La mochila amarilla de los repartidores es la imagen más reconocible de Glovo, pero para la compañía fundada hace once años en Barcelona esa mochila carga también con el peso de una primera década de crecimiento extraordinario a costa de un conflicto laboral permanente. Aunque desde julio de 2025 todos los repartidores que operan con la plataforma en España tienen contrato, según la empresa, su antiguo modelo de autónomos vuelve ahora a primer plano: un juzgado de Barcelona ha decidido sentar en el banquillo a su cofundador Óscar Pierre por un posible delito contra los derechos de los trabajadores . Bajo examen, el cuestionado modelo con el que Glovo operó durante años pese a las sentencias que reconocían a sus repartidores como asalariados, un modelo que la multinacional catalana, ahora también en una encrucijada corporativa, ya ha dejado atrás.Esta mutación puede explicarse en una sola fotografía. En la celebración del décimo aniversario de la firma, poco antes de completar la contratación de sus repartidores, Pierre, entonces ya investigado penalmente, y el también cofundador Sacha Michaud fueron arropados por el presidente de la Generalitat, Salvador Illa; el presidente de Foment, Josep Sánchez Llibre; el secretario general de UGT, Pepe Álvarez, y el exsecretario general de CC.OO. de Cataluña Javier Pacheco.Aquella reunión tenía un significado que iba más allá del cumpleaños. Después de años de litigios, Glovo volvía a aparecer junto a la Administración, la patronal y los sindicatos mayoritarios. «Estamos contentos de llegar finalmente a este final de capítulo y abrir uno nuevo donde espero que no haya conflicto y podamos construir desde cero», afirmó Pierre. Illa dejó clara la posición del Govern: «Queremos empresas como Glovo en Barcelona, pero queremos también empresas que adapten su esquema de negocio a las regulaciones, y lo habéis hecho». Glovo regresaba al club de las empresas homologadas.«Parece un cambio natural, pero es que no tenían otra. Los tuvieron que arrastrar», apuntan fuentes sindicales a ABC muy críticas con una empresa que, a su criterio, encarna, o encarnaba, los peores vicios de la economía moderna. En 2020 el Tribunal Supremo declaraba laboral la relación entre la plataforma y un repartidor, en agosto de 2021 entraba en vigor la llamada «ley Rider», las sentencias se acumulaban e Inspección de Trabaja no daba abasto… Acosados por una avalancha de procedimientos, la transformación se anunciaba en diciembre de 2024, precisamente un día antes de que Pierre declarase ante el juez por la denuncia presentada por la Fiscalía y la CGT. Aquel día, Glovo comunicaba que abandonaba el modelo de autónomos en España. Según los datos facilitados por la empresa, la transición culminó el 1 de julio de 2025. Durante el proceso ofreció más de 34.000 contratos y, en una primera fase, fueron aceptados más de 14.000. Hoy cifra su flota en unos 20.000 repartidores, empleados directamente o a través de otras compañías. En un momento en que el futuro de distintas empresas catalanas se decide fuera de Cataluña, conservar la sede de Glovo en Barcelona es prioritario para la Generalitat, más tras el cambio de modelo laboralPara la empresa, la nueva situación permite dejar atrás el conflicto que marcó su crecimiento. También ha cambiado su consideración institucional. El interés de la Generalitat resulta especialmente visible: quiere que Glovo mantenga en Barcelona su sede internacional, donde trabajan más de 1.300 profesionales, según la plataforma. En un momento en que el futuro de distintas empresas catalanas se decide fuera de Cataluña, conservar un centro tecnológico de ese tamaño se ha convertido en una cuestión que trasciende a Glovo.Illa, junto a Michaud y Pierre, fundadores de Glovo, en el décimo aniversario de la firma Adrián QuirogaEl cambio del modelo de autónomos al de contratados no ha sido fácil. Según expone la CGT, Glovo comenzó a incorporar repartidores mediante subcontratas