La entrada de una multitud de ciudadanos magrebíes en Ceuta los pasados 30 y 31 de julio -72.000 según las cifras del Gobierno, que el Ejecutivo de la ciudad autónoma eleva a 80.000, casi lo mismo que representa su propia población- ha puesto en alerta a España y el resto de la Unión Europea sobre la porosidad de la frontera sur, aunque ésta no sea propiamente una crisis migratoria y sí tenga que ver con la modulación que efectúa Marruecos de los controles en la frontera que comparte con el enclave ceutí y con Melilla. Nuestro país ocupa en el contexto europeo una posición tan estratégica como compleja, al representar la posible puerta de entrada de extranjeros en situación irregular tanto provenientes del continente africano como en tránsito por el Mediterráneo.Junto a este perímetro, la Unión tiene otros dos puntos fronterizos sensibles: Italia y Grecia en el mismo mar, con la vista en la Turquía que conecta Oriente y Occidente, y el área más al este vecina de Bielorrusia y Rusia. Pese al refuerzo de los controles políticos, legislativos y en medios materiales simbolizados en los trazados de vallas para impedir las entradas ilegales, Frontex, la Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas, alerta de que la afluencia migratoria va en aumento por las crisis y desequilibrios sociales en países africanos y de Oriente Medio: si en 2009 los responsables comunitarios detectaron la llegada de 61.826 personas indocumentadas, en 2025 esa cifra alcanzó las 179.921. Este es el mapa de las fronteras críticas de la UE.2.156 kilómetros de vallado y muros en nueve países delimitan con claridad las fronteras exteriores de la Unión. Un blindaje que no impide que la necesidad y la desesperación hayan empujado a 80.823 ciudadanos extracomunitarios a cruzarlo de manera irregular, por vía terrestre y también marítima, en el primer semestre de este 2026. Las barreras físicas se ubican precisamente en los ‘hospot’, los puntos fronterizos que mayor afluencia migratoria reciben y que, por tanto, mayor número de medios de vigilancia y disuasión exigen para custodiar la convivencia dentro de la UE.Frontex asiste a los países miembros de la Unión en el control fronterizo y las labores de asilo o bien de devolución a sus lugares de origen de quienes llegan a los perímetros territoriales. Además, evalúa la capacidad de reacción de los países límite de la Unión con respecto a los seis flujos migratorios principales que se distinguen. España: la doble puerta del suroesteEmplazada entre la ruta migratoria de África y la Mediterránea occidental, según la división que realiza la Unión Europea y equiparable a Italia y Grecia, España ha detectado 12.034 cruces ilegales en lo que va de 2026. Es la tercera frontera que mayor cantidad de traspasos irregulares ha contabilizado este año, lo que implica una intensificación de los medios de defensa y vigilancia.Sobre la ruta al oeste de África, que se refiere en esencia a las Islas Canarias, el informe de riesgos de Frontex destaca su especial peligrosidad. Las alianzas de España con Marruecos, Mauritania y Senegal para frenar los flujos de ‘sin papeles’ obligan a los migrantes que pretenden sortear los controles a viajes de en torno 2.000 kilómetros durante diez días, con embarcaciones precarias y afrontando un riesgo extremo. Riesgo que se ve agudizado, con posible ‘efecto rebote’ hacia Canarias, por los desplazamientos forzosos de 4,2 millones de sudaneses que huyen de la guerra civil en su país.Llegada de una patera al puerto de San Sebastián de la Gomera (2024) Fran Villabas/ Europa PressEl Sistema Integrado de Vigilancia Exterior (SIVE) es la principal barrera electrónica con que cuenta el archipiélago español, además de las patrulleras del Servicio Marítimo y los barcos de Salvamento y Vigilancia Marítima. Los radares del SIVE, colocados en torretas a lo largo de la frontera oeste de las islas, permiten detectar, asistidos por sus cámaras térmicas, la presencia de pequeñas embarcaciones a decenas de millas náuticas.La ruta mediterránea occidental, a diferencia de la africana, comprende no solo las llegadas por mar a Andalucía, Murcia, la Comunidad Valencia o Baleares, que se enfrentan con los mismos medios que Canarias a las narcolanchas que trafican con personas apoyándose