El Gobierno dejará a los propietarios sin actualización anual de la renta para proteger de la inflación a los inquilinos, mientras en sus datos internos se reconoce que alquilar ya no es un negocio tan fructífero como antaño, lo que supone todo un desincentivo para la salida de más oferta al mercado en plena crisis habitacional. El informe de 2025 del Observatorio de vivienda y suelo, que publica el Ministerio de Vivienda trimestralmente, muestra cómo la rentabilidad de poner un piso en el mercado del arrendamiento permanece en caída desde 2015 y a cierre del año pasado apenas se situaba en el 3%, por debajo de otros productos financieros como los bonos del estado (4%) y determinados fondos de deuda pública y privada. La rentabilidad del alquiler es un índice clave para propietarios e inversores a la hora de lanzarse a poner producto en el mercado del arrendamiento. Esta calcula el porcentaje de rendimiento anual que obtiene el propietario de una vivienda por el dinero que ha invertido en ella. En otras palabras, mide cuánto gana al año con el alquiler en relación con el valor del inmueble o con lo que le costó comprarlo. A modo de ejemplo, si un propietario ha gastado 200.000 euros en una casa y obtiene 12.000 euros anuales (1.000 al mes) por alquilarla, la rentabilidad sería del 6%, que es el porcentaje que recupera de la inversión hecha. Si la rentabilidad fuera de un 3% apenas recuperaría 6.000 euros al año, sin contar otros gastos derivados del inmueble.Los datos recopilados por Vivienda proceden del Banco de España , organismo que el jueves volvió a revisar la cifra a la baja al señalar una rentabilidad bruta del alquiler del 2,9% al cierre del segundo trimestre. De acabar así el 2026, sería el duodécimo año consecutivo en el que el alquiler pierde rendimiento en España. Según lo expuesto por el departamento de Isabel Rodríguez en su informe del año pasado en España hubo una caída progresiva de la rentabilidad desde el 4,4 % que representaba en el 2003 hasta el 2,8 % alcanzado en 2008. «Sin embargo, a partir del estallido de la crisis financiera e inmobiliaria, la tendencia se invierte y se aprecia una recuperación gradual de la rentabilidad del alquiler, como consecuencia de la incapacidad de muchos hogares para acceder a la compra, hasta alcanzar el 4,6 % en 2014. No obstante, desde entonces se ha vuelto a reducir de forma paulatina, situándose en el 3,05 % en el cuarto trimestre de 2025», aclara.Así las cosas, desde 2015 hasta hoy, el alquiler no ha dejado de perder atractivo como inversión. En 2018, cuando Pedro Sánchez llegó al Gobierno, la rentabilidad bruta de alquilar era del 3,98%. La caída se ha prolongado durante los años posteriores, aunque a un ritmo desigual: en 2020 bajó hasta el 3,70% y en 2022 se situó en el 3,49%. La tendencia continuó en los ejercicios siguientes, hasta cerrar 2025 en el 3,05%, un descenso de 0,93 puntos porcentuales respecto a 2018. En el inicio de 2026, la rentabilidad es la anteriormente citada del 2,9%, el nivel más bajo de toda la serie publicada por Vivienda. Con esos mimbres, a día de hoy, poner una casa en alquiler en el mercado es un 25% menos rentable que en 2018.IntervencionesAun con estos datos en la mano, el Gobierno ha abogado por intervenir otra vez el precio del alquiler con dos nuevos reales decretos ley, los conocidos como decretos Maricarmen. En el primero de ellos, -cuyo éxito para ser aprobado en la Diputación Permanente del Congreso está casi garantizado- se contempla que los propietarios no puedan ejecutar la actualización anual de las rentas hasta el 31 de diciembre de 2027 a no ser que tengan el precio del alquiler referenciado al índice del Ministerio de Vivienda con el que se limitan los precios en las zonas tensionadas. Para los que sí lo tengan, el tope será del 2%, cuando el IPC roza el 5%.Invertir en vivienda es ya menos atractivo respecto a otros productos financieros como los bonos del EstadoSin embargo, el argumento del Ejecutivo para intervenir el mercado es diametralmente opuesto. Según señaló Pedro Sánchez el pasado martes durante la presentación de los decretos, la intervención del alquiler es necesaria porque se trata de un mercado «que no funciona con la lógica de la oferta y la demanda», promulgando el mensaje de organizaciones como el Sindicato de Inquilinas, que acusa a los propietarios de especular con los altos precios de los arrendamientos.Mientras tanto, los propietarios denuncian que las nuevas intervenciones impedirán la entrada de nueva oferta al mercado del alquiler y la competencia para firmar un contrato de arrendamiento se disparará en las próximas semanas, así como el precio, por esa falta de ‘stock’. El Gobierno dejará a los