Cuando Laura Hernández terminó sus estudios de arquitectura técnica jamás imaginó que acabaría trabajando como enfermera. Y mucho menos que, años después, volvería a empezar de cero para convertirse en ingeniera de software. La crisis del ladrillo la expulsó de una profesión y la precariedad de la sanidad la empujó a abandonar la siguiente. Hoy, a sus 40 años, se dedica a la programación y al desarrollo de aplicaciones en la web de descargas Softonic, donde pasa los días junto a una inteligencia artificial que revisa su código y se ha convertido en un compañero más. «La manera de trabajar ya no tiene nada que ver con la de hace cuatro años», afirma.
A sus 40 años, esta ingeniera de software se ha subido a la ola de la inteligencia artificial: «Cada día salen cosas nuevas. Si no te adaptas, te quedas atrás»
Cuando Laura Hernández terminó sus estudios de arquitectura técnica jamás imaginó que acabaría trabajando como enfermera. Y mucho menos que, años después, volvería a empezar de cero para convertirse en ingeniera de software. La crisis del ladrillo la expulsó de una profesión y la precariedad de la sanidad la empujó a abandonar la siguiente. Hoy, a sus 40 años, se dedica a la programación y al desarrollo de aplicaciones en la web de descargas Softonic, donde pasa los días junto a una inteligencia artificial que revisa su código y se ha convertido en un compañero más. «La manera de trabajar ya no tiene nada que ver con la de hace cuatro años», afirma.
Actualidad Económica. Noticias de Economía Nacional e Internacional
