Estados Unidos y las Fuerzas Armadas Reales de Marruecos han revelado que recientemente, entre el 3 y el 7 de agosto, hicieron la primera demostración con fuego real en el nuevo Centro Africano de Entrenamiento y Experimentación Multidominio (AMTEC, por sus siglas en inglés), una instalación creada en Marruecos para probar nuevas tecnologías y sistemas militares . Durante el ejercicio se ensayó un misil de crucero de largo alcance y bajo coste desarrollado por una empresa estadounidense de defensa. Según afirma el Pentágono , este centro convertirá a Marruecos en una plataforma permanente para que EE.UU., las Fuerzas Armadas marroquíes, otros países aliados y la industria de defensa puedan probar y desarrollar nuevas capacidades militares, desde misiles de largo alcance hasta sistemas autónomos, comunicaciones avanzadas y sensores. La iniciativa supone un nuevo paso en el enrome fortalecimiento de la cooperación estratégica entre Washington y Rabat.Durante el ejercicio se probó el Anthem , un nuevo misil de crucero de largo alcance y bajo coste desarrollado por Covenant Industries , una empresa estadounidense-israelí. Su alcance exacto permanece clasificado o no ha sido divulgado por el fabricante, aunque está concebido para atacar objetivos a gran distancia como alternativa más barata y fácilmente producible a los grandes misiles de crucero tradicionales. El anuncio llega en un momento de gran sintonía política y militar entre Washington y Rabat , y también de creciente tensión fronteriza con España. La Administración Trump ha responsabilizado al Gobierno de Pedro Sánchez de la crisis migratoria de Ceuta, ha reforzado públicamente su respaldo a Marruecos en cuestiones estratégicas y ha intensificado la cooperación con el reino en materia de defensa. La creación de este centro de experimentación militar consolida aún más esa alianza en un contexto de fuerte deterioro de las relaciones entre Washington y Madrid.La prueba no se limitó al lanzamiento del misil. Equipos estadounidenses y marroquíes montaron sobre el terreno un emplazamiento expedicionario para comprobar cómo funcionaría el sistema en condiciones operativas reales. Durante el ensayo se probaron las comunicaciones, la movilidad y el funcionamiento de componentes como las alas, las ruedas y el carro de lanzamiento, y se recogieron datos meteorológicos y de adquisición de blancos para evaluar su rendimiento. Rabat, centro de pruebas claveIngenieros y técnicos de la empresa fabricante trabajaron directamente junto a los militares, en un modelo con el que el Pentágono pretende reducir los tiempos entre el desarrollo de un arma, sus pruebas y su eventual incorporación al servicio. El objetivo declarado es utilizar Marruecos como un gran laboratorio militar donde probar rápidamente tecnologías que después puedan emplear las fuerzas estadounidenses y sus aliados.EE.UU. tiene acuerdos y programas comparables con otros aliados muy estrechos. Australia es probablemente el ejemplo más cercano, porque Washington y Canberra llevan años cooperando en pruebas de armas de largo alcance e hipersónicas, y Australia ha puesto a disposición de EE.UU. su espacio aéreo y campos de pruebas dentro de programas conjuntos. Washington también trabaja con Japón y Australia para desarrollar y ensayar capacidades de ataque de largo alcance, incluida la posibilidad de ejercicios con fuego real de misiles Tomahawk. Lo novedoso del caso de Marruecos es que el Pentágono quiere establecer allí un centro regional permanente abierto no solo a las fuerzas estadounidenses y marroquíes, sino también a otros aliados y directamente a empresas privadas de defensa para experimentar con sistemas que todavía están en desarrollo. Esto forma parte de una iniciativa más amplia del Ejército, la llamada Test Range Expansion Initiative, con la que EE.UU. está ampliando sus campos de pruebas y buscando instalaciones internacionales donde la industria pueda probar rápidamente nuevas armas. En África, Marruecos aparece por ahora como el socio elegido para desarrollar ese modelo de centro.En marzo, en