La irrupción en Ceuta de 60.000 marroquíes la semana pasada sumió en la incertidumbre a una ciudad no solo estratégica por su posición geográfica para España, sino para Andalucía en el nivel de las esperanzas a futuro. En estos escasos 18 kilómetros cuadrados reside una de las grandes apuestas de la comunidad, cincelada con especialmente mimo en los últimos años, para ganar relevancia económica y política en los debates claves abiertos en España. Código Desktop Imagen para móvil, amp y app Código móvil Código AMP 1112 Código APP La ciudad autónoma lleva ganando posiciones en el radar andaluz desde 2019. El primer gobierno de Juanma Moreno quiso entonces reforzar la colaboración con dos territorios que el propio Estatuto de Autonomía destaca: Andalucía «mantendrá unas especiales relaciones de colaboración, cooperación y asistencia con las Ciudades Autónomas de Ceuta y Melilla», reza el artículo 228, que se atendió mediante la firma ese año de un Protocolo marco de colaboración con ambas ciudades autónomas compuesto por 130 medidas para impulsar la cooperación y desarrollo económicos. Los felices propósitos trastabillaron, como tantas cosas, por la pandemia, que limitó extraordinariamente su desarrollo. Así que en 2024, dándose por concluida en todos los aspectos la crisis sanitaria, se reeditó el entendimiento entre los tres actores del sur de España buscando otra oportunidad; las medidas, que van desde la colaboración en la lucha contra el cambio climático, la economía circular y azul, las radio televisiones autonómicas, la educación, el flamenco o el ámbito sanitario, obtuvieron así una prórroga.Hay razones de peso -económico y político- para Andalucía acometiese este empuje. En el plano político quedó en evidencia aquel mismo día en que se revitalizó hace dos años la conjura: San Telmo incorporó a Ceuta y Melilla en la reivindicación de un nuevo modelo de financiación estatal que viniera precedido por la aprobación de un fondo de nivelación que aporte 1.400 millones de euros adicionales a la Junta. La unión daba entonces una potencia de reclamación que no era descabellado pensar que pudiera elevarse en otros ámbitos. De fondo, resonaba la posibilidad de reforzar la economía de ambos. En el caso andaluz, para beneficiar a sus puertos y darles más oportunidades, especialmente al de Algeciras , que ha sufrido con la decisión de Maersk, la gran naviera, de excluirles como su escala en el Estrecho de la ruta India-Estados Unidos; prefirieron a Tánger, el puerto marroquí convertido en gran rival tras una inversión de 650 millones financiada, entre otros, entidades del Banco Mundial y un pool bancario internacional liderado por JP Morgan; también para abrir otras opciones a sus empresas amparadas en la favorable fiscalidad de Ceuta y Melilla y, en el primer caso, aprovechar la ambición ceutí de impulsar un ecosistema tecnológico.Si para Andalucía es una nueva posibilidad de crecimiento, para Ceuta el refuerzo de la cooperación implica un impulso clave para su economía. Porque Andalucía es su principal socio en España, pero pervive cierta desigualdad en su balance: el 70% de las importaciones que realiza de otras comunidades son andaluzas; o sea, siete de cada diez euros que gasta en compras en territorios españoles van para Andalucía, pero las ventas que realiza a Andalucía siguen siendo el 53% del total. Así lo recogen los datos más recientes de C-intereg, la referencia en el estudio del comercio interregional en España. Es una diferencia que los ceutíes han reducido con rapidez; en 2019, solo el 30% de sus exportaciones a otras comunidades tenían como destino Andalucía. Su equilibrio está, por tanto, más cerca.Potencia portuariaEn esta confluencia de voluntades, destaca especialmente la cuestión portuaria. Algeciras es el cuarto puerto de Europa en tráfico, por detrás de Róterdam, Amberes y Hamburgo, pero para nadie en un secreto que el acelerón de Tánger ha generado inquietud. En términos globales, las distancias entre Algeciras y Tánger no son de magnitud; las compañías navieras ven como referencia, en realidad, el Estrecho de Gibraltar, y parar en una u otra orilla se entiende como un cambio relativamente fácil de hacer.La decisión, para compañías como Maersk, se basa en competitividad. O sea, poder ir más rápido y con menos costes, lo que disparó las dudas sobre la situación de Algeciras. El ‘plantón’ visto con la ruta de India-Estados Unidos llega en un momento en que quizá lo mejor sea integrar los puertos de Ceuta y Melilla en la Agencia Pública de Puertos de Andalucía (APPA) para ganar músculo aprovechando nuevas sinergias con estas terminales. Es al menos la sugerencia del Observatorio de Ceuta y Melilla, que detecta posibilidades. «Por su situación geoestratégica, las ciudades autónomas podrían servir de punto de entrada y salida de muchas de las mercancías y pasajeros del continente africano, siendo los puertos andaluces el punto de acceso a la península ibérica y Europa. El artículo 228 del Estatuto de Andalucía podría justificar la integración en la APPA de los puertos de Ceuta y Melilla», argumenta el análisis, elaborado por el analista económico Diego Sánchez de la Cruz. La irrupción en Ceuta de 60.000 