La imagen no era aparentemente extraordinaria porque en Palacio Real estaba buena parte del cuerpo diplomático. A la Fiesta Nacional acuden la inmensa mayoría de embajadores y el contacto con los distintos políticos –del Gobierno y de la oposición– es habitual. Además, Alberto Núñez Feijóo siempre ha tenido buena relación con la embajadora de Marruecos, Karima Benyaich. Pero en los últimos meses la relación del Partido Popular con el país vecino se ha deteriorado mucho a raíz de la invasión en Ceuta de finales de julio. Ya el día 30, coincidiendo con el momento en el que la frontera sur de la ciudad autónoma quedaba reventada por cerca de 100.000 personas que cruzaban desde Marruecos, el PP comunicó a la Embajada que ningún representante de su partido acudiría a la Fiesta del Trono.Después, a lo largo del verano, Feijóo subió mucho el tono insistiendo en la responsabilidad de Marruecos «por acción u omisión» en la avalancha que ha dejado a Ceuta sumida en el caos. Recientemente Rabat y el PP se intercambiaron cartas muy duras. Y la posición de Génova ha sido de clara beligerancia . Por eso, la imagen entre el jefe de la oposición y la embajadora, hablando, en su primer reencuentro público , acaparó buena parte de las miradas en la recepción de los Reyes.Se encontraron unos minutos en el Salón de Columnas. Hablaron, intercambiaron unas frases. Y se despidieron. El líder del PP, según pudo saber ABC, trasladó a la embajadora que él «había cumplido con su deber», en clara alusión a la posición mantenida en todo momento. «No voy a pedir perdón ni permiso», recalcó el jefe de los populares, de nuevo mirando a Rabat. Con todo, en el núcleo duro de Feijóo insisten en que la relación siempre ha sido cordial y puede seguir siéndola. Lo que también dejan claro es que eso no impedirá al líder popular «decir lo que piensa» y actuar en consecuencia.La realidad es que si tras el 29 de noviembre se confirma un gobierno de la derecha, y más todavía si es en coalición, los partidos del futuro ejecutivo tendrán que recomponer relaciones con Rabat. En una entrevista reciente con ABC , Abascal insistió en que «lo deseable» sería retomar esa amistad, pero ironizó: «Pedimos poco, que no nos invadan». Dejó claro también que en este momento no veía posible esa amistad, precisamente por la actitud de Marruecos, no solo en la invasión, sino después reclamando Ceuta y Melilla. Está por ver cómo encajan las dos formaciones de la derecha sus posturas. Hace unas semanas, en ese cruce de comunicados , el PP respondió al Ministerio de Asuntos Exteriores marroquí que «nada está por encima de la defensa de España» y que la defensa de las fronteras siempre será una prioridad, dado que lo sucedido en Ceuta el pasado mes de julio fue «una violación grave de la integridad territorial de España y, por extensión, de Europa». Rabat había escrito previamente que consideraba «particularmente preocupante que partidos históricos, a pesar de su dilatada experiencia en el Gobierno, hayan caído en este atolladero donde la retórica populista e irracional se impone al sentido común».Los Reyes visitan Ceuta y Melilla precisamente este martes y miércoles en una visita histórica y de gran relevancia para las ciudades autónomas. En Zarzuela ya asumieron que este viaje podría tener «impacto», pero defendieron la presencia del jefe del Estado en ambas ciudades españolas. Feijóo, precisamente, lleva defendiendo todo el verano que esa visita tuviera lugar lo antes posible. La imagen no era aparentemente extraordinaria porque en Palacio Real estaba buena parte del cuerpo diplomático. A la Fiesta Nacional acuden la inmensa mayoría de embajadores y el contacto con los distintos políticos –del Gobierno y de la oposición– es habitual. Además, Alberto Núñez Feijóo siempre ha tenido buena relación con la embajadora de Marruecos, Karima Benyaich. Pero en los últimos meses la relación del Partido Popular con el país vecino se ha deteriorado mucho a raíz de la invasión en Ceuta de finales de julio. Ya el día 30, coincidiendo con el momento en el que la frontera sur de la ciudad autónoma quedaba reventada por cerca de 100.000 personas que cruzaban desde Marruecos, el PP comunicó a la Embajada que ningún representante de su partido acudiría a la Fiesta del Trono.Después, a lo largo del verano, Feijóo subió mucho el tono insistiendo en la responsabilidad de Marruecos «por acción u omisión» en la avalancha que ha dejado a Ceuta sumida en el caos. Recientemente Rabat y el PP se intercambiaron cartas muy duras. Y la posición de Génova ha sido de clara beligerancia . Por eso, la imagen entre el jefe de la oposición y la embajadora, hablando, en su primer reencuentro público , acaparó buena parte de las miradas en la recepción de los Reyes.Se encontraron unos minutos en el Salón de Columnas. Hablaron, intercambiaron unas frases. Y se despidieron. El líder del PP, según pudo saber ABC, trasladó a la embajadora que él «había cumplido con su deber», en clara alusión a la posición mantenida en todo momento. «No voy a pedir perdón ni permiso», recalcó el jefe de los populares, de nuevo mirando a Rabat. Con todo, en el núcleo duro de Feijóo insisten en que la relación siempre ha sido cordial y puede seguir siéndola. Lo que también dejan claro