El fútbol es insaciable . Lo que el año pasado hubiese sido una derrota segura por culpa de los errores en las áreas, en esta temporada el Sevilla sumó un punto con sabor amargo por lo cerca que estuvieron los tres. Situación calcada al día del Espanyol. De sumar esos dos triunfos, el Sevilla tendría 18 de 24. Una puntuación de año Champions y conviene tener los pies en el suelo y mirar con cierta perspectiva lo que se está construyendo . Lo que sucede es que el aficionado se obnubila. Piensa que se puede ganar todo pese a que su equipo esté cogidito con alfileres. Entra dentro de este negocio. Otra cosa es que su sensación en la hierba sea más que positiva, sobre todo cuando sabe llevar los partidos al terreno que le interesa al equipo y su entrenador. No así en el idea y vuelta. El golpeas y te golpeo es su peor receta porque, repito, no domina las áreas y así es imposible. Capítulo aparte merece el capítulo arbitral . Existe la sensación de que hace tiempo el club está mal mirado por los colegiados. Mi impresión, con excepciones como la de ayer, es que cuanto peor eres como equipo, más sencillo es meterte la mano en la cartera. Y la cortedad de luces de los tuyos tampoco te ayuda. Si ya los conoces, no los invites a la fiesta de la interpretación.Y, como siempre, el terreno interpretativo es el que más mosquea . Faltaría más. Porque se decide según la camiseta. Según la repercusión de tu elección. Y a eso se le llama prevaricar. Sin detenerme mucho más en este aspecto, lo cierto es que el Sevilla me volvió a dejar la sensación de que está un punto por encima de la media de los equipos del campeonato . Por eso va quinto tras ocho jornadas, habiendo jugado ante Atlético y Barcelona por el camino. Un puntito dentro de su once titular y haciendo todo bien. Porque realmente no está sobrado ni de efectivos ni de talento . Los cambios en Valencia así lo demuestran. Ninguno de los que entró desde fuera mejoró la sensación de vulnerabilidad instalada desde el 1-2. El empate del Levante se veía venir simplemente por el paso atrás del propio Sevilla. Alfon, Isaac y Julio Díaz bajan el nivel, sobre todo en el apartado físico. No hay más.La defensa del Sevilla es experta en defender hacia delante. Sus centrales e incluso laterales son contundentes en los duelos y leen perfectamente los momentos de la anticipación. En eso trabaja todo el equipo para que la presión igualmente sea efectiva . Lo que ocurre cuando se acercan a Vlachodimos sí debe tener otro tipo de lectura. No existen centrocampistas en la plantilla que sean capaces de defender bien el área propia (algo Agoumé, aunque muerto en esos tramos de partido) o los alrededores de la misma, dejando a los dos centrales demasiado cerca de su portero y sin poder defender el área salvo en los balones aéreos frontales. El Sevilla cometió un suicidio en el tramo final. Seguramente por falta de piernas, que se unían a esos errores en las claras contras no finalizadas con gol . Demasiados regalos de un equipo al que se le ve el cartón en cuestiones como en la puntería. El dinero siempre está en el gol y de eso no anda sobrado el conjunto nervionense.García Plaza no estuvo fino en las sustituciones pero su banquillo tampoco le ofrecía muchas más alternativas. Quizás debío confiar en otro extremo por delante de un Alfon que es un ser extraño en este modo de jugar . De hecho, Correia y Miguel Sierra son tan titulares porque son los únicos capaces de ayudar y recuperar el balón cuando se les necesita. El resto son delanteros de banda, lo que complica al entrenador sus decisiones cuando aparecen los nervios. Tampoco tiene ese mediocentro o tercer central poderoso en momentos donde toca encerrarse . No puede cambiar el sistema y padece cuando el plan marcado cambia de bando y debe adaptarse a otro contexto de partido . Repito. El Sevilla tiene una plantilla justa. Hay jugadores que han sorprendido en el inicio, como Miguel