Con todas las encuestas arrojando la más que probable mayoría absoluta de la derecha -PP y Vox rozan los 200 escaños según los sondeos- la relación entre ambos, que podrían compartir Consejo de Ministros dentro de unos meses, está bajo lupa. La interlocución es fluida. Hasta el punto de que ambos líderes, Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal, compartieron una larga conversación justo antes de empezar la campaña electoral, cuando el adelanto se había confirmado. Lo reconoció así el jefe de la oposición en conversación informal con los periodistas durante la recepción de la Fiesta Nacional. También Abascal aseguró en una entrevista este fin de semana con ABC que «la voluntad de entendimiento con el PP es aún mayor» de la presente, dando «garantías» de que así será, aunque no quisiera confirmar la posible coalición a futuro. Ambos quieren esperar a conocer el resultado de las urnas. En todo caso y a pesar de la intención por limar asperezas y poner el acento en lo que los dos partidos tienen en común, este 12 de octubre evidenció una vez más las distintas posiciones en cuestiones de Estado. Abascal optó por no acudir una vez más al desfile militar de la Fiesta Nacional ni tampoco al posterior encuentro institucional en el Palacio Real. «Vox es el tercer partido de España y hay que tenerle un respeto institucional», anticipó Feijóo, asegurando que «no prejuzgaba» la actitud del partido rival en la derecha. Aunque, eso sí, quiso dejar claro que su decisión sí era estar en Palacio, acompañando al Rey, respetando la jefatura del Estado y a las Fuerzas Armadas.Así lo explicó a los periodistas presentes en el Salón de Columnas de Palacio. El resumen de la actitud del líder del PP con Vox la hizo él mismo en una frase: «Ni cordón sanitario, ni cordón umbilical». Lo primero estaba claro: Génova no teme seguir pactando con la formación de Abascal -ya lo ha hecho en varias autonomías- y, de hecho, asume más que nunca el concepto de bloque con las dos fuerzas de la derecha. Así lo trasladó con total claridad Feijóo. En su entorno creen también que los cordones sanitarios se han demostrado un error, como se ha visto en países como Alemania, con la derecha populista en máximos precisamente después de que la CDU -partido hermano del PP- haya evitado a toda costa pactar.La referencia al cordón umbilical también estaba pensada: pactos y acuerdos no implicarán que el PP comparta o justifique posiciones en las que no creen. El ejemplo más claro: plantar de nuevo al jefe del Estado un 12 de octubre para visitar Ceuta, el día antes de que lo hagan por primera vez en su reinado Don Felipe y Doña Letizia, y hacerlo acompañado de Jordan Bardella, delfín político de Marine Le Pen en Francia. En todo caso Feijóo dejó claro que «cada partido tiene su agenda» y que cada candidato debe «explicar sus decisiones». Otros presidentes autonómicos presentes en la cita en Palacio Real rechazan de plano la estrategia de Abascal faltando a un día tan relevante en el calendario con la fecha puesta de las elecciones. Sobre todo, reconocían los que comparten gobiernos autonómicos, ahora que Vox ha decidido «dejar de hacer ruido», «institucionalizarse más» y evitar polémicas que puedan generar desmovilización o miedo en el electorado. Todos los barones del PP perciben un cambio en el partido de Abascal. «Y eso es contraproducente. Puede ser el vicepresidente de este país en unos meses», se quejaban en el PP. Con todas las encuestas arrojando la más que probable mayoría absoluta de la derecha -PP y Vox rozan los 200 escaños según los sondeos- la relación entre ambos, que podrían compartir Consejo de Ministros dentro de unos meses, está bajo lupa. La interlocución es fluida. Hasta el punto de que ambos líderes, Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal, compartieron una larga conversación justo antes de empezar la campaña electoral, cuando el adelanto se había confirmado. Lo reconoció así el jefe de la oposición en conversación informal con los periodistas durante la recepción de la Fiesta Nacional. También Abascal aseguró en una entrevista este fin de semana con ABC que «la voluntad de entendimiento con el PP es aún mayor» de la presente, dando «garantías» de que así será, aunque no quisiera confirmar la posible coalición a futuro. Ambos quieren esperar a conocer el resultado de las urnas. En todo caso y a pesar de la intención por limar asperezas y poner el acento en lo que los dos partidos tienen en común, este 12 de octubre evidenció una vez más las distintas posiciones en cuestiones de Estado. Abascal optó por no acudir una vez más al desfile militar de la Fiesta Nacional ni tampoco al posterior encuentro institucional en el Palacio Real. «Vox es el tercer partido de España y hay que tenerle un respeto institucional», anticipó Feijóo, asegurando que «no prejuzgaba» la actitud del partido rival en la derecha. Aunque, eso sí, quiso dejar claro que su decisión sí era estar en Palacio, acompañando al Rey, respetando la jefatura del Estado y a las Fuerzas Armadas.Así lo explicó a los periodistas presentes en el Salón de Columnas de Palacio. El resumen de la actitud del líder del PP con Vox la hizo él mismo en una frase: «Ni