A la sombra de los pocos árboles que rodean el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), decenas de jóvenes esperan sin saber cuándo podrán entrar. Algunos llevan horas. Otros, varios días. Han llegado a Ceuta nadando desde Marruecos y ahora duermen sobre cartones, bancos o directamente en el suelo, a la espera de que nuevas salidas hacia la Península liberen plazas en un centro desbordado por el aumento de las llegadas.
Muchos todavía muestran el cansancio y las heridas provocadas por las rocas del espigón del Tarajal
A la sombra de los pocos árboles que rodean el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), decenas de jóvenes esperan sin saber cuándo podrán entrar. Algunos llevan horas. Otros, varios días. Han llegado a Ceuta nadando desde Marruecos y ahora duermen sobre cartones, bancos o directamente en el suelo, a la espera de que nuevas salidas hacia la Península liberen plazas en un centro desbordado por el aumento de las llegadas.
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