Respirar por la nariz es un hábito al que no se le da mucha importancia, pero que es fundamental para una buena salud. Actualmente se estima que un 63% de las personas son respiradores nasales, una cifra en descenso y que ha sufrido una caída en los últimos siglos, especialmente tras la Revolución Industrial.Así lo asegura Gerard Antón (@dr.gerardanton). Este odontólogo deportivo explica que cuando una madre da la teta a su bebé, este empieza a succionar la leche y se queda dormido «con la lengua enganchada en el paladar». Algo que obliga al bebé a respirar por la nariz. Sin embargo, Antón acusa a las papillas que han salido al mercado hace más de 70 años como una de las posibles causas que crean respiradores bucales: «Mucha gente le corta la tetina a los biberones para que salga más rápido la leche. Al final el bebé, cuando yo le doy papilla, queda con la boca abierta, no está haciendo ningún tipo de succión y no ha hecho presión negativa con su lengua en el paladar».Consecuencias de respirar por la bocaEl dentista afirma que respirar por la boca es «frecuente, pero no normal» y hace hincapié en los efectos que tiene este hábito en deportistas y no deportistas: «Peor oxigenación, más estrés fisiológico, alteración del desarrollo craneofacial, y sí, también peor salud oral».Y centrándose en los niños pequeños, Antón advierte de que, al respirar por la boca, las anginas se inflaman. «Cuanta más superficie tengo de angina, más superficie de defensa tengo, pero no es eficiente. La mayor parte del aire entra por la garganta y no pasa por las anginas», apunta.Otra consecuencia de respirar por la boca es que crea maloclusiones. Antón explica que la lengua del niño está abajo y cuando crece «el paladar se hace alto y estrecho y nos falta espacio para los dientes». Mientras que si respira por la nariz, al crecer el paladar se ensancha y «el tabique nasal queda bien recto».El dentista especializado en rendimiento y longevidad sostiene que la respiración nasal no es solo «una opción mejor», sino que es «la forma en la que estamos diseñados para respirar».Cuando un niño respira por la nariz, «el intercambio gaseoso que hay en los pulmones es más efectivo y la oxigenación que hay mientras estamos durmiendo es mejor». El óxido nítrico, explica el odontólogo hace que «la saturación de oxígeno es más elevada» en la respiración nasal.La solución para respirar por la narizAnte esto, Gerard Antón propone una solución a sus pacientes que, desde pequeños, se han acostumbrado a respirar por la boca y ahora no pueden practicar la respiración nasal mientras están dormidos.«Cuando vienen y sé que son respiradores bucales acaban con esto para dormir: un parche en la boca y una tira nasal para forzar esta respiración nasal. Y a partir de ahí, si les va bien, podemos ayudarlos de diferentes maneras», concluye el odontólogo. Respirar por la nariz es un hábito al que no se le da mucha importancia, pero que es fundamental para una buena salud. Actualmente se estima que un 63% de las personas son respiradores nasales, una cifra en descenso y que ha sufrido una caída en los últimos siglos, especialmente tras la Revolución Industrial.Así lo asegura Gerard Antón (@dr.gerardanton). Este odontólogo deportivo explica que cuando una madre da la teta a su bebé, este empieza a succionar la leche y se queda dormido «con la lengua enganchada en el paladar». Algo que obliga al bebé a respirar por la nariz. Sin embargo, Antón acusa a las papillas que han salido al mercado hace más de 70 años como una de las posibles causas que crean respiradores bucales: «Mucha gente le corta la tetina a los biberones para que salga más rápido la leche. Al final el bebé, cuando yo le doy papilla, queda con la boca abierta, no está haciendo ningún tipo de succión y no ha hecho presión negativa con su lengua en el paladar».Consecuencias de respirar por la bocaEl dentista afirma que respirar por la boca es «frecuente, pero no normal» y hace hincapié en los efectos que tiene este hábito en deportistas y no deportistas: «Peor oxigenación, más estrés fisiológico, alteración del desarrollo craneofacial, y sí, también peor salud oral».Y centrándose en los niños pequeños, Antón advierte de que, al respirar por la boca, las anginas se inflaman. «Cuanta más superficie tengo de angina, más superficie de