La entrada en vigor de la reforma de la Ley de la Casa Imperial de Japón ha cerrado definitivamente la puerta a que la princesa Aiko (24 años), hija única de los emperadores Naruhito y Masako, pudiera convertirse algún día en emperatriz. A pesar de su enorme popularidad y de que más del 70% de los ciudadanos del país del sol naciente estén a favor de la abolición de la ley sálica, como señalan todas las encuestas. Sin embargo, desde este viernes las perspectivas de futuro para Aiko han cambiado por completo. Porque, en un giro de guión de alcance histórico, la princesa podrá seguir siéndolo hasta el fin de sus días, incluso si decide casarse y formar una familia.
Más del 70% de los ciudadanos japoneses se mostraba a favor de que la única hija de Naruhito y Masako pudiera convertirse en emperatriz
La entrada en vigor de la reforma de la Ley de la Casa Imperial de Japón ha cerrado definitivamente la puerta a que la princesa Aiko (24 años), hija única de los emperadores Naruhito y Masako, pudiera convertirse algún día en emperatriz. A pesar de su enorme popularidad y de que más del 70% de los ciudadanos del país del sol naciente estén a favor de la abolición de la ley sálica, como señalan todas las encuestas. Sin embargo, desde este viernes las perspectivas de futuro para Aiko han cambiado por completo. Porque, en un giro de guión de alcance histórico, la princesa podrá seguir siéndolo hasta el fin de sus días, incluso si decide casarse y formar una familia.
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