plena ruptura entre Washington y Madrid por la negativa del Gobierno de Sánchez a permitir el uso de Rota y Morón en la ofensiva contra Irán, el entonces senador republicano Lindsey Graham , uno de los aliados más próximos de Trump en política exterior, llegó a pedir públicamente que EE.UU. sacara sus bases y aviones de España y los trasladara a «un país en el que podamos confiar». Graham defendía al mismo tiempo una relación estratégica mucho más estrecha con Marruecos, por lo que sus palabras alimentaron inmediatamente la posibilidad de un desplazamiento gradual de capacidades estadounidenses hacia el reino alauí. El Mando de EE.UU. para África continúa hoy en Stuttgart, la ciudad de Alemania, aunque durante años se han estudiado alternativas para acercarlo geográficamente al continente africano. Entre las opciones que llegaron a plantearse estuvo Rota, por su posición estratégica junto al Estrecho de Gibraltar. La creación ahora en Marruecos de un centro permanente de experimentación militar confirma que Trump está creando en Marruecos capacidades que antes habría sido natural asociar a sus instalaciones y socios tradicionales del sur de Europa.Marruecos, nuevo terreno militarLa inauguración de este centro no es tampoco un hecho aislado. Forma parte de un acercamiento militar cada vez más profundo y duradero entre Washington y Rabat. Ya en abril, durante las maniobras llamadas African Lion 2026 , las mayores que organiza EE.UU. en el continente africano, Marruecos acogió a más de 5.600 militares de más de 40 países y a una treintena de empresas estadounidenses de defensa que probaron sobre el terreno tecnologías de inteligencia artificial, drones, sistemas antidrones y plataformas avanzadas de vigilancia. Ahora, con el AMTEC, esa cooperación deja de limitarse a unas maniobras anuales y se convierte en una infraestructura permanente para desarrollar y ensayar las armas del futuro, en un terreno en el que claramente Washington confía con plenitud. Mientras la relación entre Washington y Madrid atraviesa uno de sus momentos de mayor tensión por el enfrentamiento mantenido con el Gobierno de Sánchez, la cooperación con Marruecos no deja de ganar profundidad. La relación también es muy estrecha en el terreno comercial. EE.UU. y Marruecos mantienen desde 2006 un Tratado de Libre Comercio , firmado en 2004, el primero de Washington con un país africano y todavía a día de hoy el único de este tipo en el continente. El acuerdo eliminó la mayoría de los aranceles y reforzó la cooperación en inversión y comercio. En 2025, el intercambio bilateral de bienes alcanzó unos 7.400 millones de dólares, con un superávit estadounidense de 3.700 millones. Estados Unidos y las Fuerzas Armadas Reales de Marruecos han revelado que recientemente, entre el 3 y el 7 de agosto, hicieron la primera demostración con fuego real en el nuevo Centro Africano de Entrenamiento y Experimentación Multidominio (AMTEC, por sus siglas en inglés), una instalación creada en Marruecos para probar nuevas tecnologías y sistemas militares . Durante el ejercicio se ensayó un misil de crucero de largo alcance y bajo coste desarrollado por una empresa estadounidense de defensa. Según afirma el Pentágono , este centro convertirá a Marruecos en una plataforma permanente para que EE.UU., las Fuerzas Armadas marroquíes, otros países aliados y la industria de defensa puedan probar y desarrollar nuevas capacidades militares, desde misiles de largo alcance hasta sistemas autónomos, comunicaciones avanzadas y sensores. La iniciativa supone un nuevo paso en el enrome fortalecimiento de la cooperación estratégica entre Washington y Rabat.Durante el ejercicio se probó el Anthem , un nuevo misil de crucero de largo alcance y bajo coste desarrollado por Covenant Industries , una empresa estadounidense-israelí. Su alcance exacto permanece clasificado o no ha sido divulgado por el fabricante, aunque está concebido para atacar objetivos a gran distancia como alternativa más barata y fácilmente producible a los grandes misiles de crucero tradicionales. El anuncio