propietarios sin actualización anual de la renta para proteger de la inflación a los inquilinos, mientras en sus datos internos se reconoce que alquilar ya no es un negocio tan fructífero como antaño, lo que supone todo un desincentivo para la salida de más oferta al mercado en plena crisis habitacional. El informe de 2025 del Observatorio de vivienda y suelo, que publica el Ministerio de Vivienda trimestralmente, muestra cómo la rentabilidad de poner un piso en el mercado del arrendamiento permanece en caída desde 2015 y a cierre del año pasado apenas se situaba en el 3%, por debajo de otros productos financieros como los bonos del estado (4%) y determinados fondos de deuda pública y privada. La rentabilidad del alquiler es un índice clave para propietarios e inversores a la hora de lanzarse a poner producto en el mercado del arrendamiento. Esta calcula el porcentaje de rendimiento anual que obtiene el propietario de una vivienda por el dinero que ha invertido en ella. En otras palabras, mide cuánto gana al año con el alquiler en relación con el valor del inmueble o con lo que le costó comprarlo. A modo de ejemplo, si un propietario ha gastado 200.000 euros en una casa y obtiene 12.000 euros anuales (1.000 al mes) por alquilarla, la rentabilidad sería del 6%, que es el porcentaje que recupera de la inversión hecha. Si la rentabilidad fuera de un 3% apenas recuperaría 6.000 euros al año, sin contar otros gastos derivados del inmueble.Los datos recopilados por Vivienda proceden del Banco de España , organismo que el jueves volvió a revisar la cifra a la baja al señalar una rentabilidad bruta del alquiler del 2,9% al cierre del segundo trimestre. De acabar así el 2026, sería el duodécimo año consecutivo en el que el alquiler pierde rendimiento en España. Según lo expuesto por el departamento de Isabel Rodríguez en su informe del año pasado en España hubo una caída progresiva de la rentabilidad desde el 4,4 % que representaba en el 2003 hasta el 2,8 % alcanzado en 2008. «Sin embargo, a partir del estallido de la crisis financiera e inmobiliaria, la tendencia se invierte y se aprecia una recuperación gradual de la rentabilidad del alquiler, como consecuencia de la incapacidad de muchos hogares para acceder a la compra, hasta alcanzar el 4,6 % en 2014. No obstante, desde entonces se ha vuelto a reducir de forma paulatina, situándose en el 3,05 % en el cuarto trimestre de 2025», aclara.Así las cosas, desde 2015 hasta hoy, el alquiler no ha dejado de perder atractivo como inversión. En 2018, cuando Pedro Sánchez llegó al Gobierno, la rentabilidad bruta de alquilar era del 3,98%. La caída se ha prolongado durante los años posteriores, aunque a un ritmo desigual: en 2020 bajó hasta el 3,70% y en 2022 se situó en el 3,49%. La tendencia continuó en los ejercicios siguientes, hasta cerrar 2025 en el 3,05%, un descenso de 0,93 puntos porcentuales respecto a 2018. En el inicio de 2026, la rentabilidad es la anteriormente citada del 2,9%, el nivel más bajo de toda la serie publicada por Vivienda. Con esos mimbres, a día de hoy, poner una casa en alquiler en el mercado es un 25% menos rentable que en 2018.IntervencionesAun con estos datos en la mano, el Gobierno ha abogado por intervenir otra vez el precio del alquiler con dos nuevos reales decretos ley, los conocidos como decretos Maricarmen. En el primero de ellos, -cuyo éxito para ser aprobado en la Diputación Permanente del Congreso está casi garantizado- se contempla que los propietarios no puedan ejecutar la actualización anual de las rentas hasta el 31 de diciembre de 2027 a no ser que tengan el precio del alquiler referenciado al índice del Ministerio de Vivienda con el que se limitan los precios en las zonas tensionadas. Para los que sí lo tengan, el tope será del 2%, cuando el IPC roza el 5%.Invertir en vivienda es ya menos atractivo respecto a otros productos financieros como los bonos del EstadoSin embargo, el argumento del Ejecutivo para intervenir el mercado es diametralmente opuesto. Según señaló Pedro Sánchez el pasado martes durante la presentación de los decretos, la intervención del alquiler es necesaria porque se trata de un mercado «que no funciona con la lógica de la oferta y la demanda», promulgando el mensaje de organizaciones como el Sindicato de Inquilinas, que acusa a los propietarios de especular con los altos precios de los arrendamientos.Mientras tanto, los propietarios denuncian que las nuevas intervenciones impedirán la entrada de nueva oferta al mercado del alquiler y la competencia para firmar un contrato de arrendamiento se disparará en las próximas semanas, así como el precio, por esa falta de ‘stock’. El Gobierno dejará a los propietarios sin actualización