Despertarse en mitad de la noche, apartar la sábana con el pie, girar de un lado a otro en busca de un rincón más fresco del colchón. Esta molesta coreografía estival se ha convertido en un problema que avanza sobre la salud pública mundial. La falta de sueño no solo se vive en la piel, también se infiltra en la arquitectura íntima del cuerpo y desordena los sistemas que sostienen la memoria, la estabilidad emocional y la regulación fisiológica del organismo. El año pasado, España experimentó niveles históricos en la frecuencia e intensidad de las noches calurosas. Y para finales de siglo, las proyecciones apuntan a un escenario en el que, a nivel global, cada persona perderá más de 50 horas de descanso al año.
Las noches tropicales alteran el descanso profundo, dañan la memoria y anticipan un futuro en el que cada persona perderá más de 50 horas de sueño al año por las altas temperaturas
Despertarse en mitad de la noche, apartar la sábana con el pie, girar de un lado a otro en busca de un rincón más fresco del colchón. Esta molesta coreografía estival se ha convertido en un problema que avanza sobre la salud pública mundial. La falta de sueño no solo se vive en la piel, también se infiltra en la arquitectura íntima del cuerpo y desordena los sistemas que sostienen la memoria, la estabilidad emocional y la regulación fisiológica del organismo. El año pasado, España experimentó niveles históricos en la frecuencia e intensidad de las noches calurosas. Y para finales de siglo, las proyecciones apuntan a un escenario en el que, a nivel global, cada persona perderá más de 50 horas de descanso al año.
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