La primera plaza del mundo aguardaba con ilusión la encerrona de Álvaro Serrano. Los tendidos se llenaron para ver la gesta del novillero de Navas del Rey. El pueblo se había volcado con el chaval, e incluso habían llevado la imagen de San Antonio de su iglesia. Pero, como siempre se dice, Álvaro propuso, Dios dispuso, pero luego llegó el toro y… El tercero de la tarde se le quedó debajo cuando remataba una serie, metiéndole el pitón de forma certera. Tuvo que ser trasladado inmediatamente a la enfermería , de la que no pudo salir para rematar una tarde en la que se habían cuidado todos los detalles .Pocas horas después, sin perder nunca la sonrisa ni la tranquilidad, nos recibe Serrano en la habitación 110 del hospital. Apenas ha podido dormir, pero la paz que transmite sigue con él. «La noche ha sido complicada por los dolores», nos cuenta. «Pero esta mañana está siendo mejor por los calmantes. Me he podido duchar, me he levantado y estoy bastante mejor ahora». Tenía a su lado las muletas e incluso intentaba incorporarse para saludar a unos amigos que se acercaron para preocuparse por su estado.Recuerda con emoción cómo comenzó la prometedora tarde. «Entrar a la plaza y ver veintidós mil personas sólo para mí, es un triunfo», decía, y no es para menos. Tan sólo seis novilleros se habían enfrentado a una corrida en solitario en los más de noventa años que lleva la Monumental. «Cuando acabó el paseíllo me volvieron a sacar a saludar al tercio, notaba que la tarde tenía todos los ingredientes para que hubiera sido bonita. No pudo ser entre unas cosas y otras, pero ahí va a estar en el recuerdo para siempre».La pregunta está clara: ¿volvería a intentarlo? «¿Por qué no…?». Señala que no hay mayor mérito que encerrarse con seis toros en Madrid. «Yo no lo había soñado nunca, pero una vez que te lo proponen y te lo planteas, es un sueño único. ¿Por qué no volver a hacerlo? Esos esfuerzos siempre merecen la pena». Y Madrid se estaba entregando desde el primer novillo, un utrero de gran calidad de Domingo Hernández, en el que se le pidió la oreja. «Por el lado derecho fue muy importante. Por el izquierdo no terminó de deslizarse y no terminó de romper. Pero fue muy buen toro, y creo que estuve a su altura y le planteé una faena interesante. Maté bien, aunque quizás cayó un poquito atravesada, y por eso salió un poco la espada». Tal vez por eso todo quedó en una ovación con saludos tras una fuerte petición. «Pero la tarde empezó de manera muy positiva, y se notaba la gente conmigo».Después salió el de Fuente Ymbro. «Ese tipo de toros no sirve para Madrid. Creo que estuve correcto con él, me puse por los dos pitones, hice lo que tenía que hacer y cogí la espada cuando ya no embestía para no aburrir al público». Fue un novillo muy soso, sin lucimiento alguno, del que estuvo muy por encima.Y después salió Tempranito, en el que Álvaro tenía muchas esperanzas. «En el capote no lo puso fácil, esperaba un poquito y embestía por dentro, pero le tenía mucha fe y desde el primer momento me puse muy de verdad con él». Pero después, el de Mayalde fue certero y llegó la cornada. «Pero creo que ahí ha quedado mi tarde, lo que llevaba dentro y lo que podía haber sido y al final no fue».Estuvo variado desde el primer segundo, se le notaba muy tranquilo y con las ideas muy claras durante todo el festejo. «Iba muy preparado, me he mentalizado y creo que así lo demostré. Una tarde en Madrid de esta talla, qué menos que prepararla con la mayor ilusión posible». Y así lo había hecho. «Yo sólo tenía claro que no me podía ir al hotel con la sensación de haberme dejado una cosa dentro de mí». Y a la vista está que no se dejó nada.