en la tecnología para evitar los radares. También incluye los acercamientos fronterizos por tierra; específicamente, a Ceuta y Melilla.Las dos ciudades autónomas cuentan con una valla metálica de alta seguridad, de 7,8 kilómetros de largo en el caso de Ceuta y de 13 en el de Melilla. Este vallado, con una altura de entre 6 y 10 metros, cuenta según el tramo con una malla que evita el agarre y con peines metálicos en la parte superior que impiden sobrepasarla. A este muro defensivo se suma la presencia de cámaras nocturnas optrónicas que detectan movimientos potencialmente sospechosos a larga distancia. El desafío del MediterráneoLos dos países afrontan el reto de las arribadas ilegales. El Gobierno de Giorgia Meloni ha detectado este primer semestre la llegada de 14.444 inmigrantes indocumentados. Italia ha reforzado su seguridad fronteriza con un despliegue aeronaval que supone la presencia permanente de la Armada y la Fuerza Aérea en los mares nacionales para el control migratorio, que se nutre asimismo con torres de vigilancia con radares OTH (Over-the-Horizon) para descubrir objetivos a miles de kilómetros.Frontex identifica como factores de riesgo para Italia el citado conflicto bélico en Sudán, la inestabilidad en el cuerno de África por las tensiones entre Etiopía y Eritrea y, por último, las sequías recurrentes que devastan el norte del continente africano. Los italianos, a diferencia de los griegos, tratan de contener los flujos migratorios sin vallas ni muros por su realidad geográfica.El corredor Libia-Creta registró un aumento de más del triple en las llegadas de migrantes el año pasadoGrecia, dotada de un complejo archipiélago que obliga a fijar la atención singularmente en la zona de Creta, es el país europeo en el que intentan adentrarse más inmigrantes de manera ilegal: este 2026 ha contabilizado ya 17.551. Sus autoridades se centran en la prevención y detección antes de llegada a costa mediante radares costeros y cámaras térmicas, además de recurrir a drones, aviones militares y globos aerostáticos Tethered.Soldado griego camina al lado de la valla construida para prevenir los cruces de migrantes. Región de Evros, Grecia (2023) Alexandros Avramidis / REUTERSMás allá del mar Egeo, el Gobierno de Kyriákos Mitsotákis custodia, asimismo, su frontera norte con Turquía. El río Evros hace de límite natural en algunos tramos; en otros, Grecia cuenta con una valla de 73,5 kilómetros de longitud equipada, como ocurre en Ceuta y Melilla, con torres optrónicas y con Dispositivos Acústicos de Largo Alcance (LRAD), que emiten ondas sonoras a modo de arma de disuasión. El vallado tiene una base de hormigón y está construido con gruesos barrotes de acero de cinco metros de alto.Las vallas del esteLa convergencia entre la ruta migratoria occidental de los Balcanes y la oriental de la Unión ha llevado al levantamiento de vallas kilométricas para impedir el paso a los extranjeros sin papeles. El río Evros, que en búlgaro recibe el nombre de Maritsa, vuelve a hacer aquí la función de frontera con Turquía. Bulgaria, que junto a Hungría ha detectado 4.039 inmigrantes en situación irregular este 2026, cuenta con una valla de tres metros con púas y concertinas en la parte superior que cubre 235 kilómetros. Búlgaros y húngaros cuentan con una amplia flota de drones de exploración táctica y, al tiempo, con tecnología antidrón para evitar el espionaje de las mafias que trafican con seres humanos.Migrantes y refugiados caminan al lado de la valla entre Serbia y Hungría cerca de Horgos, Serbia (2015) Elvis Barukcic / AFPHungría dispone a su vez de dos sistemas de vallado. Por una parte, los 131 kilómetros de alambres en la frontera con Croacia, hoy desactivados gracias a la alianza entre ambos estados. Por otra, mantiene los 158 kilómetros de protección con Serbia, el principal foco migratorio. Esta valla, de acero y con púas, mide cuatro metros de alto.