anual de la renta para proteger de la inflación a los inquilinos, mientras en sus datos internos se reconoce que alquilar ya no es un negocio tan fructífero como antaño, lo que supone todo un desincentivo para la salida de más oferta al mercado en plena crisis habitacional. El informe de 2025 del Observatorio de vivienda y suelo, que publica el Ministerio de Vivienda trimestralmente, muestra cómo la rentabilidad de poner un piso en el mercado del arrendamiento permanece en caída desde 2015 y a cierre del año pasado apenas se situaba en el 3%, por debajo de otros productos financieros como los bonos del estado (4%) y determinados fondos de deuda pública y privada. La rentabilidad del alquiler es un índice clave para propietarios e inversores a la hora de lanzarse a poner producto en el mercado del arrendamiento. Esta calcula el porcentaje de rendimiento anual que obtiene el propietario de una vivienda por el dinero que ha invertido en ella. En otras palabras, mide cuánto gana al año con el alquiler en relación con el valor del inmueble o con lo que le costó comprarlo. A modo de ejemplo, si un propietario ha gastado 200.000 euros en una casa y obtiene 12.000 euros anuales (1.000 al mes) por alquilarla, la rentabilidad sería del 6%, que es el porcentaje que recupera de la inversión hecha. Si la rentabilidad fuera de un 3% apenas recuperaría 6.000 euros al año, sin contar otros gastos derivados del inmueble.Los datos recopilados por Vivienda proceden del Banco de España , organismo que el jueves volvió a revisar la cifra a la baja al señalar una rentabilidad bruta del alquiler del 2,9% al cierre del segundo trimestre. De acabar así el 2026, sería el duodécimo año consecutivo en el que el alquiler pierde rendimiento en España. Según lo expuesto por el departamento de Isabel Rodríguez en su informe del año pasado en España hubo una caída progresiva de la rentabilidad desde el 4,4 % que representaba en el 2003 hasta el 2,8 % alcanzado en 2008. «Sin embargo, a partir del estallido de la crisis financiera e inmobiliaria, la tendencia se invierte y se aprecia una recuperación gradual de la rentabilidad del alquiler, como consecuencia de la incapacidad de muchos hogares para acceder a la compra, hasta alcanzar el 4,6 % en 2014. No obstante, desde entonces se ha vuelto a reducir de forma paulatina, situándose en el 3,05 % en el cuarto trimestre de 2025», aclara.Así las cosas, desde 2015 hasta hoy, el alquiler no ha dejado de perder atractivo como inversión. En 2018, cuando Pedro Sánchez llegó al Gobierno, la rentabilidad bruta de alquilar era del 3,98%. La caída se ha prolongado durante los años posteriores, aunque a un ritmo desigual: en 2020 bajó hasta el 3,70% y en 2022 se situó en el 3,49%. La tendencia continuó en los ejercicios siguientes, hasta cerrar 2025 en el 3,05%, un descenso de 0,93 puntos porcentuales respecto a 2018. En el inicio de 2026, la rentabilidad es la anteriormente citada del 2,9%, el nivel más bajo de toda la serie publicada por Vivienda. Con esos mimbres, a día de hoy, poner una casa en alquiler en el mercado es un 25% menos rentable que en 2018.IntervencionesAun con estos datos en la mano, el Gobierno ha abogado por intervenir otra vez el precio del alquiler con dos nuevos reales decretos ley, los conocidos como decretos Maricarmen. En el primero de ellos, -cuyo éxito para ser aprobado en la Diputación Permanente del Congreso está casi garantizado- se contempla que los propietarios no puedan ejecutar la actualización anual de las rentas hasta el 31 de diciembre de 2027 a no ser que tengan el precio del alquiler referenciado al índice del Ministerio de Vivienda con el que se limitan los precios en las zonas tensionadas. Para los que sí lo tengan, el tope será del 2%, cuando el IPC roza el 5%.Invertir en vivienda es ya menos atractivo respecto a otros productos financieros como los bonos del EstadoSin embargo, el argumento del Ejecutivo para intervenir el mercado es diametralmente opuesto. Según señaló Pedro Sánchez el pasado martes durante la presentación de los decretos, la intervención del alquiler es necesaria porque se trata de un mercado «que no funciona con la lógica de la oferta y la demanda», promulgando el mensaje de organizaciones como el Sindicato de Inquilinas, que acusa a los propietarios de especular con los altos precios de los arrendamientos.Mientras tanto, los propietarios denuncian que las nuevas intervenciones impedirán la entrada de nueva oferta al mercado del alquiler y la competencia para firmar un contrato de arrendamiento se disparará en las próximas semanas, así como el precio, por esa falta de ‘stock’. RSS de noticias de economia
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