El ‘cap de Govern’ andorrano, Xavier Espot avanzaba este martes que el proyecto para despenalizar a la mujer que aborte en el país podría iniciar su trámite parlamentario antes de que acabe el mes. De hacerse efectivo, el anuncio supondría el fin de una compleja y larga negociación de años con la Santa Sede para encontrar un encaje jurídico que no ponga en peligro el sistema institucional de Andorra, fundamentado en dos copríncipes: uno civil –que ahora asume Emmanuel Macron como presidente de la República Francesa–, y otro eclesiástico, que recae en el obispo de Urgell , Josep-Lluis Serrano Pentinat . Desde la reforma constitucional de 1993, como jefes de Estado, los dos copríncipes deben sancionar las normas aprobadas por el Parlamento andorrano. Pero en este caso, dado que el aborto –contrario a la doctrina y el derecho canónico– es uno de los principios innegociables que el Papa Benedicto XVI marcó para la participación de los católicos en la vida política, una posible aprobación ponía en riesgo la continuidad del copríncipe eclesiástico, al situar al obispo en la tesitura de optar por vetarla o de abdicar , para no frenar la decisión del parlamento. Extremos que tampoco querían las autoridades civiles andorranas, pues pondrían en riesgo el ‘pariatge’ o condominio, la peculiaridad histórica en la que se fundamenta el origen de Andorra como país. De esta forma, la negociación con la Santa Sede en la búsqueda de una fórmula que permita conjugar la reforma legal con la aprobación del obispo ha sido clave.En ese sentido, Xavier Espot siempre ha defendido que el texto debe ser «satisfactorio para todas las partes». De esa premisa es de la parece derivarse la propuesta que finalmente llegará al Parlamento andorrano. Lejos de la pretensión inicial de despenalizar el aborto, la propuesta mantiene una distinción decisiva al eliminar la responsabilidad penal de la mujer sin autorizar las intervenciones en territorio andorrano , una de las líneas rojas de la Santa Sede, según ha explicado Espot. Además, también mantiene la pena de prisión de tres meses a tres años, además de inhabilitación para ejercer cualquier profesión sanitaria hasta cinco años, a quien lo practique.Las negociaciones del Gobierno de Espot con el Vaticano se remontan a 2019, aunque las conversaciones actuales se fundamentan en un informe encargado al jurista Federico de Montalvo, conocido públicamente en 2022. El documento exploraba cómo retirar el castigo a la mujer sin permitir los abortos dentro del Principado. Mientras, el Govern había creado el SIAD en 2021, un servicio destinado a acompañar y asesorar a las mujeres que deciden abortar. En 2024, 143 mujeres andorranas abortaron en Cataluña.Ante los rumores de que la situación podría llevar a la abdicación del obispo, la negociación adquirió un nuevo impulso diplomático en 2023 con la visita a Andorra del secretario de Estado vaticano, Pietro Parolin, a Andorra. El cardenal reafirmo la decisión de la Santa Sede de mantener al copríncipe a la par que expresó la voluntad de encontrar una solución satisfactoria para las partes y reclamó discreción ante la complejidad del asunto.El ministro de Relaciones Institucionales, Ladislau Baró, explicó posteriormente que una reunión preparatoria con Parolin había permitido establecer las líneas de trabajo. Durante 2024 se desarrolló la propuesta y, en otoño, Espot volvió a tratar la cuestión con el cardenal en Naciones Unidas. El 5 de febrero de 2025, Baró y la ministra de Exteriores, Imma Tor, se reunieron en el Vaticano con Paul Richard Gallagher, responsable de las relaciones con los Estados.El relevo en el pontificado supuso un giro en los términos de la negociación. Según reconoció el conseller general Cerni Escalé, el Papa Francisco habría dado el visto bueno a la ley en los términos planteados inicialmente. Aquello podría suponer que el aborto entrara en la cartera de servicios de la sanidad andorrana, que financiaría su práctica en el extranjero. Sin embargo, León XIV cuestionó públicamente que