«El intercambio regular de información y las operaciones conjuntas son elementos esenciales para una protección eficaz» Lina Laurinaitytė Directora Comunicación Ministerio del Interior de la República de LituaniaFrontex identifica el este de la Unión como entorno bajo amenaza «estructuralmente complejo y adaptativo« y sometido, por tanto, a riesgos por el fenómeno migratorio. Gran parte de la presión proviene de Bielorrusia y Rusia. En 2026, Polonia, Lituania, Letonia y Finlandia han realizado 2.404 detecciones de migrantes irregulares. Las medidas de vigilancia y seguridad son, en los cuatro países, similares: vallas electrónicas con detección térmica, sismométrica subterránea y sensores de movimiento. En el caso polaco, el vallado es de acero y abarca 186 kilómetros con un sistema perimétrico integrado con cámaras optrónicas.El de Lituania, del mismo material, cuatro metros de alto, alambre y concertinas, abarca 502 kilómetros en la frontera con Bielorrusia y 45 con Rusia. En consecución con el resto de vallas de fronteras de la Unión, esta mide 4 metros de alto e incorpora concertinas y púas. En el caso de Letonia, el alambre con el perímetro bielorruso cubre 145 kilómetros y 280 con el ruso. Su seguridad está apuntalada con pasarelas tácticas y puntos flotantes para la detección rápida de posibles entradas ilegales.El último de los muros en las fronteras exteriores de la UE es el que se levanta entre Finlandia y Rusia desde 2023 con un tendido de 200 kilómetros. Finlandia cuenta con una gran red de iluminación e infraestructura térmica, además de los ya mencionados mecanismos de vigilancia remota y optrónica, con los que, en equilibrio con los buques y aviones de patrulla, realiza un monitoreo constante de su frontera. La entrada de una multitud de ciudadanos magrebíes en Ceuta los pasados 30 y 31 de julio -72.000 según las cifras del Gobierno, que el Ejecutivo de la ciudad autónoma eleva a 80.000, casi lo mismo que representa su propia población- ha puesto en alerta a España y el resto de la Unión Europea sobre la porosidad de la frontera sur, aunque ésta no sea propiamente una crisis migratoria y sí tenga que ver con la modulación que efectúa Marruecos de los controles en la frontera que comparte con el enclave ceutí y con Melilla. Nuestro país ocupa en el contexto europeo una posición tan estratégica como compleja, al representar la posible puerta de entrada de extranjeros en situación irregular tanto provenientes del continente africano como en tránsito por el Mediterráneo.Junto a este perímetro, la Unión tiene otros dos puntos fronterizos sensibles: Italia y Grecia en el mismo mar, con la vista en la Turquía que conecta Oriente y Occidente, y el área más al este vecina de Bielorrusia y Rusia. Pese al refuerzo de los controles políticos, legislativos y en medios materiales simbolizados en los trazados de vallas para impedir las entradas ilegales, Frontex, la Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas, alerta de que la afluencia migratoria va en aumento por las crisis y desequilibrios sociales en países africanos y de Oriente Medio: si en 2009 los responsables comunitarios detectaron la llegada de 61.826 personas indocumentadas, en 2025 esa cifra alcanzó las 179.921. Este es el mapa de las fronteras críticas de la UE.2.156 kilómetros de vallado y muros en nueve países delimitan con claridad las fronteras exteriores de la Unión. Un blindaje que no impide que la necesidad y la desesperación hayan empujado a 80.823 ciudadanos extracomunitarios a cruzarlo de manera irregular, por vía terrestre y también marítima, en el primer semestre de este 2026. Las barreras físicas se ubican precisamente en los ‘hospot’, los puntos fronterizos que mayor afluencia migratoria reciben y que, por tanto, mayor número de medios de vigilancia y disuasión exigen para custodiar la convivencia dentro de la UE.Frontex asiste a los países miembros de la Unión en el control fronterizo y las labores de asilo o bien de devolución a sus lugares de origen de quienes llegan a los perímetros territoriales. Además, evalúa la capacidad de reacción de los países límite de la Unión con respecto a los seis flujos migratorios principales que se distinguen. España: la doble puerta del suroesteEmplazada entre la ruta migratoria de África y la Mediterránea occidental, según la división que realiza la Unión Europea y equiparable a Italia y Grecia, España ha detectado 12.034 cruces ilegales en lo que va de 2026. Es la tercera frontera que mayor cantidad de traspasos irregulares ha contabilizado este año, lo que implica una intensificación de los medios de defensa y