Los españoles consumen cerca 100 millones de kilos de conservas de atún cada año, una cifra bastante por encima de los 13 millones de kilos de mejillones en lata, su competidor más próximo. Ocho de cada 10 personas afirman que en su dieta hay productos marinos al menos una vez por semana gracias al elevado consumo del atún en lata que se registra en territorio nacional, según constata el informe ‘Qué sabemos de lo que comemos del mar’, que ha presentado la Organización de Productores Asociados de Grandes Atuneros Congeladores (Opagac).El riesgo del mercurio en el atún no está en un consumo puntual, sino en la repetición constante durante añosEn este contexto, y hablando de este clásico de las despensas, se ha pronunciado David Céspedes, reconocido experto en longevidad, quien advierte en sus plataformas digitales sobre el consumo habitual de atún en lata. Explica el divulgador que «consumir atún de forma frecuente aumenta la exposición al mercurio en el atún, un neurotóxico que se acumula y puede afectar a tu memoria, tu estado de ánimo y tu función cerebral», subraya el experto, que ahonda en que «no es que no puedas comerlo» , sino en la repetición constante durante años, ya que este metal pesado se bioacumula en el tejido graso del pez grande, posicionado en la cima de la cadena alimentaria marina. «No lo tomes como tu fuente habitual de proteína», dice.La popularidad de los pescados enlatados, como el atún, sardinas o bonito, no para de crecer en España y Europa. Estos productos ofrecen proteínas de alta calidad y ácidos grasos omega-3 esenciales para la salud cardiovascular, además de ser prácticos para dietas ocupadas. Sin embargo, la ciencia confirma las preocupaciones del experto. El mercurio, principalmente en forma de metilmercurio, contamina los océanos por causas naturales (erosiones volcánicas) y humanas (minería e industria). Peces depredadores como el atún lo acumulan al devorar presas más pequeñas. Estudios europeos han analizado decenas de latas, revelando que casi todas contienen trazas de este neurotóxico, con un 10% superando el límite de 1 mg/kg establecido por la UE para atún.Riesgos y recomendaciones del atún en lataLa Agencia Española de Seguridad Alimentaria (AESAN) y la OMS clasifican el atún en lata como de bajo riesgo comparado con especies grandes como atún rojo, pez espada o tiburón, ya que se usan ejemplares jóvenes (20-25 kg) con menor acumulación. Un envase de 52 g aporta unos 24 microgramos de mercurio, permitiendo hasta 10 latas semanales para una persona de 60 kg sin exceder umbrales seguros. No obstante, el consumo crónico puede dañar el sistema nervioso, con efectos sutiles a largo plazo: deterioro cognitivo, irritabilidad y problemas de memoria, especialmente en vulnerables como embarazadas, niños y ancianos. Los españoles consumen cerca 100 millones de kilos de conservas de atún cada año, una cifra bastante por encima de los 13 millones de kilos de mejillones en lata, su competidor más próximo. Ocho de cada 10 personas afirman que en su dieta hay productos marinos al menos una vez por semana gracias al elevado consumo del atún en lata que se registra en territorio nacional, según constata el informe ‘Qué sabemos de lo que comemos del mar’, que ha presentado la Organización de Productores Asociados de Grandes Atuneros Congeladores (Opagac).El riesgo del mercurio en el atún no está en un consumo puntual, sino en la repetición constante durante añosEn este contexto, y hablando de este clásico de las despensas, se ha pronunciado David Céspedes, reconocido experto en longevidad, quien advierte en sus plataformas digitales sobre el consumo habitual de atún en lata. Explica el divulgador que «consumir atún de forma frecuente aumenta la exposición al mercurio en el atún, un neurotóxico que se acumula y puede afectar a tu memoria, tu estado de ánimo y tu función cerebral», subraya el experto, que ahonda en que «no es que no puedas comerlo» , sino en la repetición constante durante años, ya que este metal pesado se bioacumula en el tejido graso del pez grande, posicionado en la cima de la cadena alimentaria marina. «No lo tomes como tu fuente habitual de proteína», dice.La popularidad de los pescados enlatados, como