El Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba ha celebrado el Día Mundial del Corazón con una jornada de educación sanitaria y prevención cardiovascular, que también ha contado con el testimonio de Isabel León, paciente del programa de rehabilitación cardíaca. Su historia se ha convertido en un ejemplo de la importancia de la coordinación y el trabajo en equipo durante todo el proceso asistencial.Isabel ingresó por una patología valvular grave que requirió más de 50 días de estancia en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), donde presentó diversas complicaciones durante su evolución. Actualmente continúa su recuperación en el programa de rehabilitación cardíaca y ha podido compartir en primera persona todo lo vivido.«Me operaron en diciembre y la operación salió bien, pero no despertaba. Me llevaron a la UCI y allí estuve 56 días en coma», recuerda. Durante ese largo periodo, explica que «las bacterias y enfermedades contaminaron mi cuerpo», aunque finalmente «salí hacia adelante y desperté».La paciente solo tiene palabras de agradecimiento para el equipo de la UCI, que, según relata, «se volcó conmigo muchísimo». Los médicos llegaron a advertir a su familia de la gravedad de su estado. «Le decían a mi familia que no iba a tirar para adelante, estaba muy mal, pero no era mi hora», señala. Su recuperación ha estado marcada también por las secuelas derivadas de este complicado proceso, aunque el desenlace le permite hoy contar su historia. «Estoy aquí para contarlo», afirma.Antes de la intervención, Isabel sufría importantes dificultades para realizar esfuerzos. «Yo me ahogaba, no podía hacer esfuerzos, tenía síntomas que podían ser peligrosos. Entonces por eso me operaron. Ahora tengo mi válvula nueva, mi prótesis puesta». Ahora afronta una nueva etapa centrada en la recuperación y en el cambio de hábitos. «Estoy cuidándome un poquito: alimentación, perder peso y ejercicio físico», explica.La paciente reconoce que no esperaba atravesar una situación así y hace autocrítica sobre sus hábitos anteriores. «Creía que nunca me iba a pasar, pero pasa, claro que pasa. El cuerpo te pasa facturas. Si tú lo maltratas, él te lo devuelve. Yo lo tengo más que claro: yo lo he maltratado, he hecho lo que me ha dado la gana, he comido lo que me ha dado la gana y no he hecho ejercicio prácticamente. Al final esto me ha pasado por no escucharlo».El cardiólogo del Hospital Reina Sofía José López Aguilera ha destacado que «la prevención cardiovascular es un pilar esencial». En este sentido, ha señalado que es necesario trabajar «tanto antes de que aparezca la enfermedad como después de un evento cardiovascular».La rehabilitación cardíaca, ha explicado, permite «actuar sobre los factores de riesgo, mejorar la capacidad funcional del paciente y proporcionarle herramientas para que participe activamente en el cuidado de su salud».López Aguilera ha incidido además en que «la gran mayoría de las enfermedades cardiovasculares son prevenibles» mediante el cuidado de determinados hábitos. Entre ellos ha citado «la alimentación, el ejercicio físico, el control del azúcar, el colesterol, el tabaco, cuidar el peso, evitar el sobrepeso y evitar el tabaquismo».«Todo este tipo de cosas son pequeños hábitos de vida que podemos hacer todos los días y que impactan fuertemente en la prevención y en la aparición de enfermedades cardiovasculares», ha apuntado.En el Hospital Reina Sofía, los pacientes que han sufrido un evento cardiovascular pueden continuar su recuperación en la Unidad de Rehabilitación Cardíaca . «Los pacientes pasan con nosotros unos dos o tres meses para poder resolver todas estas dudas, aplicar el ejercicio físico y enseñarles a tener una vida con calidad de vida para su futuro más inmediato y largo», ha explicado el especialista. El Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba ha celebrado el Día Mundial del Corazón con una jornada de educación sanitaria y prevención cardiovascular, que también ha contado con el testimonio de Isabel León, paciente del programa de rehabilitación cardíaca. Su historia se ha convertido en un ejemplo de la importancia de la coordinación y el trabajo en equipo durante todo el proceso asistencial.Isabel ingresó por una patología valvular grave que requirió más de 50 días de estancia en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), donde presentó diversas complicaciones durante su evolución. Actualmente continúa su recuperación en el programa de rehabilitación cardíaca y ha podido compartir en primera persona todo lo vivido.«Me operaron en diciembre y la operación salió bien, pero no despertaba. Me llevaron a la UCI y allí estuve 56 días en coma», recuerda. Durante ese largo periodo, explica que «las bacterias y enfermedades contaminaron mi cuerpo», aunque finalmente «salí hacia adelante y desperté».La paciente solo tiene palabras de agradecimiento para el equipo de la UCI, que, según relata, «se volcó conmigo muchísimo». Los médicos llegaron a advertir a su familia de la gravedad de su estado. «Le decían a mi familia que no iba a tirar para adelante, estaba muy mal, pero no era mi hora», señala. Su recuperación ha estado marcada también por las secuelas derivadas de este complicado proceso, aunque el desenlace le permite hoy contar su historia. «Estoy aquí para contarlo», afirma.Antes de la intervención, Isabel sufría importantes dificultades para realizar esfuerzos. «Yo me ahogaba, no podía hacer esfuerzos, tenía síntomas que podían ser peligrosos. Entonces por eso me operaron. Ahora tengo mi válvula nueva, mi prótesis puesta». Ahora afronta una nueva etapa centrada en la recuperación y en el cambio de hábitos. «Estoy cuidándome un poquito: alimentación, perder peso y ejercicio físico», explica.La