vigilancia.Sobre la ruta al oeste de África, que se refiere en esencia a las Islas Canarias, el informe de riesgos de Frontex destaca su especial peligrosidad. Las alianzas de España con Marruecos, Mauritania y Senegal para frenar los flujos de ‘sin papeles’ obligan a los migrantes que pretenden sortear los controles a viajes de en torno 2.000 kilómetros durante diez días, con embarcaciones precarias y afrontando un riesgo extremo. Riesgo que se ve agudizado, con posible ‘efecto rebote’ hacia Canarias, por los desplazamientos forzosos de 4,2 millones de sudaneses que huyen de la guerra civil en su país.Llegada de una patera al puerto de San Sebastián de la Gomera (2024) Fran Villabas/ Europa PressEl Sistema Integrado de Vigilancia Exterior (SIVE) es la principal barrera electrónica con que cuenta el archipiélago español, además de las patrulleras del Servicio Marítimo y los barcos de Salvamento y Vigilancia Marítima. Los radares del SIVE, colocados en torretas a lo largo de la frontera oeste de las islas, permiten detectar, asistidos por sus cámaras térmicas, la presencia de pequeñas embarcaciones a decenas de millas náuticas.La ruta mediterránea occidental, a diferencia de la africana, comprende no solo las llegadas por mar a Andalucía, Murcia, la Comunidad Valencia o Baleares, que se enfrentan con los mismos medios que Canarias a las narcolanchas que trafican con personas apoyándose en la tecnología para evitar los radares. También incluye los acercamientos fronterizos por tierra; específicamente, a Ceuta y Melilla.Las dos ciudades autónomas cuentan con una valla metálica de alta seguridad, de 7,8 kilómetros de largo en el caso de Ceuta y de 13 en el de Melilla. Este vallado, con una altura de entre 6 y 10 metros, cuenta según el tramo con una malla que evita el agarre y con peines metálicos en la parte superior que impiden sobrepasarla. A este muro defensivo se suma la presencia de cámaras nocturnas optrónicas que detectan movimientos potencialmente sospechosos a larga distancia. El desafío del MediterráneoLos dos países afrontan el reto de las arribadas ilegales. El Gobierno de Giorgia Meloni ha detectado este primer semestre la llegada de 14.444 inmigrantes indocumentados. Italia ha reforzado su seguridad fronteriza con un despliegue aeronaval que supone la presencia permanente de la Armada y la Fuerza Aérea en los mares nacionales para el control migratorio, que se nutre asimismo con torres de vigilancia con radares OTH (Over-the-Horizon) para descubrir objetivos a miles de kilómetros.Frontex identifica como factores de riesgo para Italia el citado conflicto bélico en Sudán, la inestabilidad en el cuerno de África por las tensiones entre Etiopía y Eritrea y, por último, las sequías recurrentes que devastan el norte del continente africano. Los italianos, a diferencia de los griegos, tratan de contener los flujos migratorios sin vallas ni muros por su realidad geográfica.El corredor Libia-Creta registró un aumento de más del triple en las llegadas de migrantes el año pasadoGrecia, dotada de un complejo archipiélago que obliga a fijar la atención singularmente en la zona de Creta, es el país europeo en el que intentan adentrarse más inmigrantes de manera ilegal: este 2026 ha contabilizado ya 17.551. Sus autoridades se centran en la prevención y detección antes de llegada a costa mediante radares costeros y cámaras térmicas, además de recurrir a drones, aviones militares y globos aerostáticos Tethered.Soldado griego camina al lado de la valla construida para prevenir los cruces de migrantes. Región de Evros, Grecia (2023) Alexandros Avramidis / REUTERSMás allá del mar Egeo, el Gobierno de Kyriákos Mitsotákis custodia, asimismo, su frontera norte con Turquía. El río Evros hace de límite natural en algunos tramos; en otros, Grecia cuenta con una valla de 73,5 kilómetros de longitud equipada, como ocurre en Ceuta y Melilla, con torres optrónicas y con Dispositivos Acústicos de Largo Alcance (LRAD), que emiten ondas sonoras a modo de arma de disuasión. El vallado tiene una base de hormigón y está construido con gruesos barrotes de acero de cinco metros de alto.Las vallas del esteLa convergencia entre la ruta migratoria occidental de los Balcanes y la oriental de la Unión ha llevado al levantamiento