defensa tengo, pero no es eficiente. La mayor parte del aire entra por la garganta y no pasa por las anginas», apunta.Otra consecuencia de respirar por la boca es que crea maloclusiones. Antón explica que la lengua del niño está abajo y cuando crece «el paladar se hace alto y estrecho y nos falta espacio para los dientes». Mientras que si respira por la nariz, al crecer el paladar se ensancha y «el tabique nasal queda bien recto».El dentista especializado en rendimiento y longevidad sostiene que la respiración nasal no es solo «una opción mejor», sino que es «la forma en la que estamos diseñados para respirar».Cuando un niño respira por la nariz, «el intercambio gaseoso que hay en los pulmones es más efectivo y la oxigenación que hay mientras estamos durmiendo es mejor». El óxido nítrico, explica el odontólogo hace que «la saturación de oxígeno es más elevada» en la respiración nasal.La solución para respirar por la narizAnte esto, Gerard Antón propone una solución a sus pacientes que, desde pequeños, se han acostumbrado a respirar por la boca y ahora no pueden practicar la respiración nasal mientras están dormidos.«Cuando vienen y sé que son respiradores bucales acaban con esto para dormir: un parche en la boca y una tira nasal para forzar esta respiración nasal. Y a partir de ahí, si les va bien, podemos ayudarlos de diferentes maneras», concluye el odontólogo. Respirar por la nariz es un hábito al que no se le da mucha importancia, pero que es fundamental para una buena salud. Actualmente se estima que un 63% de las personas son respiradores nasales, una cifra en descenso y que ha sufrido una caída en los últimos siglos, especialmente tras la Revolución Industrial.Así lo asegura Gerard Antón (@dr.gerardanton). Este odontólogo deportivo explica que cuando una madre da la teta a su bebé, este empieza a succionar la leche y se queda dormido «con la lengua enganchada en el paladar». Algo que obliga al bebé a respirar por la nariz. Sin embargo, Antón acusa a las papillas que han salido al mercado hace más de 70 años como una de las posibles causas que crean respiradores bucales: «Mucha gente le corta la tetina a los biberones para que salga más rápido la leche. Al final el bebé, cuando yo le doy papilla, queda con la boca abierta, no está haciendo ningún tipo de succión y no ha hecho presión negativa con su lengua en el paladar».Consecuencias de respirar por la bocaEl dentista afirma que respirar por la boca es «frecuente, pero no normal» y hace hincapié en los efectos que tiene este hábito en deportistas y no deportistas: «Peor oxigenación, más estrés fisiológico, alteración del desarrollo craneofacial, y sí, también peor salud oral».Y centrándose en los niños pequeños, Antón advierte de que, al respirar por la boca, las anginas se inflaman. «Cuanta más superficie tengo de angina, más superficie de defensa tengo, pero no es eficiente. La mayor parte del aire entra por la garganta y no pasa por las anginas», apunta.Otra consecuencia de respirar por la boca es que crea maloclusiones. Antón explica que la lengua del niño está abajo y cuando crece «el paladar se hace alto y estrecho y nos falta espacio para los dientes». Mientras que si respira por la nariz, al crecer el paladar se ensancha y «el tabique nasal queda bien recto».El dentista especializado en rendimiento y longevidad sostiene que la respiración nasal no es solo «una opción mejor», sino que es «la forma en la que estamos diseñados para respirar».Cuando un niño respira por la nariz, «el intercambio gaseoso que hay en los pulmones es más efectivo y la oxigenación que hay mientras estamos durmiendo es mejor». El óxido nítrico, explica el odontólogo hace que «la saturación de oxígeno es más elevada» en la respiración nasal.La solución para respirar por la narizAnte esto, Gerard Antón propone una solución a sus pacientes que, desde pequeños, se han acostumbrado a respirar por la boca y ahora no pueden practicar la respiración nasal mientras están dormidos.«Cuando vienen y sé que son respiradores bucales acaban con esto para dormir: un parche en la boca y una tira nasal para forzar esta respiración nasal. Y a partir de ahí, si les va bien, podemos ayudarlos de diferentes maneras», concluye el odontólogo. RSS de noticias de bienestar
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