el atún, sardinas o bonito, no para de crecer en España y Europa. Estos productos ofrecen proteínas de alta calidad y ácidos grasos omega-3 esenciales para la salud cardiovascular, además de ser prácticos para dietas ocupadas. Sin embargo, la ciencia confirma las preocupaciones del experto. El mercurio, principalmente en forma de metilmercurio, contamina los océanos por causas naturales (erosiones volcánicas) y humanas (minería e industria). Peces depredadores como el atún lo acumulan al devorar presas más pequeñas. Estudios europeos han analizado decenas de latas, revelando que casi todas contienen trazas de este neurotóxico, con un 10% superando el límite de 1 mg/kg establecido por la UE para atún.Riesgos y recomendaciones del atún en lataLa Agencia Española de Seguridad Alimentaria (AESAN) y la OMS clasifican el atún en lata como de bajo riesgo comparado con especies grandes como atún rojo, pez espada o tiburón, ya que se usan ejemplares jóvenes (20-25 kg) con menor acumulación. Un envase de 52 g aporta unos 24 microgramos de mercurio, permitiendo hasta 10 latas semanales para una persona de 60 kg sin exceder umbrales seguros. No obstante, el consumo crónico puede dañar el sistema nervioso, con efectos sutiles a largo plazo: deterioro cognitivo, irritabilidad y problemas de memoria, especialmente en vulnerables como embarazadas, niños y ancianos. Los españoles consumen cerca 100 millones de kilos de conservas de atún cada año, una cifra bastante por encima de los 13 millones de kilos de mejillones en lata, su competidor más próximo. Ocho de cada 10 personas afirman que en su dieta hay productos marinos al menos una vez por semana gracias al elevado consumo del atún en lata que se registra en territorio nacional, según constata el informe ‘Qué sabemos de lo que comemos del mar’, que ha presentado la Organización de Productores Asociados de Grandes Atuneros Congeladores (Opagac).El riesgo del mercurio en el atún no está en un consumo puntual, sino en la repetición constante durante añosEn este contexto, y hablando de este clásico de las despensas, se ha pronunciado David Céspedes, reconocido experto en longevidad, quien advierte en sus plataformas digitales sobre el consumo habitual de atún en lata. Explica el divulgador que «consumir atún de forma frecuente aumenta la exposición al mercurio en el atún, un neurotóxico que se acumula y puede afectar a tu memoria, tu estado de ánimo y tu función cerebral», subraya el experto, que ahonda en que «no es que no puedas comerlo» , sino en la repetición constante durante años, ya que este metal pesado se bioacumula en el tejido graso del pez grande, posicionado en la cima de la cadena alimentaria marina. «No lo tomes como tu fuente habitual de proteína», dice.La popularidad de los pescados enlatados, como el atún, sardinas o bonito, no para de crecer en España y Europa. Estos productos ofrecen proteínas de alta calidad y ácidos grasos omega-3 esenciales para la salud cardiovascular, además de ser prácticos para dietas ocupadas. Sin embargo, la ciencia confirma las preocupaciones del experto. El mercurio, principalmente en forma de metilmercurio, contamina los océanos por causas naturales (erosiones volcánicas) y humanas (minería e industria). Peces depredadores como el atún lo acumulan al devorar presas más pequeñas. Estudios europeos han analizado decenas de latas, revelando que casi todas contienen trazas de este neurotóxico, con un 10% superando el límite de 1 mg/kg establecido por la UE para atún.Riesgos y recomendaciones del atún en lataLa Agencia Española de Seguridad Alimentaria (AESAN) y la OMS clasifican el atún en lata como de bajo riesgo comparado con especies grandes como atún rojo, pez espada o tiburón, ya que se usan ejemplares jóvenes (20-25 kg) con menor acumulación. Un envase de 52 g aporta unos 24 microgramos de mercurio, permitiendo hasta 10 latas semanales para una persona de 60 kg sin exceder umbrales seguros. No obstante, el consumo crónico puede dañar el sistema nervioso, con efectos sutiles a largo plazo: deterioro cognitivo, irritabilidad y problemas de memoria, especialmente en vulnerables como embarazadas, niños y ancianos. RSS de noticias de bienestar
Noticias Similares
