La violencia machista, elevada a la enésima potencia. Podría ser buen resumen del juicio que esta semana se desarrolló en la Audiencia provincial de La Coruña y que sentó en el banquillo a un hombre, Vicente Dopico (78 años), acusado de estrangular a su mujer hasta la muerte después de haberla grabado y humillado mientras ella permanecía tirada en el suelo de la habitación, sin poder levantarse, durante un tiempo indeterminado, de varias horas. Él sostiene que ese primero de agosto de 2024 Mercedes Ríos (74 años) se mató al caerse de la cama. Los forenses, sin embargo, mantienen que no hay duda de que la víctima falleció a causa de una asfixia mecánica ejercida con enorme presión, aprovechando su vulnerabilidad. Ante la evidencia criminal, Fiscalía y acusaciones piden 25 años de prisión para el hombre, al que tres de los hijos que tuvo la pareja, y que desfilaron por el plenario, acusaron de machacar a palos con moratones que ella siempre intentaba ocultar y que «nunca denunció». Ellos se enteraron de la pérdida de su progenitora por un mensaje de texto que su padre les envió esa misma mañana. «Mamá murió», sin más explicación.Mercedes y Vicente estuvieron casados 55 años. Él, aprovechó en su turno de palabra, afirmó que «la quería con locura» y que el día de los hechos ella cayó de la cama y se quedó encajada entre este mueble y la mesilla de noche, pero que no le dejó que llamase a emergencias, así que él se fue a dormir a otra habitación. Cuando a la mañana siguiente fue a verla, argumentó, ya había muerto. A los primeros agentes que llegaron al lugar tras la llamada del hombre les sorprendió la frialdad del marido y las dos preocupaciones que lo asaltaban. La primera, cuánto le iba a costar el entierro . La segunda, que viesen unos vídeos que había grabado esa madrugada con su móvil. En esas imágenes, que él mismo facilitó a los investigadores, se observa a la mujer tendida en el suelo, vulnerable, sin poder erguirse; y a él insultándola y vejándola, sin el mínimo atisbo de empatía por su situación. Son varias, de distinta duración, y las acompañan algunas fotografías. La acusación de uno de los hijos, ejercida por la letrada Mercedes de la Puente Formoso, del despacho coruñés Alonso&Delapuente, explica a ABC que estos vídeos formaban parte del plan del acusado para exonerarse tras el crimen, para cubrirse las espaldas, pero que finalmente jugaron en su contra. «Creyendo que le hacía un bien a su defensa y que lo exculpaban, el acusado quiso mostrarlos, y todos los integrantes del jurado popular pudieron verlos, pero consiguió el efecto contrario» explica la letrada, que expone que en estas imágenes se prueba que la víctima no podía defenderse, ni siquiera levantarse, además de que se escuchan las vejaciones y burlas que su pareja le estaba profiriendo. Cuando la defensa detectó que, en realidad, esta prueba estaba perjudicando a su cliente, el acusado cambió de versión y dijo que las grabaciones se correspondían con otro día, y no con la noche de la muerte, pero la prueba tecnológica llevada a cabo por la Policía lo desacreditó . A espera de sentencia Al oír el veredicto ciudadano, el acusado lanzó un último exabrupto. Su abogado reveló que no seguirá adelante con su defensaArrogante y combativo durante todo el juicio, a Dopico llegaron a expulsarlo de la sala cuando se encaró con uno de sus hijos, que declaró que su padre era un hombre «machista y agresivo» que convirtió la vida en ese hogar en «una pesadilla de muchos años». De él, sus vástagos confirmaron que tenía «un carácter bastante fuerte, intolerante» y que en más de una ocasión le había dicho a su madre que «lo iba a meter en la cárcel». Lo mismo corroboraron los vecinos del bloque de la avenida de Gran Canaria donde se produjo la muerte, confirmando que los gritos eran habituales y que esa noche había habido pelea. Una más, probablemente, que tuvo el peor de los desenlaces.Para De la Puente no cabe duda de que se trata de un crimen machista, para el que pide además la agravante de parentesco, que el jurado popular no tuvo en cuenta en el veredicto emitido. A espera de la sentencia que tendrá que redactar la magistrada de la Audiencia provincial, y que se dará a conocer en próximas semanas, ninguna de las partes parece conforme con la decisión de los ciudadanos, por «incoherente». Según el jurado popular, que tuvo que resolver una importante batería de cuestiones que ocupaban cerca de siete folios, la muerte de Mercedes Ríos es un homicidio doloso por el que Vicente Dopico deberá pasar 15 años en prisión. La Fiscalía elevó la voz nada más conocer este veredicto, señalando «graves» incongruencias en la decisión final de los ciudadanos y avanzando que habrá recurso porque, sostiene, estamos ante «un asesinato, y no ante un homicidio».