mientras los autónomos recibían cada vez menos pedidos porque el algoritmo priorizaba las cuentas de los contratados. CGT también critica que las primeras ofertas de empleo fueran de pocas horas. «En mi caso, 14 horas», explica a este diario un trabajador de la firma, que señala que esas condiciones llevaron a parte de los repartidores a renunciar y permitieron a la empresa reducir el número de contrataciones e indemnizaciones.La transición tuvo, además, costes para la plantilla. Glovo pactó un expediente de regulación de empleo que afectó a 436 repartidores y redujo el servicio en más de 60 localidades, de acuerdo con los datos facilitados por la compañía. La empresa sostiene que, superadas las dificultades operativas del cambio de modelo, ha recuperado sus estándares de servicio.Desmentido sobre la recompraAhora, a la mochila judicial se suma la incertidumbre sobre la propiedad. Uber anunció en julio una oferta para adquirir Delivery Hero, el grupo alemán propietario de Glovo desde 2022. La operación, sujeta a autorizaciones y cuyo cierre se prevé para la segunda mitad de 2027, excluye los negocios de Delivery Hero en 14 mercados donde coinciden ambos operadores. Entre ellos figura Glovo España, junto con Glovo en Portugal, Polonia, Rumanía y Moldavia. Esos activos pasarán a SSW Partners, una gestora estadounidense que ha avanzado que buscará un comprador permanente para cada marca por separado. En este contexto, y pese a lo publicado, los fundadores niegan estar preparando una recompra que les permita, además de conservar la gestión, recuperar la propiedad. «Ni Óscar ni yo estamos liderando ni discutiendo ningún ‘management buyout’», afirma Michaud en una declaración facilitada por la compañía.Los cofundadores desmienten que vayan a intentar recomprar la marca, que pasará pasa a estar en venta al quedar excluida de la OPA de Uber sobre Delivery Hero Glovo llega a esta nueva etapa con una dimensión considerable. Según sus cifras, opera en 21 países y más de 1.800 ciudades. España es su principal mercado: presta servicio en más de 800 localidades y colabora con más de 50.000 establecimientos, el 90% de ellos pequeñas y medianas empresas. Integrada en Delivery Hero se desconocen los números financieros de Glovo, en tanto que su matriz no ofrece datos segregados. La plataforma que nació como una empresa emergente barcelonesa ha alcanzado definitivamente la madurez. Ahora debe demostrar que puede sostenerla con otro modelo laboral y bajo un propietario aún desconocido. Mientras los tribunales examinan el peso de la mochila que arrastra desde sus primeros años. La mochila amarilla de los repartidores es la imagen más reconocible de Glovo, pero para la compañía fundada hace once años en Barcelona esa mochila carga también con el peso de una primera década de crecimiento extraordinario a costa de un conflicto laboral permanente. Aunque desde julio de 2025 todos los repartidores que operan con la plataforma en España tienen contrato, según la empresa, su antiguo modelo de autónomos vuelve ahora a primer plano: un juzgado de Barcelona ha decidido sentar en el banquillo a su cofundador Óscar Pierre por un posible delito contra los derechos de los trabajadores . Bajo examen, el cuestionado modelo con el que Glovo operó durante años pese a las sentencias que reconocían a sus repartidores como asalariados, un modelo que la multinacional catalana, ahora también en una encrucijada corporativa, ya ha dejado atrás.Esta mutación puede explicarse en una sola fotografía. En la celebración del décimo aniversario de la firma, poco antes de completar la contratación de sus repartidores, Pierre, entonces ya investigado penalmente, y el también cofundador Sacha Michaud fueron arropados por el presidente de la Generalitat, Salvador Illa; el presidente de Foment, Josep Sánchez Llibre; el secretario general de UGT, Pepe Álvarez, y el exsecretario general de CC.OO. de Cataluña Javier Pacheco.Aquella reunión tenía un significado que iba más allá del cumpleaños. Después de años de litigios, Glovo volvía a aparecer junto a la Administración, la patronal y los sindicatos mayoritarios. «Estamos contentos de llegar finalmente a este final de capítulo y abrir uno nuevo donde espero que no haya conflicto y podamos construir desde cero», afirmó Pierre. Illa dejó clara la posición del Govern: «Queremos empresas como Glovo en Barcelona, pero queremos también empresas que adapten su esquema de negocio a las regulaciones, y lo habéis hecho». Glovo regresaba al club de las empresas homologadas.