de vallas kilométricas para impedir el paso a los extranjeros sin papeles. El río Evros, que en búlgaro recibe el nombre de Maritsa, vuelve a hacer aquí la función de frontera con Turquía. Bulgaria, que junto a Hungría ha detectado 4.039 inmigrantes en situación irregular este 2026, cuenta con una valla de tres metros con púas y concertinas en la parte superior que cubre 235 kilómetros. Búlgaros y húngaros cuentan con una amplia flota de drones de exploración táctica y, al tiempo, con tecnología antidrón para evitar el espionaje de las mafias que trafican con seres humanos.Migrantes y refugiados caminan al lado de la valla entre Serbia y Hungría cerca de Horgos, Serbia (2015) Elvis Barukcic / AFPHungría dispone a su vez de dos sistemas de vallado. Por una parte, los 131 kilómetros de alambres en la frontera con Croacia, hoy desactivados gracias a la alianza entre ambos estados. Por otra, mantiene los 158 kilómetros de protección con Serbia, el principal foco migratorio. Esta valla, de acero y con púas, mide cuatro metros de alto.«El intercambio regular de información y las operaciones conjuntas son elementos esenciales para una protección eficaz» Lina Laurinaitytė Directora Comunicación Ministerio del Interior de la República de LituaniaFrontex identifica el este de la Unión como entorno bajo amenaza «estructuralmente complejo y adaptativo« y sometido, por tanto, a riesgos por el fenómeno migratorio. Gran parte de la presión proviene de Bielorrusia y Rusia. En 2026, Polonia, Lituania, Letonia y Finlandia han realizado 2.404 detecciones de migrantes irregulares. Las medidas de vigilancia y seguridad son, en los cuatro países, similares: vallas electrónicas con detección térmica, sismométrica subterránea y sensores de movimiento. En el caso polaco, el vallado es de acero y abarca 186 kilómetros con un sistema perimétrico integrado con cámaras optrónicas.El de Lituania, del mismo material, cuatro metros de alto, alambre y concertinas, abarca 502 kilómetros en la frontera con Bielorrusia y 45 con Rusia. En consecución con el resto de vallas de fronteras de la Unión, esta mide 4 metros de alto e incorpora concertinas y púas. En el caso de Letonia, el alambre con el perímetro bielorruso cubre 145 kilómetros y 280 con el ruso. Su seguridad está apuntalada con pasarelas tácticas y puntos flotantes para la detección rápida de posibles entradas ilegales.El último de los muros en las fronteras exteriores de la UE es el que se levanta entre Finlandia y Rusia desde 2023 con un tendido de 200 kilómetros. Finlandia cuenta con una gran red de iluminación e infraestructura térmica, además de los ya mencionados mecanismos de vigilancia remota y optrónica, con los que, en equilibrio con los buques y aviones de patrulla, realiza un monitoreo constante de su frontera. La entrada de una multitud de ciudadanos magrebíes en Ceuta los pasados 30 y 31 de julio -72.000 según las cifras del Gobierno, que el Ejecutivo de la ciudad autónoma eleva a 80.000, casi lo mismo que representa su propia población- ha puesto en alerta a España y el resto de la Unión Europea sobre la porosidad de la frontera sur, aunque ésta no sea propiamente una crisis migratoria y sí tenga que ver con la modulación que efectúa Marruecos de los controles en la frontera que comparte con el enclave ceutí y con Melilla. Nuestro país ocupa en el contexto europeo una posición tan estratégica como compleja, al representar la posible puerta de entrada de extranjeros en situación irregular tanto provenientes del continente africano como en tránsito por el Mediterráneo.Junto a este perímetro, la Unión tiene otros dos puntos fronterizos sensibles: Italia y Grecia en el mismo mar, con la vista en la Turquía que conecta Oriente y Occidente, y el área más al este vecina de Bielorrusia y Rusia. Pese al refuerzo de los controles políticos, legislativos y en medios materiales simbolizados en los trazados de vallas para impedir las entradas ilegales, Frontex, la Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas, alerta de que la afluencia migratoria va en aumento por las crisis y desequilibrios sociales en países africanos y de Oriente Medio: si en 2009 los responsables comunitarios detectaron la llegada de 61.826 personas indocumentadas, en 2025 esa cifra alcanzó