«No supieron ver la alevosía»En la misma línea, aunque a espera de la sentencia, podría colocarse el resto de acusaciones (una por cada hijo), al entender que la pena se queda corta para el sufrimiento infringido a la víctima, y sostener «que hubo una alevosía que los jurados no supieron ver» porque, como sí confirman dos de las cuestiones probadas por estos mismos ciudadanos, esa fatídica madrugada la víctima no se pudo defender. Este polémico veredicto abre ahora un incierto escenario. No sólo por la incoherencia en la decisión de los jurados, carne de recurso en el Tribunal Superior de Galicia -que incluso podría obligar a repetir el juicio- sino porque la defensa de Dopico esgrime que el procesado es un hombre enfermo y que debería cumplir su pena con una reclusión domiciliaria.Las acusaciones se oponen a esta medida alegando que el hombre no está enfermo, ni mucho menos terminal. Que en su historial médico solo se han podido constatar unas lesiones «precancerosas» que no deberían librarlo de su ingreso en prisión. En su último turno de palabra Dopico insistió en que la víctima y él mantenían una relación «divina» en la que era normal que se insultasen «mutuamente» y que él solía grabar vídeos de ella «para protegerse, porque ella se pasaba más tiempo en el suelo de pie porque bebía». Cuando conoció el veredicto del jurado, el último exabrupto: «Tiene cojones…». A espera de la sentencia de la juez, el abogado de Dopico ya ha anunciado que no seguirá adelante con su defensa. La violencia machista, elevada a la enésima potencia. Podría ser buen resumen del juicio que esta semana se desarrolló en la Audiencia provincial de La Coruña y que sentó en el banquillo a un hombre, Vicente Dopico (78 años), acusado de estrangular a su mujer hasta la muerte después de haberla grabado y humillado mientras ella permanecía tirada en el suelo de la habitación, sin poder levantarse, durante un tiempo indeterminado, de varias horas. Él sostiene que ese primero de agosto de 2024 Mercedes Ríos (74 años) se mató al caerse de la cama. Los forenses, sin embargo, mantienen que no hay duda de que la víctima falleció a causa de una asfixia mecánica ejercida con enorme presión, aprovechando su vulnerabilidad. Ante la evidencia criminal, Fiscalía y acusaciones piden 25 años de prisión para el hombre, al que tres de los hijos que tuvo la pareja, y que desfilaron por el plenario, acusaron de machacar a palos con moratones que ella siempre intentaba ocultar y que «nunca denunció». Ellos se enteraron de la pérdida de su progenitora por un mensaje de texto que su padre les envió esa misma mañana. «Mamá murió», sin más explicación.Mercedes y Vicente estuvieron casados 55 años. Él, aprovechó en su turno de palabra, afirmó que «la quería con locura» y que el día de los hechos ella cayó de la cama y se quedó encajada entre este mueble y la mesilla de noche, pero que no le dejó que llamase a emergencias, así que él se fue a dormir a otra habitación. Cuando a la mañana siguiente fue a verla, argumentó, ya había muerto. A los primeros agentes que llegaron al lugar tras la llamada del hombre les sorprendió la frialdad del marido y las dos preocupaciones que lo asaltaban. La primera, cuánto le iba a costar el entierro . La segunda, que viesen unos vídeos que había grabado esa madrugada con su móvil. En esas imágenes, que él mismo facilitó a los investigadores, se observa a la mujer tendida en el suelo, vulnerable, sin poder erguirse; y a él insultándola y vejándola, sin el mínimo atisbo de empatía por su situación. Son varias, de distinta duración, y las acompañan algunas fotografías. La acusación de uno de los hijos, ejercida por la letrada Mercedes de la Puente Formoso, del despacho coruñés Alonso&Delapuente, explica a ABC que estos vídeos formaban parte del plan del acusado para exonerarse tras el crimen, para cubrirse las espaldas, pero que finalmente jugaron en su contra. «Creyendo que le hacía un bien a su defensa y que lo exculpaban, el acusado quiso mostrarlos, y todos los integrantes del jurado popular pudieron verlos, pero consiguió el efecto contrario» explica la letrada, que expone que en estas imágenes se prueba que la víctima no podía defenderse, ni siquiera levantarse, además de que se escuchan las vejaciones y burlas que su pareja le estaba profiriendo. Cuando la defensa detectó que, en realidad, esta prueba estaba perjudicando a su cliente, el acusado cambió de versión y dijo que las grabaciones se correspondían con otro día, y no con la noche de la muerte, pero la prueba tecnológica llevada a cabo por la Policía lo desacreditó . A espera de sentencia Al oír el veredicto ciudadano, el acusado lanzó un último exabrupto. Su