Desde hace un mes todos los fines de semana me convierto en el Maestro de Ceremonias del archiconocido musical Cabaret. Y soy muy feliz. Porque este personaje no es algo ajeno a mí. Siempre me ha gustado, y se me ha dado bien, dirigir, animar y entretener ya sea en el ámbito doméstico recibiendo en casa, o animando el cotarro en cualquier reunión social. Me gusta acaparar las miradas y la atención. Destilando siempre sentido del humor, ironía, provocación y ambigüedad. De forma natural. Además, el escenario no es algo nuevo para mí. Llevo subido a él desde que formé Nancys Rubias hace 23 años. Más tarde me convertí en famoso mediático con mi reallityAlaska y Mario. Es por ello que Iñaki Fernández, productor del espectáculo, pensó que este papel me iba como anillo al dedo. Acertó de lleno. Y le voy a estar agradecido de por vida por haberme regalado al personaje de mi vida. Aunque al principio dije que no. Ahora estaría tirándome de los pelos. Menos mal que me quité los absurdos miedos el qué dirán y tras ver la obra acepté ipso facto. Porque tras medio año de ensayos de canto, coreografías, interpretación y de acento alemán puedo decir alto y claro que lo ejecuto de forma digna. Y no solo lo digo yo; lo dicen todos aquellos que han ido a verlo, acallando las voces de todos los dogmáticos o envidiosos que trataron de condenar al ostracismo mi participación sin siquiera haberse estrenado.
Lo que sucedió en esos años que refleja el musical en el Berlín del auge nazi me recuerda mucho al contexto que vivimos a nivel global
Desde hace un mes todos los fines de semana me convierto en el Maestro de Ceremonias del archiconocido musical Cabaret. Y soy muy feliz. Porque este personaje no es algo ajeno a mí. Siempre me ha gustado, y se me ha dado bien, dirigir, animar y entretener ya sea en el ámbito doméstico recibiendo en casa, o animando el cotarro en cualquier reunión social. Me gusta acaparar las miradas y la atención. Destilando siempre sentido del humor, ironía, provocación y ambigüedad. De forma natural. Además, el escenario no es algo nuevo para mí. Llevo subido a él desde que formé Nancys Rubias hace 23 años. Más tarde me convertí en famoso mediático con mi reallityAlaska y Mario. Es por ello que Iñaki Fernández, productor del espectáculo, pensó que este papel me iba como anillo al dedo. Acertó de lleno. Y le voy a estar agradecido de por vida por haberme regalado al personaje de mi vida. Aunque al principio dije que no. Ahora estaría tirándome de los pelos. Menos mal que me quité los absurdos miedos el qué dirán y tras ver la obra acepté ipso facto. Porque tras medio año de ensayos de canto, coreografías, interpretación y de acento alemán puedo decir alto y claro que lo ejecuto de forma digna. Y no solo lo digo yo; lo dicen todos aquellos que han ido a verlo, acallando las voces de todos los dogmáticos o envidiosos que trataron de condenar al ostracismo mi participación sin siquiera haberse estrenado.
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