Hay obras que trascienden el lienzo para convertirse en auténticos documentos de la historia. Es el caso de ‘Interior de la Mezquita de Córdoba’, el célebre óleo que el pintor escocés David Roberts realizó en 1838 tras su viaje por España y que hoy forma parte de la colección permanente del Museo Nacional del Prado. Su visión del monumento no solo cautivó a la Europa romántica, sino que contribuyó decisivamente a fijar la imagen internacional del templo cordobés.Roberts (1796-1864), considerado uno de los grandes viajeros y paisajistas del siglo XIX, recorrió España entre 1832 y 1833 atraído por el exotismo y la riqueza artística de su patrimonio. Su estancia en Córdoba, de apenas tres semanas entre enero y febrero de 1833, resultó, sin embargo, una de las más fructíferas de toda su expedición.Según el estudio ‘David Roberts en Córdoba. Vistas de paisaje y arquitectura hacia 1833’ , de los investigadores Antonio Gámiz Gordo y Antonio Jesús García Ortega, de la Universidad de Sevilla, el artista llegó a la ciudad el 12 o 13 de enero de 1833 procedente de Madrid. Desde el primer momento quedó profundamente impresionado por el paisaje urbano y por el extraordinario legado islámico de la antigua capital omeya.Aunque sus pinturas incorporaban ciertas licencias compositivas, propias de la pintura romántica y alejadas de la exactitud fotográfica, lograron transmitir como pocas obras la monumentalidad del edificio.El cuadro que plasmó el interior del monumero, conservado actualmente en el Museo Nacional del Prado , se convertiría además en la base de grabados y litografías que difundieron la imagen de la Mezquita por toda Europa.Durante su estancia, Roberts realizó alrededor de catorce vistas originales de Córdoba, además de litografías, grabados y pequeñas viñetas, según recoge el estudio de Gámiz y García. Su mirada se dirigió especialmente hacia el frente monumental que asoma al Guadalquivir: el Alcázar de los Reyes Cristianos, el Puente Romano , los molinos, la torre de la Calahorra y, naturalmente, la Mezquita-Catedral, con Sierra Morena cerrando el horizonte.Arriba, grabado de Roberts del Guadalquivir con la Mezquita al fondo; debajo, el Molino de la Albolafia; sobre estas líneas, la Puerta del Puente. ABCMás allá de su indudable valor artístico, las obras de Roberts poseen hoy una enorme importancia documental. Sus dibujos y acuarelas reflejan con notable fidelidad la fisonomía de una Córdoba que estaba a punto de transformarse para siempre.Décadas después llegarían el ferrocarril, la demolición de buena parte de las murallas, puertas y torres medievales, la apertura de nuevas calles y la construcción de defensas contra las crecidas del Guadalquivir, modificando profundamente el paisaje urbano que contempló el pintor escocés.David Roberts en un retrato. ABCSus grabados y reproducciones digitales, además, pueden consultarse hoy en alta resolución a través de la plataforma Google Arts & Culture , permitiendo redescubrir con detalle la mirada del artista que contribuyó a inmortalizar uno de los monumentos más emblemáticos de España. Hay obras que trascienden el lienzo para convertirse en auténticos documentos de la historia. Es el caso de ‘Interior de la Mezquita de Córdoba’, el célebre óleo que el pintor escocés David Roberts realizó en 1838 tras su viaje por España y que hoy forma parte de la colección permanente del Museo Nacional del Prado. Su visión del monumento no solo cautivó a la Europa romántica, sino que contribuyó decisivamente a fijar la imagen internacional del templo cordobés.Roberts (1796-1864), considerado uno de los grandes viajeros y paisajistas del siglo XIX, recorrió España entre 1832 y 1833 atraído por el exotismo y la riqueza artística de su patrimonio. Su estancia en Córdoba, de apenas tres semanas entre enero y febrero de 1833, resultó, sin embargo, una de las más fructíferas de toda su expedición.Según el estudio ‘David Roberts en Córdoba. Vistas de paisaje y arquitectura hacia 1833’ , de los investigadores Antonio Gámiz Gordo y Antonio Jesús García Ortega, de la Universidad de Sevilla, el artista llegó a la ciudad el 12 o 13 de enero de 1833 procedente de Madrid. Desde el primer momento quedó profundamente impresionado por el paisaje urbano y por el extraordinario legado islámico de la antigua capital omeya.Aunque sus pinturas incorporaban ciertas licencias compositivas, propias de la pintura romántica y alejadas de la exactitud fotográfica, lograron transmitir como pocas obras la monumentalidad del edificio.El cuadro que plasmó el interior del monumero, conservado actualmente en el Museo Nacional del Prado , se convertiría además en la base de grabados y litografías