abogado reveló que no seguirá adelante con su defensaArrogante y combativo durante todo el juicio, a Dopico llegaron a expulsarlo de la sala cuando se encaró con uno de sus hijos, que declaró que su padre era un hombre «machista y agresivo» que convirtió la vida en ese hogar en «una pesadilla de muchos años». De él, sus vástagos confirmaron que tenía «un carácter bastante fuerte, intolerante» y que en más de una ocasión le había dicho a su madre que «lo iba a meter en la cárcel». Lo mismo corroboraron los vecinos del bloque de la avenida de Gran Canaria donde se produjo la muerte, confirmando que los gritos eran habituales y que esa noche había habido pelea. Una más, probablemente, que tuvo el peor de los desenlaces.Para De la Puente no cabe duda de que se trata de un crimen machista, para el que pide además la agravante de parentesco, que el jurado popular no tuvo en cuenta en el veredicto emitido. A espera de la sentencia que tendrá que redactar la magistrada de la Audiencia provincial, y que se dará a conocer en próximas semanas, ninguna de las partes parece conforme con la decisión de los ciudadanos, por «incoherente». Según el jurado popular, que tuvo que resolver una importante batería de cuestiones que ocupaban cerca de siete folios, la muerte de Mercedes Ríos es un homicidio doloso por el que Vicente Dopico deberá pasar 15 años en prisión. La Fiscalía elevó la voz nada más conocer este veredicto, señalando «graves» incongruencias en la decisión final de los ciudadanos y avanzando que habrá recurso porque, sostiene, estamos ante «un asesinato, y no ante un homicidio».«No supieron ver la alevosía»En la misma línea, aunque a espera de la sentencia, podría colocarse el resto de acusaciones (una por cada hijo), al entender que la pena se queda corta para el sufrimiento infringido a la víctima, y sostener «que hubo una alevosía que los jurados no supieron ver» porque, como sí confirman dos de las cuestiones probadas por estos mismos ciudadanos, esa fatídica madrugada la víctima no se pudo defender. Este polémico veredicto abre ahora un incierto escenario. No sólo por la incoherencia en la decisión de los jurados, carne de recurso en el Tribunal Superior de Galicia -que incluso podría obligar a repetir el juicio- sino porque la defensa de Dopico esgrime que el procesado es un hombre enfermo y que debería cumplir su pena con una reclusión domiciliaria.Las acusaciones se oponen a esta medida alegando que el hombre no está enfermo, ni mucho menos terminal. Que en su historial médico solo se han podido constatar unas lesiones «precancerosas» que no deberían librarlo de su ingreso en prisión. En su último turno de palabra Dopico insistió en que la víctima y él mantenían una relación «divina» en la que era normal que se insultasen «mutuamente» y que él solía grabar vídeos de ella «para protegerse, porque ella se pasaba más tiempo en el suelo de pie porque bebía». Cuando conoció el veredicto del jurado, el último exabrupto: «Tiene cojones…». A espera de la sentencia de la juez, el abogado de Dopico ya ha anunciado que no seguirá adelante con su defensa. La violencia machista, elevada a la enésima potencia. Podría ser buen resumen del juicio que esta semana se desarrolló en la Audiencia provincial de La Coruña y que sentó en el banquillo a un hombre, Vicente Dopico (78 años), acusado de estrangular a su mujer hasta la muerte después de haberla grabado y humillado mientras ella permanecía tirada en el suelo de la habitación, sin poder levantarse, durante un tiempo indeterminado, de varias horas. Él sostiene que ese primero de agosto de 2024 Mercedes Ríos (74 años) se mató al caerse de la cama. Los forenses, sin embargo, mantienen que no hay duda de que la víctima falleció a causa de una asfixia mecánica ejercida con enorme presión, aprovechando su vulnerabilidad. Ante la evidencia criminal, Fiscalía y acusaciones piden 25 años de prisión para el hombre, al que tres de los hijos que tuvo la pareja, y que desfilaron por el plenario, acusaron de machacar a palos con moratones que ella siempre intentaba ocultar y que «nunca denunció». Ellos se enteraron de la pérdida de su progenitora por un mensaje de texto que su padre les envió esa misma mañana. «Mamá murió», sin más explicación.Mercedes y Vicente estuvieron casados 55 años. Él, aprovechó en su turno de palabra, afirmó que «la quería con locura» y que el día de los hechos ella cayó de la cama y se quedó encajada entre este mueble y la mesilla de noche, pero que no le dejó que llamase a emergencias, así que él se fue a dormir a otra habitación. Cuando a la mañana siguiente fue a verla, argumentó, ya había muerto. A los primeros agentes que llegaron al lugar tras la llamada del hombre les sorprendió la frialdad