Para muchos, la selección es un trampolín, una forma de extender el eco mediático de su ya extraordinaria carrera en los clubes. Para otros, un refugio. El lugar donde recomponerse de los baches de sus equipos. Y luego está James Rodríguez (Cúcuta, 1991), que lo ha vivido todo. El 10 se dio a conocer en el Mundial 2014 con una volea que ya es historia de la Copa del Mundo y ahora, 12 años después, encuentra en el combinado cafetero la única manera de reconectar con el fútbol tras varias temporadas vagando por ligas menores.
El ’10’ es el capitán de la selección a pesar de unos últimos años perdido entre clubes y ligas menores.
Para muchos, la selección es un trampolín, una forma de extender el eco mediático de su ya extraordinaria carrera en los clubes. Para otros, un refugio. El lugar donde recomponerse de los baches de sus equipos. Y luego está James Rodríguez (Cúcuta, 1991), que lo ha vivido todo. El 10 se dio a conocer en el Mundial 2014 con una volea que ya es historia de la Copa del Mundo y ahora, 12 años después, encuentra en el combinado cafetero la única manera de reconectar con el fútbol tras varias temporadas vagando por ligas menores.
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