llega en un momento de gran sintonía política y militar entre Washington y Rabat , y también de creciente tensión fronteriza con España. La Administración Trump ha responsabilizado al Gobierno de Pedro Sánchez de la crisis migratoria de Ceuta, ha reforzado públicamente su respaldo a Marruecos en cuestiones estratégicas y ha intensificado la cooperación con el reino en materia de defensa. La creación de este centro de experimentación militar consolida aún más esa alianza en un contexto de fuerte deterioro de las relaciones entre Washington y Madrid.La prueba no se limitó al lanzamiento del misil. Equipos estadounidenses y marroquíes montaron sobre el terreno un emplazamiento expedicionario para comprobar cómo funcionaría el sistema en condiciones operativas reales. Durante el ensayo se probaron las comunicaciones, la movilidad y el funcionamiento de componentes como las alas, las ruedas y el carro de lanzamiento, y se recogieron datos meteorológicos y de adquisición de blancos para evaluar su rendimiento. Rabat, centro de pruebas claveIngenieros y técnicos de la empresa fabricante trabajaron directamente junto a los militares, en un modelo con el que el Pentágono pretende reducir los tiempos entre el desarrollo de un arma, sus pruebas y su eventual incorporación al servicio. El objetivo declarado es utilizar Marruecos como un gran laboratorio militar donde probar rápidamente tecnologías que después puedan emplear las fuerzas estadounidenses y sus aliados.EE.UU. tiene acuerdos y programas comparables con otros aliados muy estrechos. Australia es probablemente el ejemplo más cercano, porque Washington y Canberra llevan años cooperando en pruebas de armas de largo alcance e hipersónicas, y Australia ha puesto a disposición de EE.UU. su espacio aéreo y campos de pruebas dentro de programas conjuntos. Washington también trabaja con Japón y Australia para desarrollar y ensayar capacidades de ataque de largo alcance, incluida la posibilidad de ejercicios con fuego real de misiles Tomahawk. Lo novedoso del caso de Marruecos es que el Pentágono quiere establecer allí un centro regional permanente abierto no solo a las fuerzas estadounidenses y marroquíes, sino también a otros aliados y directamente a empresas privadas de defensa para experimentar con sistemas que todavía están en desarrollo. Esto forma parte de una iniciativa más amplia del Ejército, la llamada Test Range Expansion Initiative, con la que EE.UU. está ampliando sus campos de pruebas y buscando instalaciones internacionales donde la industria pueda probar rápidamente nuevas armas. En África, Marruecos aparece por ahora como el socio elegido para desarrollar ese modelo de centro.En marzo, en plena ruptura entre Washington y Madrid por la negativa del Gobierno de Sánchez a permitir el uso de Rota y Morón en la ofensiva contra Irán, el entonces senador republicano Lindsey Graham , uno de los aliados más próximos de Trump en política exterior, llegó a pedir públicamente que EE.UU. sacara sus bases y aviones de España y los trasladara a «un país en el que podamos confiar». Graham defendía al mismo tiempo una relación estratégica mucho más estrecha con Marruecos, por lo que sus palabras alimentaron inmediatamente la posibilidad de un desplazamiento gradual de capacidades estadounidenses hacia el reino alauí. El Mando de EE.UU. para África continúa hoy en Stuttgart, la ciudad de Alemania, aunque durante años se han estudiado alternativas para acercarlo geográficamente al continente africano. Entre las opciones que llegaron a plantearse estuvo Rota, por su posición estratégica junto al Estrecho de Gibraltar. La creación ahora en Marruecos de un centro permanente de experimentación militar confirma que Trump está creando en Marruecos capacidades que antes habría sido natural asociar a sus instalaciones y socios tradicionales del sur de Europa.Marruecos, nuevo terreno militarLa inauguración de este centro no es tampoco un hecho aislado. Forma parte de un acercamiento militar cada vez más profundo y duradero entre Washington y Rabat. Ya en abril, durante las