El biohacking se ha convertido en la palabra de moda cuando hablamos de vivir más y mejor, pero ¿dónde termina la ciencia y dónde empieza el marketing? Hablamos con el profesor Ennio Tasciotti, director del Programa de Longevidad Humana del IRCCS San Raffaele de Roma, quien nos explica por qué no hace falta gastar fortunas en cámaras hiperbáricas ni crioterapia para frenar el envejecimiento. Según el experto, las herramientas más potentes para hackear nuestro cuerpo son gratis y están al alcance de todos: el sueño, la respiración y el movimiento.
El director del Programa de Longevidad Humana del instituto San Raffaele de Roma afirma que «calcular la edad biológica todavía no es una ciencia exacta»
El biohacking se ha convertido en la palabra de moda cuando hablamos de vivir más y mejor, pero ¿dónde termina la ciencia y dónde empieza el marketing? Hablamos con el profesor Ennio Tasciotti, director del Programa de Longevidad Humana del IRCCS San Raffaele de Roma, quien nos explica por qué no hace falta gastar fortunas en cámaras hiperbáricas ni crioterapia para frenar el envejecimiento. Según el experto, las herramientas más potentes para hackear nuestro cuerpo son gratis y están al alcance de todos: el sueño, la respiración y el movimiento.
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