del marido y las dos preocupaciones que lo asaltaban. La primera, cuánto le iba a costar el entierro . La segunda, que viesen unos vídeos que había grabado esa madrugada con su móvil. En esas imágenes, que él mismo facilitó a los investigadores, se observa a la mujer tendida en el suelo, vulnerable, sin poder erguirse; y a él insultándola y vejándola, sin el mínimo atisbo de empatía por su situación. Son varias, de distinta duración, y las acompañan algunas fotografías. La acusación de uno de los hijos, ejercida por la letrada Mercedes de la Puente Formoso, del despacho coruñés Alonso&Delapuente, explica a ABC que estos vídeos formaban parte del plan del acusado para exonerarse tras el crimen, para cubrirse las espaldas, pero que finalmente jugaron en su contra. «Creyendo que le hacía un bien a su defensa y que lo exculpaban, el acusado quiso mostrarlos, y todos los integrantes del jurado popular pudieron verlos, pero consiguió el efecto contrario» explica la letrada, que expone que en estas imágenes se prueba que la víctima no podía defenderse, ni siquiera levantarse, además de que se escuchan las vejaciones y burlas que su pareja le estaba profiriendo. Cuando la defensa detectó que, en realidad, esta prueba estaba perjudicando a su cliente, el acusado cambió de versión y dijo que las grabaciones se correspondían con otro día, y no con la noche de la muerte, pero la prueba tecnológica llevada a cabo por la Policía lo desacreditó . A espera de sentencia Al oír el veredicto ciudadano, el acusado lanzó un último exabrupto. Su abogado reveló que no seguirá adelante con su defensaArrogante y combativo durante todo el juicio, a Dopico llegaron a expulsarlo de la sala cuando se encaró con uno de sus hijos, que declaró que su padre era un hombre «machista y agresivo» que convirtió la vida en ese hogar en «una pesadilla de muchos años». De él, sus vástagos confirmaron que tenía «un carácter bastante fuerte, intolerante» y que en más de una ocasión le había dicho a su madre que «lo iba a meter en la cárcel». Lo mismo corroboraron los vecinos del bloque de la avenida de Gran Canaria donde se produjo la muerte, confirmando que los gritos eran habituales y que esa noche había habido pelea. Una más, probablemente, que tuvo el peor de los desenlaces.Para De la Puente no cabe duda de que se trata de un crimen machista, para el que pide además la agravante de parentesco, que el jurado popular no tuvo en cuenta en el veredicto emitido. A espera de la sentencia que tendrá que redactar la magistrada de la Audiencia provincial, y que se dará a conocer en próximas semanas, ninguna de las partes parece conforme con la decisión de los ciudadanos, por «incoherente». Según el jurado popular, que tuvo que resolver una importante batería de cuestiones que ocupaban cerca de siete folios, la muerte de Mercedes Ríos es un homicidio doloso por el que Vicente Dopico deberá pasar 15 años en prisión. La Fiscalía elevó la voz nada más conocer este veredicto, señalando «graves» incongruencias en la decisión final de los ciudadanos y avanzando que habrá recurso porque, sostiene, estamos ante «un asesinato, y no ante un homicidio».«No supieron ver la alevosía»En la misma línea, aunque a espera de la sentencia, podría colocarse el resto de acusaciones (una por cada hijo), al entender que la pena se queda corta para el sufrimiento infringido a la víctima, y sostener «que hubo una alevosía que los jurados no supieron ver» porque, como sí confirman dos de las cuestiones probadas por estos mismos ciudadanos, esa fatídica madrugada la víctima no se pudo defender. Este polémico veredicto abre ahora un incierto escenario. No sólo por la incoherencia en la decisión de los jurados, carne de recurso en el Tribunal Superior de Galicia -que incluso podría obligar a repetir el juicio- sino porque la defensa de Dopico esgrime que el procesado es un hombre enfermo y que debería cumplir su pena con una reclusión domiciliaria.Las acusaciones se oponen a esta medida alegando que el hombre no está enfermo, ni mucho menos terminal. Que en su historial médico solo se han podido constatar unas lesiones «precancerosas» que no deberían librarlo de su ingreso en prisión. En su último turno de palabra Dopico insistió en que la víctima y él mantenían una relación «divina» en la que era normal que se insultasen «mutuamente» y que él solía grabar vídeos de ella «para protegerse, porque ella se pasaba más tiempo en el suelo de pie porque bebía». Cuando conoció el veredicto del jurado, el último exabrupto: «Tiene cojones…». A espera de la sentencia de la juez, el abogado de Dopico ya ha anunciado que no seguirá adelante con su defensa. RSS de noticias de espana
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