«Parece un cambio natural, pero es que no tenían otra. Los tuvieron que arrastrar», apuntan fuentes sindicales a ABC muy críticas con una empresa que, a su criterio, encarna, o encarnaba, los peores vicios de la economía moderna. En 2020 el Tribunal Supremo declaraba laboral la relación entre la plataforma y un repartidor, en agosto de 2021 entraba en vigor la llamada «ley Rider», las sentencias se acumulaban e Inspección de Trabaja no daba abasto… Acosados por una avalancha de procedimientos, la transformación se anunciaba en diciembre de 2024, precisamente un día antes de que Pierre declarase ante el juez por la denuncia presentada por la Fiscalía y la CGT. Aquel día, Glovo comunicaba que abandonaba el modelo de autónomos en España. Según los datos facilitados por la empresa, la transición culminó el 1 de julio de 2025. Durante el proceso ofreció más de 34.000 contratos y, en una primera fase, fueron aceptados más de 14.000. Hoy cifra su flota en unos 20.000 repartidores, empleados directamente o a través de otras compañías. En un momento en que el futuro de distintas empresas catalanas se decide fuera de Cataluña, conservar la sede de Glovo en Barcelona es prioritario para la Generalitat, más tras el cambio de modelo laboralPara la empresa, la nueva situación permite dejar atrás el conflicto que marcó su crecimiento. También ha cambiado su consideración institucional. El interés de la Generalitat resulta especialmente visible: quiere que Glovo mantenga en Barcelona su sede internacional, donde trabajan más de 1.300 profesionales, según la plataforma. En un momento en que el futuro de distintas empresas catalanas se decide fuera de Cataluña, conservar un centro tecnológico de ese tamaño se ha convertido en una cuestión que trasciende a Glovo.Illa, junto a Michaud y Pierre, fundadores de Glovo, en el décimo aniversario de la firma Adrián QuirogaEl cambio del modelo de autónomos al de contratados no ha sido fácil. Según expone la CGT, Glovo comenzó a incorporar repartidores mediante subcontratas mientras los autónomos recibían cada vez menos pedidos porque el algoritmo priorizaba las cuentas de los contratados. CGT también critica que las primeras ofertas de empleo fueran de pocas horas. «En mi caso, 14 horas», explica a este diario un trabajador de la firma, que señala que esas condiciones llevaron a parte de los repartidores a renunciar y permitieron a la empresa reducir el número de contrataciones e indemnizaciones.La transición tuvo, además, costes para la plantilla. Glovo pactó un expediente de regulación de empleo que afectó a 436 repartidores y redujo el servicio en más de 60 localidades, de acuerdo con los datos facilitados por la compañía. La empresa sostiene que, superadas las dificultades operativas del cambio de modelo, ha recuperado sus estándares de servicio.Desmentido sobre la recompraAhora, a la mochila judicial se suma la incertidumbre sobre la propiedad. Uber anunció en julio una oferta para adquirir Delivery Hero, el grupo alemán propietario de Glovo desde 2022. La operación, sujeta a autorizaciones y cuyo cierre se prevé para la segunda mitad de 2027, excluye los negocios de Delivery Hero en 14 mercados donde coinciden ambos operadores. Entre ellos figura Glovo España, junto con Glovo en Portugal, Polonia, Rumanía y Moldavia. Esos activos pasarán a SSW Partners, una gestora estadounidense