cordón sanitario, ni cordón umbilical». Lo primero estaba claro: Génova no teme seguir pactando con la formación de Abascal -ya lo ha hecho en varias autonomías- y, de hecho, asume más que nunca el concepto de bloque con las dos fuerzas de la derecha. Así lo trasladó con total claridad Feijóo. En su entorno creen también que los cordones sanitarios se han demostrado un error, como se ha visto en países como Alemania, con la derecha populista en máximos precisamente después de que la CDU -partido hermano del PP- haya evitado a toda costa pactar.La referencia al cordón umbilical también estaba pensada: pactos y acuerdos no implicarán que el PP comparta o justifique posiciones en las que no creen. El ejemplo más claro: plantar de nuevo al jefe del Estado un 12 de octubre para visitar Ceuta, el día antes de que lo hagan por primera vez en su reinado Don Felipe y Doña Letizia, y hacerlo acompañado de Jordan Bardella, delfín político de Marine Le Pen en Francia. En todo caso Feijóo dejó claro que «cada partido tiene su agenda» y que cada candidato debe «explicar sus decisiones». Otros presidentes autonómicos presentes en la cita en Palacio Real rechazan de plano la estrategia de Abascal faltando a un día tan relevante en el calendario con la fecha puesta de las elecciones. Sobre todo, reconocían los que comparten gobiernos autonómicos, ahora que Vox ha decidido «dejar de hacer ruido», «institucionalizarse más» y evitar polémicas que puedan generar desmovilización o miedo en el electorado. Todos los barones del PP perciben un cambio en el partido de Abascal. «Y eso es contraproducente. Puede ser el vicepresidente de este país en unos meses», se quejaban en el PP. Con todas las encuestas arrojando la más que probable mayoría absoluta de la derecha -PP y Vox rozan los 200 escaños según los sondeos- la relación entre ambos, que podrían compartir Consejo de Ministros dentro de unos meses, está bajo lupa. La interlocución es fluida. Hasta el punto de que ambos líderes, Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal, compartieron una larga conversación justo antes de empezar la campaña electoral, cuando el adelanto se había confirmado. Lo reconoció así el jefe de la oposición en conversación informal con los periodistas durante la recepción de la Fiesta Nacional. También Abascal aseguró en una entrevista este fin de semana con ABC que «la voluntad de entendimiento con el PP es aún mayor» de la presente, dando «garantías» de que así será, aunque no quisiera confirmar la posible coalición a futuro. Ambos quieren esperar a conocer el resultado de las urnas. En todo caso y a pesar de la intención por limar asperezas y poner el acento en lo que los dos partidos tienen en común, este 12 de octubre evidenció una vez más las distintas posiciones en cuestiones de Estado. Abascal optó por no acudir una vez más al desfile militar de la Fiesta Nacional ni tampoco al posterior encuentro institucional en el Palacio Real. «Vox es el tercer partido de España y hay que tenerle un respeto institucional», anticipó Feijóo, asegurando que «no prejuzgaba» la actitud del partido rival en la derecha. Aunque, eso sí, quiso dejar claro que su decisión sí era estar en Palacio, acompañando al Rey, respetando la jefatura del Estado y a las Fuerzas Armadas.Así lo explicó a los periodistas presentes en el Salón de Columnas de Palacio. El resumen de la actitud del líder del PP con Vox la hizo él mismo en una frase: «Ni cordón sanitario, ni cordón umbilical». Lo primero estaba claro: Génova no teme seguir pactando con la formación de Abascal -ya lo ha hecho en varias autonomías- y, de hecho, asume más que nunca el concepto de bloque con las dos fuerzas de la derecha. Así lo trasladó con total claridad Feijóo. En su entorno creen también que los cordones sanitarios se han demostrado un error, como se ha visto en países como Alemania, con la derecha populista en máximos precisamente después de que la CDU -partido hermano del PP- haya evitado a toda costa pactar.La referencia al cordón umbilical también estaba pensada: pactos y acuerdos no implicarán que el PP comparta o justifique posiciones en las que no creen. El ejemplo más claro: plantar de nuevo al jefe del Estado un 12 de octubre para visitar Ceuta, el día antes de que lo hagan por primera vez en su reinado Don Felipe y Doña Letizia, y hacerlo acompañado de Jordan Bardella, delfín político de Marine Le Pen en Francia. En todo caso Feijóo dejó claro que «cada partido tiene su agenda» y que cada candidato debe «explicar sus decisiones». Otros presidentes autonómicos presentes en la cita en Palacio Real rechazan de plano la estrategia de Abascal faltando a un día tan relevante en el calendario con la fecha puesta de las elecciones. Sobre todo, reconocían los que comparten gobiernos autonómicos, ahora que Vox ha decidido «dejar de hacer ruido», «institucionalizarse más» y evitar polémicas que puedan generar desmovilización o miedo en el electorado. Todos los barones del PP perciben un cambio en el partido de Abascal. «Y eso es contraproducente. Puede ser el vicepresidente de este país en unos meses», se quejaban en el PP. RSS de noticias de espana
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