los gobiernos pudieran subvencionar viajes transfronterizos para abortar y defendió la necesidad de acompañar a las mujeres que mostraran su intención de abortar. Al parecer, el acuerdo final no recoge la cobertura económica de los abortos en el extranjero. Es la prueba de que pese al endurecimiento de las conversaciones los contactos continuaron. Espot y Baró se reunieron con Parolin en octubre de 2025 y nuevamente el pasado 29 de julio. El comunicado de este último encuentro confirmó en su momento que Serrano Pentinat había sido informado previamente y que seguían estudiando distintas opciones jurídicas. Hace unos días, en el viaje del León XIV a Francia, ambos copríncipes coincidían con el Pontífice en el encuentro que Macron había convocado con líderes europeos, aunque no hay constancia de que trataran el tema. Bélgica y Liechtenstein como precedentesEl conflicto tiene un precedente histórico en la negativa del rey Balduino de Bélgica a sancionar la ley del aborto en 1990, lo que le llevó a abdicar por un día. Recientemente, el príncipe heredero Alois de Liechtenstein, ha anunciado también su intención de bloquear la ley de aborto que ha aprobado el parlamento. En ambos casos, la decisión está motivada por sus firmes convicciones religiosas. Además, en el caso andorrano existe un precedente en el que sólo fue necesaria la firma de un copríncipe. Fue en 2022, con la Ley de la Persona y de la Familia , que reconocía el matrimonio civil entre personas del mismo sexo, y fue promulgada únicamente por Macron. El copríncipe episcopal era entonces Joan-Enric Vives.Ahora, la negociación con el Vaticano parece haber estado encaminada a evitar estos problemas. La explicación más precisa sobre el objetivo de este diálogo la ofreció Xavier Espot el 8 de septiembre, día festivo en el principado por la celebración de su patrona, la Mare de Déu de Meritxell, a la que este año asistió el nuncio en España y Andorra, Piero Pioppo. «No es una cuestión de aceptación ni de visto bueno del Vaticano, sino que es una cuestión de intentar tener un diálogo y garantizar que lo que haremos, guste o no, no traspasa una línea roja que conduciría a la abdicación del copríncipe episcopal», explicaba el ‘cap de Govern’. Y también reconocía que se trataba de «cuestión compleja, que se acabará dirimiendo sobre la base de indicios, de silencios y de íntimas convicciones más que a través de documentos escritos o de aceptaciones expresas». Ahora, si finalmente presenta el proyecto, permitirá comprobar si esos indicios y silencios se traducen en un entendimiento o, por contra, pone fin a un sistema de gobierno con más de ochocientos años de historia. El ‘cap de Govern’ andorrano, Xavier Espot avanzaba este martes que el proyecto para despenalizar a la mujer que aborte en el país podría iniciar su trámite parlamentario antes de que acabe el mes. De hacerse efectivo, el anuncio supondría el fin de una compleja y larga negociación de años con la Santa Sede para encontrar un encaje jurídico que no ponga en peligro el sistema institucional de Andorra, fundamentado en dos copríncipes: uno civil –que ahora asume Emmanuel Macron como presidente de la República Francesa–, y otro eclesiástico, que recae en el obispo de Urgell , Josep-Lluis Serrano Pentinat . Desde la reforma constitucional de 1993, como jefes de Estado, los dos copríncipes deben sancionar las normas aprobadas por el Parlamento andorrano. Pero en este caso, dado que el aborto –contrario a la doctrina y el derecho canónico– es uno de los principios innegociables que el Papa Benedicto XVI marcó para la participación de los católicos en la vida política, una posible aprobación ponía en riesgo la continuidad del copríncipe eclesiástico, al situar al obispo en la tesitura de optar por vetarla o de abdicar , para no frenar la decisión del parlamento. Extremos que tampoco querían las autoridades civiles andorranas, pues pondrían en riesgo el ‘pariatge’ o condominio, la peculiaridad histórica en la que se fundamenta el origen de Andorra como país. De