Después del accidente de Adamuz hace diez meses, con 46 fallecidos y 292 heridos, el Gobierno de Pedro Sánchez esquivó cualquier responsabilidad política y/o penal haciendo gala de su acreditada pericia para la opacidad y el control del debate público mediante altas dosis de propaganda, sectarismo y desinformación. Sin mucho esfuerzo, pero con mucha indecencia, tapó la polémica sobre el siniestro con un manto de confusión y sentimentalismo que desdibujó las explicaciones técnicas respecto a la ruptura de la vía por mal estado, que señalaban una responsabilidad del Ministerio de Transportes que dirige -por decir algo- Óscar Puente, de Adif y de Renfe. Y a día de hoy todavía no existe una explicación oficial.
La resistencia del Gobierno de Sánchez a asumir responsabilidades y la patrimonialización de las instituciones y empresas públicas que ha hecho el PSOE empujan al país al tercer mundo y a una crisis de Estado
Después del accidente de Adamuz hace diez meses, con 46 fallecidos y 292 heridos, el Gobierno de Pedro Sánchez esquivó cualquier responsabilidad política y/o penal haciendo gala de su acreditada pericia para la opacidad y el control del debate público mediante altas dosis de propaganda, sectarismo y desinformación. Sin mucho esfuerzo, pero con mucha indecencia, tapó la polémica sobre el siniestro con un manto de confusión y sentimentalismo que desdibujó las explicaciones técnicas respecto a la ruptura de la vía por mal estado, que señalaban una responsabilidad del Ministerio de Transportes que dirige -por decir algo- Óscar Puente, de Adif y de Renfe. Y a día de hoy todavía no existe una explicación oficial.
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