paciente reconoce que no esperaba atravesar una situación así y hace autocrítica sobre sus hábitos anteriores. «Creía que nunca me iba a pasar, pero pasa, claro que pasa. El cuerpo te pasa facturas. Si tú lo maltratas, él te lo devuelve. Yo lo tengo más que claro: yo lo he maltratado, he hecho lo que me ha dado la gana, he comido lo que me ha dado la gana y no he hecho ejercicio prácticamente. Al final esto me ha pasado por no escucharlo».El cardiólogo del Hospital Reina Sofía José López Aguilera ha destacado que «la prevención cardiovascular es un pilar esencial». En este sentido, ha señalado que es necesario trabajar «tanto antes de que aparezca la enfermedad como después de un evento cardiovascular».La rehabilitación cardíaca, ha explicado, permite «actuar sobre los factores de riesgo, mejorar la capacidad funcional del paciente y proporcionarle herramientas para que participe activamente en el cuidado de su salud».López Aguilera ha incidido además en que «la gran mayoría de las enfermedades cardiovasculares son prevenibles» mediante el cuidado de determinados hábitos. Entre ellos ha citado «la alimentación, el ejercicio físico, el control del azúcar, el colesterol, el tabaco, cuidar el peso, evitar el sobrepeso y evitar el tabaquismo».«Todo este tipo de cosas son pequeños hábitos de vida que podemos hacer todos los días y que impactan fuertemente en la prevención y en la aparición de enfermedades cardiovasculares», ha apuntado.En el Hospital Reina Sofía, los pacientes que han sufrido un evento cardiovascular pueden continuar su recuperación en la Unidad de Rehabilitación Cardíaca . «Los pacientes pasan con nosotros unos dos o tres meses para poder resolver todas estas dudas, aplicar el ejercicio físico y enseñarles a tener una vida con calidad de vida para su futuro más inmediato y largo», ha explicado el especialista. El Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba ha celebrado el Día Mundial del Corazón con una jornada de educación sanitaria y prevención cardiovascular, que también ha contado con el testimonio de Isabel León, paciente del programa de rehabilitación cardíaca. Su historia se ha convertido en un ejemplo de la importancia de la coordinación y el trabajo en equipo durante todo el proceso asistencial.Isabel ingresó por una patología valvular grave que requirió más de 50 días de estancia en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), donde presentó diversas complicaciones durante su evolución. Actualmente continúa su recuperación en el programa de rehabilitación cardíaca y ha podido compartir en primera persona todo lo vivido.«Me operaron en diciembre y la operación salió bien, pero no despertaba. Me llevaron a la UCI y allí estuve 56 días en coma», recuerda. Durante ese largo periodo, explica que «las bacterias y enfermedades contaminaron mi cuerpo», aunque finalmente «salí hacia adelante y desperté».La paciente solo tiene palabras de agradecimiento para el equipo de la UCI, que, según relata, «se volcó conmigo muchísimo». Los médicos llegaron a advertir a su familia de la gravedad de su estado. «Le decían a mi familia que no iba a tirar para adelante, estaba muy mal, pero no era mi hora», señala. Su recuperación ha estado marcada también por las secuelas derivadas de este complicado proceso, aunque el desenlace le permite hoy contar su historia. «Estoy aquí para contarlo», afirma.Antes de la intervención, Isabel sufría importantes dificultades para realizar esfuerzos. «Yo me ahogaba, no podía hacer esfuerzos, tenía síntomas que podían ser peligrosos. Entonces por eso me operaron. Ahora tengo mi válvula nueva, mi prótesis puesta». Ahora afronta una nueva etapa centrada en la recuperación y en el cambio de hábitos. «Estoy cuidándome un poquito: alimentación, perder peso y ejercicio físico», explica.La paciente reconoce que no esperaba atravesar una situación así y hace autocrítica sobre sus hábitos anteriores. «Creía que nunca me iba a pasar, pero pasa, claro que pasa. El cuerpo te pasa facturas. Si tú lo maltratas, él te lo devuelve. Yo lo tengo más que claro: yo lo he maltratado, he hecho lo que me ha dado la gana, he comido lo que me ha dado la gana y no he hecho ejercicio prácticamente. Al final esto me ha pasado por no escucharlo».El cardiólogo del Hospital Reina Sofía José López Aguilera ha destacado que «la prevención cardiovascular es un pilar esencial». En este sentido, ha señalado que es necesario trabajar «tanto antes de que aparezca la enfermedad como después de un evento cardiovascular».La rehabilitación cardíaca, ha explicado, permite «actuar sobre los factores de riesgo, mejorar la capacidad funcional del paciente y proporcionarle herramientas para que participe activamente en el cuidado de su salud».López Aguilera ha incidido además en que «la gran mayoría de las enfermedades cardiovasculares son prevenibles» mediante el cuidado de determinados hábitos. Entre ellos ha citado «la alimentación, el ejercicio físico, el control del azúcar, el colesterol, el tabaco, cuidar el peso, evitar el sobrepeso y evitar el tabaquismo».«Todo este tipo de cosas son pequeños hábitos de vida que podemos hacer todos los días y que impactan fuertemente en la prevención y en la aparición de enfermedades cardiovasculares», ha apuntado.En el Hospital Reina Sofía, los pacientes que han sufrido un evento cardiovascular pueden continuar su recuperación en la Unidad de Rehabilitación Cardíaca . «Los pacientes pasan con nosotros unos dos o tres meses para poder resolver todas estas dudas, aplicar el ejercicio físico y enseñarles a tener una vida con calidad de vida para su futuro más inmediato y largo», ha explicado el especialista. RSS de noticias de espana/andalucia
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