maniobras llamadas African Lion 2026 , las mayores que organiza EE.UU. en el continente africano, Marruecos acogió a más de 5.600 militares de más de 40 países y a una treintena de empresas estadounidenses de defensa que probaron sobre el terreno tecnologías de inteligencia artificial, drones, sistemas antidrones y plataformas avanzadas de vigilancia. Ahora, con el AMTEC, esa cooperación deja de limitarse a unas maniobras anuales y se convierte en una infraestructura permanente para desarrollar y ensayar las armas del futuro, en un terreno en el que claramente Washington confía con plenitud. Mientras la relación entre Washington y Madrid atraviesa uno de sus momentos de mayor tensión por el enfrentamiento mantenido con el Gobierno de Sánchez, la cooperación con Marruecos no deja de ganar profundidad. La relación también es muy estrecha en el terreno comercial. EE.UU. y Marruecos mantienen desde 2006 un Tratado de Libre Comercio , firmado en 2004, el primero de Washington con un país africano y todavía a día de hoy el único de este tipo en el continente. El acuerdo eliminó la mayoría de los aranceles y reforzó la cooperación en inversión y comercio. En 2025, el intercambio bilateral de bienes alcanzó unos 7.400 millones de dólares, con un superávit estadounidense de 3.700 millones. Estados Unidos y las Fuerzas Armadas Reales de Marruecos han revelado que recientemente, entre el 3 y el 7 de agosto, hicieron la primera demostración con fuego real en el nuevo Centro Africano de Entrenamiento y Experimentación Multidominio (AMTEC, por sus siglas en inglés), una instalación creada en Marruecos para probar nuevas tecnologías y sistemas militares . Durante el ejercicio se ensayó un misil de crucero de largo alcance y bajo coste desarrollado por una empresa estadounidense de defensa. Según afirma el Pentágono , este centro convertirá a Marruecos en una plataforma permanente para que EE.UU., las Fuerzas Armadas marroquíes, otros países aliados y la industria de defensa puedan probar y desarrollar nuevas capacidades militares, desde misiles de largo alcance hasta sistemas autónomos, comunicaciones avanzadas y sensores. La iniciativa supone un nuevo paso en el enrome fortalecimiento de la cooperación estratégica entre Washington y Rabat.Durante el ejercicio se probó el Anthem , un nuevo misil de crucero de largo alcance y bajo coste desarrollado por Covenant Industries , una empresa estadounidense-israelí. Su alcance exacto permanece clasificado o no ha sido divulgado por el fabricante, aunque está concebido para atacar objetivos a gran distancia como alternativa más barata y fácilmente producible a los grandes misiles de crucero tradicionales. El anuncio llega en un momento de gran sintonía política y militar entre Washington y Rabat , y también de creciente tensión fronteriza con España. La Administración Trump ha responsabilizado al Gobierno de Pedro Sánchez de la crisis migratoria de Ceuta, ha reforzado públicamente su respaldo a Marruecos en cuestiones estratégicas y ha intensificado la cooperación con el reino en materia de defensa. La creación de este centro de experimentación militar consolida aún más esa alianza en un contexto de fuerte deterioro de las relaciones entre Washington y Madrid.La prueba no se limitó al lanzamiento del misil. Equipos estadounidenses y marroquíes montaron sobre el terreno un emplazamiento expedicionario para comprobar cómo funcionaría el sistema en condiciones operativas reales. Durante el ensayo se probaron las comunicaciones, la movilidad y el funcionamiento de componentes como las alas, las ruedas y el carro de lanzamiento, y se recogieron datos meteorológicos y de adquisición de blancos para evaluar su rendimiento. Rabat, centro de pruebas claveIngenieros y técnicos de la empresa fabricante trabajaron directamente junto a los militares, en un modelo con el que el Pentágono pretende reducir los tiempos entre el desarrollo de un arma, sus pruebas y su eventual incorporación al servicio. El objetivo declarado es utilizar Marruecos como un gran laboratorio militar donde probar