Estamos en pleno julio, con avisos de la Aemet por altas temperaturas en buena parte del país, y nosotros no encontramos mejor plan que un día de playa o piscina para mitigar el sofocante calor. Sacamos la nevera portátil del trastero, metemos la tortilla, unos refrescos, la ensaladilla, un par de bloques de hielo y a la playa. El plan parece perfecto. Pero la mayoría de los casos de gastroenteritis en verano vienen justo de aquí, de una cadena de frío que se rompe sin que nos demos cuenta.La nevera portátil es un clásico del verano. ABCTe cuento por qué pasa y cómo evitarlo. Empezamos por lo básico. Entre los 5 y los 65° C, las bacterias peligrosas crecen y se multiplican a toda velocidad. La Aesan llama a esta franja la zona de peligro . Y no es que crezcan un poco, es que a temperatura ambiente de 30° C en la playa, se multiplican tan rápido que en apenas una hora fuera del frío un alimento sensible pasa a ser un cultivo bacteriano. Por eso la regla clásica de las dos horas fuera de la nevera baja a solo una cuando la temperatura ambiente supera los 30° C. Y en la costa española de julio, eso es todos los días.El primer malentendido es pensar que la nevera portátil es una nevera como la que tenemos en casa. La nevera portátil no genera frío, solo retrasa la entrada del calor exterior gracias al aislamiento de sus paredes. Es decir, mantiene el frío que le metes, no lo crea. Si la sacas del trastero, donde ha estado a más de 30° C durante semanas, y metes directamente la comida y el hielo, tienes un choque térmico brutal. Las paredes de la nevera están calientes, absorben calor de la comida y el hielo empieza a derretirse desde el primer minuto. A la hora, la temperatura ha subido.Estos aparatos pueden provocar choques térmicos. ABCLa solución para mantener la seguridad alimentaria es enfriar la nevera la noche anterior. Métela dentro de casa unas horas antes, con un par de botellas de agua congelada dentro, y déjala así. Al día siguiente, retiras las botellas y metes ya la comida bien fría de la nevera de casa, junto con hielo nuevo. La diferencia de rendimiento es abismal. Sin él, a mediodía tus refrescos flotan en agua tibia.En España la temperatura ambiente en verano suele ser muy alta siempre. ABCY luego están los tres errores que rematan la faena. Abrir la tapa cada dos por tres, meter comida tibia o caliente y dejar la nevera al sol. Cada apertura sube la temperatura interna varios grados, cada comida caliente derrite el hielo, y el sol acelera todo el proceso. Los 3 se pueden evitar con un mínimo de organización.Sobre qué llevar y qué no, la Aesan es bastante clara. Lo que puedes meter sin miedo son las frutas enteras sin cortar, los frutos secos, el pan, los embutidos curados como el jamón serrano o el chorizo, los quesos curados, las conservas de atún o sardinas, las ensaladas (que mejor aderezarlas en el último momento) y las bebidas refrigeradas. Lo que la OCU y la Aesan desaconsejan expresamente para nevera portátil de playa son las mayonesas caseras, las tortillas poco cuajadas, la ensaladilla rusa , los mariscos crudos, los postres con crema o nata, el arroz y la pasta cocidos que llevan un rato tibios, y los quesos frescos y lácteos no pasteurizados.MÁS INFORMACIÓN noticia Si Café: la hora límite a la que debes tomarlo para que no te quite el sueño noticia Si Tres cremas frías para salir del gazpacho de siempre noticia Si El desconocido ‘combo’ de esa ansiada cervecita en la terrazaRecordarte que cuando llegas a casa conviene limpiar bien la nevera con agua con un poco de bicarbonato o vinagre blanco y dejar que se seque antes de guardarla de nuevo. Si no, es muy posible que la próxima vez que la abras te encontrarás con moho y olor. Estamos en pleno julio, con avisos de la Aemet por altas temperaturas en buena parte del país, y nosotros no encontramos mejor plan que un día de playa o piscina para mitigar el sofocante calor. Sacamos la nevera portátil del trastero, metemos la tortilla, unos refrescos, la ensaladilla, un par de bloques de hielo y a la playa. El plan parece perfecto. Pero la mayoría de los casos de gastroenteritis en verano vienen justo de aquí, de una cadena de frío que se rompe sin que nos demos cuenta.La nevera portátil es un clásico del verano. ABCTe cuento por qué pasa y cómo evitarlo. Empezamos por lo básico. Entre los 5 y los 65° C, las bacterias peligrosas crecen y se multiplican a toda velocidad. La Aesan llama a esta franja la zona de peligro . Y no es que crezcan un poco, es que a temperatura ambiente de 30° C en la playa, se multiplican tan rápido que en apenas una hora fuera del frío un alimento sensible pasa a ser un cultivo bacteriano. Por eso la regla clásica de las dos horas fuera de la nevera baja a solo una cuando la temperatura ambiente supera los 30° C. Y en la costa española de julio, eso es todos los días.El primer malentendido es pensar que la nevera portátil es una nevera como la que tenemos en casa. La nevera portátil no genera frío, solo retrasa la entrada del calor exterior gracias al aislamiento de sus paredes. Es decir, mantiene el frío que le metes, no lo crea. Si la sacas del trastero, donde ha estado a más de 30° C durante semanas, y metes directamente la comida y el hielo, tienes un choque térmico brutal. Las paredes de la nevera están calientes, absorben calor de la comida y el hielo empieza a derretirse desde el primer minuto. A la hora, la temperatura ha subido.Estos aparatos pueden provocar choques térmicos. ABCLa solución para mantener la seguridad alimentaria es enfriar la nevera la noche anterior. Métela dentro de casa unas horas antes, con un