más: «A mí me encantaría ir a sitios a darle fuerza a las personas. Lo hago a mi manera, porque yo también me estoy queriendo bastante. Yo ya no me olvido de mí, ¿sabes?».Esa es la gran lección que han aprendido. Tanto ella, como Pepi. A cuidarse y a ponerse primero. Como ellas, 330 personas mayores han pasado por Cruz Roja Málaga dentro del programa ‘Siempre acompañados’ en los últimos cinco años, explica Patricio Puga, trabajador social. Con 39 años, no esconde que él aprende mucho también de la gente mayor. De cómo saben reordenarse y escucharse. De cómo se recolocan y encuentran nuevos propósitos en la vida. Envejecimiento activo lo llaman, pero para quien trabaja con estos mayores, no es el nombre de un concepto sino de personas: Pilar, Pepi…La iniciativa hace frente a situaciones de edadismo, fragilidad y falta de compañía El programa, recuerdan desde Fundación La Caixa, «hace frente a situaciones de edadismo, fragilidad y soledad no deseada». El año pasado, 2025, en toda España, atendió de forma personalizada a más de 3.600 personas «en acciones de intervención individuales y grupales», y a más de 7.000 personas en actividades y acciones de sensibilización en las diferentes ciudades donde está presente. Según el último estudio realizado, después de su paso por el programa, «más del 80% de los participantes perciben un aumento de la confianza en sí mismos, comprenden mejor las emociones y conectan más con los amigos y familiares».Será eso, conexión, lo que transmiten Pilar y Pepi, hoy aquí. Tanta, pero tanta, que les da para un podcast. RSS de noticias de sociedad
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