rápidamente tecnologías que después puedan emplear las fuerzas estadounidenses y sus aliados.EE.UU. tiene acuerdos y programas comparables con otros aliados muy estrechos. Australia es probablemente el ejemplo más cercano, porque Washington y Canberra llevan años cooperando en pruebas de armas de largo alcance e hipersónicas, y Australia ha puesto a disposición de EE.UU. su espacio aéreo y campos de pruebas dentro de programas conjuntos. Washington también trabaja con Japón y Australia para desarrollar y ensayar capacidades de ataque de largo alcance, incluida la posibilidad de ejercicios con fuego real de misiles Tomahawk. Lo novedoso del caso de Marruecos es que el Pentágono quiere establecer allí un centro regional permanente abierto no solo a las fuerzas estadounidenses y marroquíes, sino también a otros aliados y directamente a empresas privadas de defensa para experimentar con sistemas que todavía están en desarrollo. Esto forma parte de una iniciativa más amplia del Ejército, la llamada Test Range Expansion Initiative, con la que EE.UU. está ampliando sus campos de pruebas y buscando instalaciones internacionales donde la industria pueda probar rápidamente nuevas armas. En África, Marruecos aparece por ahora como el socio elegido para desarrollar ese modelo de centro.En marzo, en plena ruptura entre Washington y Madrid por la negativa del Gobierno de Sánchez a permitir el uso de Rota y Morón en la ofensiva contra Irán, el entonces senador republicano Lindsey Graham , uno de los aliados más próximos de Trump en política exterior, llegó a pedir públicamente que EE.UU. sacara sus bases y aviones de España y los trasladara a «un país en el que podamos confiar». Graham defendía al mismo tiempo una relación estratégica mucho más estrecha con Marruecos, por lo que sus palabras alimentaron inmediatamente la posibilidad de un desplazamiento gradual de capacidades estadounidenses hacia el reino alauí. El Mando de EE.UU. para África continúa hoy en Stuttgart, la ciudad de Alemania, aunque durante años se han estudiado alternativas para acercarlo geográficamente al continente africano. Entre las opciones que llegaron a plantearse estuvo Rota, por su posición estratégica junto al Estrecho de Gibraltar. La creación ahora en Marruecos de un centro permanente de experimentación militar confirma que Trump está creando en Marruecos capacidades que antes habría sido natural asociar a sus instalaciones y socios tradicionales del sur de Europa.Marruecos, nuevo terreno militarLa inauguración de este centro no es tampoco un hecho aislado. Forma parte de un acercamiento militar cada vez más profundo y duradero entre Washington y Rabat. Ya en abril, durante las maniobras llamadas African Lion 2026 , las mayores que organiza EE.UU. en el continente africano, Marruecos acogió a más de 5.600 militares de más de 40 países y a una treintena de empresas estadounidenses de defensa que probaron sobre el terreno tecnologías de inteligencia artificial, drones, sistemas antidrones y plataformas avanzadas de vigilancia. Ahora, con el AMTEC, esa cooperación deja de limitarse a unas maniobras anuales y se convierte en una infraestructura permanente para desarrollar y ensayar las armas del futuro, en un terreno en el que claramente Washington confía con plenitud. Mientras la relación entre Washington y Madrid atraviesa uno de sus momentos de mayor tensión por el enfrentamiento mantenido con el Gobierno de Sánchez, la cooperación con Marruecos no deja de ganar profundidad. La relación también es muy estrecha en el terreno comercial. EE.UU. y Marruecos mantienen desde 2006 un Tratado de Libre Comercio , firmado en 2004, el primero de Washington con un país africano y todavía a día de hoy el único de este tipo en el continente. El acuerdo eliminó la mayoría de los aranceles y reforzó la cooperación en inversión y comercio. En 2025, el intercambio bilateral de bienes alcanzó unos 7.400 millones de dólares, con un superávit estadounidense de 3.700 millones. RSS de noticias de internacional
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