La pituitaria de los miembros del 43 Grupo del Ejército del Aire conserva en su memoria olfativa el olor de los incendios. Un olor «muy característico», pero «difícil de describir»; un olor que identifican al instante y que es, al mismo tiempo, lo que más les impresiona la primera vez que vuelan sobre un incendio. Lo asegura el capitán Enzo Thomasa, que creció en Melilla rodeado de militares del Ejército de Tierra y de amigos bomberos. Quería seguir la tradición castrense familiar, pero también combatir el fuego. Con esas dos vocaciones ingresó en la Academia General del Aire, donde conoció al 43 Grupo, la unidad dedicada a combatir los incendios forestales en verano.
«Lo que hacemos es abrir una ventana para quienes combaten el fuego desde tierra», explica el capitán Thomasa
La pituitaria de los miembros del 43 Grupo del Ejército del Aire conserva en su memoria olfativa el olor de los incendios. Un olor «muy característico», pero «difícil de describir»; un olor que identifican al instante y que es, al mismo tiempo, lo que más les impresiona la primera vez que vuelan sobre un incendio. Lo asegura el capitán Enzo Thomasa, que creció en Melilla rodeado de militares del Ejército de Tierra y de amigos bomberos. Quería seguir la tradición castrense familiar, pero también combatir el fuego. Con esas dos vocaciones ingresó en la Academia General del Aire, donde conoció al 43 Grupo, la unidad dedicada a combatir los incendios forestales en verano.
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