las 179.921. Este es el mapa de las fronteras críticas de la UE.2.156 kilómetros de vallado y muros en nueve países delimitan con claridad las fronteras exteriores de la Unión. Un blindaje que no impide que la necesidad y la desesperación hayan empujado a 80.823 ciudadanos extracomunitarios a cruzarlo de manera irregular, por vía terrestre y también marítima, en el primer semestre de este 2026. Las barreras físicas se ubican precisamente en los ‘hospot’, los puntos fronterizos que mayor afluencia migratoria reciben y que, por tanto, mayor número de medios de vigilancia y disuasión exigen para custodiar la convivencia dentro de la UE.Frontex asiste a los países miembros de la Unión en el control fronterizo y las labores de asilo o bien de devolución a sus lugares de origen de quienes llegan a los perímetros territoriales. Además, evalúa la capacidad de reacción de los países límite de la Unión con respecto a los seis flujos migratorios principales que se distinguen. España: la doble puerta del suroesteEmplazada entre la ruta migratoria de África y la Mediterránea occidental, según la división que realiza la Unión Europea y equiparable a Italia y Grecia, España ha detectado 12.034 cruces ilegales en lo que va de 2026. Es la tercera frontera que mayor cantidad de traspasos irregulares ha contabilizado este año, lo que implica una intensificación de los medios de defensa y vigilancia.Sobre la ruta al oeste de África, que se refiere en esencia a las Islas Canarias, el informe de riesgos de Frontex destaca su especial peligrosidad. Las alianzas de España con Marruecos, Mauritania y Senegal para frenar los flujos de ‘sin papeles’ obligan a los migrantes que pretenden sortear los controles a viajes de en torno 2.000 kilómetros durante diez días, con embarcaciones precarias y afrontando un riesgo extremo. Riesgo que se ve agudizado, con posible ‘efecto rebote’ hacia Canarias, por los desplazamientos forzosos de 4,2 millones de sudaneses que huyen de la guerra civil en su país.Llegada de una patera al puerto de San Sebastián de la Gomera (2024) Fran Villabas/ Europa PressEl Sistema Integrado de Vigilancia Exterior (SIVE) es la principal barrera electrónica con que cuenta el archipiélago español, además de las patrulleras del Servicio Marítimo y los barcos de Salvamento y Vigilancia Marítima. Los radares del SIVE, colocados en torretas a lo largo de la frontera oeste de las islas, permiten detectar, asistidos por sus cámaras térmicas, la presencia de pequeñas embarcaciones a decenas de millas náuticas.La ruta mediterránea occidental, a diferencia de la africana, comprende no solo las llegadas por mar a Andalucía, Murcia, la Comunidad Valencia o Baleares, que se enfrentan con los mismos medios que Canarias a las narcolanchas que trafican con personas apoyándose en la tecnología para evitar los radares. También incluye los acercamientos fronterizos por tierra; específicamente, a Ceuta y Melilla.Las dos ciudades autónomas cuentan con una valla metálica de alta seguridad, de 7,8 kilómetros de largo en el caso de Ceuta y de 13 en el de Melilla. Este vallado, con una altura de entre 6 y 10 metros, cuenta según el tramo con una malla que evita el agarre y con peines metálicos en la parte superior que impiden sobrepasarla. A este muro defensivo se suma la presencia de cámaras nocturnas optrónicas que detectan movimientos potencialmente sospechosos a larga distancia. El desafío del MediterráneoLos dos países afrontan el reto de las arribadas ilegales. El Gobierno de Giorgia Meloni ha detectado este primer semestre la llegada de 14.444 inmigrantes indocumentados. Italia ha reforzado su seguridad fronteriza con un despliegue aeronaval que supone la presencia permanente de la Armada y la Fuerza Aérea en los mares nacionales para el control migratorio, que se nutre asimismo con torres de vigilancia con radares OTH (Over-the-Horizon) para descubrir objetivos a miles de kilómetros.Frontex identifica como factores de riesgo para Italia el citado conflicto bélico en Sudán, la inestabilidad en el cuerno de África por las tensiones entre Etiopía y Eritrea y, por último, las sequías recurrentes que devastan el norte del continente africano. Los italianos, a diferencia de los griegos, tratan de contener los flujos migratorios