La corrida nocturna de la Virgen de la Paloma se inauguró con un toro de bandera. Un cinqueño acucharado de espléndidas hechuras. Una seriedad que daba la longitud de pitón equilibrada por la torera conformación. Colocó la cara desde el primer lance de Antonio Puerta. Torero de Murcia que, tras diez años de corto rodaje, confirmó la alternativa en Madrid.
El extremeño pone a Madrid en pie con un excepcional recibo a la verónica; Arauz de Robles lidia uno de los toros de la temporada en una corrida salvada únicamente por ese toro
La corrida nocturna de la Virgen de la Paloma se inauguró con un toro de bandera. Un cinqueño acucharado de espléndidas hechuras. Una seriedad que daba la longitud de pitón equilibrada por la torera conformación. Colocó la cara desde el primer lance de Antonio Puerta. Torero de Murcia que, tras diez años de corto rodaje, confirmó la alternativa en Madrid.
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