Álvaro Serrano en la Fraternidad C.L.Sangraba mucho cuando pasó a las manos de García Padrós. Pese a eso, «pregunté si podía salir». Le explicaron que era una cornada muy fuerte, que no podía volver al ruedo y que le tenían que dormir. «La verdad es que fue muy dolorosa, hasta chillaba del dolor que tenía. Y ya cuando te duermes no te enteras de nada. Me desperté aquí en el hospital», decía, sin perder la sonrisa.Aún no le han dado plazos. Sólo espera que le den el alta pronto para poder empezar la rehabilitación lo antes posible. Y ya toca pensar en la temporada que viene, donde dará el salto al escalafón superior: «Llevo ya tres años como novillero con picadores. Han sido tres años muy importantes, he toreado mucho, he estado en todos los certámenes, he toreado en todas las plazas… y lo más cercano podría ser una alternativa de cara al año que viene».Los calmantes van haciendo efecto y Serrano va teniendo ganas de descansar, sin perder ni un segundo la ilusión que transmite. No ha querido ver lo que pasó con los otros tres novillos, en los que tenía puestas muchas esperanzas. ¿Para qué? Ya llegará su momento, y lo que está claro es que Madrid no se va a mover y que le está esperando con las mismas ganas con las que le recibió este 10 de octubre. La primera plaza del mundo aguardaba con ilusión la encerrona de Álvaro Serrano. Los tendidos se llenaron para ver la gesta del novillero de Navas del Rey. El pueblo se había volcado con el chaval, e incluso habían llevado la imagen de San Antonio de su iglesia. Pero, como siempre se dice, Álvaro propuso, Dios dispuso, pero luego llegó el toro y… El tercero de la tarde se le quedó debajo cuando remataba una serie, metiéndole el pitón de forma certera. Tuvo que ser trasladado inmediatamente a la enfermería , de la que no pudo salir para rematar una tarde en la que se habían cuidado todos los detalles .Pocas horas después, sin perder nunca la sonrisa ni la tranquilidad, nos recibe Serrano en la habitación 110 del hospital. Apenas ha podido dormir, pero la paz que transmite sigue con él. «La noche ha sido complicada por los dolores», nos cuenta. «Pero esta mañana está siendo mejor por los calmantes. Me he podido duchar, me he levantado y estoy bastante mejor ahora». Tenía a su lado las muletas e incluso intentaba incorporarse para saludar a unos amigos que se acercaron para preocuparse por su estado.Recuerda con emoción cómo comenzó la prometedora tarde. «Entrar a la plaza y ver veintidós mil personas sólo para mí, es un triunfo», decía, y no es para menos. Tan sólo seis novilleros se habían enfrentado a una corrida en solitario en los más de noventa años que lleva la Monumental. «Cuando acabó el paseíllo me volvieron a sacar a saludar al tercio, notaba que la tarde tenía todos los ingredientes para que hubiera sido bonita. No pudo ser entre unas cosas y otras, pero ahí va a estar en el recuerdo para siempre».La pregunta está clara: ¿volvería a intentarlo? «¿Por qué no…?». Señala que no hay mayor mérito que encerrarse con seis toros en Madrid. «Yo no lo había soñado nunca, pero una vez que te lo proponen y te lo planteas, es un sueño único. ¿Por qué no volver a hacerlo? Esos esfuerzos siempre merecen la pena». Y Madrid se estaba entregando desde el primer novillo, un utrero de gran calidad de Domingo Hernández, en el que se le pidió la oreja. «Por el lado derecho fue muy importante. Por el izquierdo no terminó de deslizarse y no terminó de romper. Pero fue muy buen toro, y creo que estuve a su altura y le planteé una faena interesante. Maté bien, aunque quizás cayó un poquito atravesada, y por eso salió un poco la espada». Tal vez por eso todo quedó en una ovación con saludos tras una fuerte petición. «Pero la tarde empezó de manera muy positiva, y se notaba la gente