Sierra. Otros, que atraviesan un momento dulce, como Suazo, Juan Iglesias o Kike Salas. Y algún jugadorazo, como Fofana.El francés ha cogido rápidamente la bandera del equipo . Es muy superior a la mayoría de los jugadores de los 15 equipos que comparten hábitat con los sevillistas y su papel debe ser decisivo. No se le ve cómodo en tareas de finalización, por lo que todo el fútbol que genere con sus arrancadas y visión de juego es necesario materializarlo en un porcentaje, al menos, de media tabla en los equipos de Primera. Viendo el inicio del Sevilla, dudo mucho que pase graves problemas en la clasificación . De hecho, hay una leve esperanza de que del sufrimiento se pase a pensar en algo mejor. ¿Mucho mejor? El tiempo dirá. Pero sobre todo puntualizar que no se le puede exigir por encima de lo que posee . Que este arranque quizás esté mostrando casi todo lo bueno de un equipo que debe mejorar y crecer, pero que tiene las limitaciones conocidas, con una plantilla muy joven y que cometerá un buen número de errores. Por tanto, en defensa propia, bajar el pistón o el nivel de entusiasmo ayudará a que la temporada que realice el Sevilla sea ponderada en su justa medida . Sin contaminación. De momento, el camino trazado es el correcto. El fútbol es insaciable . Lo que el año pasado hubiese sido una derrota segura por culpa de los errores en las áreas, en esta temporada el Sevilla sumó un punto con sabor amargo por lo cerca que estuvieron los tres. Situación calcada al día del Espanyol. De sumar esos dos triunfos, el Sevilla tendría 18 de 24. Una puntuación de año Champions y conviene tener los pies en el suelo y mirar con cierta perspectiva lo que se está construyendo . Lo que sucede es que el aficionado se obnubila. Piensa que se puede ganar todo pese a que su equipo esté cogidito con alfileres. Entra dentro de este negocio. Otra cosa es que su sensación en la hierba sea más que positiva, sobre todo cuando sabe llevar los partidos al terreno que le interesa al equipo y su entrenador. No así en el idea y vuelta. El golpeas y te golpeo es su peor receta porque, repito, no domina las áreas y así es imposible. Capítulo aparte merece el capítulo arbitral . Existe la sensación de que hace tiempo el club está mal mirado por los colegiados. Mi impresión, con excepciones como la de ayer, es que cuanto peor eres como equipo, más sencillo es meterte la mano en la cartera. Y la cortedad de luces de los tuyos tampoco te ayuda. Si ya los conoces, no los invites a la fiesta de la interpretación.Y, como siempre, el terreno interpretativo es el que más mosquea . Faltaría más. Porque se decide según la camiseta. Según la repercusión de tu elección. Y a eso se le llama prevaricar. Sin detenerme mucho más en este aspecto, lo cierto es que el Sevilla me volvió a dejar la sensación de que está un punto por encima de la media de los equipos del campeonato . Por eso va quinto tras ocho jornadas, habiendo jugado ante Atlético y Barcelona por el camino. Un puntito dentro de su once titular y haciendo todo bien. Porque realmente no está sobrado ni de efectivos ni de talento . Los cambios en Valencia así lo demuestran. Ninguno de los que entró desde fuera mejoró la sensación de vulnerabilidad instalada desde el 1-2. El empate del Levante se veía venir simplemente por el paso atrás del propio Sevilla. Alfon, Isaac y Julio Díaz bajan el nivel, sobre todo en el apartado físico. No hay más.La defensa del Sevilla es experta en defender hacia delante. Sus centrales e incluso laterales son contundentes en los duelos y leen perfectamente los momentos de la anticipación. En eso trabaja todo el equipo para que la presión igualmente sea efectiva . Lo que ocurre cuando se acercan a Vlachodimos sí debe tener otro tipo de lectura. No existen centrocampistas en la plantilla que sean capaces de defender bien el área propia (algo Agoumé, aunque muerto en esos tramos de partido) o los alrededores