marroquíes la semana pasada sumió en la incertidumbre a una ciudad no solo estratégica por su posición geográfica para España, sino para Andalucía en el nivel de las esperanzas a futuro. En estos escasos 18 kilómetros cuadrados reside una de las grandes apuestas de la comunidad, cincelada con especialmente mimo en los últimos años, para ganar relevancia económica y política en los debates claves abiertos en España. Código Desktop Imagen para móvil, amp y app Código móvil Código AMP 1112 Código APP La ciudad autónoma lleva ganando posiciones en el radar andaluz desde 2019. El primer gobierno de Juanma Moreno quiso entonces reforzar la colaboración con dos territorios que el propio Estatuto de Autonomía destaca: Andalucía «mantendrá unas especiales relaciones de colaboración, cooperación y asistencia con las Ciudades Autónomas de Ceuta y Melilla», reza el artículo 228, que se atendió mediante la firma ese año de un Protocolo marco de colaboración con ambas ciudades autónomas compuesto por 130 medidas para impulsar la cooperación y desarrollo económicos. Los felices propósitos trastabillaron, como tantas cosas, por la pandemia, que limitó extraordinariamente su desarrollo. Así que en 2024, dándose por concluida en todos los aspectos la crisis sanitaria, se reeditó el entendimiento entre los tres actores del sur de España buscando otra oportunidad; las medidas, que van desde la colaboración en la lucha contra el cambio climático, la economía circular y azul, las radio televisiones autonómicas, la educación, el flamenco o el ámbito sanitario, obtuvieron así una prórroga.Hay razones de peso -económico y político- para Andalucía acometiese este empuje. En el plano político quedó en evidencia aquel mismo día en que se revitalizó hace dos años la conjura: San Telmo incorporó a Ceuta y Melilla en la reivindicación de un nuevo modelo de financiación estatal que viniera precedido por la aprobación de un fondo de nivelación que aporte 1.400 millones de euros adicionales a la Junta. La unión daba entonces una potencia de reclamación que no era descabellado pensar que pudiera elevarse en otros ámbitos. De fondo, resonaba la posibilidad de reforzar la economía de ambos. En el caso andaluz, para beneficiar a sus puertos y darles más oportunidades, especialmente al de Algeciras , que ha sufrido con la decisión de Maersk, la gran naviera, de excluirles como su escala en el Estrecho de la ruta India-Estados Unidos; prefirieron a Tánger, el puerto marroquí convertido en gran rival tras una inversión de 650 millones financiada, entre otros, entidades del Banco Mundial y un pool bancario internacional liderado por JP Morgan; también para abrir otras opciones a sus empresas amparadas en la favorable fiscalidad de Ceuta y Melilla y, en el primer caso, aprovechar la ambición ceutí de impulsar un ecosistema tecnológico.Si para Andalucía es una nueva posibilidad de crecimiento, para Ceuta el refuerzo de la cooperación implica un impulso clave para su economía. Porque Andalucía es su principal socio en España, pero pervive cierta desigualdad en su balance: el 70% de las importaciones que realiza de otras comunidades son andaluzas; o sea, siete de cada diez euros que gasta en compras en territorios españoles van para Andalucía, pero las ventas que realiza a Andalucía siguen siendo el 53% del total. Así lo recogen los datos más recientes de C-intereg, la referencia en el estudio del comercio interregional en España. Es una diferencia que los ceutíes han reducido con rapidez; en 2019, solo el 30% de sus exportaciones a otras comunidades tenían como destino Andalucía. Su equilibrio está, por tanto, más cerca.Potencia portuariaEn esta confluencia de voluntades, destaca especialmente la cuestión portuaria. Algeciras es el cuarto puerto de Europa en tráfico, por detrás de Róterdam, Amberes y Hamburgo, pero para nadie en un secreto que el acelerón de Tánger ha generado inquietud. En términos globales, las distancias entre Algeciras y Tánger no son de magnitud; las compañías navieras ven como referencia, en realidad, el Estrecho de Gibraltar, y parar en una u otra orilla se entiende como un cambio relativamente fácil de hacer.La decisión, para compañías como Maersk, se basa en competitividad. O sea, poder ir más rápido y con menos costes, lo que disparó las dudas sobre la situación de Algeciras. El ‘plantón’ visto con la ruta de India-Estados Unidos llega en un momento en que quizá lo mejor sea integrar los puertos de Ceuta y Melilla en la Agencia Pública de Puertos de Andalucía (APPA) para ganar músculo aprovechando nuevas sinergias con estas terminales. Es al menos la sugerencia del Observatorio de Ceuta y Melilla, que detecta posibilidades. «Por su situación geoestratégica, las ciudades autónomas podrían servir de punto de entrada y salida de muchas de las mercancías y pasajeros del continente africano, siendo los puertos andaluces el punto de acceso a la península ibérica y Europa. El artículo 228 del Estatuto de Andalucía podría justificar la integración en la APPA de los puertos de Ceuta y Melilla», argumenta el análisis, elaborado por el analista económico Diego Sánchez de la Cruz. La irrupción en Ceuta de 60.000 marroquíes la semana pasada