conmigo».Después salió el de Fuente Ymbro. «Ese tipo de toros no sirve para Madrid. Creo que estuve correcto con él, me puse por los dos pitones, hice lo que tenía que hacer y cogí la espada cuando ya no embestía para no aburrir al público». Fue un novillo muy soso, sin lucimiento alguno, del que estuvo muy por encima.Y después salió Tempranito, en el que Álvaro tenía muchas esperanzas. «En el capote no lo puso fácil, esperaba un poquito y embestía por dentro, pero le tenía mucha fe y desde el primer momento me puse muy de verdad con él». Pero después, el de Mayalde fue certero y llegó la cornada. «Pero creo que ahí ha quedado mi tarde, lo que llevaba dentro y lo que podía haber sido y al final no fue».Estuvo variado desde el primer segundo, se le notaba muy tranquilo y con las ideas muy claras durante todo el festejo. «Iba muy preparado, me he mentalizado y creo que así lo demostré. Una tarde en Madrid de esta talla, qué menos que prepararla con la mayor ilusión posible». Y así lo había hecho. «Yo sólo tenía claro que no me podía ir al hotel con la sensación de haberme dejado una cosa dentro de mí». Y a la vista está que no se dejó nada.Álvaro Serrano en la Fraternidad C.L.Sangraba mucho cuando pasó a las manos de García Padrós. Pese a eso, «pregunté si podía salir». Le explicaron que era una cornada muy fuerte, que no podía volver al ruedo y que le tenían que dormir. «La verdad es que fue muy dolorosa, hasta chillaba del dolor que tenía. Y ya cuando te duermes no te enteras de nada. Me desperté aquí en el hospital», decía, sin perder la sonrisa.Aún no le han dado plazos. Sólo espera que le den el alta pronto para poder empezar la rehabilitación lo antes posible. Y ya toca pensar en la temporada que viene, donde dará el salto al escalafón superior: «Llevo ya tres años como novillero con picadores. Han sido tres años muy importantes, he toreado mucho, he estado en todos los certámenes, he toreado en todas las plazas… y lo más cercano podría ser una alternativa de cara al año que viene».Los calmantes van haciendo efecto y Serrano va teniendo ganas de descansar, sin perder ni un segundo la ilusión que transmite. No ha querido ver lo que pasó con los otros tres novillos, en los que tenía puestas muchas esperanzas. ¿Para qué? Ya llegará su momento, y lo que está claro es que Madrid no se va a mover y que le está esperando con las mismas ganas con las que le recibió este 10 de octubre. La primera plaza del mundo aguardaba con ilusión la encerrona de Álvaro Serrano. Los tendidos se llenaron para ver la gesta del novillero de Navas del Rey. El pueblo se había volcado con el chaval, e incluso habían llevado la imagen de San Antonio de su iglesia. Pero, como siempre se dice, Álvaro propuso, Dios dispuso, pero luego llegó el toro y… El tercero de la tarde se le quedó debajo cuando remataba una serie, metiéndole el pitón de forma certera. Tuvo que ser trasladado inmediatamente a la enfermería , de la que no pudo salir para rematar una tarde en la que se habían cuidado todos los detalles .Pocas horas después, sin perder nunca la sonrisa ni la tranquilidad, nos recibe Serrano en la habitación 110 del hospital. Apenas ha podido dormir, pero la paz que transmite sigue con él. «La noche ha sido complicada por los dolores», nos cuenta. «Pero esta mañana está siendo mejor por los calmantes. Me he podido duchar, me he levantado y estoy bastante mejor ahora». Tenía a su lado las muletas e incluso intentaba incorporarse para saludar a unos amigos que se acercaron para preocuparse por su estado.Recuerda con emoción cómo comenzó la prometedora tarde. «Entrar a la plaza y ver veintidós mil personas sólo para mí, es un triunfo», decía, y no es para menos. Tan sólo seis