que difundieron la imagen de la Mezquita por toda Europa.Durante su estancia, Roberts realizó alrededor de catorce vistas originales de Córdoba, además de litografías, grabados y pequeñas viñetas, según recoge el estudio de Gámiz y García. Su mirada se dirigió especialmente hacia el frente monumental que asoma al Guadalquivir: el Alcázar de los Reyes Cristianos, el Puente Romano , los molinos, la torre de la Calahorra y, naturalmente, la Mezquita-Catedral, con Sierra Morena cerrando el horizonte.Arriba, grabado de Roberts del Guadalquivir con la Mezquita al fondo; debajo, el Molino de la Albolafia; sobre estas líneas, la Puerta del Puente. ABCMás allá de su indudable valor artístico, las obras de Roberts poseen hoy una enorme importancia documental. Sus dibujos y acuarelas reflejan con notable fidelidad la fisonomía de una Córdoba que estaba a punto de transformarse para siempre.Décadas después llegarían el ferrocarril, la demolición de buena parte de las murallas, puertas y torres medievales, la apertura de nuevas calles y la construcción de defensas contra las crecidas del Guadalquivir, modificando profundamente el paisaje urbano que contempló el pintor escocés.David Roberts en un retrato. ABCSus grabados y reproducciones digitales, además, pueden consultarse hoy en alta resolución a través de la plataforma Google Arts & Culture , permitiendo redescubrir con detalle la mirada del artista que contribuyó a inmortalizar uno de los monumentos más emblemáticos de España. Hay obras que trascienden el lienzo para convertirse en auténticos documentos de la historia. Es el caso de ‘Interior de la Mezquita de Córdoba’, el célebre óleo que el pintor escocés David Roberts realizó en 1838 tras su viaje por España y que hoy forma parte de la colección permanente del Museo Nacional del Prado. Su visión del monumento no solo cautivó a la Europa romántica, sino que contribuyó decisivamente a fijar la imagen internacional del templo cordobés.Roberts (1796-1864), considerado uno de los grandes viajeros y paisajistas del siglo XIX, recorrió España entre 1832 y 1833 atraído por el exotismo y la riqueza artística de su patrimonio. Su estancia en Córdoba, de apenas tres semanas entre enero y febrero de 1833, resultó, sin embargo, una de las más fructíferas de toda su expedición.Según el estudio ‘David Roberts en Córdoba. Vistas de paisaje y arquitectura hacia 1833’ , de los investigadores Antonio Gámiz Gordo y Antonio Jesús García Ortega, de la Universidad de Sevilla, el artista llegó a la ciudad el 12 o 13 de enero de 1833 procedente de Madrid. Desde el primer momento quedó profundamente impresionado por el paisaje urbano y por el extraordinario legado islámico de la antigua capital omeya.Aunque sus pinturas incorporaban ciertas licencias compositivas, propias de la pintura romántica y alejadas de la exactitud fotográfica, lograron transmitir como pocas obras la monumentalidad del edificio.El cuadro que plasmó el interior del monumero, conservado actualmente en el Museo Nacional del Prado , se convertiría además en la base de grabados y litografías que difundieron la imagen de la Mezquita por toda Europa.Durante su estancia, Roberts realizó alrededor de catorce vistas originales de Córdoba, además de litografías, grabados y pequeñas viñetas, según recoge el estudio de Gámiz y García. Su mirada se dirigió especialmente hacia el frente monumental que asoma al Guadalquivir: el Alcázar de los Reyes Cristianos, el Puente Romano , los molinos, la torre de la Calahorra y, naturalmente, la Mezquita-Catedral, con Sierra Morena cerrando el horizonte.Arriba, grabado de Roberts del Guadalquivir con la Mezquita al fondo; debajo, el Molino de la Albolafia; sobre estas líneas, la Puerta del Puente. ABCMás allá de su indudable valor artístico, las obras de Roberts poseen hoy una enorme importancia documental. Sus dibujos y acuarelas reflejan con notable fidelidad la fisonomía de una Córdoba que estaba a punto de transformarse para siempre.Décadas después llegarían el ferrocarril, la demolición de buena parte de las murallas, puertas y torres medievales, la apertura de nuevas calles y la construcción de defensas contra las crecidas del Guadalquivir, modificando profundamente el paisaje urbano que contempló el pintor escocés.David Roberts en un retrato. ABCSus grabados y reproducciones digitales, además, pueden consultarse hoy en alta resolución a través de la plataforma Google Arts & Culture , permitiendo redescubrir con detalle la mirada del artista que contribuyó a inmortalizar uno de los monumentos más emblemáticos de España. RSS de noticias de espana/andalucia
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