sumió en la incertidumbre a una ciudad no solo estratégica por su posición geográfica para España, sino para Andalucía en el nivel de las esperanzas a futuro. En estos escasos 18 kilómetros cuadrados reside una de las grandes apuestas de la comunidad, cincelada con especialmente mimo en los últimos años, para ganar relevancia económica y política en los debates claves abiertos en España. Código Desktop Imagen para móvil, amp y app Código móvil Código AMP 1112 Código APP La ciudad autónoma lleva ganando posiciones en el radar andaluz desde 2019. El primer gobierno de Juanma Moreno quiso entonces reforzar la colaboración con dos territorios que el propio Estatuto de Autonomía destaca: Andalucía «mantendrá unas especiales relaciones de colaboración, cooperación y asistencia con las Ciudades Autónomas de Ceuta y Melilla», reza el artículo 228, que se atendió mediante la firma ese año de un Protocolo marco de colaboración con ambas ciudades autónomas compuesto por 130 medidas para impulsar la cooperación y desarrollo económicos. Los felices propósitos trastabillaron, como tantas cosas, por la pandemia, que limitó extraordinariamente su desarrollo. Así que en 2024, dándose por concluida en todos los aspectos la crisis sanitaria, se reeditó el entendimiento entre los tres actores del sur de España buscando otra oportunidad; las medidas, que van desde la colaboración en la lucha contra el cambio climático, la economía circular y azul, las radio televisiones autonómicas, la educación, el flamenco o el ámbito sanitario, obtuvieron así una prórroga.Hay razones de peso -económico y político- para Andalucía acometiese este empuje. En el plano político quedó en evidencia aquel mismo día en que se revitalizó hace dos años la conjura: San Telmo incorporó a Ceuta y Melilla en la reivindicación de un nuevo modelo de financiación estatal que viniera precedido por la aprobación de un fondo de nivelación que aporte 1.400 millones de euros adicionales a la Junta. La unión daba entonces una potencia de reclamación que no era descabellado pensar que pudiera elevarse en otros ámbitos. De fondo, resonaba la posibilidad de reforzar la economía de ambos. En el caso andaluz, para beneficiar a sus puertos y darles más oportunidades, especialmente al de Algeciras , que ha sufrido con la decisión de Maersk, la gran naviera, de excluirles como su escala en el Estrecho de la ruta India-Estados Unidos; prefirieron a Tánger, el puerto marroquí convertido en gran rival tras una inversión de 650 millones financiada, entre otros, entidades del Banco Mundial y un pool bancario internacional liderado por JP Morgan; también para abrir otras opciones a sus empresas amparadas en la favorable fiscalidad de Ceuta y Melilla y, en el primer caso, aprovechar la ambición ceutí de impulsar un ecosistema tecnológico.Si para Andalucía es una nueva posibilidad de crecimiento, para Ceuta el refuerzo de la cooperación implica un impulso clave para su economía. Porque Andalucía es su principal socio en España, pero pervive cierta desigualdad en su balance: el 70% de las importaciones que realiza de otras comunidades son andaluzas; o sea, siete de cada diez euros que gasta en compras en territorios españoles van para Andalucía, pero las ventas que realiza a Andalucía siguen siendo el 53% del total. Así lo recogen los datos más recientes de C-intereg, la referencia en el estudio del comercio interregional en España. Es una diferencia que los ceutíes han reducido con rapidez; en 2019, solo el 30% de sus exportaciones a otras comunidades tenían como destino Andalucía. Su equilibrio está, por tanto, más cerca.Potencia portuariaEn esta confluencia de voluntades, destaca especialmente la cuestión portuaria. Algeciras es el cuarto puerto de Europa en tráfico, por detrás de Róterdam, Amberes y Hamburgo, pero para nadie en un secreto que el acelerón de Tánger ha generado inquietud. En términos globales, las distancias entre Algeciras y Tánger no son de magnitud; las compañías navieras ven como referencia, en realidad, el Estrecho de Gibraltar, y parar en una u otra orilla se entiende como un cambio relativamente fácil de hacer.La decisión, para compañías como Maersk, se basa en competitividad. O sea, poder ir más rápido y con menos costes, lo que disparó las dudas sobre la situación de Algeciras. El ‘plantón’ visto con la ruta de India-Estados Unidos llega en un momento en que quizá lo mejor sea integrar los puertos de Ceuta y Melilla en la Agencia Pública de Puertos de Andalucía (APPA) para ganar músculo aprovechando nuevas sinergias con estas terminales. Es al menos la sugerencia del Observatorio de Ceuta y Melilla, que detecta posibilidades. «Por su situación geoestratégica, las ciudades autónomas podrían servir de punto de entrada y salida de muchas de las mercancías y pasajeros del continente africano, siendo los puertos andaluces el punto de acceso a la península ibérica y Europa. El artículo 228 del Estatuto de Andalucía podría justificar la integración en la APPA de los puertos de Ceuta y Melilla», argumenta el análisis, elaborado por el analista económico Diego Sánchez de la Cruz. RSS de noticias de espana/andalucia
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