Durante décadas, Hong Kong mantuvo vivo un recuerdo que Pekín ha tratado de borrar. La vigilia por las víctimas de la matanza de Tiananmén de 1989 nació cuando la ciudad era aún colonia británica y sobrevivió durante más de dos décadas después de su devolución a China, convertida en una de las expresiones más visibles de las libertades que distinguían al territorio semiautónomo del resto del país. En 2020, alegando las restricciones por la pandemia, fue prohibida. Nunca volvió a autorizarse. Este viernes, el Tribunal Superior de Hong Kong ha declarado culpables de incitación a la subversión a dos de los dirigentes de la organización que cada 4 de junio convocaba aquella concentración multitudinaria.
El caso consagra el fin de una conmemoración que durante tres décadas simbolizó las libertades que diferenciaban a Hong Kong de la China continental
Durante décadas, Hong Kong mantuvo vivo un recuerdo que Pekín ha tratado de borrar. La vigilia por las víctimas de la matanza de Tiananmén de 1989 nació cuando la ciudad era aún colonia británica y sobrevivió durante más de dos décadas después de su devolución a China, convertida en una de las expresiones más visibles de las libertades que distinguían al territorio semiautónomo del resto del país. En 2020, alegando las restricciones por la pandemia, fue prohibida. Nunca volvió a autorizarse. Este viernes, el Tribunal Superior de Hong Kong ha declarado culpables de incitación a la subversión a dos de los dirigentes de la organización que cada 4 de junio convocaba aquella concentración multitudinaria.
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