novilleros se habían enfrentado a una corrida en solitario en los más de noventa años que lleva la Monumental. «Cuando acabó el paseíllo me volvieron a sacar a saludar al tercio, notaba que la tarde tenía todos los ingredientes para que hubiera sido bonita. No pudo ser entre unas cosas y otras, pero ahí va a estar en el recuerdo para siempre».La pregunta está clara: ¿volvería a intentarlo? «¿Por qué no…?». Señala que no hay mayor mérito que encerrarse con seis toros en Madrid. «Yo no lo había soñado nunca, pero una vez que te lo proponen y te lo planteas, es un sueño único. ¿Por qué no volver a hacerlo? Esos esfuerzos siempre merecen la pena». Y Madrid se estaba entregando desde el primer novillo, un utrero de gran calidad de Domingo Hernández, en el que se le pidió la oreja. «Por el lado derecho fue muy importante. Por el izquierdo no terminó de deslizarse y no terminó de romper. Pero fue muy buen toro, y creo que estuve a su altura y le planteé una faena interesante. Maté bien, aunque quizás cayó un poquito atravesada, y por eso salió un poco la espada». Tal vez por eso todo quedó en una ovación con saludos tras una fuerte petición. «Pero la tarde empezó de manera muy positiva, y se notaba la gente conmigo».Después salió el de Fuente Ymbro. «Ese tipo de toros no sirve para Madrid. Creo que estuve correcto con él, me puse por los dos pitones, hice lo que tenía que hacer y cogí la espada cuando ya no embestía para no aburrir al público». Fue un novillo muy soso, sin lucimiento alguno, del que estuvo muy por encima.Y después salió Tempranito, en el que Álvaro tenía muchas esperanzas. «En el capote no lo puso fácil, esperaba un poquito y embestía por dentro, pero le tenía mucha fe y desde el primer momento me puse muy de verdad con él». Pero después, el de Mayalde fue certero y llegó la cornada. «Pero creo que ahí ha quedado mi tarde, lo que llevaba dentro y lo que podía haber sido y al final no fue».Estuvo variado desde el primer segundo, se le notaba muy tranquilo y con las ideas muy claras durante todo el festejo. «Iba muy preparado, me he mentalizado y creo que así lo demostré. Una tarde en Madrid de esta talla, qué menos que prepararla con la mayor ilusión posible». Y así lo había hecho. «Yo sólo tenía claro que no me podía ir al hotel con la sensación de haberme dejado una cosa dentro de mí». Y a la vista está que no se dejó nada.Álvaro Serrano en la Fraternidad C.L.Sangraba mucho cuando pasó a las manos de García Padrós. Pese a eso, «pregunté si podía salir». Le explicaron que era una cornada muy fuerte, que no podía volver al ruedo y que le tenían que dormir. «La verdad es que fue muy dolorosa, hasta chillaba del dolor que tenía. Y ya cuando te duermes no te enteras de nada. Me desperté aquí en el hospital», decía, sin perder la sonrisa.Aún no le han dado plazos. Sólo espera que le den el alta pronto para poder empezar la rehabilitación lo antes posible. Y ya toca pensar en la temporada que viene, donde dará el salto al escalafón superior: «Llevo ya tres años como novillero con picadores. Han sido tres años muy importantes, he toreado mucho, he estado en todos los certámenes, he toreado en todas las plazas… y lo más cercano podría ser una alternativa de cara al año que viene».Los calmantes van haciendo efecto y Serrano va teniendo ganas de descansar, sin perder ni un segundo la ilusión que transmite. No ha querido ver lo que pasó con los otros tres novillos, en los que tenía puestas muchas esperanzas. ¿Para qué? Ya llegará su momento, y lo que está claro es que Madrid no se va a mover y que le está esperando con las mismas ganas con las que le recibió este 10 de octubre. RSS de noticias de cultura
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