sin vallas ni muros por su realidad geográfica.El corredor Libia-Creta registró un aumento de más del triple en las llegadas de migrantes el año pasadoGrecia, dotada de un complejo archipiélago que obliga a fijar la atención singularmente en la zona de Creta, es el país europeo en el que intentan adentrarse más inmigrantes de manera ilegal: este 2026 ha contabilizado ya 17.551. Sus autoridades se centran en la prevención y detección antes de llegada a costa mediante radares costeros y cámaras térmicas, además de recurrir a drones, aviones militares y globos aerostáticos Tethered.Soldado griego camina al lado de la valla construida para prevenir los cruces de migrantes. Región de Evros, Grecia (2023) Alexandros Avramidis / REUTERSMás allá del mar Egeo, el Gobierno de Kyriákos Mitsotákis custodia, asimismo, su frontera norte con Turquía. El río Evros hace de límite natural en algunos tramos; en otros, Grecia cuenta con una valla de 73,5 kilómetros de longitud equipada, como ocurre en Ceuta y Melilla, con torres optrónicas y con Dispositivos Acústicos de Largo Alcance (LRAD), que emiten ondas sonoras a modo de arma de disuasión. El vallado tiene una base de hormigón y está construido con gruesos barrotes de acero de cinco metros de alto.Las vallas del esteLa convergencia entre la ruta migratoria occidental de los Balcanes y la oriental de la Unión ha llevado al levantamiento de vallas kilométricas para impedir el paso a los extranjeros sin papeles. El río Evros, que en búlgaro recibe el nombre de Maritsa, vuelve a hacer aquí la función de frontera con Turquía. Bulgaria, que junto a Hungría ha detectado 4.039 inmigrantes en situación irregular este 2026, cuenta con una valla de tres metros con púas y concertinas en la parte superior que cubre 235 kilómetros. Búlgaros y húngaros cuentan con una amplia flota de drones de exploración táctica y, al tiempo, con tecnología antidrón para evitar el espionaje de las mafias que trafican con seres humanos.Migrantes y refugiados caminan al lado de la valla entre Serbia y Hungría cerca de Horgos, Serbia (2015) Elvis Barukcic / AFPHungría dispone a su vez de dos sistemas de vallado. Por una parte, los 131 kilómetros de alambres en la frontera con Croacia, hoy desactivados gracias a la alianza entre ambos estados. Por otra, mantiene los 158 kilómetros de protección con Serbia, el principal foco migratorio. Esta valla, de acero y con púas, mide cuatro metros de alto.«El intercambio regular de información y las operaciones conjuntas son elementos esenciales para una protección eficaz» Lina Laurinaitytė Directora Comunicación Ministerio del Interior de la República de LituaniaFrontex identifica el este de la Unión como entorno bajo amenaza «estructuralmente complejo y adaptativo« y sometido, por tanto, a riesgos por el fenómeno migratorio. Gran parte de la presión proviene de Bielorrusia y Rusia. En 2026, Polonia, Lituania, Letonia y Finlandia han realizado 2.404 detecciones de migrantes irregulares. Las medidas de vigilancia y seguridad son, en los cuatro países, similares: vallas electrónicas con detección térmica, sismométrica subterránea y sensores de movimiento. En el caso polaco, el vallado es de acero y abarca 186 kilómetros con un sistema perimétrico integrado con cámaras optrónicas.El de Lituania, del mismo material, cuatro metros de alto, alambre y concertinas, abarca 502 kilómetros en la frontera con Bielorrusia y 45 con Rusia. En consecución con el resto de vallas de fronteras de la Unión, esta mide 4 metros de alto e incorpora concertinas y púas. En el caso de Letonia, el alambre con el perímetro bielorruso cubre 145 kilómetros y 280 con el ruso. Su seguridad está apuntalada con pasarelas tácticas y puntos flotantes para la detección rápida de posibles entradas ilegales.El último de los muros en las fronteras exteriores de la UE es el que se levanta entre Finlandia y Rusia desde 2023 con un tendido de 200 kilómetros. Finlandia cuenta con una gran red de iluminación e infraestructura térmica, además de los ya mencionados mecanismos de vigilancia remota y optrónica, con los que, en equilibrio con los buques y aviones de patrulla, realiza un monitoreo constante de su frontera. RSS de noticias de espana
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