es que eso no impedirá al líder popular «decir lo que piensa» y actuar en consecuencia.La realidad es que si tras el 29 de noviembre se confirma un gobierno de la derecha, y más todavía si es en coalición, los partidos del futuro ejecutivo tendrán que recomponer relaciones con Rabat. En una entrevista reciente con ABC , Abascal insistió en que «lo deseable» sería retomar esa amistad, pero ironizó: «Pedimos poco, que no nos invadan». Dejó claro también que en este momento no veía posible esa amistad, precisamente por la actitud de Marruecos, no solo en la invasión, sino después reclamando Ceuta y Melilla. Está por ver cómo encajan las dos formaciones de la derecha sus posturas. Hace unas semanas, en ese cruce de comunicados , el PP respondió al Ministerio de Asuntos Exteriores marroquí que «nada está por encima de la defensa de España» y que la defensa de las fronteras siempre será una prioridad, dado que lo sucedido en Ceuta el pasado mes de julio fue «una violación grave de la integridad territorial de España y, por extensión, de Europa». Rabat había escrito previamente que consideraba «particularmente preocupante que partidos históricos, a pesar de su dilatada experiencia en el Gobierno, hayan caído en este atolladero donde la retórica populista e irracional se impone al sentido común».Los Reyes visitan Ceuta y Melilla precisamente este martes y miércoles en una visita histórica y de gran relevancia para las ciudades autónomas. En Zarzuela ya asumieron que este viaje podría tener «impacto», pero defendieron la presencia del jefe del Estado en ambas ciudades españolas. Feijóo, precisamente, lleva defendiendo todo el verano que esa visita tuviera lugar lo antes posible. La imagen no era aparentemente extraordinaria porque en Palacio Real estaba buena parte del cuerpo diplomático. A la Fiesta Nacional acuden la inmensa mayoría de embajadores y el contacto con los distintos políticos –del Gobierno y de la oposición– es habitual. Además, Alberto Núñez Feijóo siempre ha tenido buena relación con la embajadora de Marruecos, Karima Benyaich. Pero en los últimos meses la relación del Partido Popular con el país vecino se ha deteriorado mucho a raíz de la invasión en Ceuta de finales de julio. Ya el día 30, coincidiendo con el momento en el que la frontera sur de la ciudad autónoma quedaba reventada por cerca de 100.000 personas que cruzaban desde Marruecos, el PP comunicó a la Embajada que ningún representante de su partido acudiría a la Fiesta del Trono.Después, a lo largo del verano, Feijóo subió mucho el tono insistiendo en la responsabilidad de Marruecos «por acción u omisión» en la avalancha que ha dejado a Ceuta sumida en el caos. Recientemente Rabat y el PP se intercambiaron cartas muy duras. Y la posición de Génova ha sido de clara beligerancia . Por eso, la imagen entre el jefe de la oposición y la embajadora, hablando, en su primer reencuentro público , acaparó buena parte de las miradas en la recepción de los Reyes.Se encontraron unos minutos en el Salón de Columnas. Hablaron, intercambiaron unas frases. Y se despidieron. El líder del PP, según pudo saber ABC, trasladó a la embajadora que él «había cumplido con su deber», en clara alusión a la posición mantenida en todo momento. «No voy a pedir perdón ni permiso», recalcó el jefe de los populares, de nuevo mirando a Rabat. Con todo, en el núcleo duro de Feijóo insisten en que la relación siempre ha sido cordial y puede seguir siéndola. Lo que también dejan claro es que eso no impedirá al líder popular «decir lo que piensa» y actuar en consecuencia.La realidad es que si tras el 29 de noviembre se confirma un gobierno de la derecha, y más todavía si es en coalición, los partidos del futuro ejecutivo tendrán que recomponer relaciones con Rabat. En una entrevista reciente con ABC , Abascal insistió en que «lo deseable» sería retomar esa amistad, pero ironizó: «Pedimos poco, que no nos invadan». Dejó claro también que en este momento no veía posible esa amistad, precisamente por la actitud de Marruecos, no solo en la invasión, sino después reclamando Ceuta y Melilla. Está por ver cómo encajan las dos formaciones de la derecha sus posturas. Hace unas semanas, en ese cruce de comunicados , el PP respondió al Ministerio de Asuntos Exteriores marroquí que «nada está por encima de la defensa de España» y que la defensa de las fronteras siempre será una prioridad, dado que lo sucedido en Ceuta el pasado mes de julio fue «una violación grave de la integridad territorial de España y, por extensión, de Europa». Rabat había escrito previamente que consideraba «particularmente preocupante que partidos históricos, a pesar de su dilatada experiencia en el Gobierno, hayan caído en este atolladero donde la retórica populista e irracional se impone al sentido común».Los Reyes visitan Ceuta y Melilla precisamente este martes y miércoles en una visita histórica y de gran relevancia para las ciudades autónomas. En Zarzuela ya asumieron que este viaje podría tener «impacto», pero defendieron la presencia del jefe del Estado en ambas ciudades españolas. Feijóo, precisamente, lleva defendiendo todo el verano que esa visita tuviera lugar lo antes posible. RSS de noticias de espana
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