par de botellas de agua congelada dentro, y déjala así. Al día siguiente, retiras las botellas y metes ya la comida bien fría de la nevera de casa, junto con hielo nuevo. La diferencia de rendimiento es abismal. Sin él, a mediodía tus refrescos flotan en agua tibia.En España la temperatura ambiente en verano suele ser muy alta siempre. ABCY luego están los tres errores que rematan la faena. Abrir la tapa cada dos por tres, meter comida tibia o caliente y dejar la nevera al sol. Cada apertura sube la temperatura interna varios grados, cada comida caliente derrite el hielo, y el sol acelera todo el proceso. Los 3 se pueden evitar con un mínimo de organización.Sobre qué llevar y qué no, la Aesan es bastante clara. Lo que puedes meter sin miedo son las frutas enteras sin cortar, los frutos secos, el pan, los embutidos curados como el jamón serrano o el chorizo, los quesos curados, las conservas de atún o sardinas, las ensaladas (que mejor aderezarlas en el último momento) y las bebidas refrigeradas. Lo que la OCU y la Aesan desaconsejan expresamente para nevera portátil de playa son las mayonesas caseras, las tortillas poco cuajadas, la ensaladilla rusa , los mariscos crudos, los postres con crema o nata, el arroz y la pasta cocidos que llevan un rato tibios, y los quesos frescos y lácteos no pasteurizados.MÁS INFORMACIÓN noticia Si Café: la hora límite a la que debes tomarlo para que no te quite el sueño noticia Si Tres cremas frías para salir del gazpacho de siempre noticia Si El desconocido ‘combo’ de esa ansiada cervecita en la terrazaRecordarte que cuando llegas a casa conviene limpiar bien la nevera con agua con un poco de bicarbonato o vinagre blanco y dejar que se seque antes de guardarla de nuevo. Si no, es muy posible que la próxima vez que la abras te encontrarás con moho y olor. Estamos en pleno julio, con avisos de la Aemet por altas temperaturas en buena parte del país, y nosotros no encontramos mejor plan que un día de playa o piscina para mitigar el sofocante calor. Sacamos la nevera portátil del trastero, metemos la tortilla, unos refrescos, la ensaladilla, un par de bloques de hielo y a la playa. El plan parece perfecto. Pero la mayoría de los casos de gastroenteritis en verano vienen justo de aquí, de una cadena de frío que se rompe sin que nos demos cuenta.La nevera portátil es un clásico del verano. ABCTe cuento por qué pasa y cómo evitarlo. Empezamos por lo básico. Entre los 5 y los 65° C, las bacterias peligrosas crecen y se multiplican a toda velocidad. La Aesan llama a esta franja la zona de peligro . Y no es que crezcan un poco, es que a temperatura ambiente de 30° C en la playa, se multiplican tan rápido que en apenas una hora fuera del frío un alimento sensible pasa a ser un cultivo bacteriano. Por eso la regla clásica de las dos horas fuera de la nevera baja a solo una cuando la temperatura ambiente supera los 30° C. Y en la costa española de julio, eso es todos los días.El primer malentendido es pensar que la nevera portátil es una nevera como la que tenemos en casa. La nevera portátil no genera frío, solo retrasa la entrada del calor exterior gracias al aislamiento de sus paredes. Es decir, mantiene el frío que le metes, no lo crea. Si la sacas del trastero, donde ha estado a más de 30° C durante semanas, y metes directamente la comida y el hielo, tienes un choque térmico brutal. Las paredes de la nevera están calientes, absorben calor de la comida y el hielo empieza a derretirse desde el primer minuto. A la hora, la temperatura ha subido.Estos aparatos pueden provocar choques térmicos. ABCLa solución para mantener la seguridad alimentaria es enfriar la nevera la noche anterior. Métela dentro de casa unas horas antes, con un par de botellas de agua congelada dentro, y déjala así. Al día siguiente, retiras las botellas y metes ya la comida bien fría de la nevera de casa, junto con hielo nuevo. La diferencia de rendimiento es abismal. Sin él, a mediodía tus refrescos flotan en agua tibia.En España la temperatura ambiente en verano suele ser muy alta siempre. ABCY luego están los tres errores que rematan la faena. Abrir la tapa cada dos por tres, meter comida tibia o caliente y dejar la nevera al sol. Cada apertura sube la temperatura interna varios grados, cada comida caliente derrite el hielo, y el sol acelera todo el proceso. Los 3 se pueden evitar con un mínimo de organización.Sobre qué llevar y qué no, la Aesan es bastante clara. Lo que puedes meter sin miedo son las frutas enteras sin cortar, los frutos secos, el pan, los embutidos curados como el jamón serrano o el chorizo, los quesos curados, las conservas de atún o sardinas, las ensaladas (que mejor aderezarlas en el último momento) y las bebidas refrigeradas. Lo que la OCU y la Aesan desaconsejan expresamente para nevera portátil de playa son las mayonesas caseras, las tortillas poco cuajadas, la ensaladilla rusa , los mariscos crudos, los postres con crema o nata, el arroz y la pasta cocidos que llevan un rato tibios, y los quesos frescos y lácteos no pasteurizados.MÁS INFORMACIÓN noticia Si Café: la hora límite a la que debes tomarlo para que no te quite el sueño noticia Si Tres cremas frías para salir del gazpacho de siempre noticia Si El desconocido ‘combo’ de esa ansiada cervecita en la terrazaRecordarte que cuando llegas a casa conviene limpiar bien la nevera con agua con un poco de bicarbonato o vinagre blanco y dejar que se seque antes de guardarla de nuevo. Si no, es muy posible que la próxima vez que la abras te encontrarás con moho y olor. RSS de noticias de bienestar
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