Todavía resuenan sus gritos, sus lágrimas, como un dolor inseparable, una puñalada al atletismo español. «¡Por favor, otra vez no, por favor!», cuando ya sabía lo peor, la rotura de su tendón de Aquiles cuando se aprestaba a ejecutar uno de sus saltos del concurso de altura en el Mundial indoor de Glasgow, peleando por el trono. Fue hace dos años y no era la primera lesión grave de María Vicente, ese fenómeno adolescente, campeona del mundo juvenil en 2017 en heptatlón. La especialidad en la que estos días en Birmingham lucha contra las mejores de Europa, en su eterno volver, infatigable.
La española, octava a falta de tres pruebas en el heptatlón del Europeo, lucha por volver a ser la promesa que fue tras romperse el Aquiles en 2024.
Todavía resuenan sus gritos, sus lágrimas, como un dolor inseparable, una puñalada al atletismo español. «¡Por favor, otra vez no, por favor!», cuando ya sabía lo peor, la rotura de su tendón de Aquiles cuando se aprestaba a ejecutar uno de sus saltos del concurso de altura en el Mundial indoor de Glasgow, peleando por el trono. Fue hace dos años y no era la primera lesión grave de María Vicente, ese fenómeno adolescente, campeona del mundo juvenil en 2017 en heptatlón. La especialidad en la que estos días en Birmingham lucha contra las mejores de Europa, en su eterno volver, infatigable.
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