esta forma, la negociación con la Santa Sede en la búsqueda de una fórmula que permita conjugar la reforma legal con la aprobación del obispo ha sido clave.En ese sentido, Xavier Espot siempre ha defendido que el texto debe ser «satisfactorio para todas las partes». De esa premisa es de la parece derivarse la propuesta que finalmente llegará al Parlamento andorrano. Lejos de la pretensión inicial de despenalizar el aborto, la propuesta mantiene una distinción decisiva al eliminar la responsabilidad penal de la mujer sin autorizar las intervenciones en territorio andorrano , una de las líneas rojas de la Santa Sede, según ha explicado Espot. Además, también mantiene la pena de prisión de tres meses a tres años, además de inhabilitación para ejercer cualquier profesión sanitaria hasta cinco años, a quien lo practique.Las negociaciones del Gobierno de Espot con el Vaticano se remontan a 2019, aunque las conversaciones actuales se fundamentan en un informe encargado al jurista Federico de Montalvo, conocido públicamente en 2022. El documento exploraba cómo retirar el castigo a la mujer sin permitir los abortos dentro del Principado. Mientras, el Govern había creado el SIAD en 2021, un servicio destinado a acompañar y asesorar a las mujeres que deciden abortar. En 2024, 143 mujeres andorranas abortaron en Cataluña.Ante los rumores de que la situación podría llevar a la abdicación del obispo, la negociación adquirió un nuevo impulso diplomático en 2023 con la visita a Andorra del secretario de Estado vaticano, Pietro Parolin, a Andorra. El cardenal reafirmo la decisión de la Santa Sede de mantener al copríncipe a la par que expresó la voluntad de encontrar una solución satisfactoria para las partes y reclamó discreción ante la complejidad del asunto.El ministro de Relaciones Institucionales, Ladislau Baró, explicó posteriormente que una reunión preparatoria con Parolin había permitido establecer las líneas de trabajo. Durante 2024 se desarrolló la propuesta y, en otoño, Espot volvió a tratar la cuestión con el cardenal en Naciones Unidas. El 5 de febrero de 2025, Baró y la ministra de Exteriores, Imma Tor, se reunieron en el Vaticano con Paul Richard Gallagher, responsable de las relaciones con los Estados.El relevo en el pontificado supuso un giro en los términos de la negociación. Según reconoció el conseller general Cerni Escalé, el Papa Francisco habría dado el visto bueno a la ley en los términos planteados inicialmente. Aquello podría suponer que el aborto entrara en la cartera de servicios de la sanidad andorrana, que financiaría su práctica en el extranjero. Sin embargo, León XIV cuestionó públicamente que los gobiernos pudieran subvencionar viajes transfronterizos para abortar y defendió la necesidad de acompañar a las mujeres que mostraran su intención de abortar. Al parecer, el acuerdo final no recoge la cobertura económica de los abortos en el extranjero. Es la prueba de que pese al endurecimiento de las conversaciones los contactos continuaron. Espot y Baró se reunieron con Parolin en octubre de 2025 y nuevamente el pasado 29 de julio. El comunicado de este último encuentro confirmó en su momento que Serrano Pentinat había sido informado previamente y que seguían estudiando distintas opciones jurídicas. Hace unos días, en el viaje del León XIV a Francia, ambos copríncipes coincidían con el Pontífice en el encuentro que Macron había convocado con líderes europeos, aunque no hay constancia de que trataran el tema. Bélgica y Liechtenstein como precedentesEl conflicto tiene un precedente histórico en la negativa del rey Balduino de Bélgica a sancionar la ley del aborto en 1990, lo que le llevó a abdicar por un día. Recientemente, el príncipe heredero Alois de Liechtenstein, ha anunciado también su intención de bloquear la ley de aborto que ha aprobado el parlamento. En ambos casos, la decisión está motivada por sus firmes convicciones religiosas. Además, en el caso andorrano existe un precedente en el que sólo fue necesaria la firma de un copríncipe. Fue