de la misma, dejando a los dos centrales demasiado cerca de su portero y sin poder defender el área salvo en los balones aéreos frontales. El Sevilla cometió un suicidio en el tramo final. Seguramente por falta de piernas, que se unían a esos errores en las claras contras no finalizadas con gol . Demasiados regalos de un equipo al que se le ve el cartón en cuestiones como en la puntería. El dinero siempre está en el gol y de eso no anda sobrado el conjunto nervionense.García Plaza no estuvo fino en las sustituciones pero su banquillo tampoco le ofrecía muchas más alternativas. Quizás debío confiar en otro extremo por delante de un Alfon que es un ser extraño en este modo de jugar . De hecho, Correia y Miguel Sierra son tan titulares porque son los únicos capaces de ayudar y recuperar el balón cuando se les necesita. El resto son delanteros de banda, lo que complica al entrenador sus decisiones cuando aparecen los nervios. Tampoco tiene ese mediocentro o tercer central poderoso en momentos donde toca encerrarse . No puede cambiar el sistema y padece cuando el plan marcado cambia de bando y debe adaptarse a otro contexto de partido . Repito. El Sevilla tiene una plantilla justa. Hay jugadores que han sorprendido en el inicio, como Miguel Sierra. Otros, que atraviesan un momento dulce, como Suazo, Juan Iglesias o Kike Salas. Y algún jugadorazo, como Fofana.El francés ha cogido rápidamente la bandera del equipo . Es muy superior a la mayoría de los jugadores de los 15 equipos que comparten hábitat con los sevillistas y su papel debe ser decisivo. No se le ve cómodo en tareas de finalización, por lo que todo el fútbol que genere con sus arrancadas y visión de juego es necesario materializarlo en un porcentaje, al menos, de media tabla en los equipos de Primera. Viendo el inicio del Sevilla, dudo mucho que pase graves problemas en la clasificación . De hecho, hay una leve esperanza de que del sufrimiento se pase a pensar en algo mejor. ¿Mucho mejor? El tiempo dirá. Pero sobre todo puntualizar que no se le puede exigir por encima de lo que posee . Que este arranque quizás esté mostrando casi todo lo bueno de un equipo que debe mejorar y crecer, pero que tiene las limitaciones conocidas, con una plantilla muy joven y que cometerá un buen número de errores. Por tanto, en defensa propia, bajar el pistón o el nivel de entusiasmo ayudará a que la temporada que realice el Sevilla sea ponderada en su justa medida . Sin contaminación. De momento, el camino trazado es el correcto. El fútbol es insaciable . Lo que el año pasado hubiese sido una derrota segura por culpa de los errores en las áreas, en esta temporada el Sevilla sumó un punto con sabor amargo por lo cerca que estuvieron los tres. Situación calcada al día del Espanyol. De sumar esos dos triunfos, el Sevilla tendría 18 de 24. Una puntuación de año Champions y conviene tener los pies en el suelo y mirar con cierta perspectiva lo que se está construyendo . Lo que sucede es que el aficionado se obnubila. Piensa que se puede ganar todo pese a que su equipo esté cogidito con alfileres. Entra dentro de este negocio. Otra cosa es que su sensación en la hierba sea más que positiva, sobre todo cuando sabe llevar los partidos al terreno que le interesa al equipo y su entrenador. No así en el idea y vuelta. El golpeas y te golpeo es su peor receta porque, repito, no domina las áreas y así es imposible. Capítulo aparte merece el capítulo arbitral . Existe la sensación de que hace tiempo el club está mal mirado por los colegiados. Mi impresión, con excepciones como la de ayer, es que cuanto peor eres como equipo, más sencillo es meterte la mano en la cartera. Y la cortedad de luces de los tuyos tampoco te ayuda. Si ya los conoces, no los invites a la fiesta de la interpretación.Y, como siempre, el terreno interpretativo es el que más mosquea . Faltaría más. Porque se decide según la camiseta. Según la repercusión