que ha avanzado que buscará un comprador permanente para cada marca por separado. En este contexto, y pese a lo publicado, los fundadores niegan estar preparando una recompra que les permita, además de conservar la gestión, recuperar la propiedad. «Ni Óscar ni yo estamos liderando ni discutiendo ningún ‘management buyout’», afirma Michaud en una declaración facilitada por la compañía.Los cofundadores desmienten que vayan a intentar recomprar la marca, que pasará pasa a estar en venta al quedar excluida de la OPA de Uber sobre Delivery Hero Glovo llega a esta nueva etapa con una dimensión considerable. Según sus cifras, opera en 21 países y más de 1.800 ciudades. España es su principal mercado: presta servicio en más de 800 localidades y colabora con más de 50.000 establecimientos, el 90% de ellos pequeñas y medianas empresas. Integrada en Delivery Hero se desconocen los números financieros de Glovo, en tanto que su matriz no ofrece datos segregados. La plataforma que nació como una empresa emergente barcelonesa ha alcanzado definitivamente la madurez. Ahora debe demostrar que puede sostenerla con otro modelo laboral y bajo un propietario aún desconocido. Mientras los tribunales examinan el peso de la mochila que arrastra desde sus primeros años. La mochila amarilla de los repartidores es la imagen más reconocible de Glovo, pero para la compañía fundada hace once años en Barcelona esa mochila carga también con el peso de una primera década de crecimiento extraordinario a costa de un conflicto laboral permanente. Aunque desde julio de 2025 todos los repartidores que operan con la plataforma en España tienen contrato, según la empresa, su antiguo modelo de autónomos vuelve ahora a primer plano: un juzgado de Barcelona ha decidido sentar en el banquillo a su cofundador Óscar Pierre por un posible delito contra los derechos de los trabajadores . Bajo examen, el cuestionado modelo con el que Glovo operó durante años pese a las sentencias que reconocían a sus repartidores como asalariados, un modelo que la multinacional catalana, ahora también en una encrucijada corporativa, ya ha dejado atrás.Esta mutación puede explicarse en una sola fotografía. En la celebración del décimo aniversario de la firma, poco antes de completar la contratación de sus repartidores, Pierre, entonces ya investigado penalmente, y el también cofundador Sacha Michaud fueron arropados por el presidente de la Generalitat, Salvador Illa; el presidente de Foment, Josep Sánchez Llibre; el secretario general de UGT, Pepe Álvarez, y el exsecretario general de CC.OO. de Cataluña Javier Pacheco.Aquella reunión tenía un significado que iba más allá del cumpleaños. Después de años de litigios, Glovo volvía a aparecer junto a la Administración, la patronal y los sindicatos mayoritarios. «Estamos contentos de llegar finalmente a este final de capítulo y abrir uno nuevo donde espero que no haya conflicto y podamos construir desde cero», afirmó Pierre. Illa dejó clara la posición del Govern: «Queremos empresas como Glovo en Barcelona, pero queremos también empresas que adapten su esquema de negocio a las regulaciones, y lo habéis hecho». Glovo regresaba al club de las empresas homologadas.«Parece un cambio natural, pero es que no tenían otra. Los tuvieron que arrastrar», apuntan fuentes sindicales a ABC muy críticas con una empresa que, a su criterio, encarna, o encarnaba, los peores vicios de la economía moderna. En 2020 el Tribunal Supremo declaraba laboral la relación entre la plataforma y un repartidor, en agosto de 2021 entraba en vigor la llamada «ley Rider», las sentencias se acumulaban e Inspección de Trabaja no daba abasto… Acosados por una avalancha de procedimientos, la transformación se anunciaba en diciembre de 2024, precisamente un día antes de que Pierre declarase ante el juez por la denuncia presentada por la Fiscalía y la CGT. Aquel día, Glovo comunicaba que abandonaba el modelo de autónomos en España. Según los datos