en 2022, con la Ley de la Persona y de la Familia , que reconocía el matrimonio civil entre personas del mismo sexo, y fue promulgada únicamente por Macron. El copríncipe episcopal era entonces Joan-Enric Vives.Ahora, la negociación con el Vaticano parece haber estado encaminada a evitar estos problemas. La explicación más precisa sobre el objetivo de este diálogo la ofreció Xavier Espot el 8 de septiembre, día festivo en el principado por la celebración de su patrona, la Mare de Déu de Meritxell, a la que este año asistió el nuncio en España y Andorra, Piero Pioppo. «No es una cuestión de aceptación ni de visto bueno del Vaticano, sino que es una cuestión de intentar tener un diálogo y garantizar que lo que haremos, guste o no, no traspasa una línea roja que conduciría a la abdicación del copríncipe episcopal», explicaba el ‘cap de Govern’. Y también reconocía que se trataba de «cuestión compleja, que se acabará dirimiendo sobre la base de indicios, de silencios y de íntimas convicciones más que a través de documentos escritos o de aceptaciones expresas». Ahora, si finalmente presenta el proyecto, permitirá comprobar si esos indicios y silencios se traducen en un entendimiento o, por contra, pone fin a un sistema de gobierno con más de ochocientos años de historia. El ‘cap de Govern’ andorrano, Xavier Espot avanzaba este martes que el proyecto para despenalizar a la mujer que aborte en el país podría iniciar su trámite parlamentario antes de que acabe el mes. De hacerse efectivo, el anuncio supondría el fin de una compleja y larga negociación de años con la Santa Sede para encontrar un encaje jurídico que no ponga en peligro el sistema institucional de Andorra, fundamentado en dos copríncipes: uno civil –que ahora asume Emmanuel Macron como presidente de la República Francesa–, y otro eclesiástico, que recae en el obispo de Urgell , Josep-Lluis Serrano Pentinat . Desde la reforma constitucional de 1993, como jefes de Estado, los dos copríncipes deben sancionar las normas aprobadas por el Parlamento andorrano. Pero en este caso, dado que el aborto –contrario a la doctrina y el derecho canónico– es uno de los principios innegociables que el Papa Benedicto XVI marcó para la participación de los católicos en la vida política, una posible aprobación ponía en riesgo la continuidad del copríncipe eclesiástico, al situar al obispo en la tesitura de optar por vetarla o de abdicar , para no frenar la decisión del parlamento. Extremos que tampoco querían las autoridades civiles andorranas, pues pondrían en riesgo el ‘pariatge’ o condominio, la peculiaridad histórica en la que se fundamenta el origen de Andorra como país. De esta forma, la negociación con la Santa Sede en la búsqueda de una fórmula que permita conjugar la reforma legal con la aprobación del obispo ha sido clave.En ese sentido, Xavier Espot siempre ha defendido que el texto debe ser «satisfactorio para todas las partes». De esa premisa es de la parece derivarse la propuesta que finalmente llegará al Parlamento andorrano. Lejos de la pretensión inicial de despenalizar el aborto, la propuesta mantiene una distinción decisiva al eliminar la responsabilidad penal de la mujer sin autorizar las intervenciones en territorio andorrano , una de las líneas rojas de la Santa Sede, según ha explicado Espot. Además, también mantiene la pena de prisión de tres meses a tres años, además de inhabilitación para ejercer cualquier profesión sanitaria hasta cinco años, a quien lo practique.Las negociaciones del Gobierno de Espot con el Vaticano se remontan a 2019, aunque las conversaciones actuales se fundamentan en un informe encargado al jurista Federico de Montalvo, conocido públicamente en 2022. El documento exploraba cómo retirar el castigo a la mujer sin permitir los abortos dentro del Principado. Mientras, el Govern había creado el SIAD en 2021, un servicio destinado a acompañar y asesorar a las mujeres que deciden abortar. En 2024, 143 mujeres andorranas abortaron en Cataluña.Ante los rumores de que la situación