de tu elección. Y a eso se le llama prevaricar. Sin detenerme mucho más en este aspecto, lo cierto es que el Sevilla me volvió a dejar la sensación de que está un punto por encima de la media de los equipos del campeonato . Por eso va quinto tras ocho jornadas, habiendo jugado ante Atlético y Barcelona por el camino. Un puntito dentro de su once titular y haciendo todo bien. Porque realmente no está sobrado ni de efectivos ni de talento . Los cambios en Valencia así lo demuestran. Ninguno de los que entró desde fuera mejoró la sensación de vulnerabilidad instalada desde el 1-2. El empate del Levante se veía venir simplemente por el paso atrás del propio Sevilla. Alfon, Isaac y Julio Díaz bajan el nivel, sobre todo en el apartado físico. No hay más.La defensa del Sevilla es experta en defender hacia delante. Sus centrales e incluso laterales son contundentes en los duelos y leen perfectamente los momentos de la anticipación. En eso trabaja todo el equipo para que la presión igualmente sea efectiva . Lo que ocurre cuando se acercan a Vlachodimos sí debe tener otro tipo de lectura. No existen centrocampistas en la plantilla que sean capaces de defender bien el área propia (algo Agoumé, aunque muerto en esos tramos de partido) o los alrededores de la misma, dejando a los dos centrales demasiado cerca de su portero y sin poder defender el área salvo en los balones aéreos frontales. El Sevilla cometió un suicidio en el tramo final. Seguramente por falta de piernas, que se unían a esos errores en las claras contras no finalizadas con gol . Demasiados regalos de un equipo al que se le ve el cartón en cuestiones como en la puntería. El dinero siempre está en el gol y de eso no anda sobrado el conjunto nervionense.García Plaza no estuvo fino en las sustituciones pero su banquillo tampoco le ofrecía muchas más alternativas. Quizás debío confiar en otro extremo por delante de un Alfon que es un ser extraño en este modo de jugar . De hecho, Correia y Miguel Sierra son tan titulares porque son los únicos capaces de ayudar y recuperar el balón cuando se les necesita. El resto son delanteros de banda, lo que complica al entrenador sus decisiones cuando aparecen los nervios. Tampoco tiene ese mediocentro o tercer central poderoso en momentos donde toca encerrarse . No puede cambiar el sistema y padece cuando el plan marcado cambia de bando y debe adaptarse a otro contexto de partido . Repito. El Sevilla tiene una plantilla justa. Hay jugadores que han sorprendido en el inicio, como Miguel Sierra. Otros, que atraviesan un momento dulce, como Suazo, Juan Iglesias o Kike Salas. Y algún jugadorazo, como Fofana.El francés ha cogido rápidamente la bandera del equipo . Es muy superior a la mayoría de los jugadores de los 15 equipos que comparten hábitat con los sevillistas y su papel debe ser decisivo. No se le ve cómodo en tareas de finalización, por lo que todo el fútbol que genere con sus arrancadas y visión de juego es necesario materializarlo en un porcentaje, al menos, de media tabla en los equipos de Primera. Viendo el inicio del Sevilla, dudo mucho que pase graves problemas en la clasificación . De hecho, hay una leve esperanza de que del sufrimiento se pase a pensar en algo mejor. ¿Mucho mejor? El tiempo dirá. Pero sobre todo puntualizar que no se le puede exigir por encima de lo que posee . Que este arranque quizás esté mostrando casi todo lo bueno de un equipo que debe mejorar y crecer, pero que tiene las limitaciones conocidas, con una plantilla muy joven y que cometerá un buen número de errores. Por tanto, en defensa propia, bajar el pistón o el nivel de entusiasmo ayudará a que la temporada que realice el Sevilla sea ponderada en su justa medida . Sin contaminación. De momento, el camino trazado es el correcto. RSS de noticias de deportes
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octubre 13, 2026
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