facilitados por la empresa, la transición culminó el 1 de julio de 2025. Durante el proceso ofreció más de 34.000 contratos y, en una primera fase, fueron aceptados más de 14.000. Hoy cifra su flota en unos 20.000 repartidores, empleados directamente o a través de otras compañías. En un momento en que el futuro de distintas empresas catalanas se decide fuera de Cataluña, conservar la sede de Glovo en Barcelona es prioritario para la Generalitat, más tras el cambio de modelo laboralPara la empresa, la nueva situación permite dejar atrás el conflicto que marcó su crecimiento. También ha cambiado su consideración institucional. El interés de la Generalitat resulta especialmente visible: quiere que Glovo mantenga en Barcelona su sede internacional, donde trabajan más de 1.300 profesionales, según la plataforma. En un momento en que el futuro de distintas empresas catalanas se decide fuera de Cataluña, conservar un centro tecnológico de ese tamaño se ha convertido en una cuestión que trasciende a Glovo.Illa, junto a Michaud y Pierre, fundadores de Glovo, en el décimo aniversario de la firma Adrián QuirogaEl cambio del modelo de autónomos al de contratados no ha sido fácil. Según expone la CGT, Glovo comenzó a incorporar repartidores mediante subcontratas mientras los autónomos recibían cada vez menos pedidos porque el algoritmo priorizaba las cuentas de los contratados. CGT también critica que las primeras ofertas de empleo fueran de pocas horas. «En mi caso, 14 horas», explica a este diario un trabajador de la firma, que señala que esas condiciones llevaron a parte de los repartidores a renunciar y permitieron a la empresa reducir el número de contrataciones e indemnizaciones.La transición tuvo, además, costes para la plantilla. Glovo pactó un expediente de regulación de empleo que afectó a 436 repartidores y redujo el servicio en más de 60 localidades, de acuerdo con los datos facilitados por la compañía. La empresa sostiene que, superadas las dificultades operativas del cambio de modelo, ha recuperado sus estándares de servicio.Desmentido sobre la recompraAhora, a la mochila judicial se suma la incertidumbre sobre la propiedad. Uber anunció en julio una oferta para adquirir Delivery Hero, el grupo alemán propietario de Glovo desde 2022. La operación, sujeta a autorizaciones y cuyo cierre se prevé para la segunda mitad de 2027, excluye los negocios de Delivery Hero en 14 mercados donde coinciden ambos operadores. Entre ellos figura Glovo España, junto con Glovo en Portugal, Polonia, Rumanía y Moldavia. Esos activos pasarán a SSW Partners, una gestora estadounidense que ha avanzado que buscará un comprador permanente para cada marca por separado. En este contexto, y pese a lo publicado, los fundadores niegan estar preparando una recompra que les permita, además de conservar la gestión, recuperar la propiedad. «Ni Óscar ni yo estamos liderando ni discutiendo ningún ‘management buyout’», afirma Michaud en una declaración facilitada por la compañía.Los cofundadores desmienten que vayan a intentar recomprar la marca, que pasará pasa a estar en venta al quedar excluida de la OPA de Uber sobre Delivery Hero Glovo llega a esta nueva etapa con una dimensión considerable. Según sus cifras, opera en 21 países y más de 1.800 ciudades. España es su principal mercado: presta servicio en más de 800 localidades y colabora con más de 50.000 establecimientos, el 90% de ellos pequeñas y medianas empresas. Integrada en Delivery Hero se desconocen los números financieros de Glovo, en tanto que su matriz no ofrece datos segregados. La plataforma que nació como una empresa emergente barcelonesa ha alcanzado definitivamente la madurez. Ahora debe demostrar que puede sostenerla con otro modelo laboral y bajo un propietario aún desconocido. Mientras los tribunales examinan el peso de la mochila que arrastra desde sus primeros años. RSS de noticias de economia
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