podría llevar a la abdicación del obispo, la negociación adquirió un nuevo impulso diplomático en 2023 con la visita a Andorra del secretario de Estado vaticano, Pietro Parolin, a Andorra. El cardenal reafirmo la decisión de la Santa Sede de mantener al copríncipe a la par que expresó la voluntad de encontrar una solución satisfactoria para las partes y reclamó discreción ante la complejidad del asunto.El ministro de Relaciones Institucionales, Ladislau Baró, explicó posteriormente que una reunión preparatoria con Parolin había permitido establecer las líneas de trabajo. Durante 2024 se desarrolló la propuesta y, en otoño, Espot volvió a tratar la cuestión con el cardenal en Naciones Unidas. El 5 de febrero de 2025, Baró y la ministra de Exteriores, Imma Tor, se reunieron en el Vaticano con Paul Richard Gallagher, responsable de las relaciones con los Estados.El relevo en el pontificado supuso un giro en los términos de la negociación. Según reconoció el conseller general Cerni Escalé, el Papa Francisco habría dado el visto bueno a la ley en los términos planteados inicialmente. Aquello podría suponer que el aborto entrara en la cartera de servicios de la sanidad andorrana, que financiaría su práctica en el extranjero. Sin embargo, León XIV cuestionó públicamente que los gobiernos pudieran subvencionar viajes transfronterizos para abortar y defendió la necesidad de acompañar a las mujeres que mostraran su intención de abortar. Al parecer, el acuerdo final no recoge la cobertura económica de los abortos en el extranjero. Es la prueba de que pese al endurecimiento de las conversaciones los contactos continuaron. Espot y Baró se reunieron con Parolin en octubre de 2025 y nuevamente el pasado 29 de julio. El comunicado de este último encuentro confirmó en su momento que Serrano Pentinat había sido informado previamente y que seguían estudiando distintas opciones jurídicas. Hace unos días, en el viaje del León XIV a Francia, ambos copríncipes coincidían con el Pontífice en el encuentro que Macron había convocado con líderes europeos, aunque no hay constancia de que trataran el tema. Bélgica y Liechtenstein como precedentesEl conflicto tiene un precedente histórico en la negativa del rey Balduino de Bélgica a sancionar la ley del aborto en 1990, lo que le llevó a abdicar por un día. Recientemente, el príncipe heredero Alois de Liechtenstein, ha anunciado también su intención de bloquear la ley de aborto que ha aprobado el parlamento. En ambos casos, la decisión está motivada por sus firmes convicciones religiosas. Además, en el caso andorrano existe un precedente en el que sólo fue necesaria la firma de un copríncipe. Fue en 2022, con la Ley de la Persona y de la Familia , que reconocía el matrimonio civil entre personas del mismo sexo, y fue promulgada únicamente por Macron. El copríncipe episcopal era entonces Joan-Enric Vives.Ahora, la negociación con el Vaticano parece haber estado encaminada a evitar estos problemas. La explicación más precisa sobre el objetivo de este diálogo la ofreció Xavier Espot el 8 de septiembre, día festivo en el principado por la celebración de su patrona, la Mare de Déu de Meritxell, a la que este año asistió el nuncio en España y Andorra, Piero Pioppo. «No es una cuestión de aceptación ni de visto bueno del Vaticano, sino que es una cuestión de intentar tener un diálogo y garantizar que lo que haremos, guste o no, no traspasa una línea roja que conduciría a la abdicación del copríncipe episcopal», explicaba el ‘cap de Govern’. Y también reconocía que se trataba de «cuestión compleja, que se acabará dirimiendo sobre la base de indicios, de silencios y de íntimas convicciones más que a través de documentos escritos o de aceptaciones expresas». Ahora, si finalmente presenta el proyecto, permitirá comprobar si esos indicios y silencios se traducen en un entendimiento o, por contra, pone fin a un sistema de gobierno con más de ochocientos años de historia. RSS de noticias de sociedad
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