Cuando paseaban a hombros Morante de la Puebla y Pablo Aguado por la puerta grande, pasadas las 21.15 de la noche, subía a los cielos en este día de la asunción de la Virgen una tarde tremendamente torera. El portento de Morante y la maravilla de Aguado enamoraron El Bibio, con dos y tres orejas, respectivamente. Y una magna faena del maestro que se quedó sin premiar, dejando honda huella. La lujosa corrida de Núñez del Cuvillo sacó nota, incluso el lote de Manzanares. Pero eso es otra historia ya sabida y, por tanto, aburrida de contar.
El maestro de la Puebla y el sevillano ofrecen una gran tarde de toros con dos y tres orejas, respectivamente, y una magna obra sin premiar; notable corrida de Cuvillo
Cuando paseaban a hombros Morante de la Puebla y Pablo Aguado por la puerta grande, pasadas las 21.15 de la noche, subía a los cielos en este día de la asunción de la Virgen una tarde tremendamente torera. El portento de Morante y la maravilla de Aguado enamoraron El Bibio, con dos y tres orejas, respectivamente. Y una magna faena del maestro que se quedó sin premiar, dejando honda huella. La lujosa corrida de Núñez del Cuvillo sacó nota, incluso el lote de Manzanares. Pero eso es otra historia ya sabida y, por tanto, aburrida de contar.
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