«Proteja a la nación de la infiltración», se lee en un cartel premonitorio apenas arranca Hope. La advertencia, que en verdad quiere ser una proclama política en Corea del Sur, llega tarde. Los aliens, que no los vecinos comunistas del otro lado, ya han desembarcado. Y lo han hecho con todos los honores tanto en la esperada nueva película del director coreano Na Hong-jin, que vuelve al cine tras 10 años de silencio después de su obra maestra El extraño, como en el imaginario de todos. De repente, una aceleradísima película de monstruos, que también lo es de alienígenas, que también lo es (y sobre todo) de acción, que también es comedia y que, por qué no, también es disparate perfectamente autoconsciente. Es decir, un sacrilegio como dios manda en el ideario y liturgia de todos amantes de los gestos comedidos y el buen gusto. Se quiera o no, Hope es, desde ya, una película de culto ratonera y con unos efectos digitales cuanto menos mejorables que llega para quedarse. En efecto, es ya tarde para protegerse de la invasión.
El coreano Na Hong-jin regala la película más extravagante, adrenalínica y furiosa de la temporada
«Proteja a la nación de la infiltración», se lee en un cartel premonitorio apenas arranca Hope. La advertencia, que en verdad quiere ser una proclama política en Corea del Sur, llega tarde. Los aliens, que no los vecinos comunistas del otro lado, ya han desembarcado. Y lo han hecho con todos los honores tanto en la esperada nueva película del director coreano Na Hong-jin, que vuelve al cine tras 10 años de silencio después de su obra maestra El extraño, como en el imaginario de todos. De repente, una aceleradísima película de monstruos, que también lo es de alienígenas, que también lo es (y sobre todo) de acción, que también es comedia y que, por qué no, también es disparate perfectamente autoconsciente. Es decir, un sacrilegio como dios manda en el ideario y liturgia de todos amantes de los gestos comedidos y el buen gusto. Se quiera o no, Hope es, desde ya, una película de culto ratonera y con unos efectos digitales cuanto menos mejorables que llega para quedarse. En efecto, es ya tarde para protegerse de la invasión.
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