Crítica de teatro ‘Primera llei de Newton’ Autoría Eu Manzanares Dirección Nelson Valente Escenografía Paula Bosch Vestuario Zaida Crespo Iluminación Jaume Ventura Espacio sonoro David Solans Intérpretes Lua Amat, Dafnis Balduz, Sara Diego, Rosa Gamiz, Anna Sahun, Max VilarrasaNewton estableció en su primera ley, divulgada como principio de inercia, que un objeto permanece en reposo o en movimiento rectilíneo uniforme a menos que una fuerza neta externa actúe sobre él. La dramaturga Eu Manzanares traslada este principio de la Física a un instituto que ha sido reconocido como modelo de éxito en un barrio conflictivo. La directora ( Anna Sahun ) está mostrando orgullosa el trofeo al proyecto docente cuando se descubre que Izan, un alumno que está a punto de fichar por un club de fútbol profesional ha copiado los trabajos de una asignatura. La madre del chico (Max Vilarrasa), vendedora en el mercadillo sancionada por falsificar ropa de marca, se presenta en el Instituto y presiona a la directora para que su hijo reciba el certificado de la ESO, aunque no haya realizado el trabajo de síntesis ni el examen final. El claustro de profesores deviene en campo de batalla ante la mirada de una ‘influencer’ pija (verosímil Lúa Amat ) que iba a entrevistar a la directora… La decisión a adoptar confronta dos concepciones de la enseñanza ante un alumnado problemático. La profesora veterana con décadas de docencia -espléndida Rosa Gamiz-, reacia al lenguaje políticamente correcto -no hay ‘conflicto’ sino ‘complejidad’- se niega a ceder al chantaje de la madre de Izan, la choni de arrabal que encarna una hilarante Sara Diego. Enfrente de ella, el profesor colega con camisa floreada y verborrea buenista -convincente Dafnis Balduz- prefiere ilusionar a esa familia desestructurada con un papel firmado y allanar así el futuro futbolero del educando: los ‘borriquitos con chándal’ del memorable artículo de Sánchez Ferlosio. El contencioso acabará siendo un ejemplo de la primera ley newtoniana: todo tiende a la inercia. Se tome la decisión que se tome, esta perpetuará la injusticia.Nacida en Santa Coloma de Gramanet, población suburbial de Barcelona, Manzanares aborda con risas y sin victimismo las desigualdades sociales que conoce muy bien del barrio donde nació y vive. La dirección de Nelson Valente, especialista en administrar con sabiduría movidas grupales, dinamiza la narrativa escénica y extrae lo mejor del texto y los actores. Un aplauso para esta aplicación humorística de la ley newtoniana. Crítica de teatro ‘Primera llei de Newton’ Autoría Eu Manzanares Dirección Nelson Valente Escenografía Paula Bosch Vestuario Zaida Crespo Iluminación Jaume Ventura Espacio sonoro David Solans Intérpretes Lua Amat, Dafnis Balduz, Sara Diego, Rosa Gamiz, Anna Sahun, Max VilarrasaNewton estableció en su primera ley, divulgada como principio de inercia, que un objeto permanece en reposo o en movimiento rectilíneo uniforme a menos que una fuerza neta externa actúe sobre él. La dramaturga Eu Manzanares traslada este principio de la Física a un instituto que ha sido reconocido como modelo de éxito en un barrio conflictivo. La directora ( Anna Sahun ) está mostrando orgullosa el trofeo al proyecto docente cuando se descubre que Izan, un alumno que está a punto de fichar por un club de fútbol profesional ha copiado los trabajos de una asignatura. La madre del chico (Max Vilarrasa), vendedora en el mercadillo sancionada por falsificar ropa de marca, se presenta en el Instituto y presiona a la directora para que su hijo reciba el certificado de la ESO, aunque no haya realizado el trabajo de síntesis ni el examen final. El claustro de profesores deviene en campo de batalla ante la mirada de una ‘influencer’ pija (verosímil Lúa Amat ) que iba a entrevistar a la directora… La decisión a adoptar confronta dos concepciones de la enseñanza ante un alumnado problemático. La profesora veterana con décadas de docencia -espléndida Rosa Gamiz-, reacia al lenguaje políticamente correcto -no hay ‘conflicto’ sino ‘complejidad’- se niega a ceder al chantaje de la madre de Izan, la choni de arrabal que encarna una hilarante Sara Diego. Enfrente de ella, el profesor colega con camisa floreada y verborrea buenista -convincente Dafnis Balduz- prefiere ilusionar a esa familia desestructurada con un papel firmado y allanar así el futuro futbolero del educando: los ‘borriquitos con chándal’ del memorable artículo de Sánchez Ferlosio. El contencioso acabará siendo un ejemplo de la primera ley newtoniana: todo tiende a la inercia. Se tome la decisión que se tome, esta perpetuará la injusticia.Nacida en Santa Coloma de Gramanet, población suburbial de Barcelona, Manzanares aborda con risas y sin victimismo las desigualdades sociales que conoce muy bien del barrio donde nació y vive. La dirección de Nelson Valente, especialista en administrar con sabiduría movidas grupales, dinamiza la narrativa escénica y extrae lo mejor del texto y los actores. Un aplauso para esta aplicación humorística de la ley newtoniana. Crítica de teatro ‘Primera llei de Newton’ Autoría Eu Manzanares Dirección Nelson Valente Escenografía Paula Bosch Vestuario Zaida Crespo Iluminación Jaume Ventura Espacio sonoro David Solans Intérpretes Lua Amat, Dafnis Balduz, Sara Diego, Rosa Gamiz, Anna Sahun, Max VilarrasaNewton estableció en su primera ley, divulgada como principio de inercia, que un objeto permanece en reposo o en movimiento rectilíneo uniforme a menos que una fuerza neta externa actúe sobre él. La dramaturga Eu Manzanares traslada este principio de la Física a un instituto que ha sido reconocido como modelo de éxito en un barrio conflictivo. La directora ( Anna Sahun ) está mostrando orgullosa el trofeo al proyecto docente cuando se descubre que Izan, un alumno que está a punto de fichar por un club de fútbol profesional ha copiado los trabajos de una asignatura. La madre del chico (Max Vilarrasa), vendedora en el mercadillo sancionada por falsificar ropa de marca, se presenta en el Instituto y presiona a la directora para que su hijo reciba el certificado de la ESO, aunque no haya realizado el trabajo de síntesis ni el examen final. El claustro de profesores deviene en campo de batalla ante la mirada de una ‘influencer’ pija (verosímil Lúa Amat ) que iba a entrevistar a la directora… La decisión a adoptar confronta dos concepciones de la enseñanza ante un alumnado problemático. La profesora veterana con décadas de docencia -espléndida Rosa Gamiz-, reacia al lenguaje políticamente correcto -no hay ‘conflicto’ sino ‘complejidad’- se niega a ceder al chantaje de la madre de Izan, la choni de arrabal que encarna una hilarante Sara Diego. Enfrente de ella, el profesor colega con camisa floreada y verborrea buenista -convincente Dafnis Balduz- prefiere ilusionar a esa familia desestructurada con un papel firmado y allanar así el futuro futbolero del educando: los ‘borriquitos con chándal’ del memorable artículo de Sánchez Ferlosio. El contencioso acabará siendo un ejemplo de la primera ley newtoniana: todo tiende a la inercia. Se tome la decisión que se tome, esta perpetuará la injusticia.Nacida en Santa Coloma de Gramanet, población suburbial de Barcelona, Manzanares aborda con risas y sin victimismo las desigualdades sociales que conoce muy bien del barrio donde nació y vive. La dirección de Nelson Valente, especialista en administrar con sabiduría movidas grupales, dinamiza la narrativa escénica y extrae lo mejor del texto y los actores. Un aplauso para esta aplicación humorística de la ley newtoniana. RSS de noticias de cultura
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