Los argentinos aguardan con gran entusiasmo el inminente arribo a su tierra del Papa León XIV , tras largas décadas sin recibir la visita de un Sumo Pontífice. Este domingo la máxima autoridad del Vaticano aterrizará en el país, donde permanecerá durante cuatro días con una extensa agenda que incluye misas multitudinarias en distintas ciudades y diferentes actividades. La ocasión tiene tal importancia que la Casa Rosada ha decretado festivo lunes y martes por la visita papal . Desde hace ya varios días, a lo largo y a lo ancho del país las calles de todas las provincias están inundadas por carteles que expresan: «Bienvenido Papa León XIV. Argentina te espera». Sin embargo, y pese a la alegría generalizada, un recuerdo amargo opaca la algarabía que se vive en estos momentos en Buenos Aires: el de la visita que nunca fue, la de su compatriota, Francisco –cuyo papado se extendió desde 2013 hasta 2025-. Aunque su presencia todavía se siente en el recuerdo de los vecinos de Flores, su barrio natal.A la espera de León XIV«Es un evento importante que el Papa venga», asegura en diálogo con ABC José Luis Rojo, un vecino del barrio porteño de Flores, que vio nacer y crecer al fallecido Papa Francisco –quien murió en abril de 2025 a sus 88 años-. Allí dio también sus primeros pasos como obispo de la ciudad de Buenos Aires. En este sentido, el hombre no oculta su desilusión: «Tendría que haber venido».En el barrio que un año y medio atrás despedía con una mezcla de orgullo y melancolía a su vecino más ilustre, las sensaciones están divididas. Por un lado, hay un evidente fervor por la llegada de la máxima autoridad eclesiástica y, por el otro, se vuelve inocultable el sabor amargo de una larga espera por la visita de Francisco, que nunca se concretó. En las calles de Flores, donde se respira un clima de calma que se diferencia de los sitios más céntricos de la ciudad de Buenos Aires, se entremezclan imágenes del actual Pontífice con otras de Jorge Bergoglio, un personaje muy querido por los argentinos.Una ausencia que aún dueleEn las esquinas del barrio, en la casa que lo vio nacer y en la Basílica de San José de Flores, donde Bergoglio supo oficiar infinitas misas antes de llegar al vaticano, el Papa Francisco continúa presente, como en los murales que ilustran las paredes de las distintas zonas de Buenos Aires. A más de un año de la partida del Pontífice argentino –fallecido el 21 de abril de 2025-, las teorías acerca de por qué nunca visitó su país desde su debut en el Vaticano, y durante sus 12 años de papado, son infinitas. Algunos de sus compatriotas suponen que fue por «cuestiones de agenda», como es el caso de Thiago Rodríguez, un vecino del barrio de Bergoglio, de 21 años. Otros, en cambio, lanzan teorías más arriesgadas. «Francisco no vino porque lo iban a usar políticamente y él no quería que eso pasara», dice a ABC Armando Gutiérrez, un fiel de la Parroquia San José de Flores, que considera que el ‘Papa argentino’ fue un ejemplo de «paz y humildad». ExpectativasSi bien casi la totalidad de los argentinos mantienen aún la herida abierta de la promesa de una visita que finalmente nunca se concretó, eso no quita la esperanza del viaje papal al país suramericano, que se materializa luego de varias décadas. «Me hubiera gustado que venga Francisco», lamenta Diego Moreno, otro vecino del barrio que se hizo famoso en el mundo gracias a Bergoglio, y confía en que la visita del actual Papa contribuya a «mejorar la situación social que está bastante deprimida».Muchos de los habitantes de Flores, lugar que vio crecer a Francisco, lo conocen personalmente. Y, si bien en su gran mayoría el sentimiento es de una enorme gratitud por su legado y su imborrable huella en el mundo, también hay quienes prefieren al Pontífice actual. Es el caso de Juana Ferrari, quien escuchó a Bergoglio en varias oportunidades durante sus años de obispado en la parroquia de la zona. «Me hubiera gustado que venga Francisco, pero este me encanta», reconoce en diálogo con ABC la creyente. Y explica: «Me parece que este irradia un poquito más de paz». «A Francisco lo conocí porque era de acá. Él estaba de obispo en San José de Flores», añade.Con respecto a la llegada Papa actual, los compatriotas de Bergoglio concentran sus esperanzas en dos áreas: confían en que ayude producir a una mejora en términos sociales; y piden que contribuya a la unión de los ciudadanos. Así lo expresa en diálogo con este medio el vecino de Flores Armando Gutiérrez «El país necesita que el Papa lo visite para que nos unamos todos los argentinos, a pesar de las diferencias que hay». Los argentinos aguardan con gran entusiasmo el inminente arribo a su tierra del Papa León XIV , tras largas décadas sin recibir la visita de un Sumo Pontífice. Este domingo la máxima autoridad del Vaticano aterrizará en el país, donde permanecerá durante cuatro días con una extensa agenda que incluye misas multitudinarias en distintas ciudades y diferentes actividades. La ocasión tiene tal importancia que la Casa Rosada ha decretado festivo lunes y martes por la visita papal . Desde hace ya varios días, a lo largo y a lo ancho del país las calles de todas las provincias están inundadas por carteles que expresan: «Bienvenido Papa León XIV. Argentina te espera». Sin embargo, y pese a la alegría generalizada, un recuerdo amargo opaca la algarabía que se vive en estos momentos en Buenos Aires: el de la visita que nunca fue, la de su compatriota, Francisco –cuyo papado se extendió desde 2013 hasta 2025-. Aunque su presencia todavía se siente en el recuerdo de los vecinos de Flores, su barrio natal.A la espera de León XIV«Es un evento importante que el Papa venga», asegura en diálogo con ABC José Luis Rojo, un vecino del barrio porteño de Flores, que vio nacer y crecer al fallecido Papa Francisco –quien murió en abril de 2025 a sus 88 años-. Allí dio también sus primeros pasos como obispo de la ciudad de Buenos Aires. En este sentido, el hombre no oculta su desilusión: «Tendría que haber venido».En el barrio que un año y medio atrás despedía con una mezcla de orgullo y melancolía a su vecino más ilustre, las sensaciones están divididas. Por un lado, hay un evidente fervor por la llegada de la máxima autoridad eclesiástica y, por el otro, se vuelve inocultable el sabor amargo de una larga espera por la visita de Francisco, que nunca se concretó. En las calles de Flores, donde se respira un clima de calma que se diferencia de los sitios más céntricos de la ciudad de Buenos Aires, se entremezclan imágenes del actual Pontífice con otras de Jorge Bergoglio, un personaje muy querido por los argentinos.Una ausencia que aún dueleEn las esquinas del barrio, en la casa que lo vio nacer y en la Basílica de San José de Flores, donde Bergoglio supo oficiar infinitas misas antes de llegar al vaticano, el Papa Francisco continúa presente, como en los murales que ilustran las paredes de las distintas zonas de Buenos Aires. A más de un año de la partida del Pontífice argentino –fallecido el 21 de abril de 2025-, las teorías acerca de por qué nunca visitó su país desde su debut en el Vaticano, y durante sus 12 años de papado, son infinitas. Algunos de sus compatriotas suponen que fue por «cuestiones de agenda», como es el caso de Thiago Rodríguez, un vecino del barrio de Bergoglio, de 21 años. Otros, en cambio, lanzan teorías más arriesgadas. «Francisco no vino porque lo iban a usar políticamente y él no quería que eso pasara», dice a ABC Armando Gutiérrez, un fiel de la Parroquia San José de Flores, que considera que el ‘Papa argentino’ fue un ejemplo de «paz y humildad». ExpectativasSi bien casi la totalidad de los argentinos mantienen aún la herida abierta de la promesa de una visita que finalmente nunca se concretó, eso no quita la esperanza del viaje papal al país suramericano, que se materializa luego de varias décadas. «Me hubiera gustado que venga Francisco», lamenta Diego Moreno, otro vecino del barrio que se hizo famoso en el mundo gracias a Bergoglio, y confía en que la visita del actual Papa contribuya a «mejorar la situación social que está bastante deprimida».Muchos de los habitantes de Flores, lugar que vio crecer a Francisco, lo conocen personalmente. Y, si bien en su gran mayoría el sentimiento es de una enorme gratitud por su legado y su imborrable huella en el mundo, también hay quienes prefieren al Pontífice actual. Es el caso de Juana Ferrari, quien escuchó a Bergoglio en varias oportunidades durante sus años de obispado en la parroquia de la zona. «Me hubiera gustado que venga Francisco, pero este me encanta», reconoce en diálogo con ABC la creyente. Y explica: «Me parece que este irradia un poquito más de paz». «A Francisco lo conocí porque era de acá. Él estaba de obispo en San José de Flores», añade.Con respecto a la llegada Papa actual, los compatriotas de Bergoglio concentran sus esperanzas en dos áreas: confían en que ayude producir a una mejora en términos sociales; y piden que contribuya a la unión de los ciudadanos. Así lo expresa en diálogo con este medio el vecino de Flores Armando Gutiérrez «El país necesita que el Papa lo visite para que nos unamos todos los argentinos, a pesar de las diferencias que hay». Los argentinos aguardan con gran entusiasmo el inminente arribo a su tierra del Papa León XIV , tras largas décadas sin recibir la visita de un Sumo Pontífice. Este domingo la máxima autoridad del Vaticano aterrizará en el país, donde permanecerá durante cuatro días con una extensa agenda que incluye misas multitudinarias en distintas ciudades y diferentes actividades. La ocasión tiene tal importancia que la Casa Rosada ha decretado festivo lunes y martes por la visita papal . Desde hace ya varios días, a lo largo y a lo ancho del país las calles de todas las provincias están inundadas por carteles que expresan: «Bienvenido Papa León XIV. Argentina te espera». Sin embargo, y pese a la alegría generalizada, un recuerdo amargo opaca la algarabía que se vive en estos momentos en Buenos Aires: el de la visita que nunca fue, la de su compatriota, Francisco –cuyo papado se extendió desde 2013 hasta 2025-. Aunque su presencia todavía se siente en el recuerdo de los vecinos de Flores, su barrio natal.A la espera de León XIV«Es un evento importante que el Papa venga», asegura en diálogo con ABC José Luis Rojo, un vecino del barrio porteño de Flores, que vio nacer y crecer al fallecido Papa Francisco –quien murió en abril de 2025 a sus 88 años-. Allí dio también sus primeros pasos como obispo de la ciudad de Buenos Aires. En este sentido, el hombre no oculta su desilusión: «Tendría que haber venido».En el barrio que un año y medio atrás despedía con una mezcla de orgullo y melancolía a su vecino más ilustre, las sensaciones están divididas. Por un lado, hay un evidente fervor por la llegada de la máxima autoridad eclesiástica y, por el otro, se vuelve inocultable el sabor amargo de una larga espera por la visita de Francisco, que nunca se concretó. En las calles de Flores, donde se respira un clima de calma que se diferencia de los sitios más céntricos de la ciudad de Buenos Aires, se entremezclan imágenes del actual Pontífice con otras de Jorge Bergoglio, un personaje muy querido por los argentinos.Una ausencia que aún dueleEn las esquinas del barrio, en la casa que lo vio nacer y en la Basílica de San José de Flores, donde Bergoglio supo oficiar infinitas misas antes de llegar al vaticano, el Papa Francisco continúa presente, como en los murales que ilustran las paredes de las distintas zonas de Buenos Aires. A más de un año de la partida del Pontífice argentino –fallecido el 21 de abril de 2025-, las teorías acerca de por qué nunca visitó su país desde su debut en el Vaticano, y durante sus 12 años de papado, son infinitas. Algunos de sus compatriotas suponen que fue por «cuestiones de agenda», como es el caso de Thiago Rodríguez, un vecino del barrio de Bergoglio, de 21 años. Otros, en cambio, lanzan teorías más arriesgadas. «Francisco no vino porque lo iban a usar políticamente y él no quería que eso pasara», dice a ABC Armando Gutiérrez, un fiel de la Parroquia San José de Flores, que considera que el ‘Papa argentino’ fue un ejemplo de «paz y humildad». ExpectativasSi bien casi la totalidad de los argentinos mantienen aún la herida abierta de la promesa de una visita que finalmente nunca se concretó, eso no quita la esperanza del viaje papal al país suramericano, que se materializa luego de varias décadas. «Me hubiera gustado que venga Francisco», lamenta Diego Moreno, otro vecino del barrio que se hizo famoso en el mundo gracias a Bergoglio, y confía en que la visita del actual Papa contribuya a «mejorar la situación social que está bastante deprimida».Muchos de los habitantes de Flores, lugar que vio crecer a Francisco, lo conocen personalmente. Y, si bien en su gran mayoría el sentimiento es de una enorme gratitud por su legado y su imborrable huella en el mundo, también hay quienes prefieren al Pontífice actual. Es el caso de Juana Ferrari, quien escuchó a Bergoglio en varias oportunidades durante sus años de obispado en la parroquia de la zona. «Me hubiera gustado que venga Francisco, pero este me encanta», reconoce en diálogo con ABC la creyente. Y explica: «Me parece que este irradia un poquito más de paz». «A Francisco lo conocí porque era de acá. Él estaba de obispo en San José de Flores», añade.Con respecto a la llegada Papa actual, los compatriotas de Bergoglio concentran sus esperanzas en dos áreas: confían en que ayude producir a una mejora en términos sociales; y piden que contribuya a la unión de los ciudadanos. Así lo expresa en diálogo con este medio el vecino de Flores Armando Gutiérrez «El país necesita que el Papa lo visite para que nos unamos todos los argentinos, a pesar de las diferencias que hay». RSS de noticias de internacional
Noticias Similares
