La lógica y el sentido común nos dicen que mucho más complicado y grave que un drama son dos dramas; que más arriesgado que un salto al vacío son dos, y que infinitamente más triste que una soledad son dos soledades. Aunque en verdad, la soledad solo es asumible e inteligible desde la tristura de lo que no admite ni duplicado ni compañía ni matrimonio. Mirado de cerca, de hecho, lo mismo ocurre con los dramas y con los saltos al vacío. Para ser de verdad, para que unos y otros duelan como merecen, hasta lo más hondo, solo pueden suceder una única vez. En soledad. En esta soledad.
Javier Giner debuta a la dirección con un drama doble tan delicadamente exhaustivo como arriesgado, intenso y hasta agotador, casi suicida
La lógica y el sentido común nos dicen que mucho más complicado y grave que un drama son dos dramas; que más arriesgado que un salto al vacío son dos, y que infinitamente más triste que una soledad son dos soledades. Aunque en verdad, la soledad solo es asumible e inteligible desde la tristura de lo que no admite ni duplicado ni compañía ni matrimonio. Mirado de cerca, de hecho, lo mismo ocurre con los dramas y con los saltos al vacío. Para ser de verdad, para que unos y otros duelan como merecen